EL
SOL Y LA LUNA
“...la luminaria grande para que gobierne el día...”
(Bereshit 1,16)
Todos conocemos las palabras de Jazal (Talmud Babli, tratado de Shabat, 88b):
estudiaron los jajamim, los que son despreciados y no se inmutan, escuchan que
los insultan y no contestan, lo hacen con amor y se alegran de que los hacen
sufrir, sobre ellos está escrito: su amor es como la salida del sol en
todo su esplendor.
Y hay preguntas para esta declaración, sabemos que quien se fortalece
y evita contestar al agresor se considera que tiene una gran personalidad, pero
¿por qué se lo compara justamente con el sol?
Los “Baale Hatosafot” contestan la pregunta con nuestro versículo.
El Midrash nos cuenta que al principio, el sol y la luna fueron creados con
el mismo tamaño. Enseguida la luna se levantó con quejas y dijo
que no era posible que dos reyes gobiernen con una misma corona, por eso, Hakadosh
Baruj Hu dijo, bueno, si los dos no pueden gobernar juntos, entonces uno de
ustedes será más pequeño que el otro, y por eso Hashem
achicó a la luna, y el sol que se mantuvo callado, quedó con su
grandeza original.
De ahí que todo el que soporta las palabras de quien lo agrede y se mantiene
firme sin contestar, merece la grandeza y se elevará como el sol.
Estas palabras van en contra de la equivocación de la mayoría
de la gente, que piensa que el que no contesta a las agresiones se va a sentir
disminuido en su honor. La Tora nos muestra que la realidad es exactamente al
revés, cuanto más la persona cierra su boca y no contesta, más
lo engrandecen desde el Cielo.
Veremos que no solamente tenemos que fortalecernos ante las palabras agresivas,
a veces también enfrentaremos golpes, y con esto lograremos engrandecer
el Nombre del Todopoderoso frente a muchas personas, maravillosamente.
Esto lo escuché de uno de los dirigentes de nuestra generación,
cuenta el rab hagaon Itzjak Zilverstein Shlita, que fue testigo de los hechos.
EL
EMBOTELLAMIENTO ERA MUY IMPORTANTE
Es algo que podemos encontrar muchas veces en nuestras vidas, nos encontrábamos
frente a un cruce de caminos, en el cual todos querían pasar y estaban
totalmente atrancados. Los automovilistas comenzaban a ponerse impacientes,
nadie veía la forma en que podrían salir de allí. Llevaban
detenidos varios minutos y no iban ni hacia adelante ni hacia atrás.
Sólo de vez en cuando avanzaban unos centímetros, y cada uno miraba
hacia los costados preocupado de que ninguno de sus vecinos intente aventajarlo.
Y llegó el momento en que uno de los conductores supuso que su vecino
lo quiso aventajar, dejándolo en una posición de desventaja. El
automovilista desplazado salió de su auto, y se dirigió con toda
su furia hacia el otro auto. En muchas oportunidades vimos innumerables peleas
de esta índole en la cual otros automovilistas intentan detener al agresor
y todo termina en una tremenda batalla campal.
En este caso, había mucha gente mezclada en el embotellamiento, y todo
era simplemente una apariencia, ya que el conductor que se sintió desplazado
no podría estar seguro de que el otro quiso aventajarlo, todo era una
mera suposición, ya que todos solamente querían avanzar, no era
una cuestión de tomar o no ventaja.
Pero el hombre no pensó dos veces. Todos estaban quietos en sus lugares,
también la gente que pasaba caminando por el cruce de caminos, y se asombraron
al ver como el conductor enfurecido abre la puerta del otro y...
Lo que ocurrió después provocó que muchos de los otros
conductores y transeuntes intenten separarlo.
Después de abrirle la puerta le dio un fuerte golpe en la cabeza, al
que ni lo aventajó y ni siquiera, se supo después, intentó
aventajarlo. Pero no alcanzó el primer golpe, después del primero,
la furia no se apagó, y vino otro y otro más...
Mucha gente comenzó a correr hacia ellos para separarlos, y los que llegaron
primero fueron testigos del... increible Kidush Shem Shamaim.
KAPARAT
AVONOT
El conductor que recibió los golpes, era totalmente inocente. Solamente
a causa de que su vecino vio la forma en que tomó el volante, supuso
que pretendía aventajarlo.
Detengámonos un instante para pensar: ¿qué hubiera hecho
la mayoría de los conductores después de haber recibido un par
de golpes de su semejante sin haber tenido ninguna culpa?
No hace falta pensar mucho. Hay varias posibilidades, si el golpeado resultara
ser más grande que el otro, éste saldría del auto para
devolver con creces los golpes que recibió. En cambio, si fuera más
chiquito o menos fuerte, seguramente buscaría algún pedazo de
hierro o de madera para que sus golpes puedan ser también efectivos.
Y todo continuaría con los espectadores tratando de separarlos, sin que
falte alguno que se vuelque hacia uno y hacia el otro, lo que convierta la pelea
en una batalla, hasta que alguien termine en el suelo con una herida seria.
Pero en este caso, eso no ocurrió, después del primer golpe, el
golpeado exclamó: ¡muchas gracias compañero!, esto podrá
perdonar alguno de mis pecados (kaparat avonot).
Con el segundo golpe, que ya dolió más, hasta que se le hizo notar
el dolor en la cara, la exclamación fue un poco más débil,
justamente a causa del dolor: también te agradezco muchísimo por
este segundo golpe, y que este sufrimiento sea “kapara” por los
innumerables daños que pude haber causado a mis semejantes. Estos golpes
de seguro son más suaves que cualquier castigo en el Gueinom... (infierno)
LO
IMPORTANTE QUE ES MANTENER EL CONTROL
A esta altura, el furioso y “frío” agresor escucha y no entiende
el significado de las palabras de su interlocutor. Expresiones extrañas
para él que salen de la boca de este hombre ya bastante golpeado. No
tiene la menor idea de lo que está diciendo, por eso sigue con los golpes
sobre su cabeza.
El golpe siguiente fue más “frio”, carente de toda idea de
que está golpeando a una persona que puede sufrir. Un golpe seco como
si golpearía una piedra, que no siente.
Con todo, el muchacho se mantuvo fuerte, no perdió el control de sí
mismo y dirigiéndose al agresor, dijo: también esta vez tengo
que agradecerte, me corresponde recibir estos golpes porque puede ser que haya
hecho sufrir a mis amigos o a mis vecinos...
Después de asestar el cuarto golpe, en camino al quinto, el agresor entendió
el contenido de las expresiones y de pronto, en medio del trayecto de su mano
hacia la cabeza del golpeado conductor... perdió su fuerza y sus brazos
cayeron.
En ese instante entendió que no se encontraba frente a una persona sino
que el que estaba delante suyo era un ANGEL..., por eso se quebró su
corazón.
La historia no terminó allí. El hombre golpeado, que alcanzó
una categoría muy especial en el control de sus reacciones, no se conformó
con lo que hizo sino que entabló una amena conversación con su
agresor y la conclusión fue la invitación a pasar el próximo
Shabat en su casa, en Bnei Brak.
Los observadores quisieron llamar a una ambulancia, para que lo lleven a un
hospital para hacerle un estudio profundo en la cabeza, después de haber
recibido una seguidilla de golpes muy fuertes, a lo que se negó rotundamente.
Ahora estaba ocupado en invitar a este hombre a su casa y asegurarse que concurriera,
por eso habló con él amigablemente diciéndole que él
y su familia estarían muy alegres de recibirlo en su casa en Shabat.
LA
VOLUNTAD DE HASHEM
¿Y qué piensan ustedes? Que todas fueron simplemente palabras
de ambas partes. No. Todo fue de corazón, y el hombre se hizo presente
ese Shabat en Bnei Brak. Y así, una persona alejada de la Tora y del
cumplimiento de los preceptos, al ver la grandeza de un simple hombre, después
de pasar un ameno Shabat en familia, volvió en Teshuva en forma completa.
No podemos negar que este es un caso en el que este iehudi llegó a un
grado muy alto de autocontrol, un verdadero “servidor” de Hakadosh
Baruj Hu, que nos muestra como Hashem engrandece al que escucha y calla, absorbe
(como una esponja) la vergüenza, hasta los golpes, y contesta de la forma
que el Bore Olam nos pide que contestemos.
Alenu Leshabeaj.
De paso
agregaremos algo que escuchamos del rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, que
se relaciona con el pedido de la luna de que haya un solo rey y eso provocó
que la luna recibiera el castigo y fuera disminuida.
Sabemos que a causa de la edad avanzada que tenían Abraham Avinu y Sara
Imenu cuando engendraron a Itzjak Avinu, estaban propensos a ser descreídos
en que realmente ellos fueran sus progenitores.
La gente no estaba dispuesta a creer que un anciano de cien años, casado
con una mujer de noventa, acababan de tener el hijo que siempre esperaron.
El Midrash nos cuenta que Hakadosh Baruj Hu los hizo iguales (a Abraham y a
Itzjak) como dos gotas de agua, para que nadie pueda poner en duda que eran
padre e hijo.
Fue transcurriendo el tiempo y esta igualdad comenzó a traer problemas.
Abraham Avinu, era el sabio de la generación, además de ser una
persona muy rica y poderosa. Toda la gente se dirigía a él por
diversos motivos, algunos por cuestiones de comercio, algunos con preguntas
sobre ciencias, otros por temas espirituales, ya que es sabido cuánta
gente se convirtió al judaismo gracias a Abraham Avinu.
¿Cuál era el problema? La gente confundía a Abraham Avinu
con su hijo Itzjak, eran iguales, ya que a pesar de que había entre ellos
cien años de diferencia, por cuanto que la vejez no existía en
el mundo, no había forma de distinguirlos.
Esto trajo un malestar a Abraham Avinu, su honor estaba resentido. Por eso le
habló al Bore Olam y le dijo: no puede ser que la gente le hable a mi
hijo Itzjak pensando que me están hablando a mí. Tiene que haber
algo que marque la diferencia, el paso del tiempo, la mayor sabiduría
y experiencia.
Muy bien, dijo Hakadosh Baruj Hu, vos querés que se note la sabiduría,
la experiencia y la edad, entonces traeré la vejez al mundo, y como vos
sos el que la pide, empezaremos contigo. Y así fue de ahí en más
nunca confundieron a padre e hijo a pesar de ser muy parecidos...
Leiluy
Nishmat Iejiel Mejl ben Nisn Arie z”l – León ben Isabel z”l
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