Ieshaiahu
(Isaías) 60:1-22
Esta
semana leeremos la sexta de las siete haftarot de consuelo para los hijos de
Israel, que fueron extraídas del libro del profeta Ieshaiahu.
"Levántate!,
ilumina!, pues ha llegado tu luz,
y
la Gloria de D'os sobre ti brilló"
(60:1)
El profeta
le habla a la ciudad de Jerusalem y le dice que se levante e ilumine con su
luz de felicidad y benevolencia, pues ya le ha llegado a ella la luz que le
corresponde, es decir que ha llegado para ella el tiempo de la Redención
Final.
"Pues
he aquí que la oscuridad cubrirá la tierra,
y
las tinieblas a los pueblos,
mas
sobre ti brillará D'os
y
Su Gloria sobre ti se verá"
(60:2)
A pesar
de que sobre todas las naciones del mundo recaerán muchos sufrimientos,
la ciudad santa no debe temer, ya que sobre ella D'os hará brillar la luz
de Su Salvación. En el futuro por venir "será de D'os
el reinado" (Ovadiá -Abdías- 1:21) "y D'os será rey sobre
toda la tierra; en ese día D'os será Uno y Su Nombre será Uno"
(Zejariá -Zacarías- 14:9).
Pero
existe lugar para formular una pregunta. El profeta dijo: "Y mi
servidor David será rey sobre ellos y un sólo pastor todos tendrán…"
(Iejezkel -Ezequiel- 36:24), entonces, si habrá un pueblo en la tierra
que tendrá un reino, ¿esto no se contradice con el hecho de que D'os será
el único que reinará sobre toda la tierra? El pueblo de
Israel no puede tener dos reyes!
El "maguid"
de Duvna (Rabí Iaacov Krantz, 1741 - 1804), en el libro "Cojav Miiaacov",
nos enseña que la respuesta a esta pregunta se puede aprender de las palabras
de Nuestros Sabios del Talmud, al interpretar (no literalmente) un versículo
de la Torá de parashat Vaetjanán:
"'No
porque ustedes son los más numerosos entre los pueblos es que D'os os ha
deseado y os ha elegido, pues ustedes son el más pequeño entre todos
los pueblos' (Devarim -Deuteronomio- 7:7). Le
dijo el Santo - bendito es Él, a Israel: Yo los deseo a ustedes pues incluso
cuando Yo los engrandezco a ustedes, ustedes se empequeñecen delante Mío. Engrandecí
a Abraham, mas él dijo: 'Mas yo soy polvo y cenizas' (Bereshit
-Génesis- 18:27). Engrandecí
a Moshé y a Aharón, mas ellos dijeron: '¿Nosotros qué somos…?'
(Shemot -Éxodo- 16:8). Engrandecí
a David, mas él dijo: 'Mas yo soy un gusano y no una persona…' (Tehilim
-Salmos- 22:7)…" (Julín 89a).
El Talmud
nos quiso explicar que ninguno de estos personajes bíblicos tomó para
ellos algo de la grandeza mediante la cual D'os los engrandeció a ellos, atribuyéndosela
a ellos mismos y enorgulleciéndose por todo el poder y la riqueza que poseían. Ellos
solamente quisieron cuidar el honor y la honra de D'os, y lo único que
desearon hacer durante toda su vida es estar al frente del pueblo de los hijos
de Israel para transmitirles a ellos la Sabiduría y la Ética Divina. Ellos
solamente quisieron enseñarles al pueblo los caminos de la Divinidad y
toda cosa buena.
Y a esto
se refirió el rey David al decir: "A ti, D'os, te pertenece la grandeza,
el poder, la gloria, el esplendor, la magnificencia, todo lo que hay en los
cielos y en la tierra; a ti, D'os, te pertenece el reinado y la soberanía
sobre todos los líderes" (Divré Haiamim I -I Crónicas- 29:11). El
rey David dijo estas palabras pues la intención de D'os al engrandecer
a los elegidos del pueblo realmente fue engrandecer Su Santo y Puro Nombre,
y a pesar de que Él engrandece a los líderes del pueblo, toda esa
grandeza y toda esa gloria finalmente vuelven hacia Él.
Un reino
como este será el que habrá en el mundo por venir. No es
que se empequeñecerá Su Honor y Su Honra sino todo lo contrario, Su
Gran Nombre se engrandecerá aún más. Y por eso dijo
el profeta Ieshaiahu: "Pues he aquí que la oscuridad cubrirá la
tierra, y las tinieblas a los pueblos, mas sobre ti brillará D'os y Su
Gloria sobre ti se verá", pues Su Gloria se reflejará sobre los
hijos de Israel, ya que el pueblo no contrariará Su Grandeza y Su Unicidad,
sino que gracias a ellos ella se expandirá y se dará a conocer.
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