Vivimos
en un mundo que con vertiginosa velocidad se acerca cada día más
al reinado de la máquina sobre el hombre. Las computadoras nos muestran
en forma audiovisual los mensajes que debemos aprender, la forma en que
debemos actuar y comportarnos, lo que debemos hacer y lo que no debemos
hacer, el rumbo a tomar, qué negocio elegir, qué paseo hacer.
¿Es acaso que todo está cambiando
para bien o sencillamente nos queremos olvidar del rol que el ser humano
juega en el universo?
Créanme, las máquinas hacen
casi todo, pero ¿qué pasa cuando llegamos al banco para
hacer alguna transacción y el cajero nos dice: "Perdone usted,
pero ¿podría volver mañana? El sistema no funciona
hoy"? ¿Qué pasa cuando por una falla en el semáforo
de la calle principal, llegamos tarde al trabajo y luego, al llegar a
la oficina recibimos el mensaje de una de las secretarias en el que nos
informa que por fallas en el suministro de electricidad, las terminales
no están entregando los datos correctos? ¿Y cuando el papel
del fax se quedó trabado y los mensajes que el gerente tanto necesitaba
no pudieron llegar a su escritorio a tiempo...?
Señoras y señores: ¡paren
el tiempo! ¡Mi abuelo en Europa en la ciudad de Yaroshin vivía
mucho más tranquilo! Lejos del ajetreo de la gran ciudad y sin
los problemas del siglo XXI, vivía
una vida sin turbulencias ni preocupaciones.
¿Somos acaso los mismos seres humanos
que tienen que pensar cómo llevar a cabo las tareas diarias o somos
robots que obedecemos órdenes y seguimos sin pensar por la senda
del éxito, el materialismo y la vanidad? Corremos,
corremos y corremos, pero ¿hacia dónde?
No me mal interpreten. Yo también
estudié en la Universidad durante 6 años. Si quieren llamarlo
de alguna manera soy un "Master". ¿Un maestro? ¿En
qué? A mi también me gusta el progreso, la buena comida,
los buenos documentales, el vino... ¿para qué seguir? un
miembro de la sociedad. Mi trabajo... las computadoras, mi fiel compañera;
pero ¿qué
me diferencia a mí de los demás?
Yo vengo de un mundo totalmente "secular",
o en otras palabras (para no entrar en problemas semánticos), nunca
se me pasó por la mente buscar la razón de mi existencia
como ser humano en el Planeta Tierra. Como si esto fuera poco, ¡mis
padres son... judíos! ¿Acaso yo también lo soy? ¿Cómo
se adquiere? ¿Qué se siente? ¿Se come? ¿Se
puede comprar? ¿A quién se le pregunta?
¿Acaso tengo obligaciones con la
sociedad, con mi familia, o conmigo mismo? ¿Para qué tengo
que trabajar tan duramente? ¿Qué espera la sociedad de mi?
Estas son preguntas que nunca me hice. Dejé
al mundo dando vueltas,
siguiendo su curso y a mi ¿qué más me da?
¡Paren el siglo XXI, me quiero bajar! Quiero empezar a preguntar, quiero sentir que dentro de mí hay
algo más que un estómago que me pide comida y bebida. Sí,
porque sobre todo, creo que hay una diferencia entre los animales - que
también comen - y yo. (Es extraño, los animales, incluso
los más "sabios" entre ellos, tienen el cerebro a la
altura de su aparato digestivo. ¿En qué pensaran...?).
Tratemos de contestar algunos puntos:
"Y formó D'os al ser humano
- polvo de la tierra - insufló
en su naríz un alma de vida, y fue el
hombre un ser viviente" (Bereshit
- Génesis - 2:7).
Rashí, tal vez el más famoso
comentarista de la Biblia dice:
"y fue el hombre un ser viviente:
También los animales fueron llamados "ser viviente",
sin embargo, ésta (alma), la del hombre, es la más viviente
de todas, puesto que se le agregó a él (al hombre), inteligencia
y habla".
¿De dónde se creó al
hombre? Del polvo de la tierra. He aquí el lado material de él.
Pero también le fue insuflada un alma viviente. Esta es la fuerza
que le permite seguir viviendo y elevarse por sobre todas las creaciones.
Sin el alma queda sólo lo material que se descompone rápidamente.
En hebreo, estudiando la raíz de
cada palabra podemos aprender grandes cosas. En la lengua sagrada no existen
los sinónimos (así como en el ser humano la lengua es única
e interna). Cada palabra tiene un estricto sentido y quiero mostrarles
un ejemplo.
En hebreo, la palabra pan se dice lejem y haljamá significa soldadura. Estas dos palabras tienen
la misma raíz: L. J. M. ¿Qué relación tienen
estas dos palabras? Podemos entender que la función del lejem
es "soldar" el alma al cuerpo, el pan representa el alimento
básico del ser humano.
Por otro lado, ¿qué palabra
puede expresar el concepto de la muerte mejor que la palabra guerra? Ninguna.
Bueno, guerra en hebreo se dice miljamá, nuevamente la misma
raíz, que en este caso, quita la soldadura.
El hombre fue puesto en la tierra para cumplir
un propósito, cada uno de nosotros tiene una función. Por
supuesto, la mía no es como la tuya y la del otro, no es como la
de su vecino. Cada cual tiene su propia misión, sin embargo, tenemos
la necesidad de interactuar ayudándonos mutuamente a elevarnos
por sobre lo material.
Al comienzo D'os creó un solo hombre
y una sola mujer y los bendijo - a diferencia de todas las demás
creaciones - diciéndoles: "fructifíquense, multiplíquense
y llenen la tierra". Nos fue entregada toda la tierra y como vimos,
este es el elemento básico del cual venimos y al cual volveremos
al ser enterrados.
Nuestros Sabios explican este ciclo mediante
un hermoso ejemplo:
Si tomamos una semilla y la regamos, ésta
crecerá hacia arriba con las raíces en la tierra hasta convertirse
en un gran árbol. Mientras más se eleva, sus raíces
se incertan más profundamente en la tierra. Lentamente este árbol
comienza a dar frutos, éstos maduran y cuando llegan a su mejor
punto de maduración el fruto cae sobre la tierra, se pudre y con
el abono que se crea por su descomposición, la nueva semilla es
nutrida y nuevamente hecha raíces en la tierra.
Así dicen Nuestros Sabios que es
el hombre, después de que crece y madura llegando a su punto máximo
de sabiduría, la fruta se marchita y su vida se acaba, terminando
su cuerpo en la tierra y elevándose su alma hacia su Creador.
Sí. Mis padres son judíos
y por supuesto yo también lo soy. No sólo por herencia,
si así lo quieren llamar, sino porque me he dado cuenta del riquísimo
legado que el judaísmo tiene para nosotros. Toda la Torá
y el Talmud están llenos de enseñanzas de cómo convivir
con nuestro prójimo. ¡Por supuesto, paro el siglo XXI! ¡Con
mi familia, con mis amigos! Y obviamente conmigo mismo, porque si no estudiamos
no tendremos qué enseñar.
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