Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 








Pesaj


¿Por qué ser libres?
Por. Rav Shlomó Wiener



Pésaj es una época en que nos regocijamos de nuestra libertad llamándonos "hombres libres"

Pésaj es una época en que nos regocijamos de nuestra libertad llamándonos "hombres libres". Sin embargo, el problema radica en saber realmente qué significado damos a la palabra "libertad". En nuestro mundo actual, todos parecen estar hablando de libertad. En la Unión Soviética, el pasatiempo nacional ya no es beber vodka sino discutir el tema de la libertad. En el Medio Oriente, Abu Mazen está siempre en primera plana quejándose de su falta de libertad. E incluso en nuestro propio país, el mencionar la palabra "libertad" evoca un fervor de tipo religioso. Ahora bien, nos preguntamos si todos ellos tienen el mismo concepto de libertad.

 

La respuesta es obviamente "No". La gente usa el término "libertad" para apoyar cualquier causa por la que desean luchar. La libertad de Abu Mazen es radicalmente distinta de la que se habla en latinoamérica, y ambas difieren del "glasnost" soviético.

 

La gente emplea este concepto con tanta facilidad porque en verdad sólo es un medio para lograr un fin, pero no una finalidad en sí. Es decir, la libertad es sólo un instrumento para llegar a una meta final en la vida, y no una autopia máxima. La libertad es un hermoso don que nos permite elegir nuestras propias creencias y estilo de vida; pero nuestro verdadero desafío es escoger una vida y creencias adecuadas. Es por ello que todos tenemos un concepto diferente de la palabra "libertad". Es algo maravilloso pero tiene sus limitaciones. El relato siguiente ilustrará nuestro punto:

 

José esperaba con ansias su libertad. Llevaba tres años en la cárcel, y ya había debidamente pagado su deuda para con la sociedad por el crimen cometido. De hecho, había sido un prisionero ideal durante todo ese tiempo; hacía todo su trabajo, obedecía a los guardias y era amable con todos aquellos que pasaban por su camino. ¡Pero ahora había llegado su día de libertad! Le costaba creerlo mientras cambiaba su ropa por un traje de civil. Había tantas cosas emocionantes que iba poder hacer ahora que era un hombre libre; no hallaba la hora de experimentarlas todas. Mientras esperaba que los burócratas pusieran sus papeles al día, los minutos le parecían horas.

 

¡Por fin se vio libre! Al salir de la cárcel se detuvo. Sintió el calor del sol en su rostro y la tibia brisa en su cabello. ¡Qué maravilloso era estar nuevamente libre! De repente. José comenzó a sentirse invadido por el pánico. ¿Qué haría con su libertad? No tenía profesión y le sería casi imposible encontrar trabajo puesto que era un ex-prisionero. No tenía dinero y hacía ya mucho tiempo que sus padres lo habían echado de casa. Los sicólogos de la prisión lo habían preparado para esta transición fuera de los muros de la cárcel, pero la realidad era abrumadora.

 

José comenzó a desear la seguridad de la prisión. Allí no tenía elección alguna. Sus días estaban estrictamente organizados del amanecer al atardecer. De hecho, empezó a darse cuenta de cuánto le gustaba en verdad su vida en la cárcel, porque allí no tenía la responsabilidad de moldear su propio estilo de vida. Se detuvo y emprendió nuevamente el camino a la prisión. "¿Quién sabe?", pensó, "quizás me aceptarán de vuelta".

 

Todos nosotros nos enfrentamos con este dilema en la vida. Todos somos "hombres libres", pero el asunto es saber qué hacer con nuestra libertad. ¿Qué tipo de vida queremos tener, qué tipo de gente queremos ser? ¿Libres para ser qué?

 

Estas son las preguntas que debe hacerse un judío en Pésaj. Para un judío, la libertad no justifica su existencia, sino es el medio que se le ha dado para vivir una vida adecuada. En Pésaj, profundizamos mucho más en el tema de la libertad que los estadistas de los paíces que se “liberaron” del comunismo y los líderes árabes de nuestra generación. Para nosotros, la libertad no es un fin en sí sino un instrumento que nos permite alcanzar algo mucho más grandioso y elevado en la vida.

 

La matzá como símbolo de la libertad

 

Sin embargo, parece más bien extraño que se nos pida comer matzá las noches en que celebramos nuestra libertad. Este mandamiento tiene su origen en la Tora:

 

"A los quince días de este mes (Nisán) se conmemora la fiesta de los ánimos al Señor; siete días comeréis matzá" (Levítico 23:6).

 

De hecho, la Tora se refiere a Pésaj como "la fiesta de la matzá", implicando así que la matzá es en cierto modo un símbolo de libertad. Lo raro es que en la Hagadá que leemos en Pésaj, se habla de la matzá como "el pan de la pobreza". ¡Para la mayoría de nosotros, "pobreza" y "libertad" son conceptos opuestos, no sinónimos! Entonces, ¿por qué nos ordena nuestra Tora comer "el pan de la pobreza" en una noche en que celebramos nuestra libertad? ¡A primera vista la matzá no parece en absoluto ser un símbolo adecuado para representar nuestra libertad!

 

El Gran Maharal de Praga nos ofrece la explicación siguiente para dilucidar el misterio de la matzá. Un pobre -explica el Maharal- no vive con la preocupación de posesiones físicas que limita a la mayoría de la gente. Casi todos pasan gran parte de sus días calentándose los sesos para ver cómo tener más cosas materiales.

 

No les basta trabajar diez años para comprar una casa extravagante sino que trabajan diez años más para adquirir un Mercedes Benz. Luego, diez años más para poder viajar por el mundo y comprarse el último grito de la moda en las mejores casas de costura. Después, deben trabajar veinte años más para ayudar a sus hijos a poseer esa misma casa, el mismo auto y el mismo tipo de ropa. ¿Qué ha hecho la mayoría de esta gente al llegar al término de su vida? ¡Trabajar, trabajar y trabajar! Dedican muy poco tiempo a otros fines como educar a sus hijos, mejorar su relación matrimonial, aprender acerca del judaísmo o esforzarse por mejorar su carácter. Sin embargo, si les hiciéramos la pregunta, nos contestarían que estas cosas espirituales son sin duda mucho más importantes que las cosas materiales. Pero la gente se ha convertido en esclava de sus posesiones materiales. Trabaja día y noche para acumular más cosas y estar a par de sus amigos. Después de todo, ¿cómo puedo andar en un Peugeot cuando mis amigos andan en Mercedes Benz y BMW?

 

Un pobre, sin embargo, está libre de esta "competencia inexorable" por bienes materiales. Como es pobre no aspira a todas estas cosas que nos mantienen atados. Trabaja para sobrevivir, no para acumular un montón de •símbolos de "status" materiales. No necesita una casa extravagante, ni un Mercedes, ni ropa de alta costura. En cierto modo, ¡está verdaderamente libre! Como no abriga la esperanza de obtener todas estas cosas materiales, el pobre tiene tiempo para sus hijos, su esposa, para estudiar judaísmo y mejorar su carácter.

 

Es por ello que la Tora eligió la matzá como símbolo de libertad. Tratamos de librarnos del yugo de nuestras posesiones físicas y materiales. No deseamos ser pobres, pero sí adoptar la actitud del pobre.

 

La pobreza no es una virtud, pero la actitud del pobre es ejemplar, y eso deseamos lograr en Pésaj. Nuestra aspiración es librarnos del yugo de nuestros bienes materiales y elevar nuestros valores espirituales y morales. Este es uno de los niveles de libertad que anhelamos alcanzar en Pésaj. De hecho, en Pésaj nos planteamos una pregunta que ha atormentado a muchos filósofos durante siglos, "¿Cuál es el propósito de la existencia humana?"

 

¿Fuimos acaso creados simplemente para "tener" o debemos más bien luchar para "ser"? En Pésaj los judíos buscan una respuesta a esta pregunta.

 

Sin embargo, existe un segundo nivel de libertad del cual debemos disfrutar para completar nuestra experiencia de Pésaj, y también se simboliza con "el pan del pueblo". Otra de las características del pobre, además de su despreocupación por bienes materiales, es la humildad. Es humilde por naturaleza, porque no puede jactarse de su casa, su auto o su trabajo. No es egocéntrico sino se fija más bien en todos aquellos que lo rodean y son "más distinguidos" que él.

 

Piensen sólo un minuto en cuánto se esfuerzan algunos por ser aceptados por la sociedad. Están constantemente luchando por construirse una autoimagen que todos envidiarán. Es por eso que la gente gasta tanto dinero en ropa fina y cosméticos que mejorarán su apariencia. Inventan bromas inteligentes y se preocupan de estar al tanto de los últimos chismes para ser el centro de atención. Es muy triste seguir este camino. Aquel que construye su autoimagen sobre las percepciones de los demás estará siempre asegurándose de que los otros aprueben sus acciones. No estará nunca relajado, ni podrá ser "él mismo", porque ésto no es socialmente aceptable. Esta persona terminará por estar siempre desilusionada pues los demás no le darán nunca el crédito que merece.

 

Un pobre, sin embargo, no se preocupa por ser socialmente aceptable. Su humildad le hace evitar ser egocéntrico o llamar la atención. Puede relajarse y mostrar su propio "yo", en vez de desestimarse para ganar la aprobación de los demás. Este es el segundo nivel de libertad que esperamos alcanzar el Pésaj para librarnos de todo orgullo. Cuando una persona logra librarse de su orgullo, comienza a ser creativa y productiva. Puede dejar de buscar seguridad en los demás y ser sí mismo. Esta humildad también se simboliza con la matzá. La matzá es plana, un pan sin levadura. Si se comparan dos panes, uno con y otro sin levadura, se verá que la matzá es más baja y por lo tanto simboliza la humildad.

 

Nuestra tradición judía nos provee gran cantidad de libros que ayudan a una persona a librarse del yugo de su orgullo y posesiones materiales. Por ejemplo, "Deberes del corazón" (Jovot Hal-levavot) del Rabino B'Jyá Eben Pakuda, "La senda de los justos" (Mesilat Yesharim) del Rabino Moshé Chaim Luzzatto, y "Búsqueda de la verdad" (Mitjav M'Eliyahu) del Rabino Eliyahu Dessier, y muchos más.

 

Si, en Pésaj celebramos el hecho de ser "hombres libres". No nos satisface sin embargo la libertad superficial de los “líderes” de nuestra generación. Buscamos algo más profundo y luchamos por alcanzarlo, por "ser" en todo su sentido, y no sólo "tener". Anhelamos "ser" en toda su esencia y no ser simplemente "socialmente aceptables".

 

Pésaj es también una época en que debemos pensar en todos aquellos que no tienen nuestra suerte. Muchos judíos no tienen la misma libertad que nosotros para celebrar las festividades de Pésaj. Muchos están aún atrapados en la Unión Soviética, Irán, Iraq, y en los países árabes. En Pésaj, debemos rezar para que ellos también puedan estar libres y apreciar el ser "hombres libres". Debemos sentir que su esclavitud es nuestra esclavitud, y que su dolor es nuestro dolor. Al identificarnos tan estrechamente con nuestros hermanos en cautiverio, estoy seguro de que nuestras oraciones serán escuchadas.

 




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 5+1=:

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2013 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Festividades]   
[Entendiendo el Judaísmo]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal