Untitled Document
Introducción
Las
haftarot que son leídas en los shabatot posteriores al 17 de Tamuz y hasta
después de Iom Kipur, no han sido seleccionadas por tener alguna relación
con la parashá de la semana, como generalmente es el criterio que rige
para su elección, sino que ellas tienen una relación con la época
del año en la cual nos encontramos.
Este
cambio de criterio en la elección de las haftarot está legislado en
el Shulján Aruj (Oraj Jaim 428:8) y tiene su origen en el Midrash Pesiktá
que nos enseña que en los tres sábados que hay entre el ayuno 17 de
Tamuz hasta el día del 9 de Av deben ser leídas tres haftarot cuya
temática sea las advertencias de desgracia y destrucción de Jerusalem
a causa de los pecados del pueblo de Israel. Luego, desde el 9 de
Av hasta Rosh Hashaná deben ser leídas siete haftarot de consuelo
para el pueblo de Israel, y por último después de Rosh Hashaná
deben ser leídas dos haftarot de arrepentimiento (a veces hay un sólo
shabat entre Rosh Hashaná e Iom Kipur).
Comentario
Irmiahu
(Jeremías) 1:1 - 2:3
En
los años en los que las parashot Matot y Masé se leen el mismo shabat,
esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Pinejás,
pero si las parashot Matot y Masé se leen en sábados separados, entonces
esta haftará es leída en el shabat que se lee parashat Matot, y ese
es el motivo por el cual en los distintos jumashim (cada uno de los cinco libros
de la Torá) esta haftará está impresa después de parashat
Matot.
"Palabras
de Irmiahu hijo de Jilkiahu
de
los sacerdotes que había en Anatot,
en
la tierra de Biniamín"
(1:1)
En
los primeros pesukim (versículos) de nuestra haftará, vemos
como D'os lo llama por primera vez al profeta y trata de convencerlo de que
acepte la misión de profetizar para los pueblos, pero a pesar de esto,
Irmiahu se niega a hacerlo.
De
todas formas, dice el texto que "la mano de D'os" tocó su boca y a partir
de ese momento la palabra de D'os estuvo en la boca de Irmiahu, e inmediatamente
después, aparece la primer profecía que Irmiahu recibió para
el pueblo de Israel.
"Y
fue la palabra de D'os a mí diciendo:
'¿Qué
estás viendo, Irmiahu?'
Y
dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.
Me
dijo D'os a mí: 'Bien has visto!
Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'"
(1:11-12)
D'os
quería que Irmiahu le advierta a los hijos de Israel que si ellos no revertirán
sus acciones, D'os destruirá a los judíos, y a su más preciado
y sagrado lugar, el Templo de Jerusalem. Para ello, D'os le mostró
un makel shaked (rama de almendro).
Nótese
que la raíz hebrea de la palabra almendro está compuesta por las letras
shin, kof y dalet, y estas letras también pertenecen
a la raíz del verbo lishkod que también puede significar "apresurar". Es
por eso que cuando Irmiahu le contestó a D'os: : "makel shaked
aní roé - una rama de almendro yo estoy viendo",
D'os le dijo: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla". D'os utilizó
la misma raíz idiomática para interpretar la profecía que Irmiahu
había tenido.
Sin
embargo, los comentaristas del Tanaj (Biblia) entendieron que la interpretación
de esta profecía no se relaciona con la visión en sí, a través
de una raíz lingüística solamente. Rashí y Radak,
entre otros, entendieron - seguramente basados en el midrash citado también
por Rashí - que el mensaje de esta visión es que así como el
almendro es un árbol que florece mucho más rápido que otros árboles,
asimismo D'os está apresurando Su palabra, para cumplirla.
"Y
fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:
'¿Qué
estás viendo?'
Y
dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.
Me
dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad
sobre
todos los habitantes de la tierra'"
(1:13-14)
Esa
olla hirviendo que vió Irmiahu tenía una particularidad, ella no hervía
como cualquier otra olla. En una olla común y corriente, se
puede apreciar a simple vista que el fuego está ubicado por debajo de ella
ya que la ebullición es pareja en todos los bordes de la olla. Sin
embargo, en esa olla ésto no ocurría. Irmiahu notó
que las burbujas no eran parejas en todos los costados de la olla, de tal manera
que parecía ser que en esa olla, la fuente de calor no estaba dispuesta
debajo de ella en el centro, sino a un costado, del lado norte.
Rabí
Moshé Alshej (1508 - 1593) en su comentario al libro, llamado "Marot
Hatzobeot", nos dice que a través de estas dos visiones, D'os quiso
demostrarle a Irmiahu que él es el hombre más indicado para cumplir
con la función de profeta.
Dice
nuestro autor que D'os le quiso demostrar a Irmiahu que si Él le hubiera
preguntado a otra persona: "¿Qué estás viendo?" y ese hombre
vería una rama sin frutos ni hojas, sólo una rama seca - así
como vió Irmiahu - él no hubiese prestado atención a la especie
de la cual provenía aquella rama, si la rama era de almendro u otra especie. Él
sólo hubiera dicho: "una rama yo estoy viendo" y por cuanto que la intención
de la profecía es mostrar que D'os está apresurando Su palabra para
cumplirla, la interpretación de la profecía no hubiera podido tener
lugar, pues si la persona no hubiera dicho: "makel shaked aní
roé - una rama de almendro yo estoy viendo", D'os no hubiera podido
decir: "ki shoked aní al debarí laasotó - Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla".
Pero
Irmiahu sí observó y prestó atención de qué especie
era la rama, y es por eso que D'os le dijo: "Bien has visto!" y es por
eso que fuiste elegido como profeta para las naciones.
Y
de manera similar D'os lo probó a Irmiahu por segunda vez, en la visión
de la olla hirviendo. Él le preguntó: "¿Qué estás
viendo?", y de haberle preguntado esto a cualquier otra persona la respuesta
hubiera sido: "una olla hirviendo", sin prestar atención al detalle de
que un lado tenía más ebullición que los demás, ya que ese
detalle no fue preguntado, y D'os no hubiera podido interpretar la profecía.
Sin
embargo Irmiahu sí vió que las burbujas provenían del lado norte
de la olla y es por eso que D'os le contestó: "Desde el norte se abrirá
la maldad sobre todos los habitantes de la tierra", para demostrarle
que también esta vez vió bien. Y de esta forma D'os lo
apresuraba a Irmiahu y le demostraba que no había otra persona que entendiera
como él las visiones proféticas, y es por eso que no debía negarse
a cumplir su misión sino que la debía aceptar de buen grado.
Sin
embargo, sin contradecir este magnífico comentario de Rabí Moshé
Alshej, si estudiamos estos versículos desde otro punto de vista, podemos
aprender otras enseñanzas. Se puede decir que estas dos visiones
que D'os le hizo ver a Irmiahu no sólo tuvieron como objetivo tratar de
convencerlo de que acepte su misión, sino que también quisieron enseñarle
a Irmiahu el "oficio de profeta".
Por
supuesto que no todo el que desee ser profeta lo conseguirá, ya que eso
no depende de la persona solamente, sino de la voluntad de D'os que es, sin
ningún lugar a dudas, la fuente de la profecía. Pero por
otro lado, Nuestros Sabios nos enseñaron que para que alguien pueda llegar
a ser profeta, debe cumplir con ciertos requisitos mínimos, como ser justo,
sabio, etc. y si tiene estas condiciones, se pueden hacer intentos "técnicos"
para que D'os se comunique con él, y D'os en definitiva decidirá si
querrá hacerlo o nó. (Véase en la haftarat Vaierá
el término que utiliza el versículo: bené haneviim - los
alumnos de los profetas).
Como
vemos en los versículos, D'os quiso enseñarle a Irmiahu cómo
se debe profetizar, quiso educarlo. Deteniéndonos en ciertos
detalles del texto podremos aprender algunos secretos sobre el díficil
oficio de educar. Citaremos los versículos nuevamente:
"Y
fue la palabra de D'os a mí diciendo:
'¿Qué
estás viendo, Irmiahu?'
Y
dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.
Me
dijo D'os a mí: 'Bien has visto!
Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'.
Y
fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:
'¿Qué
estás viendo?'
Y
dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.
Me
dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad
sobre
todos los habitantes de la tierra'"
(1:11-14)
El
RIosef Kleiner explicó que el lenguaje de estos pesukim es extraño. En
la primera visión, D'os lo felicitó a Irmiahu por haber visto detalles
que aparentemente carecen de importancia, diciéndole: "Bien
has visto!", sin embargo en la segunda visión, a pesar de que Irmiahu
también observó correctamente, D'os no lo felicitó por su aguda
visión, sino que directamente interpretó la profecía, para que
Irmiahu entienda el mensaje.
(A
sus palabras, se puede agregar que en la primer visión, al preguntarle
lo que veía, D'os le dijo: "¿Qué estás viendo, Irmiahu?" pero
en la segunda visión, sólo le preguntó: "¿Qué estás
viendo?" sin recordar su nombre propio, utilizando un lenguaje más
directo).
Dice
el Rav Kleiner, que este cambio en el lenguaje nos viene a enseñar que
en el campo de la educación, no todo debe ser "caricias y alabanzas". Hay
veces que debemos ser muy directos con nuestros hijos diciéndoles las cosas
de una manera dura.
Podemos
ver con mucha tristeza que sus palabras encierran una gran verdad. Solamente
alcanza con salir a la calle y ver a la gente, para darse cuenta que en muchos
casos los "descarrilados" - en el más amplio sentido de la expresión
- no son sólo quienes en su niñez y adolescencia fueron sometidos
por parte de sus padres o maestros, a una disciplina demasiado rígida.
Vemos
con nuestros propios ojos, que la falta total de disciplina así como también
una disciplina deficiente, pueden provocar en la personalidad del hombre daños
no menos severos que el exceso de la misma.
En
nuestra época más que en las anteriores, creemos que es bueno tener
estos conceptos bien frescos en nuestra conciencia, ya que desgraciadamente
estamos viviendo una época de enfermiza permisibilidad. Muchos
tienden a creer que todo está permitido, tanto en el mundo de la secularidad
como en el del judaísmo, y a través de ese pensamiento incurren en
toda clase de errores que no tienen parangón, y a veces, hasta son irreparables.
Es
por eso que debemos aprender de nuestra Sagrada Torá la fórmula del
éxito. Ella nos enseña que debemos encaminarnos por el
camino intermedio, sin desviarnos, en general, hacia los extremos. Si
seguimos Su consejo podremos cumplir nuestro deber como judíos, y nuestra
obligación como los educadores de nuestros hijos.
|