Según
lo expresan nuestros libros de sabiduría, el mes de Tamuz que
se corresponde con el signo de Cáncer esta ligado con el poder
de la vista.
En la simbología mística, los ojos representan la fuente
de información y contacto con la realidad, mientras que la boca
expresa la traducción de tal relación en ideas y palabras.
No sorprende entonces que la palabra bíblica para denominar una
fuente de agua sea idéntica al nombre de la letra: ain (letra
cuyo nombre denomina en hebreo a los ojos) ¿a que se debe tal
estricta relación lingüística? Muy sencillo: tanto
la letra como la fuente de agua representan el origen y el punto inicial
de un fluir y una dinámica determinados.
Cuando el ojo ocupa el lugar correcto, entonces la boca refleja de modo
transparente la realidad.
Cuando la boca funciona de modo independiente, desconectada de los ojos,
entonces la transparencia se transforma en confusión y la realidad
en simple imaginación.
La boca no traduce la información que le brinda el ojo, sino
que sirve pleitesía a los deseos del hombre.
La boca ya no busca reflejar estrictamente la realidad; ahora habla
deseos, pronuncia voluntades.
Mucho mas grave aun: una vez que la boca habla disfrazada de fuente,
cuando llega el turno del ojo, este ve lo que la boca ha dicho, que
a su vez es lo que el deseo le ha dictado.
El ojo ahora cree observar una realidad que no es mas que la expresión
de sus deseos.
En lugar que la boca marche detrás de los ojos, estos aprehenden
la realidad descripta falsamente por la boca.
Los sabios místicos revelan que esta desarticulación entre
la boca y los ojos representa la raíz de toda caída y
destrucción.
El orden correcto de los ladrillos y las piedras energéticas
posibilita una construcción estable de los cimientos y las bases.
Mas cuando el orden se modifica y se corrompe, el futuro edificio esta
condenado a tambalearse y caer destruido en mil pedazos
El
mes de Tamuz / Cáncer
Anticipar los ojos a la boca
Una de las bases principales del pensamiento místico y filosófico
de la Sabiduría de Israel sostiene que el mundo fue creado a
partir de las veintidós letras del alfabeto hebreo. Primero existieron
las letras a modo de unidades energéticas, y a partir de estas
devino posteriormente el mundo físico y material.
Al estudiar la energía de las letras y su poder de creación,
encontramos que por medio de la palabra divina o, más precisamente,
por medio de las Diez Locuciones o Dichos Iniciales, el mundo alcanzó
su modo físico. El Creador dijo que haya luz y fue la luz; el
Creador dijo que las aguas se dividan y la tierra seca apareció.
Diez locuciones, diez dichos, diez mandatos divinos de Creación.
Para lograr alcanzar la esencia particular del mes de Tamuz, los sabios
enseñan que resulta indispensable aproximarnos a dos letras del
alfabeto hebreo: la letra ain y la letra pei.
El significado del nombre de la letra ain es ojo, y el significado del
nombre de la letra pei es boca. Mera coincidencia?
Las
letras y el punto máximo de caída
Si bien la energía negativa de desviación comienza a influir
en el mundo a partir del mes de Tamuz, su punto máximo es alcanzado
el mes siguiente, el mes de av. Como uno de tantos ejemplos, diremos
que los dos templos de Jerusalén fueron destruidos el 9 del mes
de av. También los espías que recorrieron la Tierra de
Israel durante todo el mes de Tamuz, regresaron junto a Moshé
el 9 del mes de Av.
La caída energética que comienza en el mes de tamuz se
completa en el mes de av.
Los sabios indican que precisamente en este día -el 9 de av-,
en el punto de máxima caída, en el fondo energético
del calendario, debemos dedicarnos a la lectura del libro bíblico
de Lamentaciones. Si lo leemos con detenimiento notaremos que todos
sus capítulos, a excepción del último, están
ordenados respetando el orden del alfabeto hebreo. Más a partir
del segundo capítulo encontramos una modificación en el
orden del mismo: la letra pei aparece escrita antes que la letra ain.
Los sabios del Talmud (Tratado de Sanedrín), atentos y sensibles
a todo cambio o modificación, indican que en realidad tal inversión
en el orden de las letras pei y ain no es casual, sino que, por el contrario,
encierra un mensaje muy profundo, y lo ejemplifican precisamente citando
el caso de los espías enviados por Moshé: ellos dijeron
con sus bocas -pei- lo que sus ojos -ain- no vieron.
En pocas palabras, la raíz del exilio, la caída, y la
destrucción está simbolizada por la modificación
del orden correcto entre las letras pei y ain, lo cual indica la posibilidad
humana de hablar lo que nuestros ojos no vieron.
Qué sugerente y significativo resulta entonces reflexionar acerca
de la enseñanza de los sabios que indica que precisamente entre
estas dos fechas históricas -el 17 de Tamuz y el 9 de av- existen
veintidós días, el mismo número que conforma el
abecedario hebreo.
Anticipar los ojos a la boca
Aprendimos que la caída mas dañina comienza en el momento
en el que la persona modifica el orden de sus ojos y su boca. En lugar
de hablar lo que ve, primero habla, y después observa. Y lo más
grave de esto es que al final los ojos terminan "viendo" lo
que su boca dijo.
La Torá nos relata que cuando el pueblo de Israel, tras cruzar
el desierto, se aprestaba a entrar a la Tierra Prometida, el rey de
Moab, Balak, sobremanera se asustó y decidió tramar un
plan para evitar que Israel llegara a su tierra. Entonces, mando llamar
al máximo "profeta" de aquellos días, Bilaam,
para que observara a Israel desde lejos y lo maldijera.
Y si bien al fin y al cabo el plan de estos dos malvados fracasó
y las maldiciones fueron trocadas en bendiciones, El Talmud se interesa
por un punto particular de esta historia: cómo el malvado Bilaam
podía lograr maldecir en un solo instante? Y la respuesta de
los sabios es que el mínimo tiempo de un instante le era suficiente
para pronunciar el termino hebreo "kalem" : que sean exterminados!.
Para entender esta maldición diremos que Maimónides escribe
que la palabra rey, melej, está compuesta por tres letras: mem,
lamed, y jaf, y que este orden no es casual. La primera letra, la mem,
marca el nivel del moaj, del cerebro y la mente de la persona, que es
la que debe conducir al individuo; la segunda letra, lamed, es la que
refiere al nivel del lev, el corazón, el cual debe seguir a la
mente, y por último, la letra jaf marca el nivel del hígado,
el cabed, el cual es asociado con la sangre y domina el aspecto físico
y corporal de la persona. En resumen: rey, melej, es quien anticipa
la mente a sus sentimientos, y estos a su cuerpo.
La maldición kalem, la cual pretendía dañar al
pueblo de Israel, reúne las mismas letras que rey, melej, aunque
en el orden inverso. Pobre de la persona cuyo cuerpo determina el camino,
el sentimiento los sigue, y solo después permite a su mente tomar
parte en la decisión!!. Puede acaso imaginarse una persona mayor
maldición que esta?
Cuando la boca habla sin que los ojos hayan revisado los hechos, la
persona funciona de modo inverso, y esto garantiza su futura derrota.
Y si alguna vez, precipitadamente anticipamos la boca a los ojos, y
creamos una realidad propia, basada en nuestras fantasías, como
el idólatra, debemos al menos estar dispuestos a rectificar nuestras
ideas cuando la realidad nos demuestra lo contrario. Cuantas veces por
orgullo nos aferramos a conceptos o ideas que expresamos y no estamos
dispuestos a modificarlos en ningún caso! Cuantas veces clamamos
a los cielos porque sentimos que en nuestro mundo la presencia divina
aparenta estar ausente! Mas es completamente cierto: D-os habita en
el mundo creado por Él y no en el que nosotros inventamos o imaginamos.
Aprovechemos la energía de Tamuz para reordenar nuestra estructura
interna, para dar prioridad a nuestros ojos y para que las palabras
que salgan de nuestra boca sean fieles a un sistema que nos permita
ser reyes...de nuestra persona y nuestra vida.
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