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Minisite sobre Elul y los Yamim noraim


Culpa y verguenza
Por. Rav Shlomó Wiener



Yom Kipur es el "Acontecimiento Principal", el apogeo de nuestros días solemnes. Por otra parte, si Yom Kipur es realmente el clímax de este período de fiestas, ¿por qué muchos judíos lo perciben como algo negativo? ¡Debería ser el acontecimiento más importante del año judo!

Sin embargo, si uno preguntara a la mayoría de los judíos, "¿qué les viene a la mente al pensar en Yom Kipur?", muchos probablemente contestarían: "demasiado largo", "demasiado pesado" o "nunca puedo encontrar la página en el sidur" o "espero con ansias el final del ayuno para poder comer".

Estos conceptos y malas interpretaciones son totalmente opuestos a lo que Yom Kipur es realmente. Yom Kipur es un día lleno de alegría y felicidad, quizás más que cualquier otro día del año. Por otra parte, sabemos que en Yom Kipur nos postramos ante D's y confesamos todas nuestras transgresiones. Nuestros Sabios también nos dicen que nuestras confesiones deben ir acompañadas de lágrimas y que una persona que ha llorado mucho es porque ha llegado al clímax de Yom Kipur. Entonces, ¿Cómo podemos decir que es una fiesta llena de felicidad y alegría? ¿Cómo pueden la alegría y la felicidad estar simbolizadas por lágrimas y llanto?

Si nos detuviésemos a profundizar en este tema, no nos sería muy difícil comprender. Hablemos por ejemplo de una estrecha relación entre dos amigos que llamaremos Juan y José. De repente tienen una discusión y se distancian. Esto se transforma en resentimiento y luego en una actitud muy negativa entre ellos. Ya cuando parece que toda esperanza está perdida, Juan decide disculparse. Se acerca poco a poco a José y luego confiesa todos los errores que ayudaron a causar la discusión. Hay lágrimas derramadas y ambos se disculpan por su testarudez. Hacen las paces y deciden volver a entablar su antigua amistad.

¿Qué sucedió aquí? Una experiencia dolorosa que por medio del llanto y confesión ha logrado tener un final feliz. De hecho, estoy seguro de que tanto Juan como José sienten que han madurado con esa experiencia y que se han quitado un peso inmenso del corazón.

Puede aplicarse esta misma situación a los judíos en Yom Kipur. Es difícil acercarse a D's y confesar nuestros pecados pero la experiencia nos deja con una gran exaltación moral y llenos de alegría. Para explicar mejor este fenómeno, nos referimos ahora a la vergüenza y confusión.

¿Sentirse culpable es acaso algo negativo?

Los psicólogos modernos han hecho que la palabra "culpabilidad" tenga una connotación negativa. Se han escrito muchos libros sobre "Cómo evitar la culpabilidad" o temas similares. Pero los judíos tienen una visión diferente del sentido de culpa. Creemos que este puede ser tanto provechoso como destructivo. Es un punto de vista un poco revolucionarlo. Pero para comprenderlo mejor, debemos primero entender de dónde proviene ese sentido de culpa o vergüenza.

Este surge cuando una persona siente que no logrará alcanzar las metas que se había propuesto. Es como una cierta vergüenza que proviene del hecho de no haber logrado alcanzar todo nuestro potencial. Por lo tanto, nosotros, judíos, creemos que pequeñas dosis de culpabilidad o vergüenza pueden ser productivas. Si nos fijamos unas metas razonables y fallamos, la vergüenza puede motivarnos a alcanzarlas. Por lo tanto, la culpabilidad o vergüenza pueden servirnos como escalón para elevarnos a mayores niveles de realización en la vida. Creemos entonces que en algunas circunstancias la vergüenza puede ser algo positivo.

Pero la culpabilidad puede también ser una emoción muy negativa. Cuando nuestras metas o auto-imagen se definen por fuentes externas como la televisión o auto-imagen social, el tener un sentido de culpa puede ser muy destructivo. Veamos el caso siguiente: la televisión y la sociedad en general nos programan a pensar que las mujeres delgadas son más hermosas que las gordas. Así, si una mujer tiene sobrepeso, estará automáticamente catalogada como perdedora, aunque posea muchas otras virtudes. Como la sociedad está preocupada por su figura, esa mujer se convierte en una neurótica con un terrible sentimiento de culpa. La persona llega a sentirse culpable, avergonzada, por algo relativamente insignificante. Cuántos no sienten vergüenza por no ganar mucho dinero. ¿Es eso realmente importante? ¿Es alguien malo acaso por no ser rico? Ese sentimiento de culpa es contraproducente e incluso destructivo, porque aparta a la persona de las cosas verdaderamente esenciales de la vida.

Como para nosotros este sentimiento puede ser tanto positivo como negativo, no aceptamos el punto de vista de la psicología moderna en que este sentimiento de culpa o vergüenza es una emoción totalmente negativa.
Esa culpa o vergüenza que nos hace derramar lágrimas en Yom Kipur, es del tipo positivo, productivo. La persona se siente culpable en Yom Kipur porque no logró ser el tipo de judío que tanto deseaba. Cuando estamos frente a D's en Yom Kipur, no estamos tratando de vivir de acuerdo a las normas de la sociedad, como ser delgado o ganar mucho dinero, sino que estamos luchando por ser lo más honestos y sinceros posible. Esta lucha es ciertamente algo que vale la pena y es bastante productiva.

Las lágrimas y confesión ante D's en Yom Kipur sirven para aliviar esa vergüenza. Al reconocer nuestros defectos, tenemos el valor de comprenderlos y de comenzar a desarrollar un proceso de cambio constructivo. Es por eso que la confesión (Viduy) y la vergüenza que se siente en Yom Kipur pueden ser una experiencia muy enriquecedora. Nos sentimos aliviados de un gran peso y volvemos a tener esperanza de que seremos mejores en el nuevo año. El placer que experimentamos en Yom Kipur es el mismo que sintieron José y Juan en nuestro relato. Es un sentimiento que podemos conservar durante todo el año.

Nuestros Sabios nos cuentan que en Yom Kipur el pueblo judío se aproxima más a D's que en cualquier otro día del año. Así como las lágrimas y confesión estrecharon aún más el vínculo entre Juan y José, así sucede entre el pueblo judío y D's en Yom Kipur. Esta es otra razón para regocijarse. Tenemos el placer sublime de estar reunidos con nuestro Creador.

¿Por qué rezamos, que significa rezar?

La gente también se queja comúnmente de que las oraciones son muy repetitivas, ¡Recitamos el "Viduy" o "confesión" once veces! ¿Por qué tanta repetición? ¿No entiende D's acaso nuestras plegarlas cuando las decimos sólo una vez?

Para comprender esa repetición, debemos primero entender qué significa el rezo para un judío. ¿Por qué debemos orar? ¿No conoce D's acaso nuestros pensamientos y deseos más profundos? ¿Por qué debemos preocuparnos en pedirle cosas si El ya sabe lo que necesitamos?

D's, por supuesto, no necesita nuestras oraciones en absoluto. La plegaria es algo que existe para el bien de la humanidad y no de D's. Oramos para recordarnos que necesitamos a D's y no para recordarle lo que queremos. ¡Pero aunque lo consideremos desde ese punto de vista, aún parece extraño! Sabemos que se ordena a los judíos rezar tres veces al día. ¿Es realmente necesario que nos recuerden con tanta frecuencia que necesitamos a D's? ¡Una vez al mes serla ciertamente suficiente para alcanzar esa meta! ¿Por qué debemos rezar tan seguido?

Para comprender este punto necesitamos una pequeña introducción. Desde el punto de vista judío, una persona se compone de tres partes: cuerpo, alma y emociones. Estos tres componentes son los elementos básicos de un ser humano. Este no se preocupa acerca de la existencia de D's ni le interesa que le recuerden la presencia de D's. Tampoco es una función de la mente. Muchos sabemos en nuestras mentes de la existencia de D's, y una simple recordación mensual sería suficiente. No valdría la pena orar tres veces al día.

Para los judíos, la plegaria existe en la esfera de las emociones. Muchos pueden idear intelectualmente la existencia de D's, ¿pero cuántos pueden realmente sentirla en su corazón? ¿Cuántos han experimentado la existencia de D's en su vida diaria? Es por eso que tenemos la mitzvá de rezar tres veces al día. La oración nos sirve para transferir nuestra creencia en D's de la esfera del intelecto a la de las emociones o sentimientos. Nuestro objetivo es transformar nuestro concepto abstracto y meramente intelectual de D's en algo más concreto que puede experimentarse y sentirse.

Al ver la oración con ese enfoque, podemos quizás comprender por qué los judíos rezan con tanta frecuencia. Para una concepción intelectual de D's, basta con orar de vez en cuando o asistir a clases esporádicas sobre el pensamiento judío. Pero sentir a D's en nuestros corazones es una tarea mucho más difícil y que requiere de recordatorios constantes.

Esto es especialmente cierto en nuestra sociedad moderna. Estamos socialmente condicionados en nuestra era a no tener emociones. La sociedad se ha convertido en algo tan grande y tan poderoso, que hemos perdido la capacidad de sentir. Escuchamos en las noticias que se cayó un avión y que hay treinta muertos, y eso ni siquiera nos hace pestañear. Hay guerras en muchas partes del mundo y a la gente ni le importa. Nos es más fácil comprender en nuestros tiempos porque necesitamos un esfuerzo aún mayor para abrirnos emocionalmente.

Esto también ayuda a explicar por qué repetimos tanto nuestras plegarias en Yom Kupur. La confesión no tiene como finalidad descubrir intelectualmente en qué hemos errado. Para ello basta con reflexionar quince minutos sobre todo lo que realizamos en el año. Nos confesamos para experimentar emocionalmente nuestros pecados y para ello necesitamos repetir nuestras oraciones. Si uno no se arrepiente profundamente a un nivel emocional de sus pecados, no cambiará nunca. Sólo expresando ese arrepentimiento con nuestros corazones podremos dejar nuestros malos hábitos.

Existe también otra causa para alegrarse y regocijarse en Yom Kipur. Si realmente nos arrepentimos y cambiamos nuestra forma de ser, seremos totalmente perdonados por D's; es decir, nos veremos ante los ojos de D's como si no hubiésemos errado jamás. ¡Este es un concepto realmente asombroso! No tiene sentido lógico que la confesión y la auto-superación borren nuestras transgresiones. ¡Si hacemos algo malo, lo hecho hecho está! Sin embargo, nuestros Sabios nos dicen exactamente lo contrario. Es cierto que todas nuestras transgresiones son perdonadas. (Talmud, Tratrado Yomá). Por ello, debemos entonces regocijarnos en Yom Kipur. Comenzamos un nuevo año purificados, siempre que intentemos por supuesto cambiar y mejorar nuestros malos hábitos.

Está claro entonces que existen muchas malas interpretaciones sobre Yom Kipur. No es un día "pesado" o "triste" sino que refleja el regocijo y la alegría más sublime que puedan experimentarse. Derramamos lágrimas para mostrar que tenemos el valor de cambiar, pero no lágrimas de tristeza. Esperamos que esta explicación les sirva para no estar sentados mirando desesperadamente el reloj aguardando el fin del ayuno, sino para aprovechar cada instante que Yom Kipur nos ofrece para alcanzar nuestras metas.

 




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