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Shabat Shalom


La Hoja - Noaj
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



NO PORQUE SEA “KUSHER” PODEMOS “ARRASAR”
“...y entraron con Noaj al arca...” (Bereshit 7,15)

Un gran milagro le ocurrió a Noaj, dice el rab hagaon Itzjak Zilverstein Shlita, cuando pudo introducir en su arca, los alimentos necesarios para todos los animales durante el transcurso de un año completo. Y resulta peculiar este hecho, ya que Hashem podía haber “escondido” el milagro, haciendo que Noaj ingrese, por ejemplo, solamente las “vitaminas” que necesitaban para vivir, cosa que ocupaba mucho menos lugar.

Los sabios que explicaron la Tora, escribieron que Hakadosh Baruj Hu quería “enseñarle” a los animales, los que serían los nuevos padres del mundo, al ser los únicos sobrevivientes del diluvio, a recibir los alimentos de las “manos” de Noaj, en forma de reproche para que no se comporten de forma “salvaje”. Y para conseguir este gran objetivo, valía la pena el más grande y explícito de los milagros.

Y si el Bore Olam tenía estos planes para los animales, qué decir entonces para las personas!, que debemos ser educados y hasta delicados en nuestro “encuentro” con los alimentos. Contó el rab hagaon Iaacov Galinsky, que tuvo la oportunidad de estar presente al lado del rab hagaon Iaacov Israel Kanievsky ztz”l cuando una de sus nietas se le acercó para preguntarle si podía “masticar” chicle (goma de mascar). Cuando el “Staipeler” le contestó que no, por ser algo inadecuado, la nieta le preguntó con fuerza: ¿por qué?, este chicle tiene una supervisación de Kashrut muy buena, ¿por qué no lo puedo comer?

El Maran, autor del libro “Kehilot Iaacov” se dirigió entonces al rab Galinsky y le dijo: vos podés ver, ella no me pregunta si masticar chicle es una cosa adecuada (que fue el motivo de mi respuesta), solamente está buscando permisos, porque si es Kasher, tenemos que decir que cualquier alimento se convierte en digno de comer...
Y es asombroso, continuó el Staipeler, ¿un iehudi necesita introducir un chicle en su boca? ¿para qué? ¿es bueno para el cuerpo?



COMER, COMER Y COMER
El Baal Shem Tov, en una de las charlas que tenía con sus mejores alumnos, describió a una persona, que vivía en una pequeña aldea, que tenía una forma muy particular de “servir” al Bore Olam. Todo su trabajo espiritual consistía en “comer”, y comía como nunca nadie había visto comer a alguna otra persona, pero, con una intención dedicada completamente al Creador.

Esta descripción despertó la atención de los alumnos, que quisieron ver esa distinta faceta del cumplimiento de la Tora. Y emprendieron un largo viaje hasta llegar a ese pueblito donde vivía este señor. Llegaron al lugar y se sorprendieron al ver que quien les abría la puerta de la casa parecía ser el más sencillo de los campesinos del lugar. Y no solamente eso, sino que cuando se sentó a comer, los invitados vieron en su comportamiento algo que nunca en la vida vieron. No comía de una forma que podamos decir educada, sino, más bien, tenía una conducta muy alejada de lo que se llama educación. El hombre metía en su boca cantidades inmedidas de comida, y después de haber terminado todas las porciones que tenía desplegadas sobre la mesa, le pedía a su esposa que le traiga más, y más...

Los alumnos se miraban unos a los otros, como preguntándose dónde estaba el tan renombrado trabajo espiritual. Pero, estaban seguros, que si el rab les había dicho que este iehudi santificaba su acción de comer, no podría ser de otra forma.
Ellos estaban viendo un fruto cubierto con su cáscara, tenían que “sacarle la cáscara” al campesino para poder ver y gozar del fruto que había en su interior.

Finalmente, cuando pensaron que por el momento, había terminado de comer, le preguntaron por qué “tragaba” semejante cantidad de comida, a lo que el hombre les respondió:
Como ya habrán visto, yo estoy viviendo en una aldea en la que nosotros, nuestra familia, somos los únicos iehudim. Todos los días, vienen a mi casa y me intentan convencer de que, jas veshalom, me convierta a sus creencias extrañas. Pero, no se conforman con palabras, comienzan a golpearme y a veces los golpes son muy fuertes.

Yo, como firme creyente en Hakadosh Baruj Hu, les devuelvo la cortesía y por tratarse de personas malvadas, los golpeo sin piedad. Para conseguir mi objetivo necesito tener mucha, pero mucha fuerza, y si no como de la forma en que ustedes vieron, no podría tener éxito en mi sagrada finalidad de, “reventarlos a golpes”...

Después de esta explicación tan inocente y sincera, los alumnos quedaron todavía más asombrados, y lo incentivaron y fortalecieron para que siga con su sagrado cumplimiento, diciéndole que lo que vieron fue realmente sacrificarse por el amor a Hashem.



HAKADOSH BARUJ HU TAMBIEN “ADORNA” LA COMIDA

Vemos que Hashem creó a las personas con una necesidad permanente de comer, y nadie puede mantenerse alejado de las comidas. Por eso, todos le damos gran importancia a las comidas, y se las asocia a cualquier acontecimiento.

Y la diferencia entre Servir al Bore Olam y no servirlo, reside, justamente, en cómo y a qué le damos importancia.
El que alguna vez fue a comer a un hotel importante o a una casa de comidas de lujo, sabe que un simple vaso de té, cuyo valor real puede llegar a ser de medio dolar, o, exagerando, un dolar, se vende en esos lugares a quince o veinte dólares.

¿Qué pasó? Los “adornos” que envuelven al vaso, las cucharas recubiertas de oro, los manteles con filetes de oro y plata, tejidos a mano, elevan el valor del vasito de té hasta cifras inpensadas.

Pero, el pueblo de Israel sabe adornar un plato de comida de una forma muy distinta. Cuando un iehudi se preocupa por bendecir antes y después de comer, en voz alta y con concentración, y no “tragándose” las palabras y “para adentro” haciendo que su bendición no pase de ser una costumbre más, un acto rutinario; poniendo la intención de ese instante solamente en su bendición, sin ningún pensamiento ni acción extraños, esto “adorna” las comidas mejor que el mejor y más lujoso de los hoteles.

Algo parecido encontramos en el acercamiento de los “bikurim”, los primeros frutos del árbol, que los iehudim traían en un toro con los cuernos adornados con oro, como podemos leer en la Mishna del tratado de Bikurim. Y esta es la costumbre que “adorna” al pueblo de Israel, la preocupación de embellecer los preceptos que se relacionan con la comida, dándoles la mayor santidad posible, proporcionando un gran esplendor.

Y así, le brindamos al Bore Olam el mayor de los honores y lo enaltecemos, transformando lo que El nos da para satisfacer una necesidad corporal, en una manifestación de santidad.

Hakadosh Baruj Hu también, por su parte, nos muestra que “adorna” los alimentos con cosas hermosas, como explica el Baal Haturim sobre la palabra “habedolaj” (Bereshit 2,12), que está escrita solamente dos veces en toda la Tora, la segunda en el libro de Bamidbar (11,7) donde habla del “man”, el alimento que descendía del cielo, cuando los iehudim estaban en el desierto.

Aquí, en el libro Bereshit, entendemos que son piedras preciosas, por lo tanto, dice el Baal Haturim, vemos que el “man” descendía también “adornado” o envuelto en piedras preciosas.

El “Even Ezra”, en su comentario a la Tora, escribe en nombre del “Gaon” que “habedolaj” es el nombre de unas piedras redondas y pequeñas que salían del agua.

Todo gracias al amor con que un padre es piadoso y misericordioso con sus hijos, y para enseñarnos que existe la posibilidad de “corregir”, de construir un edificio espiritual utilizando exclusivamente algo tan material como los alimentos, y a la vez tan necesario. Y esto se logra solamente si “atacamos” la comida con respeto, adornándola con santidad y honores, acercándonos a Hakadosh Baruj Hu y a su Divinidad, y no aumentando más todavía su materialidad, mediante el lujo y la ostentación.

Es sabido, que los famosos filósofos de la antigüedad, jamás se permitían comer en público, porque veían el hecho de comer como un acto “animal”, lo consideraban algo no humano y despreciable, y en especial, al saber que lo que ingerían, se transformaba en el cuerpo en materia de deshecho. (En realidad, todos sabemos que la materia de deshecho no es la transformación de la comida sino lo que el cuerpo despide después de tomar de los alimentos las sustancias necesarias para nuestro organismo). Nosotros, en cambio, no sólo que no nos avergonzamos de comer en público, sino que al revés, enaltecemos al Bore Olam con la acción de la comida, y hasta casi exclusivamente con este proceder. Y explicaron los jajamim, que el hecho de que la comida, atraviese el cuerpo y se convierta en material de deshecho, es algo que Hakadosh Baruj Hu creó así, para que a la gente que no quiera o que no alcance a comprender, se le “oscurezca” la visión de poder darle el verdadero y sagrado valor a los alimentos, y para nosotros, que sí reconocemos su gran valor, eliminemos la posibilidad de ser por demás orgullosos, al saber que esto también existe en nuestro cuerpo.

Alenu Leshabeaj.


Toda nuestra vida gira alrededor de la comida. Vimos que con intención Hakadosh Baruj Hu creó esta necesidad, y nosotros, lo vivimos a diario, a veces, preocupándonos toda la semana buscando lo mejor para comer en Shabat y en Iom Tov.

Y el centro del Shabat y de las fiestas, está en las mesas de nuestras casas, con las bendiciones antes y después de las comidas, con los cantos y las palabras de Tora, y también con nuestra forma de comer.

Es lamentable, lo que vemos que ocurre casi con generalidad en las fiestas, casamientos, “bar mitzva”, o en los Brit Mila, inclusive también en un Kidush en el Beit Hakneset, la gente “se abalanza” (cuando su accionar debería demostrar una “alabanza”) sobre los platos, como si fuera el último plato, como si no fuera a comer en su casa dentro de cinco minutos. Parece que si no nos “zambullimos” sobre un plato nos vamos a quedar sin comer, porque nuestro compañero, que esta a nuestro lado seguramente se comerá todo lo que encuentre, y finalmente moriremos de hambre...
¿Por qué lo hacemos? ¿porque es Kusher? ¿o porque lo hace el vecino?

Dice el Pirke Avot, cuando veas que todos se comportan inadecuadamente, tratá de ser un hombre, creado a imagen y semejanza de Hakadosh Baruj Hu.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

León ben Isabel z”l – Rina bat Matilde z”l

 


 




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