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Shabat Shalom


Parashat Toldot
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

  ¿SOMOS IGUALES, PARECIDOS o ELEGIDOS?

“Justo cuando Abraham escuchó Mi Voz…” (Bereshit 26,5)

Hace muchos años, cuenta el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, escuché una conferencia de rabi Ben Tzion Iadler ztz”l en Petaj Tikva, y así dijo: en los tiempos en que el ejército inglés se había establecido en Lod se alistaron muchos iehudim en sus filas, y viajé especialmente para hablar con ellos intentando poner un poco de Irat Shamaim en sus corazones. Ellos me recibieron con muchos honores y me prepararon un lugar para dormir ordenado al detalle. Después de mi conferencia, pusieron a mi disposición a un soldado para que me atienda y se preocupe para que nada me falte. También me traía la comida y hasta me preparó el agua para hacer “Netilat Iadaim” por la mañana, al lado de la cama, en el preciso momento en que me desperté al otro día, el agua estaba allí, esperándome, y el soldado ya estaba dispuesto para hacer todo lo que yo le pida.

 El rab Iadler sigue diciendo que estaba muy asombrado por la predisposición de este soldado, como se ocupaba de los mínimos detalles, y antes de partir en su viaje de regreso, fue a despedirse del soldado y le dijo que tenía la voluntad de pagarle por toda la ayuda que le había proporcionado en su estadía.

 El soldado le dijo que de ninguna manera, no tomaría ni un centavo a cambio de su servicio, ya que todo lo hizo de corazón.

El rab le explicó que no pensaba pagarle con dinero, sino que quería obsequiarle un juego de Tefilin, para que el muchacho pueda ponérselo todos los días...

 Para la sorpresa del rab, el soldado le dijo: todo lo que hice para el honorable rab, inclusive prepararle agua para Netilat Iadaim, no lo hice pensando en que cumplía con algún precepto, sino que pensé en todo momento que si dejo de hacer alguna cosa, podría provocarle un sufrimiento, y por esa causa el rab no dormiría bien por la noche. De ninguna forma iría a permitirme causarle un daño al rab porque esto es algo que la moral y mi mente me lo enseñaron y me obligan a evitar hacer daños a las personas.

 En cambio, hacer algo que no me parece lógico, algo de lo que no conozco la causa y que por lo tanto no le veo obligación, como el ponerme Tefilin, eso no lo puedo hacer!!!

 Este fue el comienzo de la exposición del rab, que continuó diciendo que los malvados sólo hacen lo que pueden entender que es obligatorio hacer, y no solamente lo que entienden como obligatorio sino que también debe ser algo conveniente para ellos, en cambio nosotros, cumplimos con los preceptos de Hakadosh Baruj Hu no solamente cuando nuestra cabeza nos lo ordena, sino que cumplimos también con las leyes que no entendemos...

 Yo, aclara el rab Noiman, no comparto del todo sus palabras. Para el que cree firmemente en Hashem Itbaraj no existe en él la clasificación de “ley”, ya que su mente lo obliga a cumplir con todos los preceptos, los entienda o no, sin encuadrarlos como órdenes lógicas y entendibles o como leyes que debemos cumplir sin entenderlas.

 Escuché una vez al rab hagaon Iorujam Leibobich ztz”l, Mashguiaj de la Ieshivat Mir (que pasó una vez por Lida, donde en ese momento yo era el Rosh Ieshiva, y habló conmigo y con mi gran compañero, el rab hagaon Mordejai Shmokler ztz”l), y dijo: Jazal explicaron así el pasuk que estamos tratando: Abraham cumplió con toda la Tora aunque no le haya sido entregada. ¿Y de dónde pudo estudiarla para cumplirla? Dijeron Jazal la estudió solo, por sí mismo aprendió la Tora!, y prosigue rab Iorujam diciendo que una vez en un baño público, vio una persona que tenía pintada sobre la mano izquierda la foto de una persona, y cuando le preguntaban sobre el motivo, contestaba que por cuanto que quería tanto a esa persona, grabó su imagen sobre su mano porque no quería olvidarla, para que cada vez que abriera su mano recordara a su ser tan querido. Entonces, si hay una fuerza en el hombre, que al ver algo le da la posibilidad de recordar, podemos estar seguros que Abraham Avinu aprendió solo toda la Tora, por lo tanto, para recordar siempre al Bore Olam, necesitamos colocarnos en el brazo y en la cabeza los Tefilin, y así tener presente nuestro amor a Hashem Itbaraj.

 Algo parecido dijo el rab hagaon Meir Simja ztz”l en su libro “Meshej Jojma”, al principio de la perashat Ekev, que cuando los iehudim confundieron lo que estaba escrito en la Tora y deambularon durante cuarenta años sin esclarecimiento, todo lo incomprensible se convirtió en entendible, ya que un alma pura puede comprender qué está prohibido y qué está permitido, el alma pura entiende lo que es bueno para ella y lo que no es bueno. Este alma puede entender que algo no bueno la alejará de la Luz del Bore Olam...

 Vemos de sus palabras que cosas que nuestra mente no comprende, el alma sí comprende. El alma de un hombre con el corazón puro, siente cuando hay que cuidarse de algo no bueno, por eso decimos que Abraham Avinu estudió solo la Tora y alcanzó la integridad en su cumplimiento.

 Lamentablemente, hoy día, vemos como una gran parte de nuestro pueblo abandonó todas las leyes de la Tora, no se cuidan de los alimentos prohibidos, ni se preocupan por la pureza familiar, en fin, impurifican sus almas con toda clase de pecados, por eso, no nos asombra que abunden los robos, delitos, asesinatos, porque somos “como todos los pueblos”. Y todo porque no entendemos lo que significa ser iehudi, la riqueza que nos espera cuando seamos verdaderos iehudim cumpliendo con la Tora y sus preceptos.

 Cuando un iehudi famoso en el mundo, pero alejado de la Tora, estuvo en América, habló en la universidad de la Ieshivat rabi Itzjak Eljonon, y olvidando mencionar al “pueblo elegido” dijo que “nosotros somos como todos los pueblos”...

Cuando el Maran Hajafetz Jaim ztz”l dejó el mundo, en uno de los homenajes, rabi Iorujam habló durante tres horas, y entre sus palabras dijo: son conocidos los dichos de un tal darwin que dice que el hombre fue una evolución del mono, y no resulta sorprendente que un hombre que vivió toda su vida rodeado de hombres malvados y perversos que en verdad viven igual que los animales asegure que el hombre sale de ellos... En cambio, si este hombre hubiera visto alguna vez al Jafetz Jaim habría entendido enseguida que un hombre así no pudo haber salido del mono!!!

Lo mismo ocurre con ese iehudi, que siempre vivió rodeado de gente que profanaba el Shabat y comía alimentos prohibidos, no entra en su cabeza que las personas que lo rodean formen parte de un pueblo elegido, pero si hubiera conocido al Jafetz Jaim y a otros rabanim entendería que el pueblo de Israel no es como todos los pueblos, es el Pueblo Elegido de Hakadosh Baruj Hu.

 

A nosotros nos queda profundizar y comprender lo grande y única que es nuestra sagrada Tora y el premio espiritual que le espera al que ponga todas sus fuerzas para cumplirla, cuánto podemos elevarnos con ella, y, en especial, agradecer al Bore Olam por darnos la posibilidad de ser parte del Pueblo Elegido.

 

Darje Musar.

Leiluy Nishmat  

Alberto Abraham ben Amalia  ז"ל

 




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