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Pirké Avot


Pirke Avot- Rambam Capitulo 4
Por. Rav Isaac Sakkal



Pirké Avot
Capítulo 4


Notas del traductor

Lo que está entre [] son agregados del traductor para facilitar el entendimiento de la frase.
Lo que está entre {} son agregados que figuran en otras versiones igualmente.
Cuando figuran puntos suspensivos (...) antes o después de un párrafo, quiere decir que no se ha traducido el comentario en su totalidad, cuando los puntos suspensivos anteceden a la cita, quiere decir que antecede a ese comentario otra cosa del tema o de otro tema. Cuando los puntos suspensivos (...) figuran después de la cita, quiere decir que el tema citado continúa en su contexto original, pero aquí nos hemos abstenido de continuar la cita
Las notas al pie, son notas aclaratorias del traductor.


Capítulo 4 Mishná 1

Ben Zomá dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de todo hombre, como está escrito: “De todos mis maestros he aprendido” (Sal. 119:99)

¿Quién es fuerte? Aquel que controla su instinto, como está dicho: “El que es tardo en la ira, es mejor que el poderoso, y el que gobierna su espíritu vale más que el que conquista una ciudad” (Prov. 16:32)

¿Quién es rico? El que está contento con lo que tiene, como dice: “Cuando comas el fruto de la labor de tus manos, feliz serás y te irá bien” (Sal 128:2) “Feliz” en este mundo y “te irá bien” en el mundo venidero.

¿Quién es honorable? El que honra a las criaturas, como dice: “A los que Me honren, honraré y los que Me desprecien, desaparecerán” (Sam.I 2:30)

“¿Quién es sabio?… ¿Quién es rico?”

Este tema ya lo hemos explicado en el segundo capítulo de la introducción al Pirké Avot.

Capítulo 4 Mishná 2

Ben Azai dice: Sé presuroso en el cumplimiento de los preceptos y escápate del pecado; pues un precepto acarrea otro precepto y una trasgresión lleva a otra trasgresión. La recompensa por un precepto, es un precepto y el castigo por un pecado es otro pecado.

“Sé presuroso en el cumplimiento de los preceptos… la recompensa de un precepto…”

En la introducción al Capítulo Jelek hemos elucidado este tema 59a. Los sabios ya  nos han señalado de qué forma la Torah recalca la importancia  de ser presuroso en el cumplimiento de los preceptos [dice en la Torah]: “Entonces separó Moshé, tres ciudades, del otro lado del Jordán, al este” (Deut. 4:41) Y es sabido que [esas tres ciudades] no eran de utilidad60 sino hasta después de que se hubieran determinado las otras tres dentro de la tierra de Israel.

Dijeron [los sabios], Moshé, nuestro maestro, ya sabía que las tres ciudades refugio que había separado no servirían para proteger [al que mataba sin intención] sino hasta luego que se hubieran proclamado las otras tres dentro del territorio de Israel, tal como dice: “Seis ciudades refugio habrá” (Deut. 35:13), a pesar de ello, Moshé separó esas tres del  lado este del Jordán,  pues dijo: “Por cuanto que tengo la posibilidad de cumplir un precepto, lo efectuaré”.

Si algo semejante pensó [e hizo] Moshé, quien captó las [máximas] verdades, [y fue] el más perfecto entre los perfectos, que quiso agregar [el cumplimiento aunque sea de] medio precepto a toda su perfección y alto nivel, [entonces] de más está decir, que todos aquellos que están por debajo del nivel de Moshé [deben esforzarse y ser rápidos en el cumplimiento de un precepto]

Capítulo 4 Mishná 3

Él solía decir: No desprecies a ningún hombre,  y no desprecies ninguna cosa, pues no hay hombre que no tenga su hora, ni ninguna cosa que no tenga su lugar.

“Pues no hay hombre que no tenga su hora”

Es decir, que es imposible que exista un hombre que no tenga un momento [en su vida y que esté más predispuesto]  a ser ayudado y beneficiado, aunque sea en pequeñas cosas.

Capítulo 4 Mishná 4

Rabí Levitas, de [la ciudad de] Yavne, dice: Humíllate mucho, mucho, y sé de espíritu rebajado, pues el final de todo hombre son los gusanos.61

“Humíllate mucho mucho etc.” 

Ya hemos analizado62 y recordado en capítulos anteriores, que la humildad es de las más elevadas de las virtudes y ella es el punto medio entre el orgullo y el deshonor - humillación,63 y no posee otro nombre, sino: “humildad”.

El orgullo tiene otros sinónimos en el idioma hebreo, como ser: “Goba leb”-corazón soberbio, o “Enaim ramot”-ojos altaneros, “Guea”-orgulloso y “Ram”- arrogante.

[Así también] en el lenguaje de nuestros sabios de bendita memoria: “Ruaj guevoa”-aires de grandeza, “Gasut ruaj”- espíritu engreído, “Mitgae”- vanidoso. Y su antónimo: “Shiflut ruaj”-espíritu humillado, abatido.

Ya hemos explicado en el cuarto capítulo de la introducción al Pirké Avot, que el hombre se incline levemente hacia alguno de los extremos hasta que se vuelva a ubicar en el centro, todo esto con la intención de prevenir. Eso es correcto en todas las demás cualidades, mas cuando se trata de esta virtud en particular,  me refiero al orgullo, a causa de lo despreciable que es esta mala cualidad, los piadosos, que eran conscientes de lo dañina [que es esta cualidad], se apartaron de ella hasta el otro extremo, inclinándose hasta la humillación y rebajarse totalmente, hasta el punto de no dejar lugar en su alma, ningún espacio para el orgullo.

He visto, en uno de los tantos libros acerca de las virtudes, que le fue preguntado a uno de los más destacados piadosos:

–¿Cuál fue el día más feliz de tu vida?

Y él respondió: -El día en que me encontraba viajando en un barco y mi sitio era el más bajo y peor de todos los del barco, entre el equipaje.

 Viajaban también en aquel barco, hombres importantes y ricos, yo estaba recostado en aquel sitio, y uno de los pasajeros del barco se paró a orinar.

Yo era tan bajo y despreciable a sus ojos, hasta el punto de ser muy indigna mi situación ante su vista, que se descubrió y orinó sobre mí.

Me sorprendió lo profundo que se hallaba arraigada la insolencia en aquel hombre, pero ¡Vive Dios! Que no se molestó mi ser, con esa actitud, para nada, ni se despertó en mí el poder [de la ira].

Me alegré tanto de haber alcanzado ese nivel, de no haberme molestado la actitud de aquel falto [de sentido] ni haber experimentado mi alma [ningún rencor] hacia él.

No hay duda de que éste es el modelo de lo que es [un hombre que se inclina hacia] la humillación y se aleja del orgullo.64

Te citaré algo de lo que expusieron los sabios alabando la virtud de la humildad y despreciando el orgullo. Es por eso que han ordenado acercarse hacia la humillación diciendo: “Humíllate mucho mucho”, por el temor de que se mantenga solo en el nivel de la humildad [ Por si quedara en él algún vestigio de orgullo], por ser que la humildad se encuentra más cercana al orgullo [que el humillado y el rebajado] ya que la humildad es el equilibrio [entre estos dos extremos] como antes hemos explicado.

Dijeron con respecto a la humildad: “Más de lo que ha hecho la sabiduría coronando su cabeza, ha hecho la humildad siendo la suela de su calzado, pues está escrito: ‘El principio de toda sabiduría es el temor a Dios’ (Salmo 111:1), ésta es la prueba que el temor a Dios es superior a la sabiduría y es la base de ella. [Por otro lado] fue dicho: ‘Por la humildad, [se alcanza] el temor a Dios’ (Proverbios 22:4) es decir, que el temor a Dios se logra por medio de la humildad; por lo tanto se deduce que la humildad es superior por mucho a la sabiduría”65.

Dijeron (Tratado Meguilá 31 a): “Esto fue escrito en la Torah y reiterado en los profetas y vuelto a decir en los escritos: ‘todo lugar en el que encuentres la grandeza de Dios, ahí mismo encontrarás [también] Su humildad’, está escrito en la Torah: ‘El Dios grande, fuerte, etc.’ (Deut. 10:17)  luego dice: ‘Que juzga la causa de los huérfanos y viudas’ (Ibíd. 18), y fue reiterado en los profetas al decir: ‘Porque así dice el Altísimo y Elevado, que se asienta en las alturas y Santo es Su Nombre, enaltecido y que mora en la Santidad’ (Isaías 57:15) y enseguida dice: ‘Conmigo habita aquel que es de espíritu contrito y humilde…’ (Ibíd.). Y fue vuelto a decir  en los escritos, pues está dicho

: ‘Exaltad a aquel que monta sobre los cielos, cuyo Nombre es Eterno y enaltecedle a Él’ (Salmos 68:5) y después dice: ‘Padre de los huérfanos y juez  de las viudas es Dios’ (Ibíd.:6)”

Debemos aprender de Moisés, nuestro maestro, sobre él la paz, quien alcanzó la cima de la inteligencia y la cumbre de todas las virtudes, además de haber  alcanzado el grado de profecía, quien fue padre de la Torah, monarca de la sabiduría y príncipe de los profetas, fue alabado por sobre todos los hombres, por el Dios Altísimo, con la virtud de la humildad diciendo: “Y el hombre Moisés era muy humilde, más que cualquier otro hombre” (Núm. 12:3) y dijeron: “muy” es la señal de su alto grado de humildad e inclinación hacia el extremo.

Así encontrarás que dijo [Moisés]: “Y nosotros qué [somos]” (Éxodo 16:7). También David, el ungido del Dios de Yaacob, el dulce salmista de Israel quien fuera un rey honorable, que engrandeció la monarquía y se fortaleció su poder, el que nos lo reveló Dios66 por intermedio de Moisés, sobre él la paz, y [a él67 se refirió cuando dijo] que surgirá una estrella en Yaacob (Num. 24:17), como lo expusieron los sabios de bendita memoria. Además, [David] era profeta y el principal de los setenta sabios [de su época], como dijo: (Samuel II 23:8) “[David era el] presidente de la asamblea de sabios”  y con todo eso dice: “El espíritu quebrantado y el corazón contrito, Dios no despreciará” (Salmos 51:19). Y como estos ejemplos hay muchos68 que reflejan la humildad en su grado óptimo.

Con respecto al orgullo, dijeron los sabios (Tratado Sotá 4 b): “Todo hombre que tiene “Gasut ruaj”-espíritu engreído, es como si hiciera idolatría”.

También fue dicho acerca de él69“Repulsivo para Dios, es el de corazón altanero” (Prob. 16:5). Y dice al respecto: “No introducirás inmundicia en tu hogar” (Deut. 7:26) y dijeron: “Es considerado como un hereje”  (Sotá 4 b) como está escrito:  “Y se envanecerá su corazón y olvidarás al Señor” (Deut. 8:14)

Expusieron en (Sotá 4 b): “En el que anida [en él] el orgullo, es como si hubiera cometido todo tipo de relaciones incestuosas”, pues está dicho: “Abominable es para Dios el corazón soberbio” y dice también: “Porque todas estas abominaciones han realizado…”70 (Levítico 18:27)

Dijeron más: “el arrogante es considerado ante Dios como una idolatría misma” y traen prueba de ello de lo dicho en Isaías 2:22 “Cesad de [confiar en] el hombre, cuya alma esté [tan alta como] su nariz, pues ¿cuál es su importancia?”, Se refiere al engreído, dijeron: “no leas “bame”- cuál, sino: “Bama”-idolatría”. Todavía más dijeron: “Todo aquel que es engreído, merece la muerte”.

Afirmaron: “Todo aquel que tiene aires de grandeza, merece ser arrancado como si fuera un árbol de idolatría como está escrito: ‘He aquí que el Eterno, el Señor de los ejércitos, desgajará el ramaje con fuerza terrible, y los engreídos, serán cortados y  los arrogantes serán humillados’  (Is. 10:33) y dice: ‘Y talareis sus árboles sagrados’” (Deut. 7:5)

Dijeron que Dios no revivirá, en la resurrección de los muertos, a los engreídos, es lo que indicaron: “Todo aquel que posea un espíritu altanero, sus cenizas no serán [revividas], como dice: ‘Pero vivirán tus muertos, Los cadáveres de Mi pueblo se levantarán. Despertad y cantad, vosotros que moráis en el polvo...’ (Is. 26:19) [presta atención pues) no fue dicho: ‘los que duermen en el polvo’ sino que dice ‘Los que moran en el polvo’, es decir, aquel que en vida [no era altanero y estaba bajo] como el polvo”. Es decir se refiere a que los humildes serán los que revivirán.

Extremaron más sus dichos expresando: “Todo aquel que es engreído, la Presencia Divina se aleja de él, como dice: ‘Y a los arrogantes los conoce de lejos’” (Sal. 138:6)

Y como estos, hay muchos otros ejemplos en donde nos relata la pena para los arrogantes. Señalaron los sabios: Lo que está escrito: “[De lepra] de hinchazón (tumor), de escaras y de postilla” (Lev. 14:56) Hinchazón se refiere a vanidoso.

Y lo más grave que dijeron los sabios al respecto fue: “Dijo Rabba: -Excomulgado está el que se excede  y el que escatima” quiere decir que no es apropiado excederse hasta el límite de ser por demás degradado, pues [ese nivel ya] no forma parte de las virtudes.  Y ubicó [el punto ideal en esta virtud] en una parte entre sesenta y cuatro, es decir, Si colocásemos la arrogancia en un extremo y en el otro el por demás degradado y entre estos extremos hay una distancia de sesenta y cuatro partes, el individuo [ideal] debe ubicarse en la parte sesenta y tres [donde el sesenta y cuatro es el punto de por demás degradado].

[Como verás] él no sostenía que con respecto a esta cualidad hay que ubicarse en el punto equilibrado [como ocurre en las demás cualidades] sino que, debe alejarse de la arrogancia, pues en caso [de que está en el punto equilibrado entre los dos extremos -arrogancia y degradado-] si se desvía levemente hacia el extremo del engreimiento, he aquí que habrá caído en esta mala cualidad [la arrogancia]

Esta era la postura de Rabba acerca de la humildad. Pero Rab Najman, decretó y afirmó que no es apropiado, de ninguna manera, que en el hombre haya alguna parte de arrogancia, ya sea grande o pequeña, pues su castigo no es pequeño. Esta cualidad que hace al hombre “despreciable ante Dios” ¿cómo es posible acercarse a ella [aunque sea un poco]?

Es por todo esto que Rabí Levitas, [el autor de nuestra Mishná] dijo: “Humíllate mucho, mucho... pues el fin de todo hombre son los gusanos” Se refiere a que corresponde esforzar tu alma hasta el punto que la arrogancia quede afuera, pensando en el futuro del cuerpo del ser humano, tal es, [que será comido por] los gusanos.

Capítulo 4 Mishná 5

Rabí Yojanán ben Beruká dice: Todo aquel que profana el Nombre Celestial a escondidas, será castigado [por Dios] en público, ya sea [que lo hizo] a propósito o sin querer.

“Ya sea [que lo hizo] a propósito o sin querer”

Ya sabes, por medio de las escrituras,71 que el que hace las cosas sin querer, ha cometido una falta, debe expiarla por medio de una ofrenda y Dios aseguró: “Y le será perdonada la falta que cometió” (Lev. 19:22)

No obstante, no se compara [el que cometió una trasgresión sin querer con el que] transgredió sabiendo que estaba prohibido, ¡lejos de Dios semejante cosa!, igualar en cualquier acto, al que lo hizo sin intención con aquel que lo hizo con toda alevosía; sino que la intención en este caso, es que, por  tratarse de la profanación del Nombre de Dios [que es algo sumamente grave] ya sea que lo hizo a propósito o sin querer, se lo castigará en público, si fue a propósito, con el castigo apropiado para el que lo hace a propósito, y si fue sin querer [se lo castigará públicamente] con el castigo estipulado para cuando es sin querer, pero siempre, los dos castigos serán públicamente.

Capítulo 4 Mishná 6

Rabí Ishmael, su hijo, dice: El que estudia con intención de enseñar, [del cielo] es ayudado para que pueda estudiar y enseñar.

El que estudia para poder llevarlo a la práctica, [del cielo] es ayudado para que pueda estudiar, enseñar, y [llevarlo a la] práctica.

Rabí Zadok dice: No hagas de la Torah una corona para engrandecerte con ella, ni tampoco hagas de ella un instrumento para tu propio interés.

Así decía Hilel: Aquel se beneficia con la corona de la Torah, será borrado”. Aprendes de aquí que todo el que se aprovecha en este mundo del honor que provee la  Torah, se va de este mundo como un malhechor.

“Ni tampoco hagas de ella un instrumento para tu propio interés”

Luego de haberme dispuesto a no hablar sobre este tema, pues es muy claro, y a  mi opinión, mis palabras no serían apreciadas por la mayoría -por no decir por todos- los grandes sabios de la Torah [contemporáneos], [a pesar de ello] me he retractado y decidí explayarme al respecto, sin hacer contemplaciones hacia los que me precedieron o a mis contemporáneos.

Debes saber, que lo que dijo: “No hagas de la Torah un instrumento para tu propio interés” es decir, no la conviertas en un instrumento de manutención, y aclaró luego: “Pues todo el que se aproveche en este mundo del honor [que provee] la Torah, se va del mundo como malhechor”, se refiere al mundo venidero y los hombres apartaron sus ojos de este pasaje, por demás claro, dejándolo atrás y apoyándose en la literalidad de otros pasajes que no entendieron –ya te los aclararé– pues [ellos]72 han instaurado reglamentos [impuestos], sobre ciertos individuos o sobre toda la comunidad, hasta el punto de hacer creer a las personas, algo completamente insensato: [me refiero a los que dijeron] que es obligatorio e ineludible, ayudar a los sabios, sus discípulos y todo aquel que se dedica a la Torah, [aquellos] que la Torah es toda su ocupación y dedicación73.

Todo esto es una gran equivocación. No tiene asidero en la Torah. Es más, no tiene nada sobre qué sostenerse. Pues cuando investigamos en las generaciones de los sabios, de bendita memoria, no encontramos a ninguno que exigiera dinero a los hombres y ni siquiera exigían dinero para las grandes y honorables Yeshivot, como así tampoco para los rabinos en jefe, ni para los jueces –Dayanim- ni para los maestros de Torah, ni para los grandes rabinos, ni para ninguna persona en particular del pueblo.

No obstante, encontramos en cada generación y en cada comunidad, que había gente en extremo pobre, como así también gente muy rica y, lejos de mí, sospechar que en aquella generación no había gente bondadosa y misericordiosa que [estuviera dispuesta a] asistir a los pobres, sino que, si aquel pobre hubiera extendido su mano para recibir donativos, hubieran llenado su casa de oro y piedras preciosas; lo que sucedía es que aquel indigente no quería [aceptar donativos], sino que se contentaba con lo que su humilde trabajo le otorgaba, ya sea con abundancia o escasez, y no codiciaba lo que los demás tenían, pues la Torah se lo impedía (“No codiciarás”).

Como sabrás, el sabio Hilel, era leñador y [a pesar de que] vivía en la  extrema pobreza estudiaba con los grandes sabios Shemayá y Abtalión. Su grandeza fue tal, que sus discípulos, lo asemejaron a Moisés y Yehoshua. Siendo el menos ilustre de sus discípulos, nada más ni nada menos, que Rabí Yojanán Ben Zacai, y no cabe duda para cualquier persona inteligente, -que alguien de la estirpe de Hilel- si él mismo hubiera pregonado que le está permitido a un erudito de la Torah, exigir ser mantenido por otros, no le hubieran permitido cortar leña.74

Rabí Janiná ben Dosá, acerca de quien un eco celestial atestiguó: ”El mundo entero se nutre, gracias al mérito de Janiná, y a Janiná, Mi hijo, le alcanza con el fruto del algarrobo desde un Shabbat hasta el próximo Shabbat”75 y no pedía a las demás personas.

También Karna, quien fuera un gran juez para todo Israel, era aguatero, y cuando venían ante él dos personas para que juzgue entre ellas, les decía: “Paguen a un peón  para que haga mi trabajo -durante el tiempo que me llevará juzgarlos-, o repónganme el lucro cesante,76 y yo los juzgaré”

Los judíos de aquella época no eran despiadados ni tampoco faltos de generosidad, pues no encontramos ningún sabio, de los que estuvieran en situación de pobreza, que reprendiera a su generación por no mantenerlos con sus diezmos. ¡Fuera de ellos semejante cosa!

Sino que aquellos sabios eran piadosos devotos de la verdad y creían en Dios y en la Torah de Moisés, por medio de la cual el hombre se hace meritorio del mundo venidero, y no se permitían ellos mismos pedir dinero a los hombres, pues veían en eso una profanación del Nombre de Dios a los ojos de la gente, ya que pensarían que el estudio de la Torah es una ocupación  para mantenerse, tal como las demás profesiones, y de esa manera se rebajaría ante sus ojos77, recayendo sobre el que así actuaba lo que dice: “La palabra de Dios despreció - rebajó”

No obstante, se equivocaron aquellos que contradicen la verdad y los versículos que son claros y explícitos acerca de [la prohibición de] exigir dinero de los demás,78 ya sea que [finalmente accedan a darlo] de  buena voluntad o que sean forzados a ello, y se basan –para hacer esto- en las distintas historias que encuentran en el Talmud,79 acerca de individuos con problemas físicos o de salud o personas muy ancianas que les era imposible tener un trabajo, que no tenían otro medio de sustento sino que debían mantenerse de los donativos de la gente, pues de lo contrario, ¿cuál sería la alternativa? ¿Morirse? Esto no es lo que nos prescribió la Torah.80

Fíjate ahora en la historia en la que se sustentan81 como prueba de lo que sostienen: “Es como los barcos mercantes, trae el alimento desde lejos” (Prov. 21:14) [que se refiere a] una persona lisiada, que no puede trabajar,82 pero aquel que está en condiciones [de sustentarse a sí mismo por sus propios medios], la Torah no le permite semejante cosa82a.

Rab Iosef, [era leñador y] debía transportar leña de un lugar a otro, y solía decir: “Grande es el trabajo que hace entrar en calor a los trabajadores” se refiere a que a causa del esfuerzo físico entra en calor, pues al transportar los pesados troncos, indudablemente  debía esforzarse mucho, y esto [en medio del frío] lo alegraba mucho y alababa; contentándose y disfrutando con la porción que Dios le había otorgado, lo que en el caso particular de él, esto se debía a su nivel de estar satisfecho con lo que tenía [y precisar poco].

Escuché que los dementes83 y ridículos, [que malentienden las enseñanzas de los sabios], diciendo: “Aquel que desee disfrutar84, que aproveche como el profeta Elisha, y quien no desee aprovecharse, que no usufructúe, como el profeta Shemuel” .

Este  caso que traen, no tiene nada que ver con lo que están diciendo, y esta prueba no es más que una treta, pues es claro y sin lugar a dudas [para el que lee en la Biblia, los hechos del profeta Elisha] que este profeta  no recibía dinero de ninguna persona, mucho menos, les exigía dinero o les imponía leyes [que demandaban pago alguno], Dios no lo permita, sino que aceptaba los honores que le brindaban, es decir, cuando [estando el profeta de viaje] le ofrecían hospedarlo en aquel lugar, aceptaba y comía del pan que le ofrecía su anfitrión, aquella noche o aquel día y luego continuaba con sus asuntos; mientras que el profeta Shemuel, no entraba a la casa de nadie ni comía de la comida de nadie.

Sobre estas cosas dijeron los sabios: “Cuando un sabio quiera asemejarse a aquel que ni siquiera acepta [aprovecharse de] la hospitalidad de los hombres, le es lícito hacerlo. Aquel que sí quiera pernoctar [y aceptar la hospitalidad de los hombres] que le es necesaria en su paso por allí, puede hacerlo”.

Pues ya habían sido advertidos (Tratado Pesajim 49 a): “El sabio que suele comer  en todos lados, terminará por destruir su hogar y convertirá en viuda a su esposa y en huérfanos a sus hijos, su estudio se le olvidará y se verá sumergido en las dudas, sin que sus palabras [o enseñanzas] sean escuchadas. Profanando [de esta manera] el Nombre de Dios, de su maestro y el de su padre, adquiriéndose un mal nombre para él y para sus hijos y los hijos de hijos para el resto de las generaciones”.  

Dijeron los sabios (Ibíd.): “Todo festín, que no sea a causa de [la celebración por] un precepto,85 no es apropiado que un sabio participe de él”. Y no es necesario extenderse más en este tema.

Te recordaré un caso que cita el Talmud y aquel que a pesar de estas pruebas se empecine [en seguir afirmando lo contrario] que haga lo que le plazca. En , tratado Nedarim 62 carilla A, nos relata acerca de un hombre que poseía un viñedo y solían entrarle ladrones. Cada día que pasaba, el dueño veía cómo la cantidad de uvas iba disminuyendo.

No tenía duda que estaba siendo víctima de algún ladrón que había acechado [a su viñedo]. Y así estuvo angustiado toda la temporada, hasta que finalmente pudo cosechar lo poco que le quedaba en las parras, que las dejó secar y recogió las pasas de uva.

La costumbre era que cuando se recolectaban las pasas de uvas o higos secos, aquello que se les caían al suelo al recolector, le estaba permitido comerlo a quien quisiera, pues era considerado como abandonado,86 y así eran dejadas en el lugar [donde cayeron] para que sean aprovechadas por quien quisiera.

Casualmente, pasó por ese viñedo,  Rabí Tarfón,  y se sentó [a descansar] en aquel lugar, juntó las pasas que estaban en el suelo, a su alrededor y se las comió.

Cuando vino el dueño del viñedo y vio a Rabí Tarfón, pensó que este era el ladrón que durante todo el año le estuvo robando. A pesar que el dueño había escuchado hablar del famoso Rabí Tarfón, nunca lo había visto y conocido personalmente.

Entonces, cayó sobre  Rabí Tarfón y lo puso dentro de un costal, lo cargó al hombro con la intención de arrojarlo al río. Cuando Rabí Tarfón se dio cuenta de la suerte que correría, gritó diciendo: “¡Pobre de Tarfón que fue asesinado de esta manera!”

Cuando aquel hombre escuchó eso,87 dejó el costal en el suelo y huyó. Desde aquel día, Rabí Tarfón, se lamentaba todos los días de su vida y vivía en luto por lo que le había sucedido, pues salvó su vida [aprovechándose] del honor de la Torah,88 pues, Rabí Tarfón era muy rico y hubiera podido decirle a su apresador: “Libérame y te daré una gran suma de dinero” y lo hubiera liberado, sin necesidad de hacerle saber que él era Rabí Tarfón, y se hubiera salvado a costa del dinero y no a expensas de la Torah.

Dijeron: “Todos los días de su vida, aquel justo, se lamentaba de esto y decía: -Ay de mí, que me aproveché de la corona de la Torah, pues todo el que se aprovecha de la corona de la Torah, [no tiene parte en el mundo venidero y] es erradicado de este mundo” Y los sabios dijeron esto, por ser que Rabí Tarfón era un hombre muy rico y debió tratar de persuadir [a su raptor] por medio del dinero [y no mediante el honor que le otorgó la Torah]

Similar [a este caso] es [lo sucedido con Rabenu Hakadosh –el santo- que en un año de hambre, abrió sus grandes depósitos de comida y proclamó: “Todo aquel que quiera tomar su sustento que venga y lo tome, a condición de que haya estudiado Torah”89 y se presentó ante él Rabí Jonathan ben Amram, y Rabenu Hakadosh, no lo conocía, y le dijo [Rabí Jonathan ben Amram]:

–Rabí, aliméntame.

Le contestó Rabenu Hakadosh: -¿En qué nivel de estudio estás?

–Aliméntame como se alimenta a un perro o a un cuervo– le contestó, queriendo decir, a pesar que no poseo sabiduría, tal como Dios alimenta a los animales o aves impuros, y que un ignorante no es menos que ellos.

Rabenu Hakadosh, le dio comida. Pero luego se arrepintió de haber caído en ese juego de palabras y dijo:

–Ay de mí pues un ignorante se benefició con mis posesiones89a.

Los que lo escucharon decir eso, le dijeron:

-¿Tal vez sea Jonathan ben Amram, tu discípulo, que al no querer aprovecharse del honor de la Torah, siempre que pueda evitarlo,  recurrió al engaño para ello?”

Investigó y descubrió que así era.

Estos dos sucesos, [que te relaté] silenciarán a todo aquel que piense lo contrario.

Las cosas que la Torah permitió al sabio son:

1)Entregar [el sabio] una suma de su propio dinero a un individuo, para que se lo invierta como mejor le parezca sin ninguna obligación, y entregarle, por propia voluntad, el capital y toda la ganancia al sabio.90 Y el que así actúa será muy recompensado, tal como dice (Pesajim 53 b): “Todo el que deposita todo [capital del sabio y ganancia]91 en el bolsillo del sabio,  es meritorio del mundo venidero”.

2)Que la mercadería del sabio sea vendida antes que las demás, y que se compre de la mercadería de él al principio de sus compras.

Estas son las reglas que le estipuló Dios a ellos, tal como estipuló las primicias para los sacerdotes y los diezmos para los levitas, tal como hemos recibido. Pues estas cosas [que Dios les concedió a los sabios, no son cosas fuera de lo común sino que] son costumbre entre los comerciantes, que se honran mutuamente, y es apropiado que los sabios estén en ese mismo rango, como un comerciante que goza de respeto y honor por parte de los demás.

Asimismo, la Torah, alivió a los sabios de las leyes del reino, como impuestos municipales, manutención de los cuarteles militares, como así también, del impuesto para la construcción de murallas y  de otras leyes e impuestos que recaen sobre la generalidad de los súbditos.

Todo esto aunque se tratase de un sabio que posee mucho dinero, no recaerá sobre él nada de esto. Tal como lo vemos del suceso que relata el Talmud acerca de Rabí Iosef Halevi que eximió a un hombre que debía mucho dinero de impuestos, por tratarse aquel hombre de un sabio de la  Torah. Y como dijimos esta es la ley de la Torah, tal como la Torah eximió de dar el medio Shekel a los Cohanim –sacerdotes, y cosas por el estilo.

Capítulo 4 Mishná 8

Rabí Iosé dice: Todo aquel que honra a la Torah, él mismo es honorable para las personas.

Todo aquel que deshonra a la Torah, él mismo es despreciable para las personas.

“Todo aquel que honra a la Torah…”

Se honra a la Torah cuando se es presuroso [y meticuloso] en su cumplimiento de los preceptos de la Torah y al honrar a los sabios de la Torah que son quienes la mantienen y a los libros que fueron escritos explicándola.

“Deshonra a la Torah”

Deshonrar la Torah es hacer lo contrario de lo recién mencionado.

Capítulo 4 Mishná 8

Rabí Ishmael, su hijo, dice: El que se abstiene de ser juez, se libera de ser odiado, del robo y del juramento falso.92

[En cambio]  Aquel que dicta una sentencia en forma negligente, es tonto, malvado y presuntuoso.

Negligente es aquel que se cree demasiado y tiene la desfachatez de enseñar sin poseer temor [a Dios] y sin estar capacitado [para enseñar92a]

Capítulo 4 Mishná 9

Él solía decir: No te yergas en juez único, pues solamente juzga solo, el [Juez] único.

Y no digas [a tus colegas]: Concuerden con mi opinión, pues ellos pueden [o no aceptar tu opinión] y tú no [puedes obligarlos].

“No te yergas en juez único”

Si bien la Torah permitió a un hombre famoso por su erudición, que juzgue él solo, tal como vimos en el tratado de Sanedrín, esto es acorde a la ley de la Torah, y aquí, se refirieron a cuestiones éticas, no como prohibición legal.

“Y no digas [a tus colegas]: concuerden con mi opinión, pues ellos pueden…”

Dijeron: Cuando disientan contigo tus colegas [los otros jueces de la corte rabínica], cualquiera sea el tema, no los fuerces a aceptar tu razonamiento, pues ellos tienen el criterio suficiente como para optar si les parece o no tu sentencia, y no posees la autoridad para obligarlos a que acepten tu veredicto.

Capítulo 4 Mishná 10

Rabí Yojanán dice: Todo el que cumple la Torah en la pobreza, finalmente la cumplirá en la riqueza y quien la abandona en la riqueza, finalmente la abandonará en la pobreza.

“Todo el que cumple la Torah en la pobreza, finalmente la cumplirá…”

Aquel que se dedica al [cumplimiento] de la Torah, siendo pobre y necesitado y a pesar de ello se sacrifica para poder cumplirla, finalmente, podrá dedicarse a la Torah en la riqueza y [entonces] no habrá nada que lo atormente y le impida estudiar.

“Quien la abandona…”

Todo aquel que no se dedique a la Torah, debido a la abundancia de dinero, pues está ocupado con los festines, comidas, bebidas y descanso, finalmente, empobrecerá hasta el punto tal que ese será el motivo por el cual no pueda estudiar Torah, pues deberá dedicarse a poder conseguir pan para comer.

Capítulo 4 Mishná 11

Rabí Meir dice: Disminuye un poco el trabajo y dedícate [al estudio de] la Torah y sé muy humilde con todas las personas.

Si descuidas [el estudio de la Torah] muchas serán las necesidades [que deberás atender]; mas si te dedicaste a la Torah, tiene [Dios] una gran recompensa para otorgarte.

“Disminuye un poco el trabajo y dedícate [al estudio de]  la Torah”

Reduce un poco [la intensidad] del trabajo y sé constante con la Torah.

“Sé muy humilde con todas las personas”

Es decir, que no seas modesto sólo con las personas importantes, sino con todas las personas, hasta el punto que cuando te sientes con cualquier individuo, te dirijas a él como si se tratase de alguien más importante que tú.

Todo esto es para alejarse del orgullo, como ya hemos explicado.93

“Muchas son las necesidades…”

Se refiere a que son muchas las cosas que requieren atención, y cuando no te dediques a la Torah, entonces serán  esas cosas las que estorbarán tu tiempo.94

Capítulo 4 Mishná 12

Rabí Eliezer ben Yaacob dice: Aquel que realiza un precepto, se adquiere un defensor.

El que realiza una transgresión, se adquiere un acusador.

El arrepentimiento y las buenas acciones, lo defienden ante las desgracias.

“Aquel que realiza  un precepto…”

Tendrá un defensor, que es el que lo defiende ante el Rey. Un acusador, es lo contrario, o sea, el que lo delata ante el Rey y trata de que lo castiguen.

“El arrepentimiento y las buenas acciones…”

El arrepentimiento luego de haber hecho malas acciones, o las buenas acciones por sí mismas, ambas protegen al individuo de que le ocurran desgracias o enfermedades graves.

Capítulo 4 Mishná 13

Rabí Yojanán, el zapatero, dice: Toda asociación que [tiene por objeto engrandecer el] en Nombre de Dios, perdurará y las que no [tienen por objeto engrandecer ] el Nombre de Dios, no perdurarán.

Rabí Elazar ben Shamúa dice: Que el honor de tu alumno te sea preciado como el honor de tu prójimo y el honor de tu prójimo [te sea] como el respeto a tu maestro y el respeto a tu maestro como el respeto a Dios.

Capítulo 4 Mishná14

Rabí Yehudá dice: Sé cuidadoso en la enseñanza [de Torah], pues el eroor [en la enseñanza], se considera como [que lo hizo] a propósito.

Rabí Shimón dice: Existen tres coronas: La corona de la Torah, la corona del sacerdocio y la corona del reino. Y la corona de un buen  nombre sobrepasa a todas.

“Existen tres coronas…”

Se refiere a los tres tipos de grandeza que le fueron concedidos al pueblo de Israel, desde el momento que le fue entregada la Torah: El sacerdocio, el reino y la [sabiduría -la] Torah.

Con el sacerdocio, fue agraciado Aarón. El reino le fue otorgado a David y la corona de la Torah está disponible para todo aquel que quiera venir y coronar su cabeza con ella.

Dijeron los sabios: “Tal vez digas: que esta corona es menor que las otras dos, en realidad no es así, sino que [su grandeza] es mayor que las otras dos y ambas dependen de ésta, como está escrito: ‘Por Mí reinan los reyes y los príncipes decretan justicia’ y dice ‘Por Mí gobiernan los ministros’ (Prov. 8:15-16)

Pero la corona de un buen nombre, proviene de la Torah, me refiero a [ser un profundo] conocedor de la Torah y ponerla en práctica, pues merced a esto es que se adquiere el verdadero buen nombre”.

Capítulo 4 Mishná 15

Rabí Neorai dice: Exíliate a un lugar de Torah, y no pienses que ella vendrá detrás de ti, pues [el contacto con] tus compañeros es lo que te ayudará a mantenerla. Y no te confíes en tu talento.

“Exíliate a un lugar de Torah”

Busca [vivir en] un lugar  donde haya estudio de Torah, pues solamente en compañía de otros te será posible el [buen] estudio y no te confíes en tu [buena comprensión] diciendo que tú no precisas de compañeros o discípulos que te incentiven [en el estudio].

Capítulo 4 Mishná 16

Rabí Yanai dice: No alcanzamos  la tranquilidad de los malvados, tampoco los sufrimientos de los justos.

Rabí Matiá ben Jeresh dice: Adelántate en el saludo a toda persona. Sé cola de león y no cabeza de zorros.

“Sé cola de león…”

El ser alumno de alguien que sea más sabio que él, es más positivo y digno para él, que ser el maestro de gente menor [en sabiduría] que él.

Pues en el primer caso, aumentará [su sabiduría] mientras que en el segundo, disminuirá. Ya se ha afirmado en la Mishná, Tratado de Sanedrín 4:44: “Se asciende en santidad y no se baja”95.

La ubicación del Director de la Yeshivá del tribunal de 23 miembros era por debajo del lugar de los miembros del tribunal de 71 miembros, pues es digno que estos le agreguen, de esta manera, un mayor nivel.96

Capítulo 4 Mishná 17

Rabí Yaacob dice: Este mundo se asemeja a un pasillo que antecede al mundo venidero.

Prepárate en el pasillo para que puedas entrar al palacio.

“Prepárate en el pasillo, para que puedas entrar al palacio”

Este ejemplo representa que en este mundo el hombre puede adquirir las virtudes por medio de las cuales se hace acreedor del mundo venidero, pues este mundo es como el camino o el pasillo para [poder entrar al] mundo venidero.

Capítulo 4 Mishná 18

Él solía decir: Es preferible una hora de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo, que [toda] la vida del mundo venidero.

Pero es preferible una hora de tranquilidad en el mundo venidero que toda la vida de este mundo.

“Es preferible una hora de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo, que toda la vida del mundo venidero”

Ya hemos explicado en la introducción al Capítulo Jelek, que luego de la muerte no es posible alcanzar la plenitud [sino lo ha hecho en vida], ni tampoco acrecentar el nivel alcanzado [en vida], sino que es en este mundo en donde el ser humano puede alcanzar la grandeza y ascender de nivel. Esto es lo que insinuó el rey Salomón al decir: “Porque no hay obra, ni empresa, ni conocimiento, ni sabiduría en la tumba a la que te diriges”. (Ecle. 9:10) sino que el grado que ha alcanzado [en vida], en ese nivel se quedará para la eternidad.

Es por eso que debe el hombre esforzarse en este corto período y que no ocupe su tiempo sino sólo en adquirir buenas cualidades, pues la pérdida es grande, ya que no tiene reparación ni solución.

Cuando los piadosos se percataron de esto, no querían desperdiciar el tiempo que tenían de vida, sino en cosas de sabiduría o temas que desarrollarían sus aptitudes, e invertían todo su tiempo en cuestiones trascendentales, sin desperdiciar su tiempo [ni distraerse] en cosas banales, sino el mínimo de tiempo y sólo en las cosas necesarias, que eran imprescindibles para vivir. En cambio, las demás personas invirtieron todo su tiempo en cosas materiales, dejando este mundo, tal como vinieron, como dijo el rey Salomón: “y éste también es un mal grave, el que tenga que irse tal como vino,”(Eclec. 5:15) y ésta, es una pérdida para siempre.

En cambio, el vulgo, transgiversa la realidad diciendo que en verdad, esos piadosos son los que han desperdiciado su vida en este mundo, y los otros son los que ‘realmente’ han aprovechado este mundo, cuando en verdad, la cosa es al revés, como ya hemos explicado. Esta gente [los que así piensan], tornan en oscuridad la luz y la luz en oscuridad, y pobres de aquellos que desaprovechan [la posibilidad de apegarse a] la verdad. Éste es el tema principal del rey Salomón en su libro Eclesiastés, donde alaba a este mundo y degrada a quien lo desperdicia,97 diciendo que no existe elevación [espiritual] ni adquisición [de un mejor nivel] después de la muerte, fuera del que hayan alcanzado aquí. Y todo esto es una gran verdad. Cuando analices el libro de Eclesiastés con esta óptica, te será más claro.

Capítulo 4 Mishná 19

Rabí Shimón ben Elazar dice: No trates de calmar a tu compañero cuando su ira  está desatada y no trates de consolarlo en momentos que su muerto está delante de él.

No lo indagues en el momento de formular una promesa.98 Y no trates de verlo en sus momentos de bajeza.

Esto es claro y son principios éticos para el bienestar de la sociedad y sin lugar a dudas, están dichas en el lugar apropiado.



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