Grecia,
Episodio I
Montañas
Arrarat, Después del Diluvio
Noaj sale de su arca.
Noaj planta una vid.
Bebe su vino.
Y se embriaga.
Entonces cayó dormido,
y fue castrado por su hijo menor, Jam.
Sin embargo, sus dos hijos
mayores, Yefet y Shem, lo trataban con respeto, y cubrieron su desnudez
con una prenda, teniendo cuidado de no ver a su padre desnudo.
Al despertar, Noaj se dio
cuenta de la vergüenza que le causó su hijo menor, Jam, y
lo maldijo. A los dos hijos que sí lo trataron con respeto,
los bendijo.
La bendición a Yefet,
el antepasado de Yavan - Grecia - fue:
“Que D'os dé belleza
a Yefet, y él (Yefet) habitará en las tiendas de Shem (el
antepasado de los Judíos.)”
Grecia,
Episodio II
Jerusalem,
El Segundo Templo Sagrado
Legiones de soldados Griegos
invaden al Templo, el lugar más sagrado de los Judíos, rompiendo
objetos sagrados salvajemente, golpeando el altar con frenesí,
y profanando los puros aceites del Templo.
Grecia,
Episodio III
Sidney, Australia,
año 2000
Una vez más, miles
de deportistas y millones de espectadores de todos los rincones del
mundo se unen para participar en lo que se considera uno de los acontecimientos
más famosos y prestigiosos del mundo actual: Los Juegos Olímpicos. Una
parte de la gran herencia cultural que dejaba la Griega Antigua al mundo
moderno.
¿
Griegos, quiénes son ustedes?
La Torá reconoce su
belleza, pero, Nuestros Sabios los llamaban “la oscuridad”. ¿Por
qué?
Eran filósofos, arquitectos,
y deportistas, pero lucharon contra nuestro sitio más sagrado. ¿Por
qué?
Hod
- ¿Dónde [no] está D'os?
Según la Cabalá,
D'os dirige al mundo a través de diez distintas sefirot,
o atributos, y la octava es la Sefira de Hod.
¿Qué
significa esta sefira?
Cuando Rabi Yehonatan Eibeshitz
era niño, un sabio no judío lo desafió con una pregunta
aparentemente imposible de responder:
-Te daré una moneda
si me dirás dónde está Hashem - este sabio le dijo.
-Yo le daré dos a
Usted si me dirá donde no está - contestó el niño
sin titubear.
"Su Gloria llena todo el
mundo", dice el versículo, refiriéndose a D'os.
Su presencia está
en todo. No solamente en un paisaje asombroso o en el Sefer
Torá, donde se puede encontrarlo con facilidad, sino también
en el lugar más minúsculo o mundano, donde a veces es difícil
encontrar la espiritualidad, aunque realmente allí esté.
El atributo del Hod
significa revelar esta presencia de Hashem que está dentro de todo,
extraerla, y así conectar el objeto físico y mundano con su
fuente - con D'os.
Como todas las sefirot,
esta también es mutua. Hashem está dispuesto a revelar Su
Presencia a través de lo más minúsculo y simple, y nosotros,
por nuestra parte, hacemos lo mejor posible para descubrirla.
Januká
- Hod
Una fiesta dominada por
el número ocho, Januká es la fiesta de Hod, que es
la octava sefira.
Los Macabeos mostraron
su disposición al estar dispuestos a entregar sus vidas para proteger
al Templo, un sitio que era el encarno de Hod.
Y Hashem hizo milagros,
del tipo de Hod.
El
Hod de Nosotros - Hasta las Rodillas en Sangre
El Bet HaMikdash (el Templo)
era todo Hod.
Por fuera el Bet Hamikdash
era un edificio hermosísimo, pero al entrar a su interior uno descubría
que eran realizados muchos trabajos físicos: Hornear, ofrecer incienso
y encender velas, etc. No había muchos rezos ni bailes,
sólo un poco de música. ¿Por qué? Porque
el Templo era el punto de contacto entre el mundo físico y su Creador. Ahí
los Cohanim, ofrecían de todo a Hashem, extrayendo la espiritualidad
que está dentro de lo más pequeño de la creación,
y elevándola hacia los Cielos.
La cumbre de esa idea tomaba
lugar en la víspera de Pesaj, un día super-activo en el Templo,
cuando los Coahnim quedaban hasta sus rodillas en sangre. El
Talmud, el mismo Talmud que declara que la sangre es repugnante, llama
a esta escena ‘La alabanza de los descendientes de Aharon!'. Porque
la presencia de D'os también está en lo más bajo y desagradable.
El
Hod de Él - Cuando el Niño Pierde el Partido de Fútbol
Un padre perfeccionista
que quiere que su hijo, que juega al fútbol, triunfe a todo precio,
y el niño es un futbolista desastroso, puede elegir entre dos formas
(injustas…) de ayudar al niño: Puede intervenir y jugar en lugar
del niño, o puede suministrarle un tipo de pelota super-tecnológica
que siempre entra al arco.
Hay dos tipos de milagros
que Hashem realiza: dentro de la naturaleza, y por encima de la naturaleza.
Cuando el mar de los Juncos
se abrió frente a los hijos de Israel, fue una intervención
clara del Creador que cambió los órdenes de la naturaleza.
El Padre que intervino personalmente en el juego.
Sin embargo, en la batalla
entre los Judíos y los Griegos, la victoria de los Judíos
fue un milagro mucho más sutil. Fue una batalla aparentemente
normal: Elefantes (sirviendo de tanques de combate...), espadas y sangre. Los
órdenes de la naturaleza no se cambiaron. La victoria
de un grupo de soldados no entrenados contra el ejército más
fuerte del mundo fue un milagro bastante claro, pero no salió de
las límites de la naturaleza. Fue un milagro del tipo
Hod.
Hashem se reveló a
través de la naturaleza.
Los
Peligros de Hod
Si se lee la palabra Hod
al revés (de la izquierda a la derecha, en Hebreo) sale una palabra
muy negativa-‘Davé’- que significa dolor y angustia. De
todos los atributos, el Sitra ajra (“el otro lado” un termino en Cabalá
que describe las fuerzas negativas del mundo) tiende a aferrarse específicamente
a esta sefira, convirtiéndola de belleza a dolor, angustia y oscuridad. Como
esta sefira no trata puramente del espíritu, sino de lo material,
y nos exige convertir los sentimientos de alegría sobre un auto
o comida en algo espiritual, es muy fácil perder la meta final,
quedándose sólo con lo material, pero creyendo que somos muy
‘elevados’. Comemos cholent los sábados para
honrar el Shabat, pero, ¿qué tenemos de verdad en nuestra mente?
¿El Shabat o el estomago?
Rabí Yisrael Salanter
dice que ‘se puede comer el Shabat con el cholent’… Sin enfocarnos
en el punto Divino que yace en el cholent, nos ‘comemos’ este
punto en vez de revelarlo.
¿Grecia?
– Graciosa, pero…
No cabe duda de que los
griegos eran muy cultos. Los Juegos olímpicos, el Acrópolis,
estatuas impresionantes y mucho más, son la herencia de los griegos.
Pero el denominador común entre todo eso es la belleza externa.
Sus deportes no eran para mantener la salud, o la vida en
general. Sino por el contrario. Un niño en Esparta que nacía
malformado era condenado a la muerte. El cuerpo era la meta, no el medio.
La belleza, y aún la ciencia misma tenían su valor propio
en vez de ser un mero medio de revelar la Presencia Divina que está
en su interior. Fue una sociedad ‘anti-Hod’. Y como es fácil
confundir entre, hod y dave, los Judíos cayeron en la trampa, y
adoptaron la filosofía Griega. Nuestros eruditos reconocen la importancia
de la belleza siempre y cuando se use para embellecer a la Torá,
a una idea Divina, y por eso recomendaban el Griego como el idioma ideal
con lo que se puede traducir la Torá. Así es que
se llevó a cabo la bendición del abuelo Noaj a Yefet: “Él
habitará en las tiendas [de Torá] de Shem”. Pero
‘La sabiduría griega’, la filosofía griega que ya salió
de las tiendas de Torá y ve a la belleza como valor propio era
lo opuesto.
Azotando
el Altar con una Sandalia
El Talmud relata la historia
de una mujer Judía que se convirtió al helenismo. Era Miriam,
hija de Bilga el Sacerdote judío (Cohen).
Miriam se casó con
un ministro Griego, y cuando los Griegos entraron al Bet Hamikdash (el
Templo) ella los acompañó.
Al acercarse al sitio del
altar - el mismo altar que era tan importante para su pueblo, para su
tribu, para su padre - se descalzó y azotó el altar con su
sandalia, gritando
-“Lobo, lobo! ¿Hasta
cuando malgastas el dinero de Israel y no les ayudas en tiempo de turbulencia?!
Aquel acto fue el epítome
de la filosofía Griega. El altar no era más que un “lobo”
que devora a las ovejas que se solían sacrificar sobre él.
Que este sacrificio formara un medio con lo que se podía crear
contacto entre el ser humano y su Creador le pareció ajeno. Tal
contacto era inútil. Las ovejas eran algo material y nada más. (Miriam
no se compadecía de las ovejas, pues comer un bistec suculento
para el almuerzo, le apetecía y le parecía muy bien, porque
tenía ganancia material e inmediata. Usar a los sacrificios para
lo espiritual ya era una terrible pérdida de dinero.)
Lo material era lo importante,
no el espíritu, y aún la sandalia, lo más bajo, situada
debajo del cuerpo, era más importante que la parte superior
del Mizbeaj, el altar, lo más espiritual.
Tú
también eres ‘Hod’
Busca el Hod, la
belleza Divina e interna en tus alrededores. Está en
el paisaje, en actos materiales simples, en objetos y en palabras. Está
en la gente también. Cada persona tiene su punto espiritual,
que a veces se revela en las situaciones menos esperadas. Pero
existe una persona con este punto especialmente dominante. Y
esta persona eres tú.
(basado en las enseñanzas
del Rabino J. Friedlander)
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