PARA
QUE EL PEDIDO LLEGUE HAY QUE ESCRIBIR BIEN LA DIRECCION
“...andate de tu tierra...” (Bereshit 12,1)
Los hechos ocurrieron en el año 5755, cuando un iehudi fue secuestrado
y retenido para negociar la liberación de terroristas a su cambio.
En todos los rincones de la tierra de Israel hubo un gran “despertar”
hacia la plegaria, aunque finalmente, el iehudi fue asesinado por los terroristas.
Y surgió la gran pregunta para mucha gente, ¿los rezos fueron
en vano?
“Y Hashem le dijo a Abraham: andate de tu tierra, en la que naciste,
de la casa de tus padres”! En el versículo, en el original hebreo,
hay una duplicación de palabras en la expresión “lej leja”,
repite la orden de irse, a lo que Rashi explica “para tu provecho y
para tu bien”. ¿Cuál es el provecho, cuál es el
bien que puede ser la consecuencia de un viaje? Continua Rashi con su explicación:
“Allí te convertirás en un gran pueblo. Aquí no
tenés el mérito de tener hijos, y además serás
reconocido mundialmente”. Por eso, vemos que se justifica, y es preferible
para Abraham irse de su tierra y dirigirse al lugar que Hashem le indique,
ya que en su nuevo destino podrá tener hijos y un reconocimiento mundial.
Estas palabras hacen surgir un gran cuestionamiento: hasta el día de
hoy supimos que la orden de irse de su tierra, de su lugar de nacimiento,
es una de las diez pruebas que tuvo que atravesar Abraham Avinu. Y, en verdad,
dejar el lugar donde creció, su familia, sus amigos, es un gran desafío.
Y la prueba resulta ser mucho más grande, cuando la orden no ha sido
redactada por completo: Hashem le ordena a Abraham irse de su tierra, pero
todavía no le dice “a dónde ir”. Pero cuando la
orden viene acompañada con la garantía de que en su nuevo destino
será merecedor de importantes cosas que nunca podrá lograr en
su tierra, esto disminuye sustancialmente la dificultad.
Esto se compara con un hombre que quiere probar a su hijo, quiere saber si
el muchacho “escucha” su voz. Para esto, le pide que salga de
su casa y se dirija a determinado lugar. Una vez que el muchacho está
a punto de partir, el padre agrega lo siguiente: será muy bueno para
ti que llegues a ese lugar, ya que allí te espera una persona con un
regalo muy importante. ¿A esto lo podemos llamar una prueba? Por eso,
también tenemos que entender por qué Hakadosh Baruj Hu le dice
a Abraham que se irá para su provecho y para su bien!!
Esta contradicción la desarrolla el Mashguiaj de las Ieshivot Mir y
Ponevich, el rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l,
en su libro “Or Iejezkel”, apoyándose
en las palabras de Rashi del segundo versículo de la perasha, donde
nos dice que salir al camino, viajar, provoca pobreza, disminuye la reputación
de la persona y también disminuye la probabilidad de procrear. Entonces,
no tiene que sorprendernos que para Abraham, salir de su tierra sea una prueba,
ya que Hashem le asegura que conseguirá con su viaje justamente las
cosas que un viaje hace perder, con lo que se convierte en un desafío
a la confianza en Hakadosh Baruj Hu. ¿Cómo entender que solamente
saliendo al camino obtendrá la bendición que normalmente se
pierden cuando se emprende un viaje? Completamente contra la naturaleza, ya
que el asentamiento en un lugar es lo que aumenta la posibilidad de enriquecerse
y procrear...
Y esta es la esencia de la prueba. Estamos acostumbrados a pensar que lo principal
en una prueba es cumplir la orden de Hashem. Y esto no es correcto, y en especial
cuando hablamos de una persona tan justa como Abraham, ya que un justo está
siempre dispuesto a escuchar las palabras del Bore Olam. Entonces, ¿cuál
es la parte más importante de la prueba? La forma en la que recibimos
la orden, o sea, también cuando tenemos dudas, y no entendemos
el criterio o cómo se desencadenarán las distintas situaciones,
allí es el momento de confiar plenamente en las palabras de Hashem,
sin preguntas, como Abraham Avinu.
Un ejemplo claro lo encontramos en la prueba de sacrificar a Itzjak, en la
que Jazal dicen que Abraham no hizo ninguna pregunta, aunque muchas cosas
negaban, aparentemente, las palabras dichas un tiempo antes por Hakadosh Baruj
Hu.
Los hechos daban lugar a preguntar: ¿cómo le ordenan a Abraham
sacrificar a su hijo, cuando anteriormente Hashem le asegura a Abraham que
de Itzjak saldrá su descendencia? La grandeza de Abraham se sustenta
en que él salió en camino a sacrificar a su hijo sin hacer esta
pregunta “obligatoria”. También ahora, cuando Hashem le
ordena marcharse de su tierra cabe preguntar: no entiendo por qué Hakadosh
Baruj Hu dice que esto es para mi bien. Si Hashem quiere bendecirme, si quiere
mi bien, darme hijos y riquezas, ¿no debería ordenarme que me
quede en mi tierra? Y Abraham se pone fuerte, y no pregunta, y sale al camino,
tal cual como el Bore Olam le ordenó...
El comportamiento de Abraham Avinu sirve de enseñanza para todas las
generaciones. Todos tenemos que “creer”, con absoluta
confianza, con todo nuestro corazón, que todo lo que hace Hakadosh
Baruj Hu y todo lo que nos ordena, tanto lo entendamos como no lo entendamos,
todo tiene una sola intención, nuestro bien!!!
Y ese día, en el que ocurrieron esas cosas, surgieron muchas preguntas
sobre la forma en que Hashem conduce el mundo, y muchas personas se sentían
realmente confundidas. Es bueno que enfoquemos el tema, ya que estamos hablando
sobre uno de los pilares de la fe, y nos puede resultar muy útil el
ejemplo para saber cómo afrontar casos similares. Tenemos a la vista
el caso de un hombre raptado por terroristas que después asesinaron,
y que generó un gran despertar en toda la comunidad. En todas partes
se congregó gente para rezar por su salvación. Pocas veces se
vio una semejante santificación del Nombre de Hashem, la cantidad de
gente que se reunió para rezar!! Y después, cuando llegó
la noticia del asesinato, hubo una terrible sensación de impotencia
y la gente se encontró como perdida.
Muchos preguntaron: ¿acaso los ruegos fueron en vano?! ¿Dónde
terminaron los mares de lágrimas de la gente que rezaba y rezaba? Hashem
nos garantizó que ningún ruego queda sin respuesta ¿?
La respuesta es que la gente no rezó gratuitamente, no cabe ninguna
duda que los rezos fueron recibidos en el Cielo, y también estamos
seguros que los ruegos hicieron “algo”, hicieron su trabajo. Y
sigue la pregunta, ¿por qué no tuvimos el mérito suficiente
para salvar a esta persona de la muerte? Y las respuestas son muchas...
Primero, nosotros tenemos fe completa que el Bore Olam, creó y supervisa
todas sus creaciones, que hizo, hace y hará todo, todo lo que ocurre
en el mundo. Eso es lo primero, la fe. Esto nos dice que no hay duda que el
“decreto” salió del mismo Hakadosh Baruj Hu, y que todo
lo que hace Hashem, todo lo hace para nuestro bien. Es posible pensar que
el hombre que fue asesinado fue como un “korban”, un sacrificio,
acercado en lugar de todo el pueblo de Israel. Quién puede saber qué
estaba decretado para todo el pueblo de Israel, y que en lugar de ocurrir
una catástrofe colectiva, fue sacrificada una persona en lugar de tantas,
o sea que esta persona salvó con su vida a todos o a muchos de nosotros,
y su muerte significó nuestro perdón y la anulación del
decreto...
Y esto nos muestra que el fallecido tuvo un gran mérito, salvar a muchos
de su pueblo y conseguir el perdón para ellos. A esto podemos agregar
un mérito que es suficiente por sí solo y muy grande también.
El saber que ha sido asesinado por un terrorista que odia a los iehudim, por
el solo hecho de ser iehudi, santifica enormemente el Nombre de Hashem.
Todavía no contestamos debidamente qué pasó, a dónde
fueron a parar nuestros rezos, ¿acaso los ruegos resultaron inútiles?
Nos adelantamos con unas palabras del Maran “Jazon Ish”
ztz”l, que dijo en nombre de Jazal que ningún rezo vuelve vacío.
Hay ruegos que se contestan enseguida, otros que se contestan después
de un tiempo, y otros que reciben la respuesta después de mucho tiempo.
Hasta aquí el Jazon Ish, podemos agregar que hay ruegos que tienen
su efecto en este mundo y otros que están proyectados hacia el Olam
Haba.
En otras palabras, la gente rogó con todo su corazón, con la
intención de salvar al iehudi de la muerte, como el sereno que trabaja
todas las noches esperando que llegue pronto la mañana, pero fue como
que la mañana nunca llegó. Y no podemos decir de ninguna forma
que todo está perdido... Es gigantezco el mérito de toda la
gente que rezó, que se dirigió al Bore Olam desde lo más
profundo de sus corazones, derramándolos como se derrama el agua. Y
de más decir que este vuelco hacia el rezo trajo un gran fortalecimiento
en la fe de muchas personas. Este aumento de fe hizo que mucha gente de por
sabido cuál es la única dirección a la que hay
que dirigirse para conseguir la salvación!
¿Y quién provocó todo este despertar de fe? El hombre
por el cual todos rogaron, y esto le aporta un mérito incalculable.
El mérito de hacer que miles de personas se vuelquen a la plegaria,
el hacer que dejen sus actividades para rogarle al Bore Olam. Y el fortalecimiento
de algunos provocó el acercamiento de otros y así cuántas
personas regresaron a sus fuentes...
Podemos decir todavía más. Después de que a este hombre
le fue decretado que debía morir, podría haber muerto como mueren
millones y millones de personas, pero no, seguro que llegó al mundo
de la verdad “envuelto” en miles y miles de méritos logrados
al conseguir el fortalecimiento de la fe de tanta gente. Las lágrimas
que derramaron se evaporaron y formaron las “nubes” que transportaron
su alma hasta hacerlo llegar casi frente a Hakadosh Baruj Hu. Y esas lágrimas
fueron la carta de recomendación para colocarlo en uno de los lugares
más altos del Gan Eden.
Este alto grado de fe, es la continuación de la fe más simple,
que conocemos de las palabras de Moshe Rabenu: ¿qué otro pueblo
puede ser tan grande para tener un D-s al cual acercarse, como el pueblo de
Israel que tiene a Hashem Itbaraj que contesta a todo el que lo llame? (Devarim
4, traducción no literal). ¡Cuán grande
es nuestra riqueza al tener una “dirección” a la cual siempre
podemos dirigirnos, en todo momento, en toda situación, para cualquier
cosa! Y ningún otro camino resulta seguro, ni un cuchillo
ni un revólver pueden salvarnos, ni hablar de un abogado, solamente
una cosa nos puede salvar: dirigirnos hacia el Bore Olam.
Lekaj Tov.
El rab Shelomo Levinstein Shlita contó que fue
un jasid y le dijo al rebe: “Ruego e imploro con todas mis fuerzas y
Hashem no me contesta”. Y el rebe le dijo: ¿Quién
dijo que Hashem no te contesta?, ¡HASHEM TE CONTESTA QUE NO!