Haftarat
Lej Lejá
Ieshaiá (Isaías)
40:27 - 41:16
Muchas
veces que deseamos tener un momento de tranquilidad espiritual podemos llegar
a sentir debilidad. Puede que sintamos que D'os nos ha abandonado o que no nos
dió en nuestras vidas todo lo bueno que merecíamos recibir. Pensamos:
"Me he esforzado tanto por nada".
El
pueblo de Israel también puede llegar a sentir un sentimiento parecido.
Tantos años de exilio y de deambular de país en país, de
nación en nación ¿Para que?
Cada
vez que hemos querido entremezclarnos con el pueblo del lugar donde - involuntariamente
o no - hemos llegado, nos quisieron degradar recordándonos que somos
judíos y nunca (aunque así lo hayamos deseado) dejaremos de serlo.
Sin
embargo, cuestionamientos de esta índole no son nuevos en el pensamiento
bíblico. También hace muchos años hubieron quienes se enfrentaron
a preguntas que los ponían en aprietos al no saber cómo responder.
Veamos lo que nos dice el profeta:
"Has sabido,
ciertamente has escuchado
que el D'os del mundo,
Hashem,
Creador de los confines
de la tierra,
no se cansa ni se
agota,
es insondable Su sabiduría.
Él le da al
cansado fuerzas
y a los carentes de
vigor potencia incrementa.
Y se cansarán
los jóvenes y se agotarán
y los muchachos tropezar
se tropezarán.
Mas los esperanzados
en D'os renovarán sus fuerzas,
les 'crecerán
alas como a las águilas',
correrán mas
no se agotarán,
andarán mas
no se cansarán."
(40:28-31).
El
Rav Mendel Hirsh en su libro Seder Hahaftarot nos explica cómo
esta profecía de consuelo que el profeta Ieshaiahu profetizó para
el pueblo de Israel, nos enseña la respuesta a todos nuestros interrogantes.
"Has sabido,
ciertamente has escuchado
que el D'os del mundo,
Hashem,
Creador de los confines
de la tierra,
no se cansa ni se
agota,
es insondable Su sabiduría."
Puedes
aprender por ti mismo - utilizando tu inteligencia - si es que no has aprendido
de tus maestros (Metzudat David), que del mismo hecho de tu existencia así
como de las experiencias del pasado, tendrías que haber podido llegar
a la respuesta por ti mismo. El deseo de D'os, Su programa educativo para educar
a la humanidad abarca miles de años. Sin embargo, tu visión capta
sólo un corto lapso de tiempo y en ese corto tiempo, abarca solamente
un pequeño campo visual - limitado por el tiempo y el espacio. Tu visión
sólo capta lo externo, sólo capta el campo de las existencias
temporarias.
A
pesar de eso, D'os, constante Creador de los confines de la tierra,
divisa cada instante todo y todo está en Su poder. Es por eso que
es tonto y descarado atribuirte a ti mismo la posibilidad de entender el deseo
de D'os e imaginarte que puedes fijar la posición de la aguja del reloj
del mundo en un momento determinado, de acuerdo a las consecuencias de tu experiencia,
que es tan limitada. Es insondable Su sabiduría.
"Él le
da al cansado fuerzas
y a los carentes de
vigor potencia incrementa.
Y se cansarán
los jóvenes y se agotarán
y los muchachos tropezar
se tropezarán."
Nunca
se debilitará la fuerza de D'os, de la cual le da cada instante al cansado.
El hecho de tu existencia atestigua sobre ésto como cien testigos. En
toda intención de contradecir el deseo de D'os - a pesar de la imaginaria
impresión de sensata seriedad y constante energía - se verá
verdaderamente una acción infantil y una fugaz euforia que se consume,
provenientes de una insensatez juvenil.
"Mas los esperanzados
en D'os renovarán sus fuerzas,
les 'crecerán
alas como a las águilas',
correrán mas
no se agotarán,
andarán mas
no se cansarán."
Mas
los esperanzados en D'os, estos que se juntan y fluyen sin límites
hacia D'os (kové Hashem - "los que se concentran en
torno a D'os"), renovarán sus fuerzas y entenderán
lo que parece "imposible". Los esperanzados en D'os son los
únicos que corren, a pesar de que aparentan ser cansados caminantes;
ellos son los que se acercan al objetivo y no saben lo que es el cansancio.
La recompensa por la mitzvá - de acuerdo con Nuestros Sabios - es la
fuerza ética y la alegre sed por una nueva mitzvá.
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