Haftarat
Shemot
Ieshaiahu
(Isaías) 27:6 - 28:13 y 29:22-23 (ashkenazim)
Irmiahu
(Jeremías) 1:1 - 2:3 (sefaradim)
Para
la lectura de la haftará de esta semana (de acuerdo con la costumbre
de los judíos sefaraditas) fue elegido un pasaje del comienzo del libro
del profeta Irmiahu (S. V a.e.c.).
"Palabras
de Irmiahu hijo de Jilkiahu
de
los sacerdotes que había en Anatot,
en
la tierra de Biniamín"
(1:1)
En
los primeros pesukim (versículos) de nuestra haftará, vemos
como D'os lo llama por primera vez al profeta y trata de convencerlo de que
acepte la misión de profetizar para los pueblos, pero a pesar de esto,
Irmiahu se niega a hacerlo.
De
todas formas, dice el texto que "la mano de D'os" tocó su boca
y a partir de ese momento la palabra de D'os estuvo en la boca de Irmiahu, e
inmediatamente después, aparece la primer profecía que Irmiahu
tuvo para el pueblo de Israel.
"Y
fue la palabra de D'os a mí diciendo:
'Qué
estás viendo, Irmiahu?'
Y
dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.
Me
dijo D'os a mí: 'Bien has visto!
Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'"
(1:11-12)
D'os
quería que Irmiahu le advierta a los hijos de Israel que si ellos no
revertirán sus acciones, D'os destruirá a los judíos, y
a su más preciado y sagrado lugar, el Templo de Jerusalem. Para ello,
D'os le mostró un makel shaked (rama de almendro).
Nótese
que la raíz hebrea de la palabra almendro está compuesta por las
letras shin, kof y dalet, y estas letras también
pertenecen a la raíz del verbo lishkod que también puede
significar "apresurar". Es por eso que cuando Irmiahu le contestó
a D'os: : "makel shaked aní roé - una rama
de almendro yo estoy viendo", D'os le dijo: "ki shoked
aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando
Mi palabra, para cumplirla". D'os utilizó la misma raíz idiomática
para interpretar la profecía que Irmiahu había tenido.
Sin
embargo, los comentaristas del Tanaj (Biblia) entendieron que la interpretación
de esta profecía no se relaciona con la visión en sí, a
través de una raíz lingüística solamente. Rashí
y Radak, entre otros, entendieron - seguramente basados en el midrash citado
también por Rashí - que el mensaje de esta visión es que
así como el almendro es un árbol que florece mucho más
rápido que otros árboles, asimismo D'os está apresurando
Su palabra, para cumplirla.
"Y
fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:
'Qué
estás viendo?'
Y
dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.
Me
dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad
sobre
todos los habitantes de la tierra'"
(1:13-14)
Esa
olla hirviendo que vió Irmiahu tenía una particularidad, ella
no hervía como cualquier otra olla. En una olla común y corriente,
se puede apreciar a simple vista que el fuego está ubicado por debajo
de ella ya que la ebullición es pareja en todos los bordes de la olla.
Sin embargo, en esa olla ésto no ocurría. Irmiahu notó
que las burbujas no eran parejas en todos los costados de la olla, de tal manera
que parecía ser que en esa olla, la fuente de calor no estaba dispuesta
debajo de ella en el centro, sino a un costado, del lado norte.
Rabí
Moshé Alshej (1508 - 1593) en su comentario al libro, llamado "Marot
Hatzobeot", nos dice que a través de estas dos visiones, D'os
quiso demostrarle a Irmiahu que él es el hombre más indicado para
cumplir con la función de profeta.
Dice
nuestro autor que D'os le quiso demostrar a Irmiahu que si Él le hubiera
preguntado a otra persona: "Qué estás viendo?"
y ese hombre vería una rama sin frutos ni hojas, sólo una rama
seca - así como vió Irmiahu - él no hubiese prestado atención
a la especie de la cual provenía aquella rama, si la rama era de almendro
u otra especie. Él sólo hubiera dicho: "una rama yo estoy
viendo" y por cuanto que la intención de la profecía es mostrar
que D'os está apresurando Su palabra para cumplirla, la interpretación
de la profecía no hubiera podido tener lugar, pues si la persona no hubiera
dicho: "makel shaked aní roé - una rama de
almendro yo estoy viendo", D'os no hubiera podido decir: "ki shoked
aní al debarí laasotó - Pues Yo estoy apresurando
Mi palabra, para cumplirla".
Pero
Irmiahu sí observó y prestó atención de qué
especie era la rama, y es por eso que D'os le dijo: "Bien has visto!"
y es por eso que fuiste elegido como profeta para las naciones.
Y
de manera similar D'os lo probó a Irmiahu por segunda vez, en la visión
de la olla hirviendo. Él le preguntó: "Qué estás
viendo?", y de haberle preguntado esto a cualquier otra persona la
respuesta hubiera sido: "una olla hirviendo", sin prestar atención
al detalle de que un lado tenía más ebullición que los
demás, ya que ese detalle no fue preguntado, y D'os no hubiera podido
interpretar la profecía.
Sin
embargo Irmiahu sí vió que las burbujas provenían del lado
norte de la olla y es por eso que D'os le contestó: "Desde el
norte se abrirá la maldad sobre todos los habitantes de la tierra",
para demostrarle que también esta vez vió bien. Y de esta
forma D'os lo apresuraba a Irmiahu y le demostraba que no había otra
persona que entendiera como él las visiones proféticas, y es por
eso que no debía negarse a cumplir su misión sino que la debía
aceptar de buen grado.
Sin
embargo, sin contradecir este magnífico comentario de Rabí Moshé
Alshej, si estudiamos estos versículos desde otro punto de vista, podemos
aprender otras enseñanzas. Se puede decir que estas dos visiones que
D'os le hizo ver a Irmiahu no sólo tuvieron como objetivo tratar de convencerlo
de que acepte su misión, sino que también quisieron enseñarle
a Irmiahu el "oficio de profeta".
Por
supuesto que no todo el que desee ser profeta lo conseguirá, ya que eso
no depende de la persona solamente, sino de la voluntad de D'os que es, sin
ningún lugar a dudas, la fuente de la profecía. Pero por otro
lado, Nuestros Sabios nos enseñaron que para que alguien pueda llegar
a ser profeta, debe cumplir con ciertos requisitos mínimos, como ser
justo, sabio, etc. y si tiene estas condiciones, se pueden hacer intentos "técnicos"
para que D'os se comunique con él, y D'os en definitiva decidirá
si querrá hacerlo o nó. (Véase en la haftarat Vaierá
el término que utiliza el versículo: bené haneviim
- los alumnos de los profetas).
Como
vemos en los versículos, D'os quiso enseñarle a Irmiahu cómo
se debe profetizar, quiso educarlo. Deteniéndonos en ciertos detalles
del texto podremos aprender algunos secretos sobre el díficil oficio
de educar. Citaremos los versículos nuevamente:
"Y
fue la palabra de D'os a mí diciendo:
'Qué
estás viendo, Irmiahu?'
Y
dije: 'Una rama de almendro yo estoy viendo'.
Me
dijo D'os a mí: 'Bien has visto!
Pues
Yo estoy apresurando Mi palabra, para cumplirla'.
Y
fue la palabra de D'os a mí, por segunda vez, diciendo:
'Qué
estás viendo?'
Y
dije: 'Una olla hirviendo yo estoy viendo, y lo hace por el norte'.
Me
dijo D'os a mí: 'Desde el norte se abrirá la maldad
sobre
todos los habitantes de la tierra'"
(1:11-14)
El
Rav Iosef Kleiner explicó que el lenguaje de estos pesukim es extraño.
En la primera visión, D'os lo felicitó a Irmiahu por haber visto
detalles - que aparentemente carecen de importancia - diciéndole: "Bien
has visto!", sin embargo en la segunda visión, a pesar de que
Irmiahu también observó correctamente, D'os no lo felicitó
por su aguda visión, sino que directamente interpretó la profecía,
para que Irmiahu entienda el mensaje.
(A
sus palabras, se puede agregar que en la primer visión, al preguntarle
lo que veía, D'os le dijo: "Qué estás viendo, Irmiahu?"
pero en la segunda visión, sólo le preguntó: "Qué
estás viendo?" sin recordar su nombre propio, utilizando un
lenguaje más directo).
Dice
el Rav Kleiner, que este cambio en el lenguaje nos viene a enseñar que
en el campo de la educación, no todo debe ser "caricias y alabanzas".
Hay veces que debemos ser muy directos con nuestros hijos diciéndoles
las cosas de una manera dura.
Podemos
ver con mucha tristeza que sus palabras encierran una gran verdad. Solamente
alcanza con salir a la calle y ver a la gente, para darse cuenta que en muchos
casos los "descarrilados" - en el más amplio sentido de la
expresión - no son sólo quien su niñez y adolescencia,
fueron sometidos por parte de sus padres o maestros, a una disciplina demasiado
rígida.
Vemos
con nuetros propios ojos, que la falta total de disciplina así como también
una disciplina deficiente, pueden provocar en la personalidad del hombre daños
no menos severos que el exceso de la misma.
En
nuestra época más que en las anteriores, creemos que es bueno
tener estos conceptos bien frescos en nuestra conciencia, ya que desgraciadamente
estamos viviendo una época de enfermiza permisibilidad. Muchos tienden
a creer que todo está permitido, tanto en el mundo de la secularidad
como en el del judaísmo, y a través de ese pensamiento incurren
en toda clase de errores que no tienen parangón, y a veces, hasta son
irreparables.
Es
por eso que debemos aprender de nuestra Sagrada Torá la fórmula
del éxito. Ella nos enseña que debemos encaminarnos por el camino
intermedio, sin desviarnos, en general, hacia los extremos. Si seguimos Su consejo
podremos cumplir nuestro deber como judíos, y nuestra obligación
como los educadores de nuestros hijos. |