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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Vaeshev
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

CON LA TORA PODEMOS LLEGAR MUY ALTO

“Ella fue enviada (para ser quemada) y envió a su suegro (la garantía que tomó) (Bereshit 38,25)

 

Explicó Rashi: Tamar no quería avergonzar a Iehuda. Dijo, él lo debe saber por sí mismo, no tengo por qué explicárselo. Y si no se da cuenta, prefiero que me quemen y no avergonzarlo. De aquí, nuestros sabios dijeron: es preferible para una persona ser arrojada a un horno de fuego antes que “emblanquecer” (de vergüenza) el rostro de su compañero en público.

Estas palabras de los jajamim, de bendita memoria, estudia el “Ben Ish Jai”, se aplican también cuando un hombre es condenado a muerte, Hashem nos guarde. Este hombre tendrá la posibilidad de “cambiar” la muerte por la vida, y eso lo conseguirá cuando no conteste, no reaccione contra los que vienen a despreciarlo...

Y la prueba de esto son estas mismas palabras: es preferible que un hombre se arroje “a sí mismo” a un horno de fuego y no emblanquecer el rostro de su compañero en público. Porque el castigo correspondiente a avergonzar a nuestros compañeros en público también es la muerte, por eso Jazal nos dicen que es mejor dejarnos matar, y no matar a otros provocándoles la vergüenza en público.

De una forma o de otra, podemos ver de aquí, con absoluta claridad, que cuando avergüenzan a una persona, y es despreciada, se considera como si la estuvieran matando, por eso, si Jalila, llegamos a esta situación, donde alguien nos avergüenza y provoca que el resto de la gente nos desprecie, será muy conveniente para nosotros mantener la calma y el silencio, y de esta forma nos liberaremos de la sentencia de muerte, si Jas Veshalom, reaccionamos y aumentamos la discusión y la vergüenza.

Y estamos hablando también cuando la situación se plantea dentro de una casa, como por ejemplo, si la mujer desprecia a su marido (o a la inversa).

Dentro de la misma casa, la prueba es mucho más difícil de soportar. Hay ocasiones en que este proceder se repite varias veces, día tras día. ¿Cómo podemos afrontar semejante prueba sin “explotar”?

Solamente con el estudio de la Tora...

Un hombre que está “metido” dentro de la Tora, absorbe elementos que controlarán sus reacciones, bases que construirán su personalidad, y así se hará merecedor de cualidades elevadas y delicadas, podríamos decir, educación, buenos modales. Todo esto lo rodeará de un ambiente agradable y tranquilo. Solamente así es posible enfrentar las dificultades y las pruebas de este tipo.

Delante nuestro, un relato que demostrará la fuerza y el potencial de la Tora, y la altura espiritual que puede alcanzar el hombre que estudia y se esfuerza en la Tora.

El “Peri Megadim” es muy conocido por nosotros, por años y años, como uno de los grandes legisladores de la congregación de Israel, pero lo que no muchos saben, que en sus primeros años, rabi Iosef Teomim (así se llamaba el “Peri Megadim”, más conocido por su obra que por su verdadero nombre) era el maestro de un grupo de niños en una ciudad muy pequeña.

Su vida transcurría en la extrema pobreza, llena de privaciones, y si queremos saber sólo un poco sobre su grandeza ya en esos tiempos, antes de que su nombre fuera conocido en todo Israel, será conveniente seguir con el relato, algo que sucedió a la vista de sus alumnitos del “Jeider”.

La esposa, la rabanit, que se ocupaba de criar a sus pequeños bebés, ya no podía soportar más la pobreza que cubría la casa, y un día se apareció por sorpresa en el Jeider donde el esposo enseñaba Tora a sus alumnos, y empezó a gritar: “mi padre me casó con un joven llamado Iosef, pero, ¿por qué mi suerte fue ser la esposa de un pobre maestro como tú? ¿Cómo pudimos llegar a semejante situación, en la que no tenemos ni siquiera pan para comer?...”

Vamos a pensar, por un instante, lo que haría cualquier hombre, si le llegara a pasar una cosa parecida. En el mejor de los casos, si estamos hablando de un hombre de buenas cualidades, seguramente guardará el silencio, y se contendrá para no contestar nada a las agresiones de la esposa, que fueron dichas a la vista de todos sus alumnos.

Pero, si el esposo no está cubierto con buenas cualidades, mala y amarga será la suerte que correrá la esposa en esta situación, ¿cierto?

Ahora, trataremos de pensar en la reacción del “Peri Megadim” al escuchar las palabras de la esposa. Seguramente pensaremos que no va a contestarle nada, y se va a quedar duro como una piedra. Sin embargo, todo lo que imaginemos, por más que nos rompamos la cabeza pensando, poniendo el corazón, buscando una salida, no llegaremos nunca a la solución que encontró el rab.

Primero, con gran tranquilidad, rabi Iosef Teomim escuchó atentamente las palabras de su esposa, y movió la cabeza como diciendo que ella estaba acertada en sus conceptos, sin contestar ni una palabra, ni siquiera media palabra. Lo que sí le dijo a su esposa, sin embargo, fueron las siguientes palabras de consuelo, que Hashem Itbaraj, con seguridad, muy pronto hará mejorar la situación, y pronto llegará el día en que ellos tendrán tranquilidad, seguridad y sustento en abundancia.

Cuando la esposa abandonó el Jeider, el rebe se levantó de un salto y le dijo a sus alumnos: ahora entendí las palabras de la Tosefta en el tratado de Kidushin, en el segundo capítulo...

La Tosefta dice allí: si un hombre le dice a una mujer, tú eres consagrada (por esposa) para mí con la condición de que yo soy Iosef. Y resulta que este hombre se llama Shimon... la mujer no está desposada. Todos los comentaristas se preguntaban el porqué de las palabras de la Tosefta, ¿por qué por este motivo se anula el matrimonio?

Gracias a las palabras que mi esposa me hizo escuchar, dijo el Peri Megadim a sus alumnos, yo pude entender las palabras de la Tosefta. Ustedes también escucharon las quejas de mi esposa que dijo que se casó con Iosef, sobre el cual están dichas todas las bendiciones como “los preciados tesoros del Cielo y el rocío y la fertilidad de los abismos que yacen por debajo… será un rey fuerte como un buey y sus cuernos como los del animal más fuerte”, y Iosef fue el administrador de toda la tierra de Egipto, y ella (mi esposa) no tuvo la intención de casarse con un pobre maestro como yo.

Y es sabido, que los hijos de la Tribu de Shimon fueron maestros de niños y fueron muy pobres, con lo cual la explicación de la Tosefta es exactamente igual a las palabras de mi esposa, que la mujer se consagró para Iosef, o sea con un hombre coronado con bendiciones, y finalmente la realidad es que no se llama Iosef sino Shimon, que en lugar de coronarse con bendiciones, entra en el grupo de pobres maestros. Entonces, esta mujer puede decir que no tenía la intención de casarse con un hombre con estas características, con lo cual los “kidushin” no tienen valor, como dice la Tosefta.

Al pensar en este relato, podemos entender el nivel tan elevado del que estamos hablando, hasta qué punto el Peri Megadim estaba coronado con Santidad, para contestar de semejante forma a las palabras de la esposa. Y podremos saber y aprender, que solamente con la fuerza de la Tora el hombre puede llegar a una categoría espiritual tan alta.

Traducido del libro Barji Nafshi.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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