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Shabat Shalom


No. 309- behar bejukotai-3
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

¡YO TENGO FE!

“y si van a preguntar qué comeremos en el año de Shemita... Yo ordené Mi Bendición (Vaikra 25,20)

Encontramos en el libro “Ohel Iaacov” las palabras del Maguid Midubna: al principio no pudimos entender la intención de las palabras “y si van a preguntar qué comeremos el séptimo año”, ya que alcanzaría solamente con el resto del versículo “Yo ordené Mi Bendición para ustedes en el séptimo año”, con lo que nadie puede tener dudas ni preocupaciones, si Hakadosh Baruj Hu nos dio Su Bendición, ¿de qué nos tenemos que preocupar? No se nos puede ocurrir preguntar qué comeremos...

Pero, debemos saber que el Bore Olam tiene muchas formas de hacernos llegar Su Bendición, todo depende de nuestra fe. Puede ser que Hashem deposite Su Bendición sobre el campo, o que cuando pongamos la masa en el horno ésta se multiplique, o, que simplemente, nuestro estómago logre satisfacerse con menos (esto resulta muy apropiado para las familias numerosas, donde los pequeños SIEMPRE tienen más y más hambre, y muchas veces parece que la comida nunca quiere alcanzar).

La bendición más completa, más generosa, con más bendición (valga la redundancia), es, aunque parezca mentira, la bendición de los estómagos, porque cualquier otra bendición implica más trabajo, más sacrificio. Si, por ejemplo, Hashem multiplica mi producción por tres, tendré que trabajar por tres para cosechar, por tres para almacenar los granos y también por tres para procesarlo, venderlo y distribuirlo. En cambio, cuando la bendición recae sobre el estómago, ya está dicho en el Mishle, de Shlomo Hamelej, “la Bendición de Hashem es la que enriquece”, la bendición que no implica más esfuerzo, es la verdadera bendición.

Esta bendición se consigue con el mismo esfuerzo, sin ningún agregado, ni de tiempo ni de dinero...

Y cuando vemos que hay distintas clases de bendiciones, veremos que dependen exclusivamente de nuestro nivel de fe, de la seguridad y la confianza que tenemos en el Bore Olam, ya que de acuerdo a nuestra confianza, así, recíprocamente llegará la Respuesta que tendremos de parte de Hakadosh Baruj Hu.

Cuando nuestro nivel de fe es muy alto, una fuerte confianza en que Hashem se ocupa de todas nuestras necesidades y que siempre todo es para nuestro bien, nuestro corazón no siente ninguna preocupación, ni tampoco existe la posibilidad de que surja la pregunta: ¿qué vamos a comer en el año de Shemita?, entonces, el Bore Olam nos da la mejor de sus bendiciones, la bendición que nos hace sentir satisfechos con menos, con lo que la misma cosecha alcanzará para nuestras necesidades durante tres años, cuando lo normal era que durara solamente un año.

Pero, hay casos en los que creemos que tenemos absoluta confianza, cuando la realidad no es como nos parece. Nuestra alegría aparece únicamente cuando nuestros ojos pueden ver la Bendición de Hashem, cuando vemos los campos con una producción increíble, cuando no nos alcanzan las manos para juntar, entonces somos más creyente que el más creyente. Y si nuestros ojos no ven, si necesitamos esperar a la bendición que llega a través del estómago, toda esa espera resulta llena de preocupaciones y dudas, lo que nos demuestra que la confianza no está…, lamentablemente, no tenemos fe…

Por eso, en esos casos, Hakadosh Baruj Hu necesita dar una bendición rápida y visible, para las personas que no creen tanto, para las personas que necesitan ver para no estar preocupadas, y así continúan las palabras del Bore Olam:

Y cumplirán Mis Leyes y cuidarán Mis Juicios…, Y se establecerán en la tierra con confianza, y verán con sus ojos que no será difícil, no tendrán preocupación pensando qué comerán…

Porque Yo les brindo la mejor de las bendiciones, “la tierra dará su fruto, comerán y se sentirán satisfechos”, todo esto sucederá cuando en sus corazones haya integridad, y no tengan ni la necesidad ni la idea de quejarse, porque cuando, lo alenu, la confianza disminuye hasta que lleguen al planteamiento, a preguntar qué van a comer, allí no podrán hacerse merecedores de la máxima bendición, la bendición por excelencia.

Hakadosh Baruj Hu nos dice y nos repite “Yo ordené Mi Bendición…”, y si la bendición no puede llegar a satisfacerlos, entonces la bendición será sobre los campos, y tendrán que recolectar una cosecha multiplicada por tres, que también hará que se sientan satisfechos, pero con mucho más trabajo y esfuerzo.

Y a mi humilde entender, dice el rab hagaon Iaacov Noiman ztz”l, en su libro “Darje Musar” quiero explicar por qué la Tora debió escribir “y si van a preguntar”. En la perasha Lej Leja, Rashi explica el versículo “y será para bendición” diciendo: las bendiciones que puse en tu mano, hasta ahora estuvieron en Mi Mano, es la bendición que le di a Adam y a Noaj, y desde ahora podrás bendecir a quien quieras.

Rashi nos enseña algo fundamental, que Hakadosh Baruj Hu TRANSFIERE el poder de bendecir a las personas justas, las que nunca van a preguntar “qué comeremos el séptimo año”, porque tienen confianza absoluta en el Bore Olam. Hasta podemos decir que el justo no necesita de la bendición porque cuando el justo propone, decreta, Hashem se ocupa de hacer cumplir su palabra.

Por eso, si el justo quiere que la producción alcance para tres años, él no precisa la bendición, pero si pregunta qué vamos a comer y no confía plenamente, de todas formas tiene la confianza suficiente para que Hashem lo bendiga porque “ordenó Su Bendición”.

Esto ocurre con el que confía pero no completamente, porque el justo “completo” tiene toda la naturaleza puesta a su disposición, como dijeron los jajamim, Bereshit, la Creación fue para la Tora y para el pueblo de Israel que cuida la Tora, para Israel, para el pueblo que cuida las leyes de la Shemita fueron creados los cielos y la tierra...

Porque, lo alenu, el que no cuida la Shemita, no sólo que no confía en Hashem, sino que no cree lo que Hashem nos garantiza, que nos dio Su Bendición. Por eso el pecado es tan grave, porque esta persona no tiene fe en el Bore Olam, como dijeron Jazal, el justo vive con su fe, y por esto, por no cuidar la Shemita, fuimos desterrados de nuestra tierra y esparcidos por todo el mundo…

Nuestra obligación, además de cumplir con la Shemita, es fortalecer a los que trabajan la tierra y cuidan la Shemita, y así, seremos socios en este gran precepto, y así como por el mérito de la fe fuimos salvados de egipto, ahora también, por el mérito de la fe Hashem nos salvará y nos reunirá con la llegada del Mashiaj Tzidkenu…

Darje Musar.

Leiluy Nishmat Alberto Abraham ben Amalia Z"l




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