NO LLORES...
“Vaiehi beshalaj paro...” (y fue cuando el faraón
envió...)
Dijeron
Jazal, “vaiehi” es una palabra que indica llanto. Alguien se lamentó, gritó y
lloró. ¿Quién fue? El faraón. Y se puede mostrar con un ejemplo.
Un
rey le pidió a uno de sus allegados que le compre un lindo pez. Este hombre
fue, y sin prestar tanta atención, le trajo al rey un pez que despedía un olor
tremendo, y no precisamente a pescado. El rey le dijo: tenés tres
posibilidades, una, comerte el pescado, la segunda, pagar una fuerte multa, y
la tercera, recibir treinta y nueve latigazos...
El
hombre pensó un instante: ¿cómo la puedo sacar más barata? Lo mejor es comerme
el pescado... Empezó a comer y comer (además de lindo era un pez grande) hasta
que comenzó a vomitar. El rey dijo: hasta que no comas todo, inclusive lo que
vomitaste, no habrás cumplido con el castigo...
¡Ya
no puedo más! Muy bien, dijo el rey, o latigazos o multa...
Y el
hombre eligió latigazos (al menos no le costaría dinero). Y empezaron los
latigazos: fue el primero, ¡Ay!, fue el segundo, ¡Oy!, después de quince
latigazos pidió por favor que se detengan...
¿No
podés más?, preguntó el rey, entonces tendrás que pagar la multa... Al final
recibió los tres castigos: comió del pez en mal estado, recibió latigazos y pagó
la multa...
Y
esto es lo mismo que ocurrió con el faraón: Hakadosh Baruj Hu le dijo, “deja
salir al pueblo de Israel de Egipto”. No quiero, dijo el faraón. ¡Ahh!, ¿no
querés? Primero, en la plaga de la sangre, se murieron todos los peces del río,
y los egipcios comieron peces en estado de descomposición... ¿Todavía no querés
permitir salir a los iehudim de Egipto? ¡No!, no quiero! Entonces fue una plaga
tras otra, un golpe tras otro, y cada vez duelen más, pero no quiere saber
nada, hasta que recibe la última plaga, la de los primogénitos, y esa fue
tremenda, ahí decide “echar” al pueblo de Israel... Pero antes de esta plaga,
los iehudim habían tomado todo el dinero de Egipto, Jazal nos dicen que cada
iehudi salió de Egipto con noventa burros cargados de oro y plata...
Vemos
que el faraón comió el pez, recibió las plagas y también tuvo que pagar... por
eso se lamentó y lloró: qué tontería hizo al no dejar salir al pueblo desde un
principio.
Jazal
nos traen otra causa por la cual el faraón lloró, explicándola con otro
ejemplo:
El
hijo de un rey salió a pasear y se perdió. Anduvo por los caminos hasta que se
topó con un hombre millonario que se lo llevó a su casa. El rey escuchó que su
hijo se hallaba en la casa de este hombre, y le mandó una carta: le pido por
favor que envíe a mi hijo a casa, desde ya le agradezco mucho todo lo que ha
hecho por él desde el momento en que lo encontró perdido...
El
hombre le contesta la carta: “no estoy interesado en devolverlo, se quedará
conmigo...”
El
rey lee asombrado la respuesta y le dice a uno de sus ministros: parece que
este hombre necesita escuchar la “voz” del rey. El rey averiguó dónde el hombre
le daba de beber a sus rebaños, ¡y cerró el ingreso del agua a ese lugar!
Le
envió otra carta para que mande a su hijo de vuelta a casa y recibió otra carta
con la misma respuesta. Ahora el rey investigó dónde hacía este hombre a dormir
a sus animales, y mandó gente a quemar todos esos lugares.
Otra
carta, la misma respuesta, ¿dónde pastorean los animales? El rey hizo quemar
todos los campos...
Este
hombre no tenía ni como dar de beber ni de comer a sus animales ni tampoco
donde hacerlos dormir. Otra carta del rey y otra respuesta, ahora, ¿dónde
estudian los hijos? ¡Ohh! Ahora la cosa cambia, ¿van a tocar a mis hijos?
Enseguida liberó al hijo del rey. Y después se largó a llorar.
Le
preguntaron, ¿ahora llorás? No lloraste ni cuando te cortaron el agua, ni
cuando quemaron tus campos ni tus lugares donde dormían los animales. ¿Por qué
ahora sí?
¿Saben
por qué? Porque todo este tiempo fui una persona importante, me carteaba con el rey, el rey
escribía “para el distinguido señor...”, firmado: “el rey”!!!
Había
cartas y enviados, el remitente de la carta: “el Rey de Reyes, Hakadosh Baruj
Hu”..., el destinatario: “el distinguidísimo faraón”. Fui una persona muy
importante. Enviaba a Moshe a hablar conmigo. Hashem me pedía algo, y yo no
aceptaba... Había “diálogo”. Ahora que yo liberé al pueblo de Israel, ¿quién va
a hablar conmigo? Dejé de ser una persona importante, por eso lloro ahora...
Nosotros
tenemos que saber algo muy importante: hay veces que nos toca recibir “golpes”,
nos vienen problemas, sufrimientos, a todos nos pasa, cada uno con su “pekale”,
cada uno con su paquete..., y nos quejamos, lloramos, ¿por qué a mí? Pero
estamos equivocándonos, lloramos en lugar de decir “gracias”, en esos momentos
estamos negociando con Hakadosh Baruj Hu, El Habla con nosotros, nos está hablando, ¿y nosotros
nos quejamos? Nos quejamos porque a otras personas no les pasa, ellos son menos
importantes, con ellos no habla, con nosotros sí!
Contaba
el Rav Shaj
ztz”l, en nombre de su tío, el Rav Izer Zalmen, que un niño iba paseando con su padre por
los campos, y el padre le dice: hijo, tené mucho cuidado, no te distraigas ni
te separes de mí, porque podés perderte muy fácilmente... Pero, los chicos son
chicos, no piensan, primero el niño ve un animalito y corré detrás, después vio
una planta rara y se tiró al piso a verla, hasta... que dejó de ver al padre.
El chico grita: ¡Papá, papá!, y el padre también grita ¡Hijo, ¿dónde estás?!
Se
escuchaban pero no se veían, de pronto el hijo siente un “golpe” fuerte en el
hombro y grita “aaayyyy!”. Se da vuelta y ve que el golpe fue de su papá.
Llora, porque le duele, pero está contento, porque “papá está al lado mío!”,
papá está cerca, aunque a veces duela.
Una
persona fue al doctor, y el médico le dice: señor, lo primero “dieta”, urgente,
nada de azúcar, nada de sal, nada de grasas, nada! Hay que bajar el
colesterol...
Otra
persona va al mismo doctor, que dice: ah!, así estamos..., y se dirige a la
esposa, ¿qué es lo que más le gusta? ¿Una torta de crema y chocolate?, bueno,
que la coma..., ¿qué cigarrillos le gusta fumar?, cómpreselos, ¿le gusta comer
con mucha sal?, no hay problema.
¿Quién
está mejor? El que recibe indicaciones, que le prohíben cosas, que lo
controlan, o el que tiene libertad total. Seguro que el que tiene
prohibiciones, el otro “no tiene remedio”, por eso que disfrute los días que le
quedan por vivir... Si nos “golpean” señal de que hay que mejorar, estamos en
“tratamiento”.
El
faraón lloró porque dejó de ser importante, terminaron las cartas, las
negociaciones, el pueblo de Israel se fue y Egipto quedó fulminado con la
última plaga. Sin embargo, el versículo dice: “...velo najam Elokim...”
Otro
ejemplo: secuestraron a los hijos del rey, mataron a algunos de ellos y los que
quedaron con vida recibieron una flor de golpiza. El rey prepara inmediatamente
su ejército y corre a salvar a los que quedaron con vida. Cuando logra
rescatarlos, el jefe del ejército le pregunta al rey: ¿mi señor rey está
conforme? Seguro que sí, contesta el rey, ya que pudimos salvar a los hijos que
quedaron con vida, pero, todavía no terminó el trabajo..., quedan cuentas
pendientes, ¿qué hay con los que murieron?
Hakadosh
Baruj Hu sacó al pueblo de Israel de Egipto, castigó duro a los egipcios, pero
todavía no terminó, hay todavía deudas. La cuenta es muy complicada y
voluminosa. Hay que hacer venir al faraón al agua, hacerlo entrar y no dejarlo
salir, ya va a llegar, todo llega...
Sigue
contando la perasha: “...vajamushim alu bene Israel meeretz mitzraim”. ¿Qué
significa vajamushim? Rashi
dice que no pudieron preparar la vianda necesaria para salir de viaje por el
desierto, y el Tárgum Onkelos dice “apurados”. Pero el Tárgum Ionatan ben Uziel dice vajamushim viene de jamesh (cinco), que cada familia salió
de Egipto con cinco niños. ¿Cómo puede decir algo así? Todos sabemos que en
Egipto las mujeres tenían seis hijos en cada embarazo, ¿cómo van a salir
solamente con cinco? Además no tenían un solo embarazo. Algo más, el Tárgum
Ierushalmi
dice, vajamushim, significa que tenían muchas buenas acciones, ahora entendemos
menos, ¿dónde tenían los Bene Israel buenas acciones antes de salir de Egipto?,
¿y este es el significado de la palabra vajamushim? Si Jazal dijeron que cuando
Hakadosh Baruj Hu decidió sacar al pueblo de la esclavitud en Egipto buscó
buenas acciones y no encontró. Moshé Rabenu y Aharon Hacohen estaban preparados
para conducir al pueblo en la salida, pero el pueblo no estaba listo
espiritualmente...
Pero,
Hashem descubrió la forma de justificar la salida de Egipto, le dio al pueblo
de Israel dos preceptos, el sacrificio de Pesaj y el BIT Mila. El primero era
por demás peligroso, ya que cada iehudi tenía que sacrificar a uno de los
“D-oses” de los egipcios, y esto ponía en peligro sus vidas. Esta “entrega” por
el precepto junto con el Brit Mila compondrían las buenas acciones que hacían
falta que estuvieran presentes en el pueblo.
La
cosa no era fácil. Nadie quería cumplir con estos dos preceptos. Entonces,
Hakadosh Baruj Hu le dijo a Moshe, hacéle “shejita” a tu Korban Pesaj... Fue
Moshe Rabenu, hizo su sacrificio, y Hashem introdujo “olor” a Gan Eden en el
sacrificio de Moshe Rabenu! El aroma se sentía en toda la tierra de Egipto.
Jazal dijeron que los iehudim sentían “cansancio” a causa de ese olor, se
sentían atraídos, con desesperación. Fueron a ver a Moshé Rabenu y le pidieron
un pedazo, que Moshé comparta con ellos...
Ustedes
no pueden comer de mi sacrificio, les dijo Moshe, ya que está escrito sobre el
Korban Pesaj que quien no tenga hecho el Brit Mila no puede comer de él.
Enseguida, todos corrieron, tomaron un cuchillo (o una piedra) y se hicieron el
Brit Mila.
A
continuación, como cosa ya permitida ahora para ellos, sacrificaron el Korban
Pesaj. Así juntaron los dos preceptos, pero qué difícil fue lograrlo.
Sin
embargo, como dijimos, el Tárgum Ierushalmi dijo que vajamushim es que tenían
muchas buenas acciones. Pregunta el Rav Zalmen Soroskin en nombre de su suegro Rav Eliezer
Telser,
¿cuántos chicos tenía cada familia en Egipto?
Un
renegado le dijo una vez: Rebe, todo lo que está escrito en la Torá, lo acepto,
pero, las explicaciones de los jajamim, “¿seis nacimientos por embarazo?”, no
lo acepto... Ah, vos decís que aceptás todo lo que está escrito en la Torá, muy
bien, dijo el Rav, trae el jumash “Bamidbar”, al principio, allí se cuentan
todos los hombres de Israel desde los 20 a los 60 años, resultan ser 603550.
Después contaron los primogénitos, desde el primer mes de vida en adelante,
obtenemos 22300. Si queremos saber cuántos hombres hay en total, ya que antes
contamos desde los 20 años, tenemos que decir que por lo menos (podrían ser
muchos más, esta es la cantidad mínima) son otros tantos como los hay por
encima de 20, o sea, en total, 1207100 hombres, frente a los 22300
primogénitos, resulta de la división que por cada primogénito había otros 54
niños. Le preguntó Rav Eliezer, ¿cuántos partos (promedio) tiene en la vida una
mujer? El hombre trató de contestar... ¿Está bien 9? Perfecto, contestó el Rav.
Muy bien, para llegar a 54 hijos con 9 partos hace falta que en cada uno la
mujer dé a luz 6 bebés..., escrito en la Torá, sin necesidad de Jazal...
Llegamos
ahora a que cada familia tenía 54 hijos, no cinco, algo problemático para
darles nombres, pero no nos cabe duda que se arreglaron. Jazal dijeron que en
la plaga de la oscuridad murieron cuatro de cada cinco iehudim. ¿quiénes
murieron?, solamente los malvados, no los niños, los niños no se consideran malvados.
O sea, murieron los padres, y quedaron 54 niños “solos” en la casa. ¿Quién los
crió? Cada familia tomó los niños que quedaron huérfanos de las otras cuatro
familias. ¿Quién más podría ocuparse de ellos? Resulta entonces lo que dijo el
Tárgum Ionatan ben Uziel, que cada familia salió con cinco hijos, ¿qué quiere
decir con cinco hijos? Quiere decir que cada familia salió con cinco
familias de
hijos, cada familia salió de Egipto con doscientos setenta chicos, por eso dice
el Tárgum Ierushalmi que tenían muchas buenas acciones... ¿Sostener un
instituto de huérfanos no son buenas acciones?
Podemos
entender ahora cuánto favor hizo Hashem en el desierto al alimentar al pueblo
con el “man”. Imaginemos lo que hubiera sido para cada familia ocuparse de
alimentar 270 hijos! No había almacenes ni panaderías, y en caso que hubiera
almacén, había que llevarse todo el almacén a la casa!
AL AGUA PATO...
Los
hijos de Israel salieron de Egipto un día jueves, pasaron Shabat en el desierto
y cuando comenzaron a prepararse para continuar viaje, el domingo, llegan los
enviados del faraón para anunciarles que pasaron los tres días que habían
pedido estar fuera y ahora debían volver a Egipto, quieran o no quieran. Los
iehudim les dicen que de ninguna manera piensan en volver, seguirán viaje a la
tierra de Israel, pero los egipcios no entienden, entonces hay que hacerles
entender.
Primero con palabras, después con golpes, varios de los egipcios murieron y
otros escaparon para contarle al faraón que los iehudim no tienen en sus mentes
la idea de volver...
Hashem,
como ya dijimos, castigó muy fuerte a Egipto con las plagas, pero no terminó
allí, quedaban cuentas pendientes, ¡y qué cuentas!, por eso está escrito
después de la última plaga: “velo najam Elokim”.
Había
que traer a todos los egipcios, faraón incluido, al mar. Entonces Hashem les
ordena a los iehudim que emprendan el camino de regreso. Al partir de Egipto
salieron en forma ordenada, a pesar de que cada familia llevaba doscientos
setenta niños y noventa burros cargados con los tesoros de Egipto. Una tribu
detrás de la otra, primero “Iehuda” y al final “Biniamin”. Cuando tienen que
girar ciento ochenta grados, lo más sencillo era que cada uno gire y vuelvan
hacia atrás, pero Hakadosh Baruj Hu los hace dar vuelta de forma que nuevamente
“Iehuda” quede al frente y “Biniamin” atrás, pero como están volviendo,
“Biniamin” quedó más cerca del mar que los demás (esto será importante más
adelante).
Llegan
frente a “Pi Hajirot”, que eran dos piedras enormes que estaban “colgando” en el
aire desde los seis días de la Creación (de acuerdo a la Mejilta). Estas
piedras tenían dibujadas dos caras, una de hombre y otra de mujer. En ese
lugar, los egipcios habían puesto un ídolo, al que llamaban “baal tzefon”.
¿Pero cómo ese ídolo quedó en pie? Está escrito que no quedó ninguno en Egipto,
el que estaba hecho de madera se quemó, el que estaba hecho de piedra se
rompió, ¿entonces? Hakadosh Baruj Hu lo dejó en pie especialmente para esta
ocasión.
El
faraón supo que los iehudim llegaron allí y dijo: vieron, contra otros
ídolos pudieron, pero contra este, el más fuerte, nadie puede contra él. ¡Ni siquiera Hakadosh Baruj Hu
puede con él!
No
existen palabras para describir la falta de cerebro del faraón. ¿Así que
Hakadosh Baruj Hu no puede? Ya vas a ver lo que el Bore Olam puede hacer!!!
El
faraón vio que los iehudim estaban como atrapados, entonces dijo: “están
perdidos en la tierra, el desierto los encerró, volvieron porque baal tzefon
los atrapó y no los dejó continuar su camino”. Así decidió armar su ejército y salir tras
el pueblo de Israel. ¿Y cuál era la finalidad de esta salida? Demostrar a cada
egipcio y a todo el mundo que “Yo Soy Hashem”, cada egipcio antes de morir sabrá que
“Yo Soy Hashem”.
El
faraón armó seiscientos carros y dice el versículo “sheloshim al kulo”, explica
la Mejilta que en lugar de que cada carro sea arrastrado por dos caballos, como
era la costumbre, ahora los caballos eran tres, para ir más rápido, pero otra
opinión dice que no eran tres los caballos sino que por cada iehudi había tres
soldados, o sea, un millón ochocientos mil soldados!!! Momento, otra opinión,
treinta soldados por cada iehudi, o sea dieciocho millones de soldados, y otra
más, trescientos por cada iehudi, en total, ciento ochenta millones de
soldados...
No
está mal, alcanza con la primera opinión, un millón ochocientos mil soldados,
una barbaridad, y Hashem “endureció” el corazón del faraón y persiguieron a los
hijos de Israel. Allí estaban, en “Pi Hajirot” frente al baal tzefon y está
escrito que “el faraón acercó”, ¿qué acercó el faraón? Acercó el corazón
de los iehudim al Bore Olam, ¿por qué? Porque al ver el gran ejército temblaron de miedo y
comenzaron a rezar y a gritar para que Hashem los salve.
Jazal
compararon la situación a una paloma que escapaba de un halcón. Se metió entre
unas piedras que dejaban pasar a la paloma pero no al halcón. Pero al entrar se
encontró frente a una víbora.
Así
estaban los hijos de Israel y Hashem dice: “Quiero escuchar sus voces!!!”
Los
sufrimientos no vienen para hacernos sufrir, vienen para que elevemos nuestras
voces al Bore Olam y le pidamos que nos ayude, El quiere escucharnos...
Jazal
nos dicen que estando frente a los egipcios, veían que no había escapatoria,
empezaron a hacer señas, unos a otros, para que los egipcios escuchen: no,
no, yo no me escapé, fue él, sí, ese viejito, Moishe, él nos trajo por la
fuerza. Sí, parece debilucho pero tiene fuerza, y nos arrastró hasta acá... Yo
no quería venir, y él me trajo a la fuerza...
Dijo
Hakadosh Baruj Hu: ¿qué son esas señas? ¿los persiguen los caballos? Ya van a
ver lo que puede hacer el Bore Olam, no necesitan pasar la culpa a nadie...
Jazal
nos dicen que en ese momento había entre el pueblo de Israel cuatro grupos. El
primero que decía, estamos perdidos, tirémonos al agua para que no nos maten.
El
segundo: no! no nos vamos a tirar, podemos morir ahogados, vamos a pelear
contra ellos, o ganamos o perdemos, como máximo podemos morir, vale la pena
pelear.
El
tercero: ¿para qué pelear? Volvamos a Egipto.
El
cuarto grupo: vamos a gritar muy fuerte, para asustarlos ¿? Bueno, si queremos
pensar que fuerte pueden gritar doscientos setenta niños en cada familia, el
griterío puede ser muy grande!!
Y
Hakadosh Baruj Hu tiene una respuesta para cada grupo. Para los que se quieren
tirar al mar les dice: NO TENGAN MIEDO! Para los que quieren pelear: ESPEREN Y
VERAN LA SALVACION QUE TENDRAN HOY! Al tercero, que pretendían volver: A LOS
EGIPCIOS QUE VIERON HOY NO LOS VERAN JAMAS! Y al cuarto grupo que quería gritar: HASHEM
PELEARA POR USTEDES, NO TIENEN QUE HACER NADA, Shhhhhhhh, no griten...
Y
Hashem le ordena al pueblo de Israel, adelante, avancen hacia el mar..., y vos
Moshé, señala con tu mano el mar, y se partirá...
Un
renegado se acercó a uno de los grandes rabanim de nuestro pueblo y le dijo:
ahora ya sé como Moshé partió el mar. Los científicos descubrieron que hay una
piedra que se llama “snaprinon”, que rechaza el agua, al acercar esa piedra al
agua, el agua se escapa del lugar. Debe ser que el bastón de Moshé estaba hecho
de snaprinon y cuando lo dirige hacia el agua, las aguas se hacen a un lado...
El
Rav le contesta: no alcanza decir que sos un renegado, además de eso no sabés
nada de nada. Moshé Rabenu levantó la “mano”, sin el bastón, y por qué hizo
así, solamente para que ignorantes como vos intenten dar explicaciones...
Y
las aguas se abrieron y el pueblo de Israel entró por lo seco. Hay dos
opiniones en el Midrash, una, que cada tribu dijo: yo entro primero. Biniamin
dijo yo entro primero. Iehuda gritó, no, esperen (Iehuda estaba último ahora),
yo entro primero. Y empezaron a tirarle piedras a Biniamin para que los
esperen.
Hakadosh
Baruj Hu dijo: tengo la solución para los dos. Por la gran decisión de los dos,
el Beit Hamikdash se construirá en las posesiones de ambos...
La segunda
opinión del Midrash: todos tenían miedo de entrar al agua, hasta que apareció
Najshon ben Aminadav, de la tribu de Iehuda, que entró. Cuando el agua le llegó
al cuello, gritó: salvame Hashem, que el agua me llega al alma, y el mar se abrió...
Llegamos
a la partición del mar.
Algo
asombroso tenemos que explicar. Si los bnei Israel hubieran tenido que caminar
sobre el mar, hubiera sido muy difícil, ya que tendrían que “subir” y no
olvidemos que estaban con doscientos setenta niños y noventa burros.
En
la naturaleza, sabemos que todo lo que se enfría, se comprime, y lo que se
calienta, por ende, se agranda. Con todos los materiales salvo con el agua. El
agua, al descender la temperatura se comprime hasta los cuatro grados
centígrados, si seguimos bajando la temperatura comienza a expandirse, resulta
que el hielo ocupa más lugar que el agua, lo que no ocurre con ningún otro
material (por eso si llenamos una botella con agua y la ponemos en el
congelador, puede reventar).
Por
eso, si los iehudim hubieran tenido que caminar por sobre la superficie del mar
(congelado) se compararía con atravesar una montaña, en cambio, abrir el mar,
para caminar por el lecho habría que descender como a un pozo. Demasiado
complicado para una caravana con tantos niños, que además se escapaba de un
ejército.
Hakadosh
Baruj Hu hizo un milagro (otro más, como si faltaran), hizo agujeros entre el
hielo para que los iehudim caminen sin subidas y sin bajadas..., “abismos en
el corazón del mar”,
como está escrito, ¿dónde está el corazón? ¿arriba, abajo? No, en el centro,
los iehudim caminaron por el medio del mar. Lo que decimos en la Hagada de
Pesaj: si no hubiera partido el mar y no nos hubiera conducido por
“adentro”... No
solamente eso sino que había doce senderos por los que andaba cada una de las
tribus, para que fuera todo un poco más ordenado.
Pero
ahora hay otro problema, al andar cada uno por un camino, cada una de las
tribus está temiendo por la “suerte” de las demás, ¿dónde están? ¿estarán
vivos, se habrán ahogado o los habrán atrapado los egipcios?
Para
esto el Bore Olam hizo las paredes transparentes, para que puedan verse unos a
otros, pero todavía más, también había “ventanas”, para que puedan saludarse...
Una
vez, prosiguió el Rav Shlomo Levinstein, dije en una conferencia que había ventanas,
y una persona me preguntó de dónde saqué eso. Y no recordaba de dónde, por eso
fui a preguntarle el Rav Jaim Kanievsky Shlita, que me dijo que en la “pesikta de
rab Kaana” dice: dijo rabi Iojanan, las paredes eran como de vidrio y con
ventanas. Dijo Zeraj bat Asher, yo estuve allí y no había ventanas.
En
el pirke de rabi Eliezer afirma que allí había ventanas. Y así se preguntaban
unos por los otros, y todos estaban tranquilos al saber que sus hermanos
estaban bien.
Otro
problema tenemos ahora. Todos sabemos que cuando queremos salir con chicos a
visitar a algún pariente hay que prepararse muy bien, y también preparar
nuestra paciencia.
Papá,
¿cuándo salimos? -A las cuatro. -¿Y qué hora es? -Son las tres. -¿Cuánto falta?
-Una hora...
Papá,
¿ya son las cuatro? -No, son las tres y un minuto...
Papáaaaaaaa,
¿qué hora es? -Son las tres y dos minutos!!!!!!
¿Alguien
alguna vez escuchó esto? Bueno, al fin son las cuatro. Esperen, antes vayan
todos al baño y tomen algo para no tener sed. Entramos todos al auto en orden,
todos limpitos, fueron al baño y tomaron algo... No pasaron tres minutos que
arrancó el auto:
Papá,
tengo sed. Ahora nos ponemos duros: -Te dije antes de salir que tomes algo, no
tomaste nada, ahora se terminó... -Papá, tengo sed... Papáaaa... –Ohh...
Paramos
en cualquier lugar para comprar una botella de agua, el chico toma un sorbito
(o apenas se moja los labios): ya se me pasó la sed!!!!
Todos
conocen esto o solamente pasa con mis chicos, preguntó rabi Shlomo...
Ahora
imaginemos doscientos setenta niños, caminando en el medio del hielo, mamá,
tengo sed, papá, tengo hambre... Dijeron Jazal, la madre extendía la mano,
descolgaba una manzana y se la daba a su hijo... Si ahora el hijo tenía sed,
las paredes eran de hielo, pero además era agua de mar, ¡salada! La madre
extendía la mano y de las paredes caía agua dulce!!! El chico tomaba un poco y
decía ya no tengo sed, tiraban el agua hacia la pared y se volvía a convertir
en hielo...
Los
egipcios vieron esto, y entraron al mar. ¿Para qué? No vieron todos los
milagros que Hashem le hizo a los iehudim, ¿para qué tienen que entrar al mar?
Todas las plagas que soportaron, ¿quieren más?
En
realidad entraron porque vieron que todas las aguas del mundo se dividieron, si
sólo el mar se hubiera partido, podían suponer que sería peligroso, pero así
no... Así que: entren queridos nomás, entren que no va a pasar nada...
Por
empezar, los iehudim caminaban por un sendero plano y seco, los egipcios
andaban por el barro, y Hashem hizo que la tierra se caliente hasta el hervor,
para recordarles que quisieron castigar a los iehudim quemándolos. Finalmente
desistieron porque no quisieron recibir el mismo castigo de parte de Hashem,
por eso los castigaron con el agua, haciendo uso de la promesa que el Bore Olam
hizo de no traer otro diluvio al mundo. Al mundo no, pero a Egipto sí podía
traerlo...
Los
caballos comenzaron a “saltar”, el piso ardía, y las herraduras de los caballos
ardían más, los egipcios saltaban junto con los caballos, y los huesos se
rompían!!!
Mucho,
pero mucho más podemos contar, sin exagerar, sobre la magnitud de los milagros
que Hashem nos hizo, en Egipto y al salir de Egipto, para demostrarnos que Hashem
reinó, reina y reinará el mundo, para siempre...
Rav Shlomo
Levinstein Shlita
conferencia
en perashat Beshalaj, 5760
Leiluy
Nishmat Sara
Rajel bat Moshe z”l