Haftarat
Vaigash
Iejezkel
(Ezequie) 37:15-28
Para
la lectura de la haftará de esta semana fue escogida una sección
del libro del profeta Iejezkel (s. V a.e.c.):
"Y
fue la palabra de D'os a mí diciendo:
Y
tú, ser humano, toma para ti una madera y escribe sobre ella:
'Para
Iehudá y para los hijos de Israel, sus aliados',
y
toma otra madera y escribe sobre ella:
'Para
Iosef, la rama de Efraim, y toda la casa de Israel, sus aliados'.
Y
las acercarás una a la otra, hacia ti, como si fueran una sola madera,
y
serán juntadas en tu mano".
(37:15-17).
Después
de la muerte del rey Shelomó (Salomón) - hijo de David (s. IX
a.e.c.), reinó Rejavam - el hijo de Shelomó. En sus días
la mayoría del pueblo de Israel se reveló en su contra y se dividió
el reinado del pueblo de Israel. Las tribus de Iehudá y Biniamín
continuaron siendo fieles al reinado de Rejavam y los posteriores reyes de la
dinastía de David, pero las diez tribus restantes coronaron a Iarovam
Ben Nevat como su rey.
Las
diez tribus que conformaron el llamado "reino de Israel" fueron desterradas
y llevadas al exilio por Sanjeriv - el rey de los asirios (556 a.e.c.), y aproximadamente
133 años más tarde, las dos tribus que conformaron el llamado
"reino de Iehudá", fueron exiliadas a Babilonia por Nabucodonosor
- el rey babilonio, cuando destruyó el primer Templo de Jerusalem (423
a.e.c.).
En
estos versículos, el profeta Iejezkel, que es llamado "ser humano",
nos cuenta cómo D'os le ordenó que escriba sobre dos maderas una
inscripción que represente a cada uno de los dos reinos. La primer madera
representaba al reino de Iehudá, conformado por la tribu de Iehudá
y sus aliados, es decir la tribu de Biniamín, y la otra, al reino de
Israel (llamado Efraim pues su primer rey, Iarovam Ben Nevat, perteneció
a esta tribu), conformado por la tribu de Efraim y por toda la casa de Israel,
es decir, las nueve tribus restantes.
Luego,
el profeta debía juntar en su mano las dos maderas "como si fueran
una sola madera" y "serán juntadas en tu mano",
es decir, que D'os hará un milagro y las dos maderas se convertirán
en una sola.
"Y
no se impurificarán más con su idolatría
y
con todos sus pecados,
y
los salvaré de todos sus lugares de residencia
en
los que pecaron;
los
purificaré y serán para Mí por pueblo,
y
Yo seré para ellos por D'os.
Mi
servidor David será su rey
y
un solo pastor habrá para todos,
con
Mis leyes se encaminarán
y
Mis ordenanzas cuidarán, y las harán".
(37:23-24)
Iejezkel
profetiza que en el futuro no habrán nuevamente dos reinados sino que
todas las tribus serán gobernadas por un solo rey de la dinastía
de David, como ocurrió al comienzo de la época monárquica.
Es
interesante que D'os le transmitió al profeta - para que nosotros lo
sepamos - que en el futuro no sólo habrá una unión política
y nacional, sino que también habrá una unión espiritual.
D'os nos dice que el pueblo de Israel dejará de pecar y Él nos
purificará. Todos tendremos una misma línea en lo que al servicio
a D'os se refiere, y los distintos movimientos y corrientes ideológicas
relativos a la religión de Israel serán cosas del pasado.
"Concertaré
con ellos un pacto de paz,
un
pacto eterno será con ellos;
los
haré retornar y los incrementaré,
y
pondré Mi Templo en ellos para la eternidad.
Y
será Mi Templo sobre ellos y seré para ellos por D'os,
y
ellos serán para Mí por pueblo.
Y
sabrán los pueblos que Yo soy D'os, Quien santifica a Israel,
al
estar Mi Templo en ellos, para la eternidad.
(37:26-28).
Como
coronación de ese proceso, D'os hará que se reconstruya el Templo
de Jerusalem. Será el tercer Templo y jamás será destruído,
será eterno. En ese momento todos los pueblos del mundo se darán
cuenta que el pueblo judío, es verdaderamente el pueblo elegido por D'os.
Ellos
verán al pueblo de Israel en una situación completamente distinta
de la que lo conocieron, no sólo por el cambio externo que experimentaremos
en aquel momento, sino principalmente porque el Templo de Jerusalem reconstruído
atestiguará sobre el proceso de santificación y purificación
que ha ocurrido en el pueblo de Israel.
Rabí
Iehonatán Aibshitz (1690 - 1764) en su comentario a las haftarot llamado
"Ahavat Iehonatán", recalca la dificultad técnica
de esta asombrosa profecía. Él dice que es imposible que dos conducciones
se unifiquen en una sola opinión sin que existan problemas y dificultades
entre los componentes de cada una.
Sin
embargo, para el D'os Todopoderoso nada es imposible, así como ha sido
llamado por Moshé Rabenu "Elohé harujot lejol basar -
el D'os de los espíritus de toda carne" (Bamidvar -Números-
16:22 y 27:16) pues conoce el pensamiento de cada ser humano.
Sin
embargo, si todo se hiciere de acuerdo a los dictámenes de D'os - a través
de su profeta, entonces todo llegará a su objetivo y las dos conducciones
no tendrán por qué discutir. En ese momento el proceso de cambio,
purificación y unificación se completará.
Por
eso dice Rabí Iehonatán, que precisamente a este punto se refirió
D'os hablándole al profeta Iejezkel cuando le dijo que esas dos maderas
"serán juntadas en tu mano", pues D'os nos quiso enseñar
que el pueblo judío solamente podrá ser reunificado a través
de la mano de un profeta como Iejezkel, es decir, mediante la palabra de un
profeta que transmita fielmente el mensaje de D'os a Su pueblo. |