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Shabat Shalom


Nueva La Nueva Hoja Bo
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס"ד

EL BARCO SE HUNDE

“sentados junto a la olla de carne…”

(Shemot 16,3)

El rab hagaon, el “Beit Haleivi” Mibrisk ztz”l vio una vez a uno de los hombres más ricos de la ciudad, sentado en la mesa de su salón comedor, donde él mismo estaba preparándose para comenzar su comida.

Cuando el gaon se acercó al lugar, se sobresaltó, al comprobar que en el plato que estaba frente al iehudi millonario, reposaba tranquilamente un enorme pedazo de carne… de cerdo, y el hombre se predisponía a comerlo, Hashem nos guarde…

El “Beit Haleivi” se acercó al hombre, y le dijo: “buen provecho”…

El hombre miró detrás de su espalda, para ver quién le había dado el buen deseo de “buen provecho”, y cuál fue su sorpresa al ver al rab de la ciudad, al conocido sabio, que nuevamente le dice: “buen provecho”…

El millonario se llenó de vergüenza, al ver al rab a su espalda, y de la vergüenza y de la defensa, pasó al ataque, una forma común que tenemos para no enfrentar la realidad.

Se levantó, y dirigiéndose al rebe Mibrisk, le dijo: mi señor rab, no me gusta que trate de sobornarme con sus palabras. Yo estoy seguro, absolutamente seguro, que el rab necesita pedirme una donación, por eso me está deseando buen provecho, a pesar de saber que yo estoy por comer carne de cerdo…

El “Beit Haleivi” le contestó: usted está muy equivocado. Jamás me prestaría a actuar falsamente con un pecador como usted. Pero, debo comunicarle, que en este momento sólo estoy haciéndole un gran favor.

¿El rab me está haciendo un favor? ¿Al decirme buen provecho?

Yo le voy a explicar: existen dos clases de pecadores en el pueblo iehudi. Uno se llama “pecador con provecho” y el segundo se llama “para hacer enojar”.

Un pecado teniendo provecho, o satisfacción, es mucho más leve, porque el hombre se dispone a pecar debido al deseo, que lo envuelve, lo rodea, lo abraza hasta ahogarlo… Y es muy posible que este hombre no pueda deshacerse de ese deseo y caiga en el pecado.

En cambio, la persona que peca sin tener provecho, lo está haciendo exclusivamente para hacer enojar al Creador, Jalila. Su pecado es mucho más grave que el primero, ya que al no tener ninguna satisfacción del pecado, no tiene nada que lo impulse a pecar, por eso decimos que su único propósito es burlarse o encender la furia del Bore Olam…

Y de acuerdo a la forma en que usted se predispone a comer, pude ver que tal vez usted lo está haciendo para enojar al Bore, por eso, con el consejo que le doy, estoy tratando de que disminuya la gravedad de su pecado, y que al menos, tenga provecho de la comida, transformando al pecado en producto del deseo…

Entre los escritos de la historia de la ciudad, se cuenta que las palabras del rebe Mibrisk llegaron a lo más profundo del corazón del millonario, al punto que, no solamente se levantó de la mesa y no comió de esa carne prohibida, sino que cambió todos sus caminos, se arrepintió de todos sus pecados y pasó a ser uno de los seguidores del rebe Mibrisk, cumpliendo la Tora como los hombres más fuertes de esa generación.

Y todo esto nos enseña, que está prohibido abandonar a un iehudi, cuando vemos que está por pecar. Nunca sabremos las verdaderas causas de su accionar, pero lo que sí sabemos, es que todos somos hermanos y que cada uno es garante del accionar de los demás.

Todos estamos en un gran barco, y como en el famoso ejemplo, si un hombre hace un agujero en el casco del barco, todo el barco se hunde, no sólo el hombre que está debajo de su agujero. Cuando lo ven a ese hombre haciendo “su agujero”, todos le dicen: ¿qué haces?, ¿pretendes hundir el barco?

Y él les contesta extrañado: a ustedes qué les importa, si yo estoy agujereando bajo mi cuerpo…

Todo Israel somos garantes, unos de los otros. Cuando un iehudi peca, todo el mundo da un paso hacia atrás. Pero cuando corregimos nuestras acciones, el mundo va hacia adelante. Vivimos en un mundo que cada día se pone más vertiginoso. Nadie tiene tiempo para nada, y menos, tiempo para saludar, tiempo para sonreír, tiempo para ayudar.

Lo más grave, es que yo hago el agujero debajo de mi cuerpo, y no me interesa si todo el barco se hunde, no me interesa lo que digan los demás, ni lo que “yo” pueda provocarle a los demás.

El rab hagaon Jaim Mivoloshin ztz”l, dijo una vez: puede ser que el mundo fue creado para mí, pero yo fui creado para los demás, estoy en este mundo para hacer favores a mis semejantes, y lo que yo necesito, si es que necesito algo, puedo esperar que los demás lo hagan por mí. Sólo debo ocuparme de otras personas.

Esto es muy difícil de entender, más en estos tiempos donde el egoísmo marcha siempre en primera fila, pero debemos saber, que estas palabras no fueron mencionadas hace mil años, sino apenas hace unos ciento cincuenta o doscientos años, nada más.

El mundo dice que avanza, pero nosotros retrocedemos. Debemos recuperar todo lo que el avance y la tecnología nos están quitando. Hoy todo es automático, pero el saludo, el ayudar a una persona que nos necesita, no se consigue apretando un botón.

Un iehudi puede necesitar a veces nuestra sonrisa, o la calidez de nuestra mano, sólo eso puede alejarlo del pecado. Y tampoco esto se consigue con botones… ¿No vale la pena intentarlo?, y así evitaremos que se hunda nuestro barco (o mejor dicho, nuestro mundo).

Cuando vemos que la espada del pecado quiere atravesar a uno de nuestros hermanos, no es momento de criticar, es momento de ayudar, es posible que esa espada le esté oprimiendo el cuello y lo obliga a pecar, un pecado que para la gran mayoría de los iehudim puede ser algo despreciable, hasta imperceptible.

No importa, como en el caso del rebe Mibrisk, donde el iehudi estaba por comer carne de cerdo, ¿hay algo más despreciable? Cuando escucha al rebe que desea sólo su bien, que quiere salvarlo de un pecado mucho mayor, transformando un pecado que “hace enojar” a Hashem en un pecado más liviano del que siente provecho, no puede hacer otra cosa que arrepentirse y acercarse a su Creador.

En nuestra generación, hay demasiadas cosas que aprender de nuestros ancestros, en especial, cómo comportarnos con nuestros hermanos, que no tuvieron el mérito de probar el gusto dulce del cumplimiento de la Tora y sus preceptos.

Traducido del libro Barji Nafshi.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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