El
Libro de Iehoshúa
Primera
parte
Hemos
hecho una traducción y adaptación libre del libro de Iehoshúa,
(no traducción literal) con comentarios basados en el libro Meam Loez.
Dividiremos el libro en cuatro partes.
Capítulos 1:1 - 6:5
Cuarenta
años pasaron y el pueblo estaba en las llanuras de Moab, a la orilla
del río Jordán. Ya había pasado un mes de la muerte de
Moshé. Fue después de la muerte de Moshé que D'os le dijo
a Iehoshúa Bin Nun que Moshé había muerto y ahora él
debía cruzar el Jordán junto con toda su nación y entrar
a la tierra que D'os les daba.
D'os les dice que toda tierra que sus pies pisen Él se las dará.
Desde el desierto y el Lebanón hasta el río Eúfrates. Y
luego D'os le asegura que no los abandonará y nadie los vencerá.
La
tierra sagrada se llamaba Quenaan porque los pueblos que allí vivían
descendían de Quenaan, hijo de Jam (uno de los tres hijos de Noaj). Los
pueblos eran Hititas, Emoritas, Hivitas, Jebusitasa, Perizitas y Girgasitas.
¿Por qué es que D'os les describe los límites de la tierra
que les daba si primero les dijo que cualquier tierra que pisaran sería
de ellos? Porque primero debían conquistar la tierra sagrada y si luego
querían otras tierras D'os se las daría. ¿Por qué
D'os tuvo que decirle a Iehoshúa que no lo abandonaría? Porque
él temía no ver los frutos de su esfuerzo así como ocurrió
con Moshé.
Dice
le D'os a Iehoshúa que sea fuerte y constante, pues él hará
que el pueblo herede la tierra y que sea fuerte en el cumplimiento de las leyes
que D'os le dio a Moshé, y también le advierte que no se desvíen
ni a la derecha ni a la izquierda, para que prosperen donde sea que vayan.
Luego D'os le advierte otra vez, que cuando ya salgan a la conquista no deje
que la Torá cese de su boca y que la estudien día y noche.
Ahora
el pueblo debía salir a la conquista y seguro estaría muy ocupado
planeando estrategias, luchando y preocupándose por sus necesidades.
Hasta ahora, durante los años en el desierto, el pueblo había
recibido el "man", pero desde el momento en el cual entraría
a la tierra tendría que trabajarla para poder proveerse de sustento.
Entonces
D'os los previene respecto del estudio y les dice que si ellos no van a abandonar
la Torá, Él hará que prosperen en todo. Luego Iehoshúa
le ordena a los policías del pueblo que vayan a través de los
campos y ordenen al pueblo a que se preparen provisiones, pues tres días
más tarde cruzarían el Jordán y tomarían la tierra
que D'os les daba como herencia.
Si
hasta el momento de cruzar el Jordán, tenían aún el "man",
¿qué es lo que tenían que preparar?
Hay quienes dicen que Iehoshúa les estaba diciendo que sólo necesitaban
preparar sus cosas personales y no armas, pues D'os se encargaría de
ellos. Y otros dicen que se refería a una preparación espiritual
así como lo hicieron para recibir la Torá, que se prepararon durante
tres días.
Por otro lado, una vez que cruzarían el Jordán, comenzarían
a tener una vida normal, sin nubes de gloria, sin man, etc. Por lo tanto, tenían
que preparar sus mentes para esa situación futura y además seguir
estudiando Torá en esa nueva situación.
Luego
Iehoshúa les dice a las tribus de Reubén, Gad y la mitad de la
tribu de Menashé que recuerden el pacto que hicieron con Moshé.
Que les daba la tierra del otro lado del Jordán pero ellos tenían
que ir a luchar por sus hermanos y ayudar a conquistar la tierra. Y luego que
vuelvan a la tierra que D'os les permitió tomar.
La respuesta de ellos a Iehoshúa fue que por supuesto harían todo
lo pactado (Números 32).
Luego Iehoshúa secretamente envió desde Shitim dos hombres como
espías, diciendo: Vayan y miren la tierra de Ierijó. Ellos fueron
y llegaron a la casa de una mujer cuyo nombre era Rajab y se hospedaron allí.
Iehoshúa
los envió porque quería que ellos investiguen para poder determinar
la estrategia de conquista. La tradición dice que los espías fueron
Pinjás y Caleb.
El
rey de Ierijó se enteró de que habían llegado los espías
de los hijos de Israel y mandó a decir a Rajab que los saque de su casa.
Pero Rajab escondió a los hombres y dijo que, efectivamente, los hombres
habían estado allí pero se habían ido para el momento en
que los pórticos de la ciudad se cerraban y les aconsejó perseguirlos.
Luego ella los escondió en el techo de su casa y antes de que ellos puedan
acostarse en el techo entre las pajas, ella se acercó a ellos y les dijo
que sabía que ellos iban a conquistar la tierra y todos temían
de ellos. También les hizo prometer que así como ella fue buena
con ellos, ellos serían buenos con ella y su familia, pidiéndoles
hacer una señal para que al conquistar la tierra, ellos sepan que allí
vive su familia y no los maten.
Ellos aceptaron el pedido con la condición de que nadie se enterase del
trato.
Luego ella les dio una soga para que pasen del techo al otro lado del paredón
de la ciudad, pues ella vivía al lado del paredón de la ciudad.
Ellos le dijeron a ella que cuelgue una cinta roja en su casa para que ellos
la vean y pasen de largo por su casa cuando lleguen a la tierra para conquistarla.
Los espías se refugiaron tres días en la montaña para evitar
encontrarse con los persecutores. Luego de tres días los hombres regresaron
a Iehoshúa y le dijeron que D'os le había dado la tierra a él
y que todos allí se habían derretido delante de ellos.
Las
dos señales que ellos le dieron a Iehoshúa para decir que D'os
estaba con ellos fueron:
1. La exitosa escapatoria.
2. Que los quenaanitas temieron de ellos.
Iehoshúa
se levantó temprano en la mañana y viajaron desde Shitim. Llegaron
al Jordán y descansaron allí antes de cruzar.
De
aquí aprendemos tres buenos hábitos:
1. Es mejor viajar de día que de noche.
2. Es bueno ser presuroso para hacer lo que D'os ordena y cuando tenemos una
buena acción para hacer.
3. Rezar: antes de salir Iehoshúa se levantó temprano para rezar.
Y así hizo todo el pueblo al verlo. Pues es importante pedir a D'os
se Su ayuda antes de hacer algo importante.
Y
ya habían culminado los tres días y los oficiales les dijeron
al pueblo que al ver el arca, y a los cohanim y leviim cargándola, que
dejen sus lugares y la sigan, pero nunca se alejen más de 2000 amot (1000
metros aprox.), porque podían perderse, pues nunca hicieron este camino.
Hasta ahora el arca iba entre medio del pueblo, pero ahora iría adelante.
Luego Iehoshúa les dijo que se santifiquen pues D'os haría milagros
para con ellos al día siguiente.
Iehoshúa les dijo a los cohanim que tomen el arca y que pasen delante
del pueblo. Luego D'os le dijo a Iehoshúa que en ese día lo haría
grandioso a ojos de Israel, y así como estuvo con Moshé estaría
con él.
Luego los cohanim se pararon frente al borde del Jordán. Iehoshúa
le dijo al pueblo que se acerque para escuchar las palabras de D'os.
Iehoshúa les pidió que escojan un hombre de cada tribu y les dijo
que cuando los cohanim con el arca pisen las aguas del río Jordán,
éstas se partirían. Al ocurrir esto el pueblo cruzó el
río. Y los cohanim esperaron en el río hasta que todos cruzaron.
Y cuando toda la nación terminó de cruzar el Jordán, D'os
le dijo a Iehoshúa: "toma doce hombres del pueblo, uno de cada tribu.
Ordénales lo siguiente: "levanten doce piedras del Jordán,
de donde los pies de los cohanim pisaron. Y las llevarán con ustedes
y las pondrán en el lugar donde descansarán esta noche. Iehoshúa
les transmitió el mensaje de D'os y les dijo que esto sería una
señal para ellos, para que cuando sus hijos pregunten ¿qué
son estas piedras?, ellos digan que las aguas del Jordán fueron abiertas
ante el arca del pacto cuando cruzaron el Jordán. Y esas piedras quedaron
con los hijos de Israel para siempre".
Y así hicieron los hijos de Israel.
Luego Iehoshúa puso doce piedras en el Jordán, en el lugar en
el cual los cohanim cargaron el arca. Y estas piedras están allí
hasta el día de hoy.
Y los cohanim que cargaban el arca se quedaron allí hasta que Iehoshúa
terminó de hablar con el pueblo y todos cruzaron.
Cuando todo el pueblo terminó de cruzar, los cohanim con el arca pasaron
delante del pueblo. Y las aguas del Jordán volvieron a su curso normal.
¿Cuántos
milagros ocurrieron aquel día?
La Torá dice en Deuteronomio 27:
"Y
será en el día que cruzaréis el Jordán hacia la
tierra - que D'os te concede a ti - habrás de erigir piedras grandes
y las blanquearás con cal. Y habrás de escribir sobre ella, todas
las palabras de la Torá cuando hayas pasado para que vengas a la tierra
que D'os te concede, una tierra que fluye leche y miel, como había hablado
D'os, a ti. Y será que cuando crucen el Jordán erigirán
las piedras estas en el monte Ebal y las blanquearán allí con
cal. Y construirán allí un altar de piedras y no deberán
blandir sobre ellas hierro. Con piedras intactas construirán el altar
de D'os y ofrecerán en él sacrificios ante D'os. Y ofrecerán
sacrificios de paz allí y comerán allí y se regocijarán
ante D'os y escribirán sobre las piedras todas las palabras de la Torá
en una lengua clara."
Si
leemos las palabras cuidadosamente veremos que hay muchos milagros hechos
para el pueblo de Israel.
1. El milagro del tiempo. A pesar de que ellos esperaron
en el Jordán mientras que lIehoshúa les hablaba y los doce hombres
volvieron a buscar las doce piedras, ellos pudieron llegar al monte Gerizim
y Ebal ese mismo día. Incluso que ellos hubieran comenzado a caminar
desde la mañana, hubieran tardado más o menos 18 horas de caminata
constante sin parar, pues tenían que caminar 6 millas. Pero D'os les
acortó el camino así como lo hizo cuando llegaron al Jordán,
que llegaron inmediatamente.
2. Ellos pudieron cargar las piedras que eran extremadamente
pesadas.
3. Los quenaanitas nunca fueron hacia ellos para atacarlos,
pues cuando escucharon que el pueblo judío estaba en el territorio
de ellos, temieron por el milagro que hizo D'os al partir el río Jordán.
4. El cuarto y quinto milagro involucraba la escritura de
la Torá en las piedras. Ellos habían llegado al monte Guerizim
y Ebal y recitaron las bendiciones y maldiciones como había dicho Moshé.
Luego construyeron un altar y llevaron sacrificios. Y luego escribieron en
las piedras toda la Torá en todas las setenta lenguas. Uno de los milagros
fue que toda la Torá en las setenta lenguas pudo entrar en las doce
piedras, pues naturalmente hablando, eso no era posible.
5. Y el último milagro fue que ellos no sabían
las setenta lenguas y sin embargo D'os le enseñó a Iehoshúa
todas las lenguas para que puedan escribirlas.
Y
las tribus de Reubén, Gad y la mitad de Menashé fueron armadas
al frente de los hijos de Israel, como les había dicho Moshé.
Como 40 000 hombres armados pasaron delante de D'os para ir a la guerra en la
llanura de Ierijó.
Ese día D'os hizo a Iehoshúa grande a ojos del pueblo, y ellos
le temieron como a Moshé. El pueblo cruzó el Jordán el
día 10 del primer mes, y acamparon en Gilgal al lado este del Jordán.
Iehoshúa llevó las doce piedras a Gilgal, y le dijo al pueblo
de Israel: Cuando vuestros hijos pregunten ¿qué son estas piedras?
Ustedes les dirán "Sobre tierra seca Israel cruzó el Jordán".
De
aquí podemos aprender que así como las piedras fueron una gran
protección para Iaacov cuando él las puso bajo su cabeza, y fue
como si se hubiesen convertido en una sola piedra, así también
las doce tribus serán fuertes cuando estén unidas. Mientras vivan
en paz y armonía entonces, sus enemigos no tendrán éxito
sobre ellas y podrán defender y resguardar la tierra. Pero si hay pelea
entre ellas, entonces se dividirán y sus enemigos vendrán a conquistar
la tierra y serán exiliadas. Es por eso que D'os le ordenó a Iehoshúa
que tome 12 piedras por las doce tribus y construyan todos juntos un altar.
Estas piedras eran todas iguales para indicar que las doce tribus deben ser
iguales al obedecer a D'os, para así heredar la tierra. Y vemos del versículo
el mensaje que se quiso transmitir a futuras generaciones.
No dice "los israelitas cruzaron el Jordán", sino que dice
"Israel cruzó el Jordán". Es decir que los hijos de
Israel estaban unidos como un solo cuerpo en el momento de cruzar el Jordán,
y fue por ese mérito que ellos pudieron conquistar la tierra.
Y
cuando todos los reyes de los emoritas y todos los reyes de los quenaanitas
escucharon lo que D'os hizo por el pueblo de Israel, al secar el río
para que ellos pasen, sus corazones temblaron y no tuvieron más fuerzas
ante los hijos de Israel. Luego D'os le dijo a Iehoshúa: hagan cuchillos
de piedras y circuncisa a todos los hombres de los hijos de Israel una segunda
vez. E Iehoshúa hizo lo que D'os le dijo en Givat Haaralot.
Y
esta es la razón por la cual Iehoshúa circuncidó al pueblo.
Todos los que fueron circuncidados fueron los que nacieron durante los 40 años
en el desierto, pues los que salieron de Egipto habían sido circuncidados
pero murieron en el desierto. ¿Por qué no fueron circuncidados
en el desierto? Porque estaban de viaje y era peligroso hacerlo. Es por eso
que inmediatamente después de que se asentaron, Iehoshúa los circuncidó.
Y
después de que terminaron de circuncidarse, ellos se quedaron en el campamento
hasta recuperarse. Y D'os le dijo a Iehoshúa : Hoy he removido la vergüenza
de Egipto de entre ustedes, es por eso que ese lugar es llamado Gilgal.
En el 14 del mes, hacia la noche, ellos hicieron el sacrificio de Pesaj. Y en
el día después de Pesaj comieron pan ázimo de la cosecha
de la tierra, Y comieron trigo asado en ese mismo día.
Y cuando ellos comenzaron a comer del fruto de la tierra, al día siguiente,
el man dejó de caer.
En
el 7 de Adar, cuando murió Moshé, el man dejó de caer del
cielo, pues caía por mérito de Moshé. Ahora él ya
no estaba, entonces cesó de caer. Pero D'os bendijo al último
man que cayó y lo hizo durar hasta que los judíos pudieron comenzar
a comer de los frutos de la tierra. No se pudrió al día siguiente
y se mantuvo fresco día tras día. Y nunca se consumió.
Duró durante los 39 días hasta que ellos hicieron el sacrificio
de Pesaj.
Entonces vemos que el man dejó de caer en dos niveles. Primero dejó
de caer del cielo cuando murió Moshé, cuando ellos acampaban en
las llanuras de Moab, pero siguieron comiendo por cuarenta días más,
hasta que pudieron hacer el pan ácimo.
Cuando
Iehoshúa estaba en Ierijó, levantó sus ojos y vio a un
hombre parado frente a él con una espada en la mano. Iehoshúa
le preguntó "¿Eres de los nuestros o de los enemigos?".
Yo soy el oficial del ejército de D'os, y he venido ahora. Iehoshúa
se prosternó ante él y le preguntó qué era lo que
le ordenaba hacer.
Entonces el oficial de D'os le dijo a Iehoshúa: Sácate el zapato
de tu pie, pues el lugar que estás pisando es santo. Y así lo
hizo.
Hubieron
tres señales mediante las cuales Iehoshúa reconoció que
era un ángel el que estaba frente a él.
1. Las otras personas no vieron a nadie.
2. Tenía una apariencia tan imponente que ningún otro ser humano
la poseía.
3. Apareció ante él de repente. Pues en general cuando alguien
se acerca a uno, lo vemos venir, pero el ángel apareció repentinamente
frente a Iehoshúa.
Ierijó
estaba completamente cerrada ante los hijos de Israel. Nadie salía ni
entraba. Y D'os le dijo a Iehoshúa que le daba la tierra de Ierijó
con su rey, con sus habitantes. Rodea la ciudad con todos los hombres de guerra,
y luego marchen alrededor de la ciudad una vez, durante seis días. Siete
cohanim cargarán siete shofarim delante del arca. En el día séptimo
rodeen la ciudad siete veces y los cohanim tocarán el shofar. Luego,
cuando escuches el sonido del shofar en su última nota, todo el pueblo
gorjeará (vibrará) y la muralla de la ciudad caerá. Entonces
el pueblo entrará a la ciudad, cada uno al lugar en el cual estará
parado.
Un
día domingo D'os les dio este mandamiento. En ese mismo día ellos
hicieron la primera vuelta. Entonces el séptimo día fue shabat.
¿Por qué fue en Shabat? Porque D'os quería que la conquista
de la tierra sagrada comience con la santidad del shabat.
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