Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


No. 202 - Shlaj Leja



DONDE PONE EL OJO... PONE LA BALA!!!

Los espías, los hombres que Moshe Rabenu envió para hacer un relevamiento de las bondades de la tierra de Israel, eran personas muy importantes, así estudiamos de las palabras de Rashi, sobre el pasuk que dice “culam anashim”, ya que toda vez que la Tora menciona la palabra “anashim”, decimos que se trata de un lenguaje que da importancia, por lo que continúa Rashi diciendo que en ese momento eran personas “aptas”, preparadas para la misión encomendada por Moshe.

Y si queremos tener una noción del grado de aptitud que poseían, alcanza con mencionar que Iehoshua, fue solamente el quinto en la lista que la Tora enumera en orden de importancia. O sea, hablamos de hombres muy importantes. Y por supuesto, surge la pregunta, ¿cómo pudieron caer estos hombres en un tiempo tan corto, desde la cima donde estaban hasta un pozo tan profundo, hasta decir palabras tan feas sobre la tierra de Israel?

Y no solamente hablaron mal de la tierra, hasta llegaron a hablar mal de Hakadosh Baruj Hu, cuando dijeron: “debido a que Hashem nos odia, nos sacó de la tierra de egipto...” (Devarim 1). Y más agregaron: “...porque son más fuertes que nosotros”, a lo que Rashi explica, en nombre del Midrash que dijeron esto pensando en el Bore Olam, que el pueblo que habitaba la tierra de Israel era más fuerte que Hakadosh Baruj Hu, jas veshalom. Jazal nos traen un ejemplo, de la persona que presta sus cosas a su compañero y después no puede recuperarlas, ni siquiera por la fuerza.

Así ellos vieron la situación de la tierra de Israel, que estaba en ese tiempo ocupada o habitada por unos pueblos y que ni siquiera Hashem podía sacarlos de la tierra. Todo esto refuerza y agranda nuestra pregunta, ¿cómo?, ¿cómo es posible una caída espiritual “en picada” en un tiempo tan corto y en personas tan “grandes”?

Jazal -nuestros sabios- traen muchas respuestas a esta pregunta. Vamos a desarrollar una de las respuestas, que puede tener preferencia sobre las demás porque así aparece escrito en la Tora, según veremos de las palabras del rab hagaon Iejezkel Levinstein ztz”l, en su libro “Iad Iejezkel”.

Hay una palabra que “molesta” en la perashat Devarim, pero que nos ilumina para dilucidar nuestra duda, y que además nos brindará un magnífico aprendizaje. Dice allí “vateragnu” y agrega que porque Hashem nos odia... Esta palabra es una expresión idiomática, tiene un cambio lingüístico que no encontramos en todo el “Tanaj” (Tora, Neviim y Ketuvim), ni tampoco en el lenguaje que hablamos cotidianamente.

Explicaremos “vateragnu” como proveniente de la palabra “nirgan”, ¿quién es nirgan?, la persona que siempre tiene en su boca quejas. En todo momento escuchamos de su boca que los males lo persiguen, que está lleno de problemas, que nada está bien. Vive quejándose de todo y de todos, piensa que el mundo está “serruchando” el piso donde se para, todos buscan su mal. Rabenu Iona escribe al final del capítulo tres del Shaare Teshuva, que una persona así hasta contra Hashem tiene quejas.

Y hasta cuando Hashem le da cosas buenas llega a pensar que estas cosas buenas tampoco tendrán un buen final!

Para nuestra desgracia, esta cualidad tan mala se encuentra muy arraigada entre nosotros, entre los mayores y muy especialmente entre los más jóvenes. Los, llamémoslos, “quejosos”, nunca están conformes con nada, viven llenos de quejas hacia todas las personas.

Son “especialistas” en encontrar defectos entre sus semejantes, y toda cosa que llega a sus bocas tienen como explicarlas con un mal sentido. Y llegan a encerrarse en esa mala cualidad de forma que sus interpretaciones, que no son verdaderas, las consideran como la única verdad. Y no por tratar de mentir, están seguros que esa es la verdad absoluta.

La Tora nos atestigua que esa es la cualidad que lamentablemente adquirieron los “espías”, y que una vez adquirida, no pudieron ver ninguna cosa buena y “derecha” en la tierra de Israel.

Este era el mensaje de los espías, esto es lo que provocaba la santidad de la tierra de Israel, mientras que otras tierras podían aceptar ser habitadas también por personas que cometieran pecados, la tierra de Israel no podía permitirse recibir habitantes que no sean de la mejor categoría.

Vinieron los espías a decir que la gran cantidad de “muertes” que vieron en la tierra era con absoluta seguridad el hecho de que la tierra “escupía” a sus malvados habitantes. Por cualquier pequeño pecado morían allí las personas, ya que la tierra no podía soportar que pecadores vivan en ella e impurifiquen su Santidad.

Y agregaron más, haciendo un cuenta sencilla: si la gente que ya vive en la tierra, está sometida a un control tan estricto, es juzgada y castigada con la expulsión, con la muerte, a causa de cualquier cosa por más pequeña que sea, qué será del que todavía no entró en la tierra, el que desde afuera pretende ingresar, seguramente será juzgado de forma mucho más severa, con un juicio por demás meticuloso, observando cada detalle para ver si cada uno es digno o no de subir a la tierra de Israel. Y una vez que obtuvimos el permiso para ingresar, estaremos siempre en peligro de ser “expulsados”.

Esto es lo que se genera después de la primera apreciación, desde luego equivocada. Si ellos hubieran tenido la orientación apropiada, de inmediato habrían dejado de lado este pensamiento basándose en un razonamiento simple y lógico. Sin pensar hacia el mal, toda deducción habría arribado a una conclusión positiva.

Básicamente tenían que haber pensado que si Hakadosh Baruj Hu nos prometió la tierra de Israel y nos garantizó que estábamos en condiciones de conquistarla, es porque era una cosa que estaba al alcance de nuestras manos.

Podemos decir que, bueno, seguro que en la tierra de Israel necesitamos conducirnos dignamente, respetando su Santidad, por eso, cada integrante del pueblo de Israel estaba obligado a poner de su parte lo máximo para lograr ese objetivo.

Pero, había que entender una cosa elemental: todo el que invirtiera lo mejor de sí para elevarse y ponerse a la altura de la Santidad de la tierra y no alcanzara dicha meta, se haría acreedor de la “siata dishmaia”, el mismo Hakadosh Baruj Hu saldría en su ayuda. ¿Por qué?, porque hizo “todo” lo posible.

Y esto fue lo que les propuso Caleb: “A subir, subamos y heredémosla, porque poder, podemos...”, y Rashi explica: “subir, inclusive hasta el cielo, y siguió, hagamos escaleras y llegaremos al cielo, y tendremos éxito en todos nuestros emprendimientos”.

¿Cómo se atrevió Caleb a decir algo semejante, acaso alguien estaba dispuesto a construir una escalera para llegar al cielo? Lo que Caleb quiso decir con esto es que si Hakadosh Baruj Hu nos hubiera ordenado hacer algo así, quería decir que era algo más que posible para nosotros.

Y aunque sabemos de antemano que una persona no tiene las posibilidades de hacer una escalera que llegue al cielo, en este caso, la posibilidad existe y con mucha fuerza, ¿por qué? Solamente porque el Bore Olam nos lo ordenó, quiere decir que es posible y nosotros tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para llevar adelante el proyecto! Y después que hicimos nuestra parte, con todo nuestro potencial, siempre llega la ayuda de Hakadosh Baruj Hu para completar la realización, para hacer posible lo que parecía imposible.

Volvamos a nuestro asunto. ¿Cuál fue el punto de discordia entre Iehoshua y Caleb, y el resto de los espías? ¿Por qué Caleb aseguraba que era posible, mientras que el resto de sus compañeros estaban en la otra punta, argumentando la absoluta imposibilidad? La pregunta no es pregunta después de todo lo que ya desarrollamos, los espías estaban invadidos de esa mala cualidad, el ser “quejosos”. Las quejas y la permanente “mala onda” enceguecía sus ojos y no les permitía apreciar la prometedora verdad. Iehoshua y Caleb no adquirieron esa mala cualidad. Sobre Iehoshua encontramos en la Tora la prueba de que se mantuvo con la verdad: “y Moshe llamó a Oshea Bin Nun, Iehoshua”, y el “Targum Ionatan Ben Uziel” explica: porque Moshe vio la humildad en Hoshea Bin Nun lo llamó Iehoshua.

Estaba a la vista de Moshe Rabenu, Iehoshua siempre ordenaba los bancos del Beit Hamidrash. Nunca una queja, nunca pasó por su cabeza el pensar que un trabajo tan sagrado como ese, era muy sagrado, pero no de acuerdo a su gran categoría y honor, sino que lo hacía con toda su humildad. Y vemos que la humildad es el polo opuesto del “nirganut” (la cualidad que nos costó tanto explicar en nuestro idioma pero que en Hebreo, en el lenguaje Santo, es una simple palabra). La persona que se conduce con humildad, no exige nada para sí. No piensa que esto u otra cosa le “corresponde”, por eso no tiene quejas. Cuando una persona llega a adquirir la gran virtud, la humildad, puede ver la realidad, puede ver las cosas como son.

Vemos entonces, hasta dónde puede transformarnos el ser quejosos, hasta llegar a la terrible conclusión que Hakadosh Baruj Hu nos trajo a la tierra de Israel porque quiere matarnos!!! Esta mala cualidad de la permanente sospecha y desconfianza, acompañada de fervientes quejas causa daños irreparables.

Solamente el que persigue la “virtud”, la humildad, tiene en sus manos la verdad. Todo lo que ve, lo ve con “buen ojo”, y encuentra méritos a cada cosa que ve en sus compañeros, con lo que nunca tiene una queja.

Y, lamentablemente, en nuestra generación la atmósfera está inundada de quejas, en todos los estratos sociales, en casi todos los ámbitos. No es muy común ver que las personas se alaben (franca y sinceramente) unas a las otras, no es común ver que nuestras miradas enfoquen con “buen ojo”. Investigar a nuestros semejantes, cercanos o lejanos, inclinando la balanza hacia la culpabilidad, es lo que más se ve en este mundo.

Tenemos que hacer un “corte” urgente, separarnos de esta forma de pensar, y no permitir que entre nosotros, que pretendemos ser buenos iehudim, personas de bien, orientados por nuestra sagrada Tora, que nos enseña el camino correcto, se siga desparramando esta cualidad nada buena.

Nuestro campamento tiene que seguir siendo el campamento santo, el campamento del Bore Olam, nosotros somos sus hijos, y debemos aferrarnos a la humildad, para alejarnos de investigaciones injustas, que nos separan, lo alenu, de nuestro Creador. Necesitamos fortalecernos, para cumplir mejor los preceptos que nos relacionan con Hashem y con nuestros semejantes. Que podamos proclamar la humildad con humildad. Y cuando veamos la bala, no pongamos el ojo, dejémosla pasar...

Lekaj Tov.


Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Ruben Daniel ben Malca Victoria z”l




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 7+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]