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Shabat Shalom


LAS PLAGAS DE EGIPTO (Primera parte)
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



 La salida de egipto está mencionada en nuestra Tora más de cincuenta veces! También tenemos un precepto de recordar todos los días la salida de egipto, nos ponemos los Tefilin en la mano y en la cabeza, como para que el recuerdo no se nos “escape”. Y dice el Ramban: muchos preceptos nos hacen recordar la salida de egipto, todo para que “entre” muy dentro nuestro, y para todas las generaciones este gran testimonio, y que no podamos olvidarlo, para no dar lugar a los “renegados” a decir nada en contra de la fe en el Creador.

Hay algo muy especial en la salida de egipto. Dice el “Jinuj” que no haría falta que la salida de egipto esté presente en tantos preceptos ya que es la gran base y la columna fuerte de nuestra Tora y de nuestra fe. ¿Por qué? Porque es una demostración irrefutable de la renovación del mundo, de que existe Un Solo D-s, que quiere y puede, que en su mano está el poder cambiar lo que hay en cualquier momento, como hizo en egipto, que nos hizo señales nuevas y muy grandes. Esto puede hacer callar a cualquiera que pretenda decir algo en contra de nuestra fe...

El dominio de Hakadosh Baruj Hu sobre la Creación fue totalmente demostrado en egipto. Las plagas son una muestra de Su Poder y por eso es tan importante recordarlas, recordar la salida de egipto, para fortalecer más nuestra fe.

El libro “Tenuat Musar” cuenta sobre el rab Israel Misalant ztz”l que llegó en una ocasión al hotel donde solía parar cuando salía de viaje, y de pronto vio que el dueño del hotel se había apartado mucho, pero mucho, del camino de la Tora. Cuando el rab le preguntó el por qué de semejante cambio, el hotelero le contestó que había tenido un par de charlas con un “renegado” que paró en el hotel unos días y comenzó a hablarle sobre “premio y castigo”. Para darle más fuerza a sus mentiras, este hombre sacó de su bolso, un pedazo de carne “no casher” y pregonó: “si es verdad que existe el premio y el castigo, cuando esta carne entre en mi garganta, que la misma carne me haga morir atragantado...” Introdujo la carne en su boca, se la comió a la vista de todos y no le pasó nada... Terminó de comer y dijo con total desvergüenza: “ya ven, nadie supervisa nuestros actos...”

Desde ese momento, terminó de contar el dueño del hotel, quedé “confundido”, toda mi fe se derrumbó... (es conveniente aclarar que su confusión fue un error, ya que no podemos esperar que Hashem castigue los pecados en forma inmediata, por el contrario, con Su Piedad y Su Favor siempre intenta no castigar y espera nuestro verdadero arrepentimiento).

Rabi Israel no quiso ahora contestarle al hotelero, pensó que debía esperar una oportunidad especial para contestar, y sabía que esa oportunidad llegaría en cualquier momento. No pasó mucho tiempo, sólo algunas horas, y la hija de este señor volvió muy contenta a casa, porque se había graduado con dos “sobresalientes” en la escuela, uno en “matemáticas” y el otro en “canto”. Cuando escuchó esto, el rab llamó a la niña y le pidió que le cante algo, para ver qué tan buena era y si realmente merecía esa calificación. La niña le dijo al rab que no cantaría nada, que la nota obtenida era “suficiente” prueba de que ella tenía condiciones. El rab mandó a llamar al padre y le dijo que su hija era muy maleducada.

Cuando el padre le preguntó a la hija qué ocurría, la niña dijo: tengo un diploma, ¿acaso tengo que cantarle a todo el que me pida porque no creen en lo que dice mi diploma? Esto le pareció al padre una buena respuesta y aquí rab Israel supo que era “su momento” para hablar:

La respuesta de tu hija es tu respuesta a ese “renegado” que te hizo tambalear. Hakadosh Baruj Hu demostró Su Fuerza, Su Control general y particular a todos los pueblos, por medio de los milagros que todos vieron en la salida de egipto. Este es el mejor “documento” que atestigua mejor que cualquier testigo sobre la base de la fe. Por supuesto que aparte de esto, también hay en la historia muchas más demostraciones, como el caso en que estuvo Eliahu con los falsos profetas en el monte Carmel, o lo que sucedió en los días de Mordejai y Ester, y muchos más... ¿Acaso podemos que pedirle al Bore Olam, que cuando un “salame” se come algo “taref” lo estrangule en el momento para demostrarnos que hay juicio y hay Juez, sólo porque él no cree en los “documentos”?

Por todo esto, vemos que hay una santa obligación y a su vez un gran mérito: reflexionar y repasar cada año sobre los milagros que sucedieron en egipto y así fortalecer nuestra fe, que es algo muy necesario en el transcurso de toda nuestra vida.

El “Keli Iakar” y el “Malbim” nos explican detallada y espectacularmente la clasificación que hizo rabi Iehuda a las diez plagas: “Detzaj Adash Beajab”.

Antes de comenzar con la plaga de la sangre, la primera del primer grupo, está escrito “...para que sepas que Yo Soy Hashem”. Las tres primeras plagas, “Detzaj” vienen a enseñarle al faraón, y a nosotros, en todas las generaciones, que hay un Bore Olam, que existe. Y también es una respuesta al faraón, que había preguntado “¿quién es Hashem, para que yo tenga que escuchar su voz?” (Shemot 5,2), una respuesta clara a una pregunta sin sentido.

Para la primera plaga del grupo “Adash”, la plaga de las fieras, tenemos el siguiente prólogo, dice el versículo: “...para que sepas que Yo Soy Hashem, El que domina la tierra”. ¿Vos, faraón, creés que gobernás el mundo? Hakadosh Baruj Hu le responde: El mundo lo gobierno Yo!

Y después de que entendimos que Hashem existe y tiene control sobre el mundo, sepamos, como introducción al tercer grupo de plagas, “Beajab”, “...que no hay nadie como Yo en toda la tierra”. Antes de la caída del granizo, Hashem le enseña al faraón su categoría de unicidad, con el grito “no hay otro fuera de El”.

Veamos ahora, como Jazal nos explican cada una de las plagas de egipto, para fortalecer nuestra fe y entender...

Sangre-DAM
El rio Nilo, era una de los tantas idolatrías de la antigüedad, pero, para el faraón y para todo egipto, era una de las principales.
Por eso, Hakadosh Baruj Hu, lanza su primera “bomba”, su primera plaga, para demostrar que hay un Unico D-s que gobierna también sobre el del faraón y sus ídolos.

Aharón Hacohen golpea con su vara las aguas del río, a la vista del faraón y todos sus sirvientes, y una enorme cantidad de agua se transforma instantáneamente en sangre. Pero no solamente se veía el agua como sangre, sino que el agua se “transformó” completamente en sangre, se veía como sangre, se olía como sangre y tenía gusto a sangre, por eso murieron todos los peces...

Y no todo terminó en el río, en ese mismo momento, todas las aguas de egipto se transformaron en sangre, los ríos, lagos, tanques, los vasos, hasta el agua que corre por dentro de los árboles, hasta la saliva dentro de la boca...

Puede resultar muy difícil para nosotros imaginar lo que es vivir sin agua, y más si donde debería haber agua hay sangre. Una verdadera situación de emergencia. No había una gota de agua para tomar, para cocinar, para lavarse. En todo lugar de egipto en que hubo en algún momento agua, ahora había sangre. Los egipcios, con desesperación, buscaron nuevas fuentes de agua, nuevos manantiales, cavaron pozos cerca del río, y nada...

Y los egipcios, de pronto, vieron que los iehudim sí tenían agua. Eso los “golpeó” más fuerte y les demostró que los iehudim “tienen” un Bore Olam. No tuvieron alternativa, fueron a pedirle agua para tomar a los iehudim. Los egipcios llenaban sus jarros, volcaban el agua de los recipientes de los iehudim. Ni bien terminaban de llenar su jarro y lo separaban del recipiente del iehudi, veían que sus jarros estaban llenos de sangre.

Al ver esto, los egipcios pidieron que sean los iehudim los que llenen sus recipientes, pero tampoco servía, al pasar a manos del egipcio todo se hacía sangre.

Un egipcio tuvo una idea brillante, le dijo a un iehudi: vamos a tomar los dos del mismo vaso (con una “pajita” cada uno, y no hagas como si tomás, keilu, tomá de verdad, agregó el rab Shlomo Levinstein Shlita). Y la idea brillante no fue brillante, el iehudi tomó agua y el egipcio tomó sangre!!!

Unicamente pudieron tomar agua después de “comprar” el agua a los iehudim. Por eso está dicho en el Midrash Raba (Shemot 9,9) que la plaga de la sangre enriqueció a Israel.

El hecho de que de un mismo vaso, el iehudi tome agua y el egipcio sangre, es una demostración fehaciente de que “todo fue creado con Su Palabra”. Toda la inmensidad de la Creación, en general, hasta una gota de agua, en particular, sale de la Palabra del Bore Olam. Por eso, quien pudo decir que tenía agua en su vaso, vio como el agua pasó a ser sangre. Todos vieron que hay una “Fuerza” superior, mucho más poderosa que lo que el faraón y su pueblo suponían.

Ranas-TZFARDEA
Después de que el faraón pudo ver como existe Hakadosh Baruj Hu, y que además destruyó a su adorado D-s, llega la plaga de las “ranas”, para demostrar que su “gran adoración”, además de estar golpeado, está totalmente sometido al Bore Olam, y cumple su orden haciendo subir ranas de su lecho para que cubran toda la tierra de egipto.
Y esto ocurre, precisamente, después de que el faraón profana el Nombre de Hashem y dice “...no sé quién es Hashem” (Shemot 5,2), viene ahora el mismo río, su propio ídolo, y le informa al faraón que sería bueno santificar el Nombre de Hashem. El mismo río saca de su interior cosas que demuestran la existencia del Creador, y las ranas, santifican el Nombre de Hashem ingresando hasta en los hornos de las casas de los egipcios...

“Y subió la rana”, Jazal nos dicen que una sola rana, bien grande, salio del río. Los egipcios la vieron, y se propusieron golpearla hasta matarla, pero al golpearla, comenzaron a salir de ella montones de ranas. Los egipcios corrieron tras ellas, las golpearon, y de cada una de ellas, salieron ranas a montones hasta cubrir todo egipto de ranas.
La biología nos enseña sobre la vida de las ranas. Habitan en lugares muy húmedos y durante el día, suelen ocultarse y no mostrarse, ya que son un alimento fácil para otras especies. Pero las ranas de egipto cumplían con la orden del Bore Olam, por eso andaban por lugares secos y a la luz del día. Toda la tierra de egipto se llenó de ranas, no existía un rincón en todo egipto donde no se escuchara el ruido que hacían. Al principio subieron y fueron al palacio del faraón, ocuparon su cuarto, su trono y también su cama. Después fueron a las casas de los sirvientes del faraón y por último se multiplicaron en todas las casas. No solamente entraron en las casas de barro y ladrillos, también en las casas que se consideraban herméticas, cubiertas de mármol, pudieron entrar, gracias a la orden que “las ranas le dieron al mármol”: hacenos un lugar para entrar, que estamos cumpliendo el pedido del Bore Olam. Y se hicieron agujeros en el mármol y las ranas pasaron a través de ellos y subieron a las casas (Midrash Raba, Shemot 10,4).

Cuando un egipcio servía un vaso, éste estaba lleno de ranas. Cuando una egipcia amasaba y preparaba el horno, las ranas entraban en la masa y se la comían, y después ingresaban al horno. Nos cuenta el Midrash Hagadol que le dijeron al faraón que se ponga los mejores atuendos reales para recibir a la gente más distinguida del país. En ese momento, subieron las ranas y entraron por la parte trasera del cuerpo del faraón y salieron por su boca. Lo mismo hicieron después con toda la gente. Y una rana, desde el intestino del faraón hablaba y desde los intestinos de la gente las demás contestaban. La rana preguntaba: ¿cuándo saldremos de acá?, y una rana le decía a su compañera: no saldremos hasta que venga el hijo de Amram (Moshe Rabenu) y haga un rezo por nosotras. Por eso el faraón llamó a Moshe y a Aharon. Así sufrían los egipcios esta plaga, llenos de vergüenza!!!

Piojos-KINIM
La tercera de las plagas que atestigua sobre la existencia de Hashem, es la plaga de los piojos. Vinieron los mismos “Brujos” y dijeron: “éste es el dedo de Hashem”, con lo que reconocieron su existencia y coronaron al Bore Olam. Y este fue un reconocimiento más valioso que cientos de testigos, los brujos, que eran las personas más poderosas y sabias del país más fuerte de la tierra, reconocen a toda voz que esta plaga viene directamente de Hashem.

El “Tana debe Eliahu” escribe que había catorce clases de piojos, de día y de noche, que “pinchaban” a las personas y a los animales. El Malbim agrega que ningún remedio hacía efecto sobre ellos, y que no duró una semana como todas las plagas, sino que continuó durante toda esa generación. También toda la tierra de egipto estaba cubierta de piojos...

Continuaremos, bs”d

Leiluy Nishmat

León ben Isabel z”l – Rina bat Matilde z”l

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