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Shabat Shalom


La Nueva nueva hoja SHEMINI-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

HAGAMOS ALGO, Y LLEGA LA SIATA DISHMAIA (la ayuda del cielo)

“esto es lo que Hashem te ordenó para hacer, y se hizo ver el Honor de Hashem” (Vaikra 9,6)

Rabenu Haalshij Hakadosh ztz”l estudió de este versículo algo que puede aumentar nuestra fe y nuestra confianza en el Creador del Mundo, y vamos a adelantarnos con un relato de la vida real, en los tiempos de nuestro rey David, Alav Hashalom.

Los pilishtim (filisteos) declararon la guerra al pueblo de Israel, y alistaron sus ejércitos en el valle de Refaim.

El rey David le consultó a los “Urim Vetumim” (las piedras en la pechera del Cohen Gadol), si debían salir a la guerra contra ellos. Y Hashem le contestó que no debían salir a la guerra enfrentándolos, sino que debían rodearlos y aparecer por la retaguardia, pero, debían esperar la orden, hasta escuchar la Voz que saldría de la copa de los árboles. Esa sería la señal de que Hakadosh Baruj Hu enviaría sus Angeles en la Ayuda de Su Pueblo, y sólo entonces podrían golpear el campamento de los pilishtim.

Desde luego, David hizo así, preparó su gente para salir al campo de batalla, y ya alistados se encaminaron hacia sus posiciones. Mientras tanto, los pilishtim sintieron que algo pasaba en la zona oeste y dieron vuelta en esa dirección. La gente de David sospechó que se escapaba de sus manos el “factor sorpresa”. Pretendieron en ese momento enfrentar al enemigo, pero fueron detenidos.

El enemigo se acercó, y la gente de David permaneció inmóvil. El enemigo desenfundó sus espadas, y la gente de David permaneció inmóvil. De pronto se escuchó un sonido escalonado, como para marchar, y David ordenó dar respuesta al ataque enemigo, y el ejército de David golpeó fuertemente a su enemigo, como está escrito en el libro de Shmuel (2 5,25).

¿Y por qué Hashem lo hizo así? ¿Por qué los detuvo hasta que el agua llegó hasta el alma? El enemigo se había aproximado tanto, hasta una distancia de cuatro amot (cuatro codos, unos dos metros) (Pesikta Ravtai 8). Todo esto fue una prueba, Hashem quería probar si estaban fuertes en su fe, fuertes en la confianza al Creador. De la misma forma que el mar no se abrió hasta que Najshon Ben Aminadav entró al agua y el agua llegó a la altura de su nariz (Sota 37a).

También Eliahu, en el Monte Carmel, no elevó su oración para que descienda el fuego del Cielo hasta que construyó su altar y degolló al animal, después desparramó las maderas y puso sobre ellas vasijas llenas de agua que se derramarían llenando el foso alrededor del altar. Cuando terminó todos sus trabajos, solamente en ese momento, le pidió a Hashem que haga descender su fuego, y el fuego descendió. Porque Eliahu estaba seguro de que el fuego descendería, no tenía ninguna duda.

Moshe Rabenu les dijo a ellos: no es así, “esto es lo que Hashem ordenó hacer”, primero acercarán los sacrificios, arrojarán la sangre, los sebos pondrán sobre el Altar, y sólo después de eso “se mostrará a ustedes el Honor de Hashem”, y el fuego descenderá desde el Cielo.

Y viene la Tora a mostrarnos, para que llegue la Ayuda de las alturas, primero tenemos que hacer nuestra parte, al igual que Najshon Ben Aminadav, David y Eliahu, y sólo después nos haremos merecedores de la Ayuda y del milagro…

El Gaon Hakadosh, el “Divre Jaim” Mitzanz ztz”l tenía un amigo de la juventud, el Gaon Hakadosh rabi Shalom Mikaminka ztz”l. Juntos se elevaron para estar junto a su maestro, el Tzadik rabi Naftali Merofshitz ztz”l.

Una vez, el rabi Mikaminka le contó a su compañero: en la cuidad de Iaritshov había un hombre tonto muy conocido, llamado Pratz. Muy extraño en sus costumbres y en sus pensamientos. Tenía la intención de traerlo al buen camino, de hacerlo “sentar cabeza”.

Le pregunté: “Pratz, ¿por qué no te has casado?, ¿no quieres formar una familia?”

Me contestó con otra pregunta: “¿para qué un hombre tiene que casarse con una mujer?, ¿acaso no es bueno que el hombre esté solo, libre de toda carga?”

Pensé en voz alta: “un hombre se casa con una mujer para formar una familia, para que tengan hijos.”

Sonrió, y sin levantar la vista me dijo: “¿quieres que ponga frente a ti la lista de hombres casados que todavía no tienen hijos?”

Le dije: “primero y principal, no han perdido sus esperanzas. Segundo, pueden viajar a ver al Rebe Mibelz para que les dé su bendición para que tengan hijos…”

“¡Que escuchen tus oídos lo que dice tu boca!”, dijo con tono triunfal. “Si yo quiero tener hijos puedo viajar también a ver al Rebe Mibelz, para que me dé su bendición, pero a la mujer, ¿para qué la necesito?...”

Cuando contó esto, el rabi Mitzanz explicó: “¿ustedes piensan que rabi Shalom contó esto para burlarse del tonto? ¡No y no! El contó esto para burlarse de nosotros…

Nosotros reconocemos, Baruj Hashem, la fuerza de la Tefila. De la aparición y de la eternidad de la Ayuda Celestial. Y rezamos para que Hashem nos permita hacernos merecedores de recibirla.

Pero, nosotros debemos mostrar que no somos como ese tonto, que no queremos formar una familia solamente con una bendición. Sólo cuando el hombre hace su parte, en todos los ámbitos, cuando para él esto es lo primordial, solamente en ese momento aparecerá la Ayuda desde las alturas y sin medida (Rabenu Hakadosh Mitzanz).

Rabenu “Haben Ish Jai” ztz”l hacía lo suyo con sus hermanos que vivían equivocados, ellos argumentaban: “nosotros somos creyentes, buenos iehudim, sólo que no somos muy detallistas en el cumplimiento de los preceptos. ¿Cuál es el problema? ¿Acaso lo principal no es el corazón?” Este es un gran error. Las buenas intenciones, por supuesto son lo más elevado, pero ¿cuándo? Cuando vienen acompañadas con la acción, con el cumplimiento de los preceptos. Porque, las buenas intenciones solas, no sirven…

Se puede comparar con un hombre al que la esposa le preparó un pollo relleno con arroz. Lo prueba y dice: le falta condimento, pimienta y curry.

La mujer pensó: si tanto le gustan los condimentos, los tendrá…

Al día siguiente le cocinó otro pollo, relleno solamente con pimienta y curry… Desde luego, era imposible comerlo…

Ella le dijo: ¿por qué no comes?, lo hice como a ti te gusta…

El marido le contestó: ¿cuándo una comida es especial?, cuando está mezclada con delicadeza, con carne, con arroz y otros condimentos. Pero no cuando no se puede comer…

Lo mismo tenemos con las intenciones del corazón, son excelentes cuando resultan ser el condimento de los preceptos. Pero no cuando vienen solas…

Justamente es lo que afirmamos aquí: “esto es lo que Hashem ordenó hacer”, exclusivamente hacer, y después, “se mostrara a ustedes el Honor de Hashem”.

 

Traducido del libro Maian Hashavua.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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