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Shabat Shalom


No. 420-Devarim-5
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



 

בס"ד

 

NECESITO LEVANTARME

Escuché del rab hagaon Shlomo Levinstein, que contó en una oportunidad, que cada vez que se encontraba con uno de los nietos del rab hagaon Iosef Shalom Eliashiv ztz”l, le decía: “no existe en el mundo una persona más constante que mi abuelo, nadie estudia como él, nadie sabe como él…”, etc., etc., etc.

Tanto, tanto me insistía, hasta que una vez le dije: muy bien, podés decir lo que quieras, pero hasta que no lo vea con mis ojos, no voy a creer lo que decís, eso quiero verlo

Tanto insistí hasta que me dijo: esta noche nos encontraremos…

Y me citó para encontrarnos, a unos metros de su casa, entre la una y la una y media de la madrugada.

Fui a sacar a mi hijo de la Ieshiva, continúa rabi Shlomo, a las doce y media de la noche, y llegamos juntos a Ierushalaim, cerca de la casa del rab.

Allí su nieto me dice que parece que el abuelo estaba muy cansado esta noche, y duerme muy “pesadamente”. Parece que no se levantará hasta las dos y media!!!

Pero, a las dos menos cuarto, me informa que su abuelo ya se levantó. Nosotros estábamos afuera y no sabíamos nada de lo que ocurría, sólo escuchábamos las palabras del nieto.

El nieto le dijo: Zeide (abuelo), es muy temprano…

A lo que el rab contestó: yo necesito levantarme…

Dice rabi Shlomo, que era la primera vez que iba a ver al rab Eliashiv. Dos menos cuarto de la madrugada, un hombre de unos cien años que dice: “yo necesito levantarme…”

Y nosotros seguíamos fuera, las ventanas estaban cerradas pero el nieto había dejado diez centímetros abiertos en una de las cortinas para que cuando el rab se siente a estudiar, nosotros podamos verlo…

Después de hacer sus cosas, el rab entró al cuarto, ayudado por un andador, ya que apenas podía arrastrarse. No se trataba de un hombre joven, solamente de cien años, dos menos cuarto de la madrugada, se sienta en su mesa y comienza a recitar las bendiciones de la mañana…

 Todo estaba bien hasta que llegó la bendición de la Tora. Vimos en ese momento como si fuera un borracho que ve que hay vino cerca e él… Se paró como si fuera un joven de unos quince años, comenzó a balancear su cuerpo, y en voz alta comenzó a decir las bendiciones de la Tora. Terminó de bendecir la Tora y continuó sentado hasta terminar las bendiciones de la mañana.

Tomó la Guemara Shabat, y “metió su cabeza” dentro de la Guemara. Estudió una página, fue a la siguiente… volvió a la anterior… se explicaba a sí mismo como si fuera la primera vez que estudiaba eso… y volvía a explicar, otra vez adelante, otra vez atrás, y otra vez explicaba… todo en voz alta… Y empezó con Rashi. Otra vez, como si fuera la primera vez, otra vez atrás y adelante… y otra vez a explicar…

Y seguro que no era la primera vez… Imposible creer si no lo vi…

Miel y leche bajo su lengua… Su relación con la Tora, un hombre muy anciano, pero con la fuerza de un borracho que ve vino…

En una oportunidad, un día viernes, llegó a la casa del rab hagaon Jaim Kanievsky Shlita, el rab hagaon Itzjak Zilverstein Shlita. Se acercó la rabanit (hija del rab Eliashiv) y les contó que la noche anterior estuvo en la casa de su papá, donde se hacía el compromiso de uno de sus nietos o bisnietos. Estaba presente mucha gente, y el rab, estaba allí sentado, con la Guemara abierta frente a él, y su cabeza metida dentro.

Ella se acercó al padre y le dijo: “Tate”…, y no había con quién hablar…

¡Tate!, ¡Tate!, le gritó, y recién cuando lo tocó, el rab la miró y le dijo:

Ahhh, Shalom!, ¿cómo está el rab Jaim?, Sholem, Sholem…, y eso fue todo…

“Y en la Tora te ocuparás día y noche…”

¿Qué dijo David Hamelej sobre esto? En el primer capítulo del Tehilim dice que “en toda cosa que haga tendrá éxito”.

Escuchamos sobre el “Ibn Ezra”, que cantaba para sí mismo que si se ponía a vender artículos para los enterrar a los muertos, la gente dejaría de morir, y que si quisiera vender velas para alumbrar, el sol no se pondría jamás…, ¿dónde estaba el éxito de este hombre que dedicaba toda su vida al estudio?

Y más, David Hamelej dice que los malvados, no tienen ningún éxito, y sin embargo vemos, que no es así… ¿acaso no vemos gente malvada con éxito, propiedades, dinero, etc.?

¿Qué es lo que escribió David Hamelej?, preguntamos…

Desde luego que David Hamelej habla sobre el verdadero éxito, el éxito en el Olam Haba!

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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