La corrección que la
Associated Press (y el Times) hicieron algunos días después
fue anémica, y casi igualaba la violencia del titular original. Ésta
identificaba al hombre herido como Mr. Grossman, describiéndolo
como un "estudiante americano en Israel" - pero no hace ninguna mención
de su religión, ninguna mención de cómo había sufrido
sus daños y ninguna mención del papel real del policía
israelí en todo el incidente. Exactamente una semana
después de la foto original exhibida en el Times, el diario publicó
una historia explicando el preciso contexto de la foto. Observadores
habituales, sin embargo, no pueden ser culpados por preguntarse si la
fotografía hubiese sido publicada, si la prensa hubiese sabido
lo que realmente pasaba allí. Pues hay una muy sutil
intencionalidad para ser percibida por los lectores de diarios como
el Times - y otros medios también.
Tomemos el Monte del Templo,
el cual los historiadores neutrales han siempre descripto precisamente
como lo que su nombre representa - el sitio de los dos Templos Sagrados
Judíos, y de los cuales el segundo fue destruido por el ejército
romano hace casi 2000 años atrás. Recientemente,
con una aparente estima hacia los líderes palestinos que claman
que ningún Templo Judío jamás fue erigido en las montañas
de Jerusalem, hacia el cual los judíos han dirigido sus rezos y
hacia donde han rezado por milenios, el Times ha adjuntado la frase
"al que los árabes llaman el Haram al Shafir". Más
recientemente, el mismo diario se refirió "al monte del Templo,
que Israel clama haber sido el sitio del primer y segundo Templo". Sin
establecer ya una tradición histórica sino una mera "afirmación".
Un día más tarde,
el diario describió a las tropas israelíes diciendo que "asaltaron
el Haram, el lugar musulmán más sagrado de Jerusalem, donde
cientos de personas estaban rezando". Ninguna mención
en absoluto - en ese artículo - sobre el "monte del Templo".
Cuando intenciones sin bases
son abiertamente vociferadas, ellas son vistas por lo que son: fallas
humanas feas y malvadas. Sin embargo, cuando son expuestas
sutilmente como un producto periodístico - elección de fotos,
titulares, cambio de frase, historias distorsionadas - frecuentemente
pasan desapercibidas, y proceden a infectar y deformar incontables corazones
y mentes.
Todos los que entienden el
aparente y evidente hecho de que los disturbios que suceden son la equivocación
de… los amotinadores no tendrán problemas en ver la triste intencionalidad
en mucho de los recientes reportajes sobre los eventos que ocurren en
Israel. Pero el conflicto del Medio Oriente es difícilmente
el único contexto en el cual la intencionalidad de los medios de
comunicación debe ser obvia para los observadores objetivos.
Con frecuencia yo soy un
público crítico de la prensa - tanto de la general como de
la judía - por deformar la imagen de la comunidad ortodoxa judía. Ya
sea que haya sido el enfoque repetitivo sobre individuos provocadores
respondiendo a señalados servicios no tradicionales en el Cotel
o descaradas exageraciones de tales confrontaciones (excremento nunca
- repito, nunca - ha sido tirado a los feligreses); ya sea que estaba
anunciando el cuidadoso equilibrio de Israel entre la sinagoga y el
estado una "teocracia", o la caracterización de la jurisdicción
del rabinato sobre temas de status personal - designado, en las palabras
de David Ben Gurión: "para evadir, D'os no lo permita, la separación
del pueblo judío" - como un "monopolio ortodoxo"; ya sea que malinterpretaba
las palabras de los estudiosos de Torá o diseminaba historias falsas
sobre prácticas judías ortodoxas - la demonización de
los judíos ortodoxos por los medios de comunicación es una
característica demasiado común de lo que pasa hoy en día
en el periodismo objetivo.
Justo esta semana el L.A.
Times retrató a judíos ortodoxos llenos de odio en una caricatura
www.latimes.com/news/comment/ramirez/ramirez_20001003A.htm
Quizás la línea
de plata en el reportaje cubierto sobre el Medio Oriente del Times es
que ahora debería ser claro a todos los judíos, de cualquier
persuasión religiosa o cultural, que el medio puede ser horrorosamente
irresponsable - y cuando lo es, no es un "cuarto estado" vital sino
un peligro claro y presente para los judíos.
Una resolución correcta
y a tiempo que todos nosotros podríamos considerar al comienzo
de este nuevo año judío, es dudar descaradamente de los medios
de comunicación cuando pintan a los judíos - ortodoxos o cualquiera
de nosotros - con un pincel cargado de brea.
Cortesía de Am Ejad