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Shabat Shalom


No. 219- El Desertor-Yom Kipur
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



EL DESERTOR

Dijo mi maestro, el gaon hatzadik, rabi Moshe Rozenshtein ztz”l, mashguiaj de la Ieshiva Lomza: cuando decimos en las oraciones de Iom Kipur que pecamos “lefaneja” (delante de Hashem), significa que sabemos y sentimos que estamos frente a Hakadosh Baruj Hu, por eso, podemos decir que conocemos nuestros pecados y es posible seguir y entrar en detalles. Pero, si estamos indiferentes, no sentimos la “Presencia” del Bore Olam, no creemos estar frente a la Divinidad, entonces, no necesitamos pedir perdón por nuestros pecados, porque solamente tenemos uno: el haber escapado de Hakadosh Baruj Hu.

Lo mismo que un soldado, vestido con su uniforme militar, todos los días pasa por una inspección, y cuidado que no le falte un botón en su camisa o que no tenga bien lustradas las botas. Por cualquier motivo puede ser castigado, pero todo mientras esté allí, en el campamento y con su uniforme. Porque si se lo saca y se escapa del campamento, convirtiéndose ahora en un “desertor”, ya no importa si está bien peinado, o si su uniforme está prolijo, no le buscan otros motivos de castigo cuando alcanza el castigo por escaparse del ejército, renunciando a las órdenes de sus superiores...

Así ocurre con todos nosotros, prosigue el rab hagaon Iaakov Noiman ztz”l, frente al Rey de Reyes, si sentimos estar frente a El, si recibimos sobre nosotros la obligación de cumplir los preceptos que Hashem nos ordena, entonces sí, podemos hacer un balance de nuestro año, podemos pedir perdón por nuestros pecados, y también enumerarlos, pero cuando nos “escapamos” de la Presencia de Hakadosh Baruj Hu, este pecado es más grande que cualquier otro pecado, de forma que podemos entender las palabras de rabenu Nissim Gaon, que así expresa en su “Viduy”:

Señor del Mundo, si me paro aquí, delante tuyo, para detallar mis transgresiones, el tiempo puede terminar pero me quedarán por detallar muchos de mis pecados. Y esto ocurre porque él siempre estaba frente al Bore Olam, por eso sentía que sus pecados no tenían fin, y nosotros...

Nosotros no creemos tener tantos pecados, no creemos que nuestra situación sea tan grave, como acostumbra decir el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita, estamos demasiado bien...

Simplemente, porque no sentimos estar frente a nuestro Creador. Y el principio del arrepentimiento, digamos, para empezar, tenemos que pararnos frente a Hakadosh Baruj Hu, sinceramente, y después podremos saber en qué pecamos y volveremos al camino correcto, arrepintiéndonos de los pecados que recién ahora, que estamos frente a El, podemos reconocer...

Nuestros jajamim proclaman que el arrepentimiento fue creado antes que el mundo mismo. Y suena confuso, ¿para qué necesitamos el arrepentimiento antes que exista la posibilidad de pecar?, ya que ni siquiera existe el mundo. Y de acuerdo a lo que acabamos de explicar se entiende perfectamente, si dijimos que el principio del arrepentimiento es nuestro acercamiento a Hakadosh Baruj Hu, para esto no hace falta ni mundo ni pecados, solamente pararnos frente a El...

Cuando el Bore Olam crea a la persona, ésta se “aleja” de su Creador. El alma estaba en el Cielo, muy cerca de Hashem, que la envía a la tierra y la pone dentro de un cuerpo. Ahora, existe una distancia, ya que Hakadosh Baruj Hu está en el Cielo y la persona está en la tierra, y toda la materialidad de este mundo nos separa continuamente, cada vez más, esta materialidad es como una pantalla que separa al hombre del Bore Olam.

Y sabemos lo que dicen los jajamim, que mientras el bebé todavía no salió de la panza de su madre, estudia toda la Tora, pero cuando sale a la “luz” del mundo, un ángel golpea su boca y le hace olvidar todo lo que estudió, ese ángel no es sino la materialidad del mundo, que nos oscurece la vista, que no nos permite recordar ni tampoco estudiar la Tora, y que permanentemente nos aleja de Hakadosh Baruj Hu.

Y cuanto hay que “trabajar”, cuanto esfuerzo debemos invertir para que el alma pueda resurgir desde las profundidades de nuestros cuerpos, e intente acercarse al Bore Olam, todavía más cuando el cuerpo se enorgullece de estar hecho de la tierra y pretende aferrarse más a ella y obliga al alma a “escarbar” para desprenderse de tanta materialidad... Y todo esto ocurre antes del pecado, no estamos hablando de que la persona pecó, simplemente que su esencia material, la aleja “naturalmente” de Hakadosh Baruj Hu, y el alma necesita desprenderse de toda la materia para acercarse al Creador.

Después de acercarnos, aparecen los pecados y el arrepentimiento. Esto nos permite entender la “Haftara” que leímos en el “Shabat Shuva”.

El profeta dice: “Vuelve Israel hasta Hashem...”, y unas palabras más adelante continúa: “...y volvieron a Hashem”.

Antes de llegar, antes de proclamar la necesidad de arrepentirse existe la obligación de acercarse hasta Hashem, y después se puede pedir el arrepentimiento: volver a Hashem, primero acercarnos y pararnos delante de Hakadosh Baruj Hu, sentir su Presencia, y después volver, volver de nuestros pecados, volver a Hashem...

 

Darje Musar.

  Leiluy Nishmat     Rina bat Matilde  ע"ה




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