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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - Yitró-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

¿CUMPLIR  O  NO?

THAT’S  THE  QUESTION

“honrarás a tu padre y a tu madre” (Shemot 20,12)

“Honrarás a tu padre y a tu madre, para que se alarguen tus días”. Y todos los sabios preguntan: ¿qué vio Hakadosh Baruj Hu para seleccionar este precepto, diferenciarlo de los demás y hacer escuchar la recompensa que corresponde al cumplirlo? Además en el caso de este precepto que es un precepto lógico, entendible y comprensible, hasta el punto que también los no iehudim (educados) seguramente lo cumplen, como el caso de Dama Ben Netina, de Ashkelon (Kidushin 31a), como en el caso de Esav, el malvado... Entonces, ¿por qué existe la necesidad de “incitar” al cumplimiento y dar la garantía de que quién la cumpla tendrá una vida larga?

Veamos, dijo el Maran Hajida ztz”l, hay una ley que dice que un padre que renuncia (o perdona) a su honor (o sea que no desea ser honrado) su pedido es aceptado (Kidushin 32a). Y el hijo no está transgrediendo el precepto de honrar a su padre, si el padre decidió renunciar a sus honores, y no es exigente pidiendo que el hijo le bese la mano, un precepto que cumplen algunas personas cuando su padre entra al cuarto. Tampoco le exige al hijo que le hable con respeto.

Cuando decimos estas cosas, parece que estuviéramos hablando de otras épocas. Esto es algo prácticamente olvidado en estas generaciones. Nuestros antepasados honraban a sus padres de una forma ejemplar (recuerdo que mi madre, Aleha Hashalom, me contaba que cuando estaba sentada en la mesa junto a sus hermanos y el padre los miraba, todos se ponían a llorar !!!, y sólo con la mirada). La forma en que ellos se paraban frente a los padres con temor y respeto. Y hoy en día, todo está olvidado, y los padres pasaron a ser los “compañeros” o amigos, en el mejor de los casos...

Por esto, nuestra sagrada Tora nos dice: honrarás a tu padre y a tu madre, para que se alarguen tus días. Tienes que saber, que también cuando los padres no quieren recibir honores, y por consiguiente, no se considera un pecado para los hijos, de todas formas, los hijos están perdiendo una recompensa tan grande y maravillosa.

Por eso, debemos pensar cómo honrar a nuestros padres de acuerdo a los parámetros de la ley, también cuando ellos renuncian a recibir esos honores.

Ocurrió con un hombre que tuvo ciertos roces con sus padres, en medio de una discusión familiar, y ya no quería volver a su casa. Los padres sintieron gran dolor, aunque intentaron no demostrarlo tanto. Pero las cosas se fueron agravando, llegando al punto máximo cuando se encontraron en Shabat: el hijo desapareció sin bendecir al padre con un Shabat Shalom.

El padre tenía dos sentimientos superpuestos, dolor y vergüenza, y así se presentó delante del justo, rabi Salman Mutzafi ztz”l: ¿qué dirán los que vean?, ¿qué pensará la gente? Es como una maldición...

El justo sintió una sacudida en todo el cuerpo. Se sentó y copió fragmentos sobre la gran importancia del precepto de honrar a los padres, de la Guemara y de los Midrashim, y de los libros de Musar, como el “Reshit Jojma”, “Shevet Musar”, y con todo eso fue a ver al hijo de este hombre.

Al encontrarse, el justo le dijo: “inclina tu oído para escuchar la Palabra Viva de Hashem”. El hombre escuchó con mucho respeto, pero su corazón estaba endurecido, su enojo no se ablandaba. Estaba peleado con sus padres y no cambiaría su posición y su camino.

Dijo el justo: espera, todavía no terminé de leer, no creas que la cosa es tan fácil, que si no cumples el precepto, simplemente pierdes la recompensa. Aquí hay algo más profundo, “inclina tu oído para escuchar las palabras de Rashi sobre el versículo: honrarás a tu padre y a tu madre, para que se alarguen tus días. Si los honras, se alargarán, y si no los honras, se acortarán. Con la misma regla general tú escuchas lo positivo y lo negativo. Y agregó: no se trata de un castigo sino de una advertencia. Pon tu corazón para cambiar tus caminos hasta el próximo Shabat, dentro de tres días...

Pasaron los tres días...

El tercer día, Shabat Kodesh, el hijo siguió ocultándose de la vista de su padre. El justo vio lo que ocurría y se enfureció.

El domingo por la mañana, el justo se presentó en el comercio del hombre para reprocharlo frente a frente, y se encontró con el negocio lleno de clientes. No quiso avergonzarlo en público, y pensó en silencio: saldré y volveré en unos minutos...

Un cuarto de hora más tarde volvió, y se encontró con una ambulancia que abandonaba el lugar haciendo sonar fuertemente su sirena. Se llevaban al hijo, que había dejado este mundo...

Pasaron los primeros siete días de duelo, y uno de los parientes vio al fallecido en un sueño, que estaba en el Cielo recitando los diez mandamientos..., poniendo énfasis en “honrarás a tu padre y a tu madre...”, con la explicación de Rashi, si los honras, se alargarán, y si no los honras...

 

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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