Misticismo - primera parte
Significado
Permítaseme
plantear una interrogante filosófica muy general, muy abstracta. ¿Qué es el significado? A grandes rasgos, ¿podríamos decir acaso que se debe a la naturaleza
intrínseca de una cosa, a sus características inherentes, o se debe, acaso, a las
relaciones existentes entre una cosa y otras? Analicemos algunos ejemplos. ¿Qué
significado tiene un círculo? ¿Qué significado tiene la palabra "pain"?
Para aquellos de ustedes que son músicos: ¿La nota G es tónica o dominante? Un
conductor saca el brazo izquierdo por la ventana de su auto con el antebrazo
doblado a la vertical y la mano empuñada, ¿qué significado tiene su gesto?
¿Qué
significado tiene un círculo? ¡Si le agregamos rayos simboliza el sol; con ojos
y una sonrisa es una cabeza; con elementos adecuados para cada situación puede
convertirse en un dígito o un marcador de posición en un diagrama de fútbol! La
palabra '"pain" puede describir una experiencia desagradable o un
alimento, según se use en un mundo de lengua inglesa o francesa. La nota G es tónica
en una composición en G mayor y dominante en una composición en C mayor. Si
alguien insiste que no está interesado en el contexto en que se emplea el término
"pain" sino quiere saber su significado propio, no podemos responder
a su pregunta aunque lo deletree. Ninguna palabra tiene significado fuera de su
contexto lingüístico. Asimismo, una nota no puede ser tónica o dominante por sí
misma. Dependerá de la composición musical en la que está inserta. El gesto del
conductor puede indicar que va a doblar hacía la derecha o expresar sus
convicciones políticas según el contexto. Por ejemplo, ¡si se encuentra en Inglaterra
será sin duda un gesto político, puesto que sólo el pasajero puede sacar su brazo
izquierdo por la ventanilla! Estos ejemplos muestran claramente que el significado
es una función de relaciones entre cosas. Ahora bien, el visualizar la naturaleza
de la realidad nos revela nuevas relaciones entre los elementos de nuestro mundo
común y por ende nuevos significados. Por ejemplo, el científico asocia inmediatamente
un fósforo prendido con un hierro corroído pues en ambos sucede un proceso de
oxidación. Sin embargo, aquel que no tiene grandes conocimientos de química no pensaría
nunca en asociar ambos elementos. Profundicemos ahora en estas tres facetas de
esta visión judía para poder descubrir algunas de las relaciones y significados
que nos revela.
1.- Creación continua: Usted se va a
comer una manzana y quiere hacerlo plenamente consciente del significado de ese
acto, es decir, de su relación con el resto del mundo.
Quiere
sentir la manzana. ¡Usted proviene de California! ¿Qué pasa por su mente? Esta manzana
fue sacada de un árbol que a su vez creció de una semilla de una manzana que a su
vez provenía de otro árbol que salió de... y así sucesivamente en un pasado
indefinido. Luego morderá en ella y experimentará su agradable textura y sabor.
Tragará el pedazo y saciará su hambre, su cuerpo digerirá la manzana dándole así
salud, fuerza y energía. Y esto influirá a su vez en sus actos futuros. Usted
está pasando por los reinos vegetal y animal. Al tener eso en su mente usted
está consciente de las relaciones que surgen de ese mordisco con el pasado y el
presente. Está consciente de su significado. ¡Vamos, déle un mordisco a la manzana!
Sin
embargo, si buscamos en esa visión más profunda de la realidad que nos proporciona
la dimensión mística judía, aún no estamos listos para comernos la fruta. Esa
cadena manzana - semilla - manzana -semilla... no se extiende "al
infinito" en el pasado. Tiene un principio definido en la creación. Ese
comienzo se debe a una Inteligencia cuidadosa que planeó esa cadena y todas sus
consecuencias, incluyendo el hecho que yo tenga esa manzana en mi mano en este
momento. Al mantener constantemente su existencia incluso a través de mis actos
como es el comerse esta manzana y señalándome que puedo comerla, estoy seguro de
que me fue destinada y que de alguna forma puede ser usada para mejorar mi vida.
Su sabor agradable es un don consciente que me ha dado esa Inteligencia; es como
un cariño. Asimismo me ha dotado de salud, fuerza y energía y me siento en
deuda hacia esa Inteligencia que me permite hacer uso de esos dones. Con todo esto
en mente puedo ahorrarme comer la manzana.
(El judaísmo prescribe una
bendición para antes de las comidas. Uno de los propósitos de esta bendición es
hacernos recordar ese significado más profundo. Es así como ponemos en práctica
el misticismo judío).
Todo
placer físico puede incorporarse a la espiritualidad de la misma manera en que ese
sabor de la manzana se convierte en un aspecto positivo de mi relación con D's.
Así debe ser: si D's creó el cuerpo con una capacidad para experimentar placer
y sustenta su existencia con Su energía creativa Divina, debe ser santificable.
Supongamos
que D's le indique que debe dejar un día determinado para su contemplación de
D's y comunión para con El. Usted tiene que planificar las actividades de ese día.
¿Qué haría? Si decide orar, estudiar, ayunar o hacerse una introspección como único
paradigma significa que está bajo la influencia de un pensamiento no judío. Yom
Kippur no es el único ejemplo que tenemos de un día de contemplación y comunión.
Todos los Shabbatot (plural de Shabbat) y días de fiesta debieran ser así. El hecho
de que incluyan festejos, cantos, reuniones dentro de la comunidad y con la familia
para poder compartir y otros regocijos nos muestra claramente ese concepto judío
de que uno puede y debe llegar a D's a través de lo físico.
2.- Adán como hombre-mujer: la idea de que
el primer ser humano sea una amalgama de hombre y mujer cambia radicalmente el
sentido del matrimonio.
¿Qué
es el matrimonio? Ayn Rand así como muchas otras personas describe el matrimonio
como un arreglo estrictamente contractual. Las partes acuerdan, enferma explícita
o implícita, entregar ciertos bienes y servicios el uno al otro. De no
cumplirse las bases de este acuerdo, las partes pueden pedir la restitución de
los bienes o la disolución del contrato (y la relación). Lo ideal es hacer este
contrato con un abogado para que los derechos legales de cada uno sean efectivos.
Para el judaísmo el matrimonio tiene un significado muy
distinto: La reconstitución del ser humano inicial. Analicemos este concepto por
partes. La relación más superficial existente entre las personas (así como lo
describe Ayn Rand) puede denominarse con el término "Yo+Yo". Cada
persona se interesa en sí misma, en su propio "Yo", aunque reconoce
que existe otro Yo con el cual se puede formar una relación mutua que favorezca
a ambas partes. Y así se crea la asociación "+" en vista de lo que
pueda aportarle. De no obtenerse un retomo mínimo por la inversión realizada, él/ella
la disuelve.
Un
escalón más arriba tenemos esa relación que expresamos por
"Nosotros". Cada uno piensa que junto al otro forma un grupo con una
identidad propia. Ese grupo significa algo más que la simple "suma"
de sus miembros; no puede expresarse con el signo "+". Esta interacción
trae consigo una nueva condición como ser humano y una experiencia diferente.
El esfuerzo de cada uno es una inversión a favor del grupo, y es su propio éxito
lo que justifica esa inversión.
Sin
embargo, persiste un problema de integración. La palabra "Nosotros"
indica un plural. Cada uno siente que puede conservar intacta su propia
identidad mientras contribuya a formar un grupo. Esta etapa puede compararse a
una sonata de Beethoven para violín y piano. Las partes aportan su individualidad
a un todo, sin por ello cambiar su identidad.
A
un nivel aún más elevado volvemos a encontrar el "Yo", pero esta vez
es un "Yo" único. Ya no tenemos a dos seres individuales que
contribuyan para formar un grupo sino a un ser único resultante de la integración
de los dos anteriores. Podríamos decir que este nuevo "Yo" aún se
compone de un hombre y una mujer, pero sería tan significativo como reconocer
que el lado izquierdo y derecho de nuestro cuerpo son parte de él. Uno puede
distinguir esas partes si lo desea pero son interdependientes de un todo compuesto.
No se pueden apartar unas de otras sin causarles un daño gravísimo. Fueron creadas
para ser parte íntegra de ese todo. En este caso cuando el hombre y la mujer hablan
de "Yo" aluden a una misma cosa: Un todo único al cual pertenecen
ambos. (En una primera etapa al emplear el término "Yo" designan dos
cosas distintas, él y ella). La visión de Adán como un todo compuesto hombre-mujer,
nos enseña que el matrimonio es una institución a través de la cual esperamos
aproximarnos a esa creación.
3.- Unidad orgánica de la sociedad:
Para algunos, las naciones son meros grupos de gente relacionada entre ella por
su proximidad y/o cultura común. El judaísmo, por el contrario, ve la nación
como una entidad individual por derecho propio, con individuos que componen sus
miembros y órganos. Para comprender nuestra identidad debemos en parte buscar
nuestro lugar dentro de la nación, de ese organismo nacional.
Algunos
creen que el considerar la sociedad como una unidad orgánica significa que
todas las personas son intercambiables, "galletas cortadas con un mismo
molde". Se equivocan. La analogía del cuerpo nos muestra que la verdad es
opuesta. Si cada judío se relaciona con su pueblo así como un miembro u órgano
con su cuerpo, entonces cada judío tiene una naturaleza, habilidades y función
diferente con respecto a su nación. No podremos hacer un cuerpo completo con 32
corazones cosidos entre sí ni una nación con un grupo de personas
intercambiables. Así como un cuerpo requiere de un corazón, ojos, uñas, folículos
pilosos, de un bazo, etc..., cada uno con sus características y función propia,
la nación necesita gente con distintos talentos y fuerzas. Una persona comprenderá
mejor en parte el significado de su vida al identificar su habilidad única y
encontrar su lugar dentro de la sociedad para poder desempeñarla.
La
ley judía nos ayuda en cierto modo con esta tarea de identificación. Un judío
es Cohén o Leví por herencia. Esto significa que D's lo ha dotado de ciertos
talentos especiales y le ha asignado un papel en la sociedad para que saque el
mayor provecho de sus habilidades. Tras las categorías legales, cada individuo
tiene su propio carácter único que lo impulsa a encontrar su lugar dentro de la
nación.
Todos
debemos elegir un tema en la vida; ¿A qué nos dedicaremos? ¿Cuál es nuestra vocación?
¿Qué trabajo haremos? ¿Cómo tomamos esta decisión? Existen dos maneras de hacerlo:
1.- Uno puede evaluar sus talentos y escoger
un trabajo que le permita desarrollar el más fuerte. Si tengo habilidad para ser
un violinista mediocre, un buen dentista o un excelente arquitecto, me quedaré
con la arquitectura.
2.- Uno puede preferir desarrollar aquellos
talentos que lo ayuden a entregar parte de sí a los demás. Si tengo la
posibilidad de ser un gran esquiador o un asistente social bastante bueno,
elegiré lo último. La más mínima contribución de un asistente social a la
felicidad del ser humano excede ampliamente la del mejor esquiador. (Pensemos, por
ejemplo, en ese niño holandés que puso su dedo en el agujero de un dique. Quizás
se dirigía a un concierto de violín que sólo él podía dar. Su acto, de hecho,
no fue la expresión de su mayor talento. ¿Debería entonces haber proseguido su
camino?). Dada la visión que nos ofrece el judaísmo sobre unidad orgánica, esta
segunda solución es parte importante de la estrategia empleada para planificar
nuestra vida.
Aquí
tenemos un dilema moral. A y B tienen obligaciones que los ponen accidentalmente
en conflicto el uno con el otro. Si A cumple con lo prometido, B entonces no podrá
hacer lo planeado, y éste problema entre A y B no es culpa de nadie. (Imagínese
que A y B comparten un automóvil. Ambos prometieron a alguien llevarlo a alguna
parte. A le dijo a las 3:00 y B a las 4:00. Si A sale a las 3:00, no estará
nunca de vuelta a las 4:00). ¿Cómo pueden resolver este conflicto? Supongamos,
por ejemplo, que A debe tomar la decisión: puede decidir si cumplir o no con lo
prometido; B no tiene otra salida. ¿Qué decisión debería tomar A? Existen al menos
dos formas de plantear el asunto:
1.- A puede decir lo siguiente:
"Yo tengo que honrar mi propia promesa. El hecho de que B no pueda hacerlo
no es culpa mía; el conflicto es accidental. Tampoco puede interferir en mi
decisión. No tengo por qué preocuparme de que B cumpla con su compromiso. Es
asunto suyo. Además, si no lo hace tampoco será su culpa. Se deberá a
circunstancias fuera de su alcance. No veo por qué tendría yo que dejar de
cumplir con mi responsabilidad por permitir que B respete su promesa".
2.- Pero A también puede tener el razonamiento
siguiente: "Hay dos compromisos que cumplir y sólo podremos dar curso a
uno de ellos. Por ende se deberán sopesar ambas responsabilidades para cumplir
con la mejor acción. El hecho de que yo esté implicado en una y la otra
pertenezca a otra persona no influye en la decisión final. Debo actuar como si
yo fuese responsable de ambos actos. Si es más importante que él cumpla con su promesa
que yo con la mía entonces deberé tomar una decisión a su favor aunque viole mi
compromiso". (Imagínese que A prometió a un amigo llevarlo a las canchas
de tenis y B dijo a su madre que la acompañaría al hospital).
¿Qué
método debe emplear A para tomar una decisión? Si la sociedad es una unidad orgánica
para él deberá optar por la segunda. Si pertenece a esa sociedad su deber es ayudarla
a funcionar bien. Este punto de vista judío introduce un nuevo concepto de responsabilidad
social, expresado en este punto 2.
El
comer una manzana, el placer físico, el matrimonio, nuestra vocación, los
dilemas morales interpersonales, todo ello es parte de nuestras vidas diarias.
Así como estos elementos de la dimensión mística judía modifican su
significado, la visión judía global cambia nuestras vidas.
Mitzva
El
significado original del término "mitzvá" es "mandamiento"
Sin embargo, en el contexto de este análisis ofrecemos otra definición: una
"mitzvá" es una acción que se realiza en forma adecuada con una
realidad total. Esa realidad se compone de nuestro mundo común más una dimensión
mística. Una acción tiene relaciones y consecuencias en ambos niveles. Si pudiésemos
apreciar el cuadro completo, comprenderíamos los significados de las distintas
alternativas que se ofrecen ante nosotros y sabríamos inmediatamente qué
elegir. Una mitzvá es una acción que escoge el autor de esa realidad total para
relacionarse en forma ideal con esa realidad.
Uno
no necesita saber el significado de una acción para que esta tenga ese mismo significado.
Usted no sabe que se hará millonario al comprar el boleto ganador de la lotería;
hasta hace 20 años la gente no sabía que el tabaco era mortal; muchos adoradores
de ídolos no sabían que sus prácticas religiosas estaban desprovistas de todo
valor espiritual. Una mitzvá es una acción que mejor se conecta con la realidad
global, no porque parezca o se sienta mejor sino porque la naturaleza de esa
realidad determina que es la mejor. (Por ejemplo: este es el mejor medicamento
para esa enfermedad no porque parezca o se sienta mejor sino porque la naturaleza
de la enfermedad y el medicamento en sí hacen que sea lo mejor). La ley judía
es un sistema de codificación para estas "mejores acciones". Al
observar la ley uno está seguro que actúa de la mejor forma, aunque no
comprenda plenamente cómo ni por qué estas acciones son mejores. (Por ejemplo:
si uno sigue la dieta prescrita por el médico, descansa y toma los remedios
puede estar seguro que es lo mejor para su salud, aunque no comprenda
plenamente la fisiología ni farmacología que hacen que estas acciones sean
mejores).
Esto
no significa que no sea importante comprender y tener conciencia del significado
de nuestras acciones. El punto culminante de estas acciones es permitir que una
persona entable una relación con D's. Es una comunicación "de persona a
Persona"; las acciones mediante las cuales se refleja no son meros
movimientos del cuerpo sino expresiones de la personalidad en una relación
consciente. Mientras más entendimiento uno posea, y más compenetrado esté con
sus acciones para acrecentar al máximo su significado consciente, más profunda
será la relación. Pero uno no espera tener ese entendimiento para escoger la
mejor acción (por ejemplo: uno no espera poder asistir a la escuela de medicina
para seguir los consejos del médico).
Finalmente,
volvemos a formular la misma pregunta que al principio: ¿Qué significa
ser un ser humano? Esta es una de las respuestas desde un punto de vista judío:
ser un ser humano significa tener la habilidad de
escoger el significado de su vida. No olvidemos que el significado es un asunto
de relaciones y consecuencias. El significado de una vida es determinado por su
conexión con el pasado. Imaginemos un arroyo. Si estudiamos su corriente
podemos predecir en qué forma cambiará si entramos en él en un lugar y manera
precisos. La historia es como un arroyo. Al analizar el pasado y el curso probable
del futuro, podemos predecir que si actuamos de una cierta forma en un lugar y momento
determinados, cambiaremos de manera precisa el curso futuro de la historia. Ese efecto, conjuntamente con sus relaciones con el
resto del pasado y del futuro, es el significado de nuestra vida. El
carácter único del hombre radica en su intelecto que le permite imaginar los
significados de los distintos cursos de la vida que se abren ante él, y en su
voluntad que le da la posibilidad de elegir uno de esos cursos. La característica
esencial del ser humano es su habilidad para escoger el significado de su vida.
Esa elección sólo será bien hecha a la luz de esa realidad global, incluyendo
la dimensión mística.