LA
GRANADA
Una de las costumbres de todo el pueblo de Israel es comer “rimon”
(granada) en la comida de las noches de Rosh Hashana, y pedir
“que sea la voluntad de Hashem que nuestros méritos sean tan
numerosos como las semillas del rimon".
Posteriormente, durante
los “diez días de arrepentimiento”,
en nuestros rezos también pedim
os: “Avinu Malkenu,
inscríbenos en el libro de los méritos”.
Así pedimos y gritamos a “boca llena” uno de los pedidos
más importantes, que sean tenidos en cuenta para el gran juicio, la
mayor cantidad de méritos que sean posibles.
Vemos como tan trascendental este pedido, a tal punto que nos obliga a hacer
todo lo que esté a nuestro alcance para aumentar más y más
en méritos, en especial en estos días, cuando nos vamos acercando
a Rosh Hashana. Por eso, particularmente en estos días, aunque generalmente
debería ser también así durante todo el año, buscamos
la forma de fortalecernos en el cumplimiento de los preceptos, y evitar que
el ietzer hara se interponga y nos saque de las manos la posibilidad de crecer
espiritualmente. El rab hagaon Israel Salanter ztz”l,
en su libro “Or Israel”, nos mostrará
cuán grande es la recompensa por el cumplimiento de los preceptos y
cómo sacarnos de encima al ietzer, inyectándonos el deseo, las
ganas de cumplir con la voluntad de nuestro Creador.
Dice la Mishna en el tratado de Avot (2,1): “serás
meticuloso en el cumplimiento de los preceptos fáciles y difíciles,
ya que no sabés cuál es la recompensa que corresponde a cada
precepto”. Muchos de los explicadores se refirieron a
esta Mishna con un ejemplo de Jazal:
Un rey deseaba tener un gran jardín que tuviera todas las plantas y
flores del mundo. Reunió a sus sirvientes y les dijo que por cada planta
o flor que consiguieran recibirían una recompensa, pero, por las especies
que al rey, personalmente, más le gustaban, recibirían un premio
mucho mayor. Todos les pidieron al rey que les revelara cuáles eran
las plantas o flores que más le gustaban, pero el rey no les dijo nada,
porque sabía que si conocían su secreto, todos correrían
a traer solamente de las clases que recibirían mayor premio, y su jardín
no tendría todas las especies del mundo como era su deseo.
Así escribió Rabenu Iona en su explicación
al tratado de Avot. Si Hakadosh Baruj Hu nos mostrara las recompensas de cada
precepto, las personas cumplirían las que darían mayor recompensa,
dejando de lado las que les harían obtener una recompensa menor, de
forma que no existiría en el mundo una “persona íntegra”
que cumpliera con todos los preceptos. Por eso, lo ideal es intentar cumplir
con todos los preceptos, ya que no sabemos cuál es fácil o cuál
difícil (hablando de recompensa). Y en nombre del Rambam, explica sobre
“que no conocemos cuál es la recompensa de cada uno de los preceptos”,
que nos quiere decir que no tenemos idea, que no podemos siquiera imaginar
la magnitud de la recompensa del más simple de los preceptos, por eso,
no dejemos escapar el gran premio que está preparado para cada uno
de nosotros.
Un ejemplo de la recompensa que obtenemos por un precepto sencillo, dice Rabenu
Iona, lo encontramos en el precepto de “shiluaj haken”
(al encontrar un nido de pájaros en el camino, la Tora nos ordena espantar
a la madre y tomar los huevos o los pichones), algo que no requiere un esfuerzo
físico ni tampoco un desembolso de dinero, y está escrito sobre
él: “para tu bien y para que se alarguen tus días”,
y agregaron Jazal: para tu bien, en el mundo en el que todo es
bueno, y para que se alarguen tus días en el mundo en el que todo es
amplio. Y si así hablamos de un precepto de los simples,
qué podemos decir sobre la recompensa que nos espera por el cumplimiento
de un precepto de los difíciles!! (Shaare Teshuva 3,10)
Jazal nos abren ahora las puertas para recibir una idea del tesoro que tenemos
preparado en el mundo venidero. Intentemos entender qué es el mundo
en el que todo es bueno y el mundo en el que todo es amplio. Nos ayudará
ahora el rab hagaon Eliahu Desler ztz”l con
su libro “Mijtav Meeliahu” que se refiere
a otra Mishna del Pirke Avot (cap. 4) que dice que “es más
linda una hora de satisfacción espiritual (korat ruaj) del mundo venidero
que toda la vida en este mundo”. Korat ruaj, dice el rab
Desler, es la más pequeña de las satisfacciones, como por ejemplo,
lo que siente una persona pobre que pasó varios días sin comer
nada, y al pasar por la casa de una persona adinerada, lo invitan a sentarse
en la cocina de la casa para que coma todo lo que desee. Esta satisfacción
que nosotros vemos como casi “indescriptible” es parecida
a lo que se llama “korat ruaj”, y la Mishna nos dice
que es la satisfacción más pequeña de la que se puede
gozar en el Olam Haba y es más grande que toda la vida del Olam Haze!
Y si vamos a preguntar, qué incluye toda la vida de este mundo, contesta
el rab Desler que comprende a todas las satisfacciones que ocurrieron desde
los seis días de la Creación del mundo hasta las que ocurrirán
al final de los días. Para que entendamos esto agrega: si agrupamos
todos los momentos de felicidad que tiene una persona en el transcurso de
toda su vida, y se los hacemos sentir todos juntos en el mismo instante, su
alegría puede llegar a ser inmensa. Si a esto le sumamos todas las
emociones de todos sus parientes y amigos que tuvieron durante todas sus vidas
y se las hacemos sentir todas juntas a esta misma persona, la satisfacción
se escapa de todo cálculo. Si todavía no nos alcanza, podemos
sumarle las alegrías de todas las personas de su país o incluso
de todas las personas de su generación que viven sobre el mundo, instalarlas
en su corazón en un solo instante, y llegamos a una satisfacción
que no tiene medida.
Una sensación de felicidad semejante, imposible de imaginar, no alcanza
a llegar a la cantidad de la que habla la Mishna: “toda la vida
de este mundo”, ya que esta incluye las satisfacciones de toda
la gente que vivió, vive y vivirá sobre la tierra desde su principio,
en los días de la Creación, hasta la llegada del Mashiaj Tzidkenu,
al final de todas las generaciones. Si juntamos todas esas sensaciones en
un solo momento y se las brindamos a una sola persona, esta alegría
será menor que una satisfacción pequeña de “korat
ruaj” en el Olam Haba!!!
Logramos saber qué es el mundo en el que todo es bueno. Recordemos
que todo ese bien se da en el mundo en que todo es amplio. ¿Cómo
podemos lograr entender algo sobre la amplitud de ese mundo?
Para interpretarlo, Jazal nos proponen imaginarnos un pequeño pájaro,
que intentará alisar la montaña más alta del mundo. Para
este fin, una vez cada cincuenta años, llega a la cima, recoge un puñado
de tierra (no exactamente un puñado, sino un poquito que puede alojar
en su pico) y lo arroja al mar! Si su trabajo lo hace con constancia, al cabo
de algunos cientos o miles de años logrará cumplir con su objetivo.
Todos comprendemos que retirar un poco de tierra cada cincuenta años
para “alisar” la montaña, llevará mucho,
pero mucho tiempo. Y el mundo en el que todo es amplio habla sobre un tiempo
mucho mayor que el que estamos tratando de imaginar.
Ahora estamos en condiciones de hablar de la recompensa que podemos obtener
con el cumplimiento de los preceptos. El precepto que ya nombramos, “shiluaj
haken”, es de los más fáciles para cumplir, y sobre
él la recompensa es el bien, que es seguramente más que “korat
ruaj”. Pero este bien no se nos da solamente durante una pequeña
hora sino con un aumento en nuestros días, en el mundo en que todo
es bueno y todo es amplio. Esto nos enseña las dimensiones a las que
puede llegar la recompensa de un precepto que requiere un esfuerzo físico
o monetario, que nos exige “molestarnos”. Y de un precepto simple
y de uno difícil, aprendemos que el premio por el estudio de la Tora
no tiene medida, ya que está “frente a todos”
los preceptos!!!
Y cada uno de los preceptos, cuando lo cumplimos en medio de dificultades,
o con algún sufrimiento, multiplica su recompensa por cien, como estudiamos
en el Avot de Rabi Natan:
“es más grande un precepto cumplido con sufrimiento
que cien cumplidos sin sufrimiento”.
Pensamientos como éstos pueden ayudarnos mucho, fortalecernos para
salir exitosos en el cumplimiento de la voluntad de Hakadosh Baruj Hu y poder
superar las pruebas a las que nos somete. Cuando aparecen dificultades que
quieren impedirnos el cumplimiento de algún precepto o cuando nos sentímos
“débiles” o sin ganas, es muy bueno pensar en
la recompensa que nos espera si salvamos la dificultad. Podemos decirnos:
¿estamos dispuestos a dejar pasar la oportunidad de obtener un tesoro
en oro y plata solamente por un pequeño obstáculo en el camino
o porque no tenemos ganas de movernos? Seguro que no. Entonces, tampoco conviene
perder el enorme premio que nos espera por cumplir preceptos simples o difíciles.
Y como no sabemos qué precepto es simple y cuál no, debemos
correr a cumplir todos por igual. Y en especial después de haber visto
que por el cumplimiento de uno simple la recompensa es incalculable...
Y si tomamos conciencia sobre estas palabras y cumplimos con fuerza las palabras
del “tana”: serás meticuloso en el cumplimiento
de los preceptos fáciles y difíciles..., llegaremos a Rosh Hashana
“llenos” de preceptos como el rimon. Igualmente,
todo esto acompañado con la alegría de poder servir al Todopoderoso,
de cumplir con su voluntad y saltar de precepto en precepto, para que se cumplan
nuestro deseos que son también los deseos del Todopoderoso, para que
tengamos un año bueno y dulce, en el que Hashem cumplirá Su
Promesa al pueblo del que podrá sentirse orgulloso, y Hashem nos dará
todo lo bueno y alargará nuestros días en el Olam Haze y en
el Olam Haba.
Lekaj Tov.