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Shabat Shalom


La nueva hoja Parashat Pinjas
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



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בס"ד

 

EL PREMIO MAYOR

“Y será para él y para sus descendientes, el pacto de los Cohanim será eterno…”

(Bamidvar 25,13)

 

Uno de los Trece Principios de la Fe del iehudi, de acuerdo a como los ordenó rabenu Harambam ztz”l, se basa en la realidad de que existe recompensa y castigo:

Yo creo con fe completa, que el Bore, Itbaraj Shemo (el Creador, Bendito sea Su Nombre) da su premio con el bien al que cuida sus preceptos, y castiga a los que no escuchan Su Palabra, trasgrediendo sus órdenes.

Este principio tiene una connotación muy especial en nuestra perasha: el pueblo de Israel marcha “a la deriva” por Shitim, después de la catástrofe que trajo Bilaam con las hijas de Moab, la desesperación se apoderó del pueblo ya que, “… los muertos en la epidemia sumaron la cantidad de veinticuatro mil almas”. Casi se puede decir, Hashem nos guarde, que Hakadosh Baruj Hu estuvo a punto de exterminar a todos los hijos de Israel por la gravedad de este pecado.

Por su parte, Pinjas hizo una gran acción, defendió el Honor de Hashem y trajo el perdón a los hijos de Israel. Por esto recibió una gran recompensa, un premio espiritual: el pacto de la Kehuna, para siempre: los Cohanim serían sus descendientes, con exclusividad. Recibió un premio en este mundo: Pinjas es Eliahu (Hanavi) (Baba Metzia 114b), que vivirá por siempre, y un premio eterno que continuará de generación en generación: y será para él y para sus descendientes. Todo “Cohen Gadol” pertenecerá a la descendencia de Pinjas (Zevajim 101b).

Y los midianim, que hicieron pecar a los hijos de Israel con un pecado muy desagradable, fueron castigados. Y el castigo para ellos fue doble: por un lado, ellos mismos fueron castigados con la muerte, la Tora nos dice que debíamos reunir a los midianim y aniquilarlos, porque ellos nos juntaron y nos hicieron caer en la idolatría de “Peor”. Y por esto, murieron todos los hombres y gran parte de las mujeres. Porque ellos hicieron pecar al pueblo santo, al pueblo de Hashem, haciendo que se alejen de Su Creador y no sean premiados con Su Bondad. Esa fue una parte del castigo. La segunda parte fue para todas las generaciones siguientes, que deberían alejarse del Pueblo de Hashem, y jamás podrán acercarse a nuestra congregación (Devarim 23,4).

Nosotros podemos comprobar qué grande es la fuerza de un precepto y cuánta inmensidad tiene la recompensa por su cumplimiento. Y en el extremo opuesto, lo terrible y destructor que resulta el pecado, para quien lo comete y para todas las generaciones por venir.

Pero, pensándolo bien, me parece, que a pesar de que el precepto que realizó Pinjas fue demasiado grande, y fue concebido con un gran sacrificio, “rompiéndose el alma” (como decimos en algunos países de Latinoamérica), diremos que el premio no lo recibió por ese mismo hecho sino por otro, que aunque no es tan visible, resulta ser mucho, pero mucho más importante.

No recibió su premio por su sacrificio, ni tampoco por defender el Honor y el Nombre de Hashem, que queman como el fuego.

Tampoco los midianim fueron castigados por ser los promotores del pecado de los hijos de Israel. Sin hablar del daño que le hicieron a nuestro pueblo, el hecho de corromper y prostituir a sus propias mujeres, es un acto que conlleva toda la crueldad que se pueda imaginar… Dejar a sus mujeres sin dueño, entregándolas a los ídolos y a la perversión… Y tampoco fueron castigados por esto, aunque suena tan terrible.

Entonces ni Pinjas fue premiado por su sacrificio ni los midianim castigados por lo terrible de sus acciones…

Y en verdad, Pinjas puso en juego su vida en Nombre de Hashem, ¿y por qué recibió esa recompensa tan inmensa? Lo dice el versículo:

Pinjas hijo de Elazar, hijo de Aharon Hacohen, sacó Mi Enojo sobre los hijos de Israel, puso Mi Venganza y no exterminé a los hijos de Israel con ese enojo… Yo le doy Mi Pacto de Paz.

En consecuencia, lo que hizo Pinjas, con toda su grandeza, fue salvar al pueblo de la exterminación, o sea, un beneficio colectivo, le dio méritos a todo el pueblo, Zikui Harabim.

Y también los midianim, con todo lo terrible que hicieron, el castigo fue por otra causa, justamente la contraria a la recompensa de Pinjas: ellos hicieron que los demás hagan lo mismo que ellos hacían, o sea, pecaron e hicieron pecar a los demás.

De aquí nos queda la enseñanza, que la recompensa más grande es la que se da cuando salvamos a los demás, haciendo que se eleven espiritualmente, y el punto más alto en cuanto a castigos, lo obtiene el que hace pecar a sus semejantes.

Todo el que quiera obtener la Bendición de Hashem, para él, y para su descendencia, una bendición espiritual y material a la vez, tiene que esforzarse para aumentar los méritos de las personas que tiene a su alcance. Influenciarlos para que vayan por los Caminos del Bore Olam, y ser un ejemplo viviente, en su forma de hablar, en sus acciones y en sus favores hacia sus semejantes. Y con seguridad, tendrá a quien ofrecer lo que entrega. La gente está tan sedienta de la Palabra de Hashem, desesperada por escuchar, por acercarse.

Establecer una nueva clase de Tora, es imposible calcular el valor de un mérito así. Pero no sólo eso da méritos, también el asociarse a un curso, a una clase, ser uno de los oyentes, eso tiene un gran mérito, porque acerca a más personas a la clase.

Muchas veces, cuando alguien se acerca para concurrir a una clase y ve muy poca gente, eso lo “desinfla”, lo apaga, le quita los incentivos. Y quién puede decir si es cierto o no, tal vez mi concurrencia complete ese vacío y ahora, el que llega, ve más gente, y aumenta su motivación…

Por eso, el que se asocia al curso, además de la recompensa por el estudio propio de la Tora, también obtendrá recompensa por el Zikui Harabim que hace con los demás que se acercan y ven ese curso fuerte y próspero…

Y además de la importancia, y del premio que se obtiene para el mundo venidero, ya escribió el piadoso, el escritor del “Jovot Halevavot”, que por el Zikui Harabim también se recibe recompensa en este mundo.

En nuestra generación se enfrentan y luchan dos fuerzas muy poderosas: los “midianim” que pretenden arrancarnos todo, hacernos pecar e impurificarnos. Es el ambiente, la tecnología, los medios de comunicación, que no se llevan bien con nuestra idea, con nuestra vida. Persiguen nuestra cultura, nuestra tradición, tratando de arrancarnos todo de raíz. Todos estos “midianim” son soldados del Satan, y cada uno de nosotros tiene que ser como Pinjas, debemos pararnos con firmeza, sosteniendo la bandera de la Tora.

(Una aclaración que ya hicimos más de una vez. No estamos en contra de la tecnología. Todo lo que existe en el mundo está hecho para la Tora, de eso no tenemos dudas. Y podemos utilizar la tecnología, siempre y cuando no permitamos que la tecnología nos utilice a nosotros).

¿De qué se compone nuestro poderío para detener semejantes embates?

Diez milagros le hicieron a Pinjas, dice la Guemara.

Hagamos nuestra parte…, Hakadosh Baruj Hu vendrá en nuestra ayuda, y la epidemia espiritual se detendrá.

 

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

 

 

Leiluy Nishmat

 

Israel Ben Shloime   z”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

 

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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