Haftarat
Vaieshev
Amós
2:6 - 3:8
Para
la lectura de la haftará de esta semana fue escogida una sección
del libro del profeta Amós (s. VII a.e.c.) - pertenciente al libro Teré
Asar (los doce profetas que por ser sus libros de pequeñas dimensiones,
fueron recopilados en un solo libro).
"Así
ha dicho D'os:
Por
tres pecados de Israel (no los he castigado),
pero
por cuatro no habré de revertirlo (el castigo);
por
haber vendido por dinero al justo,
y
al pobre por un par de zapatos.
Los
que aspiran a (apoderarse de) el polvo de la tierra
que
está sobre la cabeza de los menesterosos,
y
el camino de los humildes desvían,
y
un hombre y sus padre van con la misma muchacha,
para
profanar Mi Nombre Sagrado".
(2:6-7).
El
Rav Mendel Hirsh en su libro "Séder Hahaftarot" comenta
que las palabras de nuestro profeta al comienzo de la haftará, son en
realidad una continuación de la profecía que Amós profetizó
para el reino de Iehudá en los dos versículos que preceden al
comienzo de nuestra haftará.
"Así
ha dicho D'os:
Por
tres pecados de Iehudá (no los he castigado),
pero
por cuatro no habré de revertirlo (el castigo);
por
haber despreciado la Torá de D'os,
y
porque Sus leyes no han cumplido,
los
hicieron desviarse las mentiras
que
han ido sus padres detrás de ellas.
Mandaré
fuego en Iehudá
y
consumirá los palacios de Ierushalaim".
(2:4-5).
De
estas dos profecías aprendemos acerca de una idea, que dentro del judaísmo
no tiene lugar: la separación de la Torá de D'os Todopoderoso
en mitzvot (preceptos) que relacionan al hombre con D'os, por un lado, y mitzvot
que relacionan al hombre con su prójimo, por el otro.
En
la época que vivió el profeta Amós, el pueblo de Israel
estaba dividido en dos reinos: el reino de Iehudá y el reino de Israel.
En el reino de Iehudá se creía que había que prestarle
más atención a las mitzvot que relacionan al hombre con D'os,
que a los preceptos que relacionan al hombre con su prójimo. El Templo
de D'os estaba construído con todo su esplendor, allí se llevaban
todo tipo de sacrificios, el recinto estaba constantemente colmado de personas
en los shabatot y las fiestas. Se cuidaban las leyes referidas a la alimentación,
y las referidas a la pureza e impureza ritual despertaban un particular interés.
Por
otro lado, en el reino de Israel preponderaba el "iluminismo" y la
penetración de ideas vanas provenientes de los pueblos no judíos
que los circundaban. En general, allí se alejaron de los asuntos particulares
de los judíos, de las leyes referidas a la alimentación y a la
pureza e impureza ritual, y sólo se respetaban reglas generales de urbanidad,
que regulaban la relación entre las personas.
De
todas maneras, a pesar de las diferencias ideológicas, vemos que D'os
quiso castigar a los dos reinos por igual:
"Escuchen
esta cosa que ha hablado D'os
sobre
ustedes, hijos de Israel,
sobre
toda la familia que hice ascender
desde
la tierra de Egipto, diciendo:
Solamente
a ustedes he amado
de
todas las familias de la tierra,
es
por eso que os castigaré
por
todos vuestros pecados".
(3:1-2).
Es
muy interesante ver la enseñanza eterna que nos enseña el profeta.
El reino de Iehudá ponía "cara de justo", ofrecía
muchos sacrificios, rezaba, festejaba las fiestas y el shabat. Sin embargo,
su servicio a D'os era incorrecto. A pesar de haber elegido cumplir con los
preceptos entre el hombre y D'os, y haber decidido abandonar las mitzvot entre
el hombre y su prójimo, Amós los criticó "por haber
despreciado la Torá de D'os y porque Sus leyes no han cumplido".
Pero
respecto del reino de Israel, a pesar de que habían decidido aceptar
los preceptos "humanistas" y abandonar los "teológicos",
el profeta no se quejó porque despreciaron el Templo, por haber profanado
las fiestas y los shabatot, o por no respetar las leyes de la alimentación.
A él se le reprocha por las tremendas aberraciones y la degeneración,
casi imposible de describir con palabras. Por la completa putrefacción
de las relaciones humanas en la nación en general, y en la familia en
particular. Se habían rebajado todos los valores sociales hasta el punto
de comportarse peor que los animales, ellos "aspiran a (apoderarse
de) el polvo de la tierra que está sobre la cabeza de los menesterosos,
y el camino de los humildes desvían, y un hombre y sus padre van con
la misma muchacha".
Quien
piense que puede preferir un tipo de mitzvot en lugar de otro, deteriora la
base de la enseñanza de D'os no sólo en el campo de lo legal,
sino de lo real. Un abandono completo de la Torá será la
consecuencia última de esa predilección. Él no se alejará
solamente de las mitzvot que cree que debe alejarse porque se "contradicen
con sus principios" o porque su cumplimiento "es problemático",
sino que abandonará también aquellos mandamientos a los que piensa
tenerles fidelidad. |