VIVA
LA VIDA
Rab Jaim Leib Shmuelevich ztz”l – Sijot Musar
“...seamos
inteligentes con ellos...” (Shemot 1,10)
Dijeron
Jazal, en el Talmud, tratado de Sota, hoja 11a, que tres personas estaban dando
este consejo: Bilaam, Iov e Itro. Bilaam que habló y dio el consejo,
fue asesinado, Iov, que se calló, fue castigado con sufrimientos, pero
Itro, que se escapó de allí, tuvo el mérito de tener descendientes
que se sentaron en el Beit Hamikdash. Queda claro que el castigo de Bilaam debería
ser mayor que el de Iov, ya que Bilaam fue quien dio el consejo para el mal
de Israel, en cambio Iov, simplemente se calló. Pero, a la vista, parece
ser más duro el castigo para Iov, ya que Bilaam fue muerto con la espada,
una muerte practicamente instantánea, con el mínimo sufrimiento,
en cambio Iov, fue condenado con amargos sufrimientos, terribles, que una persona
normal no podría soportar. ¿Por qué?
Está escrito en la Meguilat Eja (cap.3 vers.39): ¿de qué
se queja la persona en vida?, ¿se lamenta por sus pecados?, y Rashi explica
en el Talmud (tratado de Kidushin, 80b): Hakadosh Baruj Hu pregunta, ¿por
qué se queja la persona de los problemas que le vienen, después
de todo el favor que hice con ellos, que les di la vida? Quiere decir, la vida
es un regalo tan grande, que frente a ella, todos los sufrimientos que existen
en el mundo no son nada!
El rab hagaon Iehuda Leib Jasman ztz”l ejemplifica la
comparación con un hombre que ganó un importante sorteo, y en
ese momento, en la casa se le rompió un vaso, ¿puede sentir un
pequeño sufrimiento en un momento de inmensa alegría? La satisfacción
de haber obtenido un gran premio elimina cualquier pequeño sufrimiento
que pueda surgir a posteriori. Así, la persona que “siente”
lo que significa haber recibido el favor de Hashem de estar viva, no puede entristecerse
por cosas insignificantes. La felicidad de estar vivo, para quien entendió
su valor, no tiene límites, al punto de no sentir ninguna otra cosa que
intente disminuir su satisfacción, hasta los terribles sufrimientos que
sufrió Iov, descriptos como imposibles de soportar por una persona, no
son comparables con el sentimiento de felicidad que significa seguir viviendo.
Lo mismo dice David Hamelej Halav Hashalom en sus Tehilim (cap.118 vers.18):
traeme todos los sufrimientos pero no me saques la vida, aunque sean grandes
los sufrimientos, mientras siga con vida, los sufrimientos no me hacen ningún
efecto.
La persona que se queja de toda cosa que le suceda, sin sentir lo que significa
vivir, y por consiguiente, qué grande es su mérito, también
tiene su versículo en los Tehilim del rey David (cap.49 vers.21): el
hombre sabe, sabe lo que tiene en su mano (la vida), y como no entiende, se
compara con un animal, que vive como un animal que no sabe valorar su vida.
Hay más, la persona que no comprende cuánto vale la vida, puede
llegar a echarla a perder, y encontramos en el Midrash que en el momento en
que Iaacov Avinu le dice al faraón “pocos y malos fueron los días
de mi vida...” Hakadosh Baruj Hu le dice a Iaacov: te salvé de
Esav y de Lavan, te devolví a Dina y a Iosef, y ¿todavía
te quejás de que tus años fueron pocos y malos? Ahora vas a ver,
que por la cantidad de palabras que hay entre “y preguntó el faraón
a Iaacov...” hasta “los días de mi vida”, se descontarán
de los años de tu vida. En lugar de vivir ciento ochenta años,
como vivió su padre Itzjak, vivirás treinta y tres años
menos, solamente ciento cuarenta y siete, frente a esas treinta y tres palabras...
Para nosotros, puede ser muy difícil, sino imposible, ponernos en el
lugar de Iaacov Avinu, y tener una idea de cuál es su queja sobre su
vida, por eso, Jazal nos enseñan que todos los grandes sufrimientos que
Iaacov tuvo que soportar, la convivencia con Esav, los veinte años con
Lavan, el problema de Dina, el alejamiento de Iosef durante veintidós
años, todo está muy por encima de nuestra comprensión,
de nuestro análisis, como si alguno de nosotros pudiera decir qué
representan mil millones de dólares, ¿podemos imaginar cuánto
es o qué hacer con ellos?
Cuando Iaacov se queja y dice “pocos y malos fueron los días de
mi vida” es castigado por cada palabra, cada palabra un año de
vida, y no de una vida cualquiera sino “un año de vida de Iaacov
Avinu”, que no es un año cualquiera, y así pierde nada menos
que treinta y tres años de vida, terrible!
Lo peor de la cosa es que ni siquiera dijo treinta y tres palabras, sino que
ocho fueron dichas por el faraón y también entraron en la cuenta,
¿por qué? La respuesta la traen los “Baale Hatosafot”,
que explican que el faraón, vio a Iaacov “tan viejo”, con
los pelos de la cabeza y de la barba tan blancos, por eso le preguntó
la edad. Y Iaacov le contesta que los años no fueron tantos, sino que
de tan malos que fueron le provocaron semejante envejecimiento, y el Ramban
explica también algo parecido. Entonces, la causa de que las palabras
del faraón entren también en la cuenta es porque el mismo Iaacov
atribuye su aspecto avejentado a los sufrimientos!
En las estrofas de uno de los cantos que se entona en el segundo día de
Shavuot, se explica la razón por la cual, los Avot Hakedoshim no merecieron
recibir la Tora. Abraham porque dudó de las palabras del Bore Olam cuando
le promete heredar la tierra de Israel, diciendo si todavía, a su avanzada
edad no tiene hijos, seguramente todo lo heredará Eliezer, Itzjak a causa
de Esav, al cual consideró durante mucho tiempo como al justo de los dos
hermanos, y Iaacov, porque “habló de más”, no se calló
la boca y se quejó de los sufrimientos que tuvo...
No hace falta explicar ahora por qué se considera más grave el
castigo a Bilaam que todos los terribles sufrimientos que soportó Iov.
Iov, con todo lo que sufrió dice “no me quitaste la vida”,
la vida que es el gran tesoro de la Creación. Y a Bilaam qué le
queda, cuando ya no le queda la vida...
Hashem se le presenta a Abraham Avinu y le asegura tener reservado para él
un gran premio (Bereshit 15,1).
Jazal explican en el Midrash Raba, que Abraham Avinu tenía miedo, y pensaba,
Hashem me salvó cuando entré al horno de fuego, y también
en la guerra contra todos los reyes, es posible que este pago haya sido por
mis preceptos cumplidos, y veo que recibí toda mi recompensa en este
mundo, ¿cómo voy a poder tener méritos para heredar el
Olam Haba? Entonces, Hakadosh Baruj Hu le dice: no temas, yo estoy para protegerte,
todo lo que te hice en este mundo, te lo hice gratis, tu recompensa está
guardada, reservada para el mundo venidero.
Estos pensamientos, estos diálogos resultan sorprendentes. ¿Por
qué la sospecha de Abraham Avinu de haber recibido el pago en este mundo,
si todo lo que hizo tenía un motivo espiritual? Todo lo hizo “leshem
shamaim”, sin intereses particulares. La entrada al horno fue una forma
de entregar su alma para santificar el Nombre del Bore Olam, y la guerra contra
los reyes fue para salvar vidas, sin ningún motivo personal de por medio...
También el hecho de que Hashem le diga que todo lo que le dio es gratis,
sin ninguna disminución de su recompensa en el mundo venidero, viene
a decir que de no haber sido un pago gratis, hubiera sido realmente un pago
en este mundo, sin que le quede nada para el mundo venidero...
Vemos ahora, que aunque sabemos que “el premio por los preceptos
no se puede pagar en este mundo” (Kidushin 39b), porque no hay
ninguna cosa que valga lo que vale el cumplimiento de un precepto, como dijeron
Jazal, que todo el mundo no alcanza para pagar lo que vale un solo precepto,
de todas formas, hay una sola cosa en el mundo con la que se pueden pagar preceptos
en este mundo, con la VIDA misma, que es lo que Hashem le dio a Abraham Avinu
en esas dos ocasiones, y es el regalo más grande y preciado que nos da
Hakadosh Baruj Hu.
Estudiamos en el Pirke Avot (4,17): es más linda una hora de “korat
ruaj” en el Olam Haba que toda la vida del Olam Haze (y explicaron
los jajamim que “korat ruaj” no es una satisfacción palpable,
sino que la compararon con lo que siente una persona que pide entrar a un banquete
y no se lo permiten, lo dejan parado en la puerta del salón para que disfrute
solamente del olor de la comida), y es más linda una hora de arrepentimiento
y buenas acciones en este mundo, que toda la vida del mundo venidero.
Por un lado, toda la vida de este mundo, con todos sus placeres, desde que Hashem
creó el mundo hasta el fin de las generaciones, no vale ni siquiera lo
que es una hora de “korat ruaj” del mundo venidero. Por otra parte,
una hora de vida “correcta”, en cuanto a preceptos y buenas acciones,
en este mundo, es más linda que toda la vida del venidero.
¿Quién puede explicarnos lo que significa el Olam Haba mejor que
Moshe Rabenu? Hakadosh Baruj Hu le dijo: Tu alma reposará al lado mío
(bajo el Kise Hakabod). Con todo ese honor, desde luego merecido, Moshe Rabenu
nos sorprende y dice: Yo quiero la VIDA (Midrash Raba).
Moshe no desprecia la posibilidad de estar muy cerca del Bore Olam en el Olam
Haba, al contrario, quiere estar todavía más cerca. Y sabe que
para acercarse más y más al Creador hay un solo camino, la vida
de este mundo, con sus preceptos y con sus buenas acciones. Esto lo puede acercar
más que la propuesta de Hashem, por eso Moshe se aferra a la vida...
Mencionamos hace algunas semanas, el apegamiento a la vida del Gaon de Vilna,
que instantes antes de morir, tomó sus “tzitzit” con las
manos y lloró, porque en este mundo, con unas pocas monedas, podía
cumplir con tantos preceptos, y, ¿dónde podía encontrar
algo parecido en el Olam Haba?
Entendemos, entonces, que la grandeza de la vida, su valor incalculable, que
se debe a su proyección hacia el Olam Haba, ya que solamente, utilizando
nuestra vida de la forma debida, lograremos acercarnos a Hashem Itbaraj, solamente
arrepentimiento y buenas acciones valen más que toda la vida del Olam
Haba!
Así vemos, que el miedo de Abraham Avinu, que suponía haber recibido
el pago por sus preceptos en este mundo, sin que le quede “resto”
para el Olam Haba, se debió a la sospecha de seguir viviendo gracias
a los milagros, un milagro que salva la vida sí se podría considerar
como pago, ya que el dar la vida a todas las personas es algo que no se puede
considerar pago por cumplimiento, ya que así Hashem creó el mundo
para dar la vida a las personas para que por medio de los preceptos y las buenas
acciones se hagan merecedores del premio en el Olam Haba, y si decimos que la
vida es el pago, ¿qué nos queda para el mundo venidero?
Por eso tenemos que diferenciar el dar vida con el “salvar” la vida
por medio de milagros. Esto último tiene mucho más valor y se
puede considerar como pago por los preceptos y las buenas acciones. A esto le
tenía miedo Abraham, y por eso, Hakadosh Baruj Hu necesita aclararle:
todos los milagros que te hice en este mundo, gratis te los hice...
Más virtudes tiene este mundo. El primer hombre, Adam Harishon, estaba
en el “Gan Eden”, y los ángeles eran sus sirvientes. Este
servicio no era suficiente para el hombre. Hakadosh Baruj Hu dice: “no
es bueno que el hombre esté solo”.
¿Dónde estaba el hombre? En el Gan Eden, en todo su esplendor
e imposible de describir para nosotros, habitantes de este mundo, y además
rodeado de ángeles que buscaban complacerlo, y esto todavía “no
es bueno”, mientras el hombre siga solo. Jazal nos relatan (Midrash Raba,
al final de la perashat Pekude) sobre rabi Shimon ben Jalafta, que no tenía
como obtener el sustento para su familia, y ocurrió que en la víspera
de Shabat, “bajó” del cielo una piedra preciosa para él.
La esposa le dijo: no quiero que tu “mesa” (en el Olam Haba) tenga
“faltantes” mientras las mesas de tus compañeros y amigos
estén completas, pedí (rezando) que la piedra preciosa vuelva
por donde vino.
Rabi Shimon fue a contarle lo sucedido y a preguntarle a “Rebi”,
quien le dijo: mirá, andá y decile a tu esposa, que si cuando
llegues al Gan Eden a tu mesa le falta algo, yo mismo te daré de mi mesa
para que a la tuya no le falte nada!
La esposa le dice a rabi Shimon, ¿cómo va a hacer Rebi para darte
parte de su mesa? Está escrito que una persona en el Gan Eden no puede
ver en qué lugar está otra persona, y que cada persona justa tiene
un “mundo” exclusivo destinado para ella. Cuando rabi Shimon escuchó
esto, hizo una plegaria para que la joya vuelva al cielo.
Jazal nos enseñaron, entonces, que en el Olam Haba, cada persona está
“sola”, cada uno en su “mundo” propio, por eso, este
mundo, el Olam Haze, también es mucho más valioso dado que aquí
el hombre no está solo, en sus manos está la posibilidad de asociarse
con sus compañeros “en las buenas y en las malas”, en sus
alegrías y en sus sufrimientos. Tenemos la posibilidad de “aflojar”
la carga de nuestros compañeros, la posibilidad de “entregar”
una parte nuestra, algo que en el mundo venidero no se puede hacer...
Leiluy Nishmat León ben Isabel z”l – Rina bat Matilde
z”l
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