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Shabat Shalom


La Nueva nueva hoja PERASHAT PINJAS-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

PROHIBIDO PERDONAR

“Hostiguen a los midianim y los golpearán. Porque ellos los han hostigado…  (Bamidvar 25,17)

Acosarán, hostigarán, es una orden: ustedes se convertirán en los hostigadores, en los odiosos, en los enemigos. Cobrarán venganza, los aplastarán, no les ofrezcan su amistad…

Y estas palabras nos traen la pregunta: ¿acaso existe la necesidad de una orden especial para odiar a unas personas que nos llevaron al pecado? Personas que hicieron descender la espiritualidad de un pueblo completo, que provocaron una epidemia en la que cayeron veinticuatro mil hombres. ¿Y quién sabe cuántos más habrían caído si no fuera por la gran acción de Pinjas?

La epidemia conmovía a todo un pueblo, que había caído con las hijas de Moab. Pero de una forma muy extraña, ya que no existía en sus corazones ningún odio hacia los midianim: “entendamos”, decían, “así es la cultura y la educación que ellos tienen”. Permisividad. Es la forma de vivir que siempre tuvieron, no conocieron otra cosa. Así es su línea de conducta, si es que se puede decir que existe una línea o una conducta. Es correcto, están muy lejos de nuestra forma de pensar. Es también correcto que nuestros ancestros jamás nos educaron con esos conceptos. Y es correcto que Hakadosh Baruj Hu se haya enojado con nosotros, no necesitábamos abrirnos hacia ellos. Pero ellos no son los culpables. La forma de vida, la cultura y la educación que recibieron los empujaron a hacerlo…

Frente a todos estos “peros”, frente a todas estas excusas, justamente por esto, viene la Tora y nos trae la verdad…

“Hostigarán a los midianim y los golpearán…” ¿Por qué? Porque ellos ya los hostigaron a ustedes… Sepan, no solamente que esto no es un ejemplo para vuestras vidas, sino todo lo contrario a vuestra forma de vivir. Ellos viven dentro de una permisividad hueca, vacía. Y quieren llevarlos por el mismo camino, hacerlos pecar, oscurecer toda la luz, Jalila, que tiene el pueblo de Israel. Estropearlos e impurificarlos. No es sólo una simple venganza, sino la única forma de no dejarnos llevar por esos caminos…

La bandera del iehudi, la pureza del alma, era una aguja en los ojos de los midianim, y se pusieron en la cabeza la idea de eliminar de raíz todo esto que los aquejaba. Por eso debemos golpearlos…, pero la historia vuelve sobre sí misma.

Nuestros ancestros tuvieron vidas llenas de pureza, recato y satisfacción espiritual. Nosotros estamos ahora en la tierra que ellos habitaron, la sagrada tierra de Israel. De pronto, soplan fuertes ráfagas de vientos extraños. ¿Dónde quedaron el recato y la pureza? ¿Dónde está la “luz” de Israel? La tradición milenaria se desvanece, lo alenu…

Entonces, cada uno se contesta para sí mismo: la vida aquí es como allá. Esto es permisividad, la misma permisividad vestida con nuevas prendas: la cultura occidental, la nueva generación. “Esto es lo que hay…”

Pero la Tora establece: “¡No! Hostiguen a los midianim, porque ellos nos hostigaron”. Alguien está pidiendo que se desconecten de sus tradiciones, existe aquí una mala intención, una mano que destruye… Está prohibido seguirlos, hay que luchar contra ellos, y volver a poner la “corona” en su lugar…

El Alshij Hakadosh ztz”l nos resume y escribió que así como los hombres justos son una “caravana para la Divinidad”, los representantes del Creador en este mundo, los enviados para que se cumpla Su Voluntad, también hay “una cosa frente a la otra”. La otra idea también tiene representantes, hay una “caravana de impureza”, que arrastra al pecado. Y no resulta difícil verlo…

El Maran “Kehilot Iaacov” ztz”l describió la conexión que existe entre esta impureza y los tres pecados más graves: encontramos ideas sucias, que reniegan y se burlan de todo lo sagrado (idolatría). Vemos una permisividad exagerada y falta de recato en las vestimentas, que lleva indefectiblemente a la corrupción y a la pérdida de todos los principios morales (relaciones prohibidas). Se discute sobre cualquier irregularidad hasta hacerla permitida y enraizarla en las costumbres (derramamiento de sangre).

Esto no lo escribió hoy el Staipeler, ya que nos dejó hace más de veinte años. No queremos pensar lo que él o el Jafetz Jaim escribirían sobre la situación en nuestros días…

Hay todo un sistema de “comunicaciones” que cubiertos de una finalidad objetiva o simplemente informativa, intenta lavar las cabezas de millones de personas, quitarles toda la espiritualidad.

La pregunta: ¿nosotros los hostigamos como ellos nos hostigan? O tal vez, nos asociamos a sus ideas…

El gaon, rabi Baruj Beer Mikaminitz ztz”l entró una vez a la casa de uno de sus allegados, y vio un periódico sobre la mesa. Se asombró, y le preguntó con enojo: ¿Cómo… cómo puedes tener esto en tu casa?...

El dueño de casa no entendió la causa del tono de la pregunta. Está bien, es correcto que en este periódico hay artículos (¿cómo decir?) que no tienen el espíritu de los observantes de la Tora. Pero también hay informaciones, y eso es necesario saber…

El gaon hizo una mirada envolvente y preguntó: ¿si al editor del periódico se le ocurriera, en un ataque de locura, molestar a tu padre, le comprarías el diario?

-Seguro que no, afirmó el hombre.

-Borrar nuestra idea, burlarse de los preceptos, jugar con la tradición y renegar a nuestro Creador, ¿no es lo mismo? ¿Cómo se llama esto mismo oculto dentro de una supuesta información?

Ahora el hombre entendió el tono de la pregunta…

Y la Tora nos lo ordena en nuestra perasha: “hostigarán a los midianim”, odiar a todo lo que intenta llevarnos por el mal camino, a los que quieren desconectar a Israel del Bore Olam.

No podemos dirigirnos a ellos con educación y dulzura, porque ellos están dispuestos a insultar a nuestro Padre, y a despreciarlo…

Un punto más…

Y no menos importante…

Un hombre es un pequeño mundo. En ese pequeño mundo también vive un pequeño Bilaam, que viene con las fuerzas de Midian. El Ietzer Hara (el instinto del mal) empuja y empuja, aconseja y engaña. A veces el hombre peca, se atormenta, se fortalece y se desconecta de la fuerza del mal. La Tora nos dice que con esto no alcanza, debemos hostigar a los midianim, golpearlos. ¡Amar a Hashem, odiar al mal! (Tehilim 97,10).

La Guemara (Nedarim 9b) cuenta sobre los pastores jóvenes. Una vez, uno de ellos fue a buscar agua a un manantial y se vio reflejado en el espejo de agua. Al ver que era joven, fuerte y hermoso, el Ietzer quiso hacerlo soberbio. Se dijo: “¡Malvado! ¿Por qué te orgulleces en un mundo que no te pertenece? En el futuro serás un pedazo de tierra lleno de bichos…” ¿A quién le grita? Al Ietzer Hara… No podemos ir contra él con fines pacíficos, sino saber que es el mayor enemigo que existe en el mundo.

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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