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Shabat Shalom


La Nueva nueva hojaPERASHAT BALAK-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

 

TRADICION DE PADRES

“…y subió un toro y un carnero al altar”

(Bamidvar 33,30)

 

Si cada uno es honesto consigo mismo, podremos vivir una vida donde antes de recibir un golpe interior tendremos más de una oportunidad de reconocer el error para seguir por el camino correcto. Nuestra vida está compuesta por una vida profana y una vida sagrada, y existe una especie de cortina que separa entre estos dos tipos de vida. En un Beit Hakneset nos reunimos para realizar un llamado espiritual, porque los cánticos y los pedidos nos transportan y compensan una posible falta de fe. La mesa de Shabat nos empuja en forma obligada a gozar del Shabat. Los días festivos hacia la alegría. Tenemos tiempos y festividades para la dicha. Y cuando nosotros salimos hacia la vida profana (los días profanos son los días comunes de la semana, a excepción del Shabat y las fiestas) nos transformamos en personas profanas. Y nos preguntamos, ¿qué somos en verdad?

Es posible que la respuesta la encontremos en las palabras de nuestros rabinos (Nazir 23b): por el mérito de los sacrificios que acercó Balak, se hizo merecedor de que una de sus descendientes fuera Rut, y que el nieto de su nieta fuera el rey Shlomo, que llegó a ofrendar mil sacrificios de Ola.

Las palabras suenan alarmantes, no existen buenas acciones que se pierdan (inclusive para los que no son iehudim), y sus frutos perduran y se mantendrán a través de las generaciones. Pero, vamos a analizar: los sacrificios que pretendía ofrendar Balak tenían intenciones perversas, estaba intentando inclinar al Bore Olam contra su propio pueblo, que lo castigue contra Su Voluntad. Intentaba provocar la exterminación de un pueblo, asesinando millones de personas. Y estas ofrendas las traía de la mano de un brujo (Bilaam), que hizo pecar a una parte importante del pueblo provocando la muerte de veinticuatro mil hombres. Y con todo esto, al parecer, había en sus acciones ciertas “salpicaduras” de bien, que no se perdieron. Y se mantuvieron a través de las generaciones, aunque la herida permaneció abierta durante más de quinientos años. Y hasta la eternidad, ya que también el Mashiaj (el redentor) será de la descendencia de Balak.

Y si así decimos sobre Balak, ¿qué diremos sobre las acciones de los patriarcas? Hombres íntegros con acciones íntegras. Y no cosas realizadas por primera y única vez, ni tampoco para una o dos generaciones. Ellos construyeron bases sólidas con sus acciones, y con innumerables resultados y enseñanzas que dieron con cada acción. Todo nuestro reaccionar, todo nuestro desenvolvimiento hacia lo bueno y positivo se lo debemos a ellos, al gusto con que cumplían los preceptos y a las raíces que plantaron…

Entonces no cabe lugar para el asombro tampoco cuando buscamos vivir fuera del sistema. Porque también cuando nos consideremos personas profanas en la esencia, llevamos dentro la fe de nuestros patriarcas, un sistema acústico que retumba en nuestro interior, y que nos hace buscar la espiritualidad, sin darnos tregua. También lo encontramos cuando salen de nuestras bocas los cánticos, las canciones que entonamos en la mesa de Shabat o de las fiestas, o las melodías que cada uno de nosotros pone en su oración y en los Salmos. Parece como si alguien habría reunido miles de jóvenes que cantarán sobre los portones del arrepentimiento, estando presentes en los seminarios, en los cursos, que hacen volver a la gente a sus raíces, a sus fuentes.

Nuestra misión primordial es saber dónde colocar ese potente altoparlante que proclama con fuerza y hace ver la tradición de nuestros patriarcas para hacernos vivir plenamente. Hacer funcionar esa fuerza increíble llamada fe, la fe en nuestras raíces, que tiene el poder para iluminar también la vida de todos los días, para dirigir todos nuestros movimientos.

En nuestra perasha podemos ver cómo Hakadosh Baruj Hu quiere solamente el bien para todas las creaciones. De qué forma Hashem intenta evitar que Bilaam cometa más pecados, ese hombre bajo, el más bajo entre los hombres bajos. Y al ver que Hashem se preocupa hasta por el bien de Bilaam, entendemos lo que puede hacer el Creador para salvar a un iehudi del pecado. Y si se trata de un iehudi justo, la Ayuda de Hashem será mucho mayor. Como está escrito: cuida las piernas de sus piadosos (Shmuel 1 2,9).

Hablaremos sobre un gran hombre, piadoso y apartado, el gaon rabi Eliahu Jaim Gutnik Mibujara ztz”l. Cuando los comunistas, Imaj Shemam (sean borrados sus nombres) tomaron el gobierno obligaron a todo el mundo a realizar trabajos para su provecho, y los forzaban a profanar el Shabat. El rab no aceptó esta orden, y se mantuvo firme en su pequeño negocio, al que no entraban los compradores, por lo cual tuvo que soportar desprecios y terrible hambre. También en Shabat debía estar parado allí, por decreto del gobierno, pero no vendía nada, poniendo siempre distintos pretextos.

La esposa del rab le dijo a su hija mayor: cuando existe el peligro de vida, éste empuja al cumplimiento del Shabat. Cuando te dirijas al negocio, yo iré contigo para anotarme en los trabajos. Y así hizo.

Mientras tanto, el rab estaba sentado en la puerta de su negocio, dormitando. En su sueño vio una carreta con saqueadores, gente que infundía el temor en la oscuridad de la noche, y dentro de la carreta estaba su esposa, apresada por los guardianes del gobierno… Todo su cuerpo temblaba, y comenzó a recitar Tehilim (los Salmos del rey David).

Se despertó sobresaltado. Volvió a quedarse dormido y otra vez, el mismo sueño. Dijo: tal vez debería hacer un pequeño rodeo al negocio, y otra vez despertó…

Se vio parado cerca del negocio, volvió a sentarse y nuevamente se durmió, viendo el mismo sueño por tercera vez.

Dijo: ¡no es nada! Cerró el negocio y regresó a su casa…

En el camino hacia su casa, pasó muy cerca de la oficina de empleos del gobierno. La esposa lo vio que pasaba por allí y abandonó el lugar a toda velocidad, y consiguió llegar a la casa antes que el rab tomando por un camino más corto. Cuando el rab llegó, ella estaba sentada cómodamente, esperándolo, y le preguntó por qué había llegado más temprano.

El rab le contó sobre lo que vio en los sueños.

Ella dijo: tú no eres un profeta ni un adivino, y sabemos que en los sueños suceden cosas vanas, puede ser que lo que soñaste sea el resultado del fuerte sol…

Volvió a su negocio, ya que debía comportarse de acuerdo a la ley, mientras la esposa le decía a su hija mayor: “¡mira de qué forma cuidan a tu padre desde el Cielo!...”

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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