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"Y
le dijo Hashem a Moshé: Esta es la ley que ordenó Hashem para
que digas: habla a los hijos de Israel y que tomen para tí una vaca rojiza
sin mácula, sobre la cual no se haya puesto yugo ...". (Bamidvar
19, 1-2).
Hashem le ordenó a Moshé que le pida al pueblo de Israel, que
le traigan una vaca totalmente roja. sin ningún defecto y sobre la cual
no se haya colocado nunca yugo alguno, la cual habrían de matar, quemar
y colocar una pequeña porción de sus cenizas en una vasija con
agua, salpicando con ella a la persona impura que había tenido contacto
con la muerte, para así purificarla...
Sin lugar a dudas, esta es una ley que no podemos comprender desde el punto
de vista de la lógica humana, no teniendo "otra opción"
que la de acatarla, con la plena confianza que, obviamente, Hashem sabe lo que
dice ...
Sin embargo, por más que obviamente nos pueda sonar rara la mitzvá
en sí así como las condiciones estrictas que Hashem establece
para poder cumplirla, el hecho en sí que toda la persona se puede purificar
-es decir curar espiritualmente- a través de unas pocas gotas que la
tocan, hoy en día no debería de sonarnos tan raro...
¿Y por qué no?
Porque existen toda clase de medicinas que se aplican a través de la
piel, las cuales penetran dermáticamente al interior de nuestro cuerpo,
curando todo el cuerpo por más que "tocó" solo una pequeña
parte de él...
Y de esto debemos de aprender a no despreciar a las cosas pequeñas, pues
también algo pequeño puede llegar a ser sumamente poderoso, expandiéndose
su influencia mucho más allá de lo que lógicamente podríamos
llegar a suponer...
Por último, dijo el Rebe de Kotzk: "No me gustaría tener
un D-s que lo pudiese comprender con mi mente humana, ¿pues qué
clase de D-s sería ese?", de lo cual debemos deducir que existe
totalmente la posiblidad que existan cosas que no podamos comprender, estando
en nosotros el aprender a vivir y a convivir también con ello...
"Y
reunieron Moshé y Aharón a la congregación delante de la
peña, y les dijo: oíd ahora rebeldes, ¿acaso de esta piedra
les sacaremos agua?". (Bamidvar 20, 10).
Y nosotros sabemos, tal como lo menciona la Torá después, que
Moshé y Aharón se perdieron de entrar en la tierra de Israel,
debido a que no santificaron el Nombre de Hashem delante del pueblo de Israel,
hablándole a la piedra para que ésta dé agua en lugar de
golpearla.
Sin embargo, existe otro supuesto error en la conducta de Moshé y Aharón
que es la de dirigirse al pueblo llamándolos "rebeldes".
Y los sabios nos enseñan, que podemos poner adjetivos a las acciones
pero no a las personas, pues si ponemos adjetivos negativos a las personas,
a través de ello potenciamos en ellas la cualidad que criticamos, en
lugar de buscar la forma de, justamente, contribuir a eliminarla...
Y si por ejemplo ponemos un adjetivo a nuestro hijo, en lugar de criticar solamente
la acción que hizo (agregando además que no es adecuado que una
persona tan buena y justa como él haga algo así ...), lo único
que podremos lograr, es que él se esfuerce por buscar "satisfacer"
las "expectativas" negativas que tenemos de él y lo que nosotros
le dijimos que creemos que es él, no brindándole ningúna
clase de aliciente positivo que lo induzca a esforzarse y mejorar...
En síntesis, Moshé tendría que haber dicho la crítica
sin poner "títulos" a aquellas personas, poniendo el énfasis
en lo condenable de la acción y no en lo negativo de aquellas personas...
"Y
les dijo Hashem a Moshe y a Aharón: por cuanto no creísteis en
mí para santificarMe a los ojos de los hijos de Israel, por eso no van
a traer a esta congregación a la tierra que les dí". (Bamidvar
20, 12).
Si el objetivo se cumplió, y finalmente lograron sacar agua de la piedra
para dar de tomar a toda la congregación, ¿qué tanto importa
que no lo hayan hecho de la manera como Hashem lo indicó, golpeando a
la piedra en lugar de hablarle?
Y la respuesta es, que además del hecho en sí que debieron de
haber cumplido estrictamente con lo que Hashem les ordenó, debemos de
comprender, que el objetivo final de todas nuestras acciones debe de ser que
el Nombre de Hashem pueda ser engrandecido y santificado a través de
ellas, siendo el objetivo concreto y material el medio terrenal para poder lograrlo...
Y de momento que la persona entiende esto, todo su relacionamiento con el mundo,
las personas y la realidad se ven absolutamente modificados, siendo mucho más
cuidadosa en todo lo que hace, elevándose mucho más a través
de ello...
Y la consecuencia de su acción no fue solamente el "castigo"
personal que ellos no habrían de entrar en la tierra de Israel, sino
el haber perdido el mérito de poder ser ellos quienes hagan entrar al
resto del pueblo...
Y de aquí podemos comprender, que el peor castigo no es dejar de hacer
algo por y para nosotros mismos, sino el perder el mérito para que del
Cielo nos autoricen a poder hacer algo por el bien de los demás ... (lo
cual a su vez nos hace recibir impresionantes méritos...).
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