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Vida judía


¿Quién necesita el Alma?
Por. Rabino Noson Weisz



¿Cuál es la función del alma en este mundo?

Cualquier discusión racional sobre el alma debe comenzar examinando la función del alma en lugar de abordar su naturaleza. La creencia de que las personas poseen almas esta intrínsecamente ligada a la existencia de un Creador. Hasta donde yo sé, nadie ha venido y ha dicho que el alma evolucionó de especies más bajas. Si tenemos almas, entonces claramente D'os nos creó.

En un mundo que simplemente evolucionó, no tenemos razones para buscar el propósito de vida. La vida existe no por un propósito, sino meramente porque ha sido capaz de ganarse su lugar en el cieno primitivo. Pero si postulamos la existencia de un Creador Inteligente, debemos asumir que todo en la creación tiene un propósito. El "propósito" es la primera dificultad que debemos abordar cuando empezamos a hablar sobre el alma.

 

¿Una función sin conciencia?

Nosotros, los seres humanos, no estamos conscientes de nuestras almas de la misma manera en que estamos conscientes de nuestros cuerpos. La razón por la cuál existe una controversia tan fuerte respecto del tema de que si los humanos tienen un alma o no, se debe a que nadie ha visto o conocido un alma. Nadie puede señalar su alma así como a su cuerpo y declarar: “Lo ves, lo sientes, ahí está!”. No hay duda de que el alma puede existir inclusive si somos inconscientes de ella, pero es legítimo preguntar ¿qué uso tiene un alma de la cuál no estamos conscientes? ¿Qué puede hacer por ti? ¿Cuál es su propósito?

 Probablemente, los creyentes protestarán diciendo: “el propósito del alma es obvio! El cuerpo es mortal. Cuando nos morimos regresamos a la tierra. Tenemos que poseer almas para sobrevivir a la muerte. Después de que morimos, son nuestras almas las que entran al Gan Eden, al Mundo Venidero; nuestros cuerpos se pudren en la tierra”.

 Pero, ¿es esta una respuesta satisfactoria? ¿Cómo una facultad de la cual estas totalmente inconscientes en vida te representará en la muerte? El alma no juega un papel obvio durante toda tu vida. Existe algo profundamente insatisfactorio si basas tu existencia eterna en esta parte de ti mismo totalmente desconocida. ¿Acaso toda la idea de la recompensa no está basada en la supervivencia de lo que llamamos "uno mismo"? ¿En qué medida es el alma lo que eres tú? ¿Cómo puede tener tus memorias, compartir tus relaciones y tener tu personalidad cuando no participó en tu vida consciente y simplemente estaba ahí dormida? Pareciera ser que tu identidad desaparece cuando te mueres aunque tu alma sobreviva.

 Para resumir la dificultad: El alma es la única parte de nosotros que sobrevive a la muerte; nuestra eternidad es experimentada a través de nuestras almas. Sin embargo, parece ser que nuestras almas no tienen relación alguna con nuestra personalidad ya que no son parte de nuestra conciencia viva.

 Como suele suceder en el estudio de Torá, hacer la pregunta adecuadamente te llevará al menos a la mitad de la respuesta. La tradición Judía enseña que esta falta de conciencia sobre nuestras almas es precisamente la razón por la cuál D'os nos tuvo que dar la Torá. Puesto que no tenemos una experiencia directa con nuestras almas, no tenemos forma alguna de descubrir prácticamente las necesidades del alma - qué tipo de actividades hacen que el alma se enferme y debilite, las cosas que necesita para estar saludable y fuerte, las cosas que pueden herirla o inclusive destruir partes de ella.

 El instructivo manual del Alma

En resumen, la Torá fue entregada para enseñarnos cómo conducir nuestra vida propiamente y sabiamente como almas, en lugar de cuerpos. Cuando nos referimos a nuestros cuerpos, somos capaces de descubrir todos los fenómenos que llevan a la salud física por medio de la experimentación y la experiencia. La mayoría de la gente sabe mucho sobre las cosas que afectan a sus cuerpos sin tener que haber obtenido esta información de libros o haberlas estudiado en la escuela. El conocimiento de nuestros cuerpos parece ser una parte natural de nuestra conciencia.

 El Diseñador Supremo, Quién está consciente de nuestras limitaciones y sabe que no podemos aprender los caminos del alma a través de nuestra experiencia terrestre, estuvo forzado a informarnos sobre nuestras almas en un libro. Estuvo forzado a darnos la Torá a instruirnos acerca de la vida y cómo vivir como entes espirituales.

 Pero ¿cómo podemos comprender la aplicación de los estados físicos de salud y enfermedad, al alma - la cual es una entidad espiritual?

 Recompensa y castigo - placer y dolor

 La Torá está basada en la idea del libre albedrío y las consecuencias de recompensa y castigo a las cuales se atienen las acciones libremente escogidas. Es el alma quien sobrevive a la muerte, no el cuerpo. El cuerpo se muere y se desintegra, y no puede servir como el recipiente de premio o castigo (Veremos en próximos artículos como esto es parcialmente cierto, pero necesitamos más información para apreciar porque no). Consecuentemente, así como la Torá enseña que la recompensa y el castigo son lo que es la vida después de la muerte, debe ser el alma quien sea recompensada y castigada. De ser así, el alma debe ser capaz de experimentar placer y dolor.

 El dolor físico y el placer están siempre relacionados a estados del cuerpo; vigor y salud producen sensaciones de placer, mientras que enfermedad y heridas están acompañadas de dolor. De la misma forma, el dolor espiritual y el placer deben estar relacionados con el bienestar o la enfermedad del alma. El alma que es vigorosa y saludable va a experimentar placer espiritual, mientras que el alma que está enferma o herida experimentará dolor espiritual. Si la vida después de la muerte se trata de recompensa y castigo como la Torá predica, y el alma es quien será recompensada o castigada, la calidad de vida que uno experimentará después de la muerte dependerá del estado de salud del alma.

 Salud + estimulación positiva = placer

 Siguiendo esta línea de pensamiento hasta su conclusión lógica, llegamos a una increíble visión. Tanto el placer como el dolor espiritual operan bajo los mismos principios que el placer y el dolor físico. Para que el cuerpo pueda experimentar placer debe estar saludable, pero lo debes llenar con estimulación externa. Para sentirte bien o sentir dolor, el cuerpo debe estar bajo una experiencia sensorial. Esto es cierto para el alma también, excepto que debemos reemplazar esa experiencia por una espiritual.

 Mucha gente se imagina que la vida después de la muerte es moverse a otro mundo diferente dónde se nos darán bienes raíces como pago por nuestras buenas acciones en esta vida. Este concepto de recompensa está basado en un modelo de propiedad. Al alma se le darán cosas que son equivalentes espirituales de riqueza mundana. Pero esto no puede ser lo único que hay en el mundo venidero.

 La riqueza en nuestro mundo es buscada porque el dinero siempre puede ser cambiado por experiencias relacionadas con placer. Inclusive el prestigio y el éxito de tener dinero está relacionado con la habilidad de traducir el dinero a experiencias placenteras. Dinero que no puede ser cambiado por nada es una comodidad que no sirve para nada. La riqueza en el mundo venidero no puede ser muy diferente. Si no puede ser cambiada por una experiencia espiritual placentera no nos hará ningún bien.

 El misterio que rodea el papel del alma en nuestra vida se empieza a clarificar. De hecho, necesitamos a nuestras almas para sobrevivir la muerte. Pero nuestras almas no son cuerpos extraños que no juegan papel alguno en nuestra existencia terrenal. Nuestras almas son una parte muy integral de nuestras vidas en este mundo. Si nos dedicamos a observar los 613 mandamientos de la Torá, que el Diseñador Supremo las ha definido como requisitos para una buena salud espiritual, habremos invertido una gran cantidad de fuerza vital en nuestras almas. De hecho, habremos vivido nuestras vidas terrenales como si fuéramos almas en lugar de cuerpos.

 Afectando nuestras almas

 Nuestras almas reflejan el trabajo que hemos puesto en ellas de la misma forma que nuestros cuerpos. Ellas serán definitivamente diferentes en nuestra muerte que como fue en nuestro nacimiento. Ellas estarán llenas de salud y vigor espiritual, irradiando positivamente la enorme luz espiritual ocasionada por nuestras buenas acciones, o estarán enfermas y heridas, y su luz apagada por la oscuridad espiritual generada por nuestras transgresiones.

 El cambio en el estado espiritual de nuestras almas es constante durante nuestras vidas, así como el estado físico de nuestros cuerpos está constantemente cambiando. Las experiencias espirituales afectan y alteran nuestras almas, así como las experiencias físicas cambian nuestros cuerpos. Somos inconscientes de los cambios que toman parte dentro de nosotros mientras estamos vivos porque nuestros cuerpos están diseñados para protegernos de la sensibilidad espiritual del impacto de nuestras acciones.

 Esta insensibilidad al cambio espiritual estaba programada para preservar nuestro libre albedrío.

 El Mundo Venidero

 Cuando dejamos nuestros cuerpos, volvemos a experimentar todo lo que hemos hecho en nuestras vidas, pero esta vez rodeados de espiritualidad - como almas. La calidad de nuestra eternidad es un resultado directo de las alteraciones que hemos provocado en nuestra alma. Nuestra eternidad consiste en experimentar lo que hemos hecho espiritualmente en lugar de hacerlo físicamente. No hay duda de que nuestro sentido de identidad es recuperado completamente. Después de todo, sólo estamos re-experimentando nuestras decisiones.

 Rabi Jaim de Volozhin (en su libro Nefesh Hajaim 1:12) explica que este es el significado de Mishna en Pirkei Avot (cap. 4:2) “La recompensa de una mitzvá es la mitzvá misma, mientras que el castigo de la trasgresión es la trasgresión misma”. La vida después de la muerte no es nada más que revivir nuestras experiencias terrenales de forma espiritual. Si nos hemos preocupado en hacer mitzvot vamos a experimentar la alegría espiritual generada por nuestras mitzvot a través de la eternidad, mientras que el dolor de nuestras transgresiones nos envolverá en un infierno lleno de dolor y miseria - los efectos espirituales de nuestras transgresiones.

 La Mishna (Sanhedrin 10:1) dice que todos los Judíos tienen una porción "al mundo venidero", en lugar de decir "en el mundo venidero". En hebreo la palabra “en” conlleva la idea de estar localizado dentro de un lugar. Si la Mishna hubiera utilizado “en” en su escrito, implicaría que el mundo venidero es un lugar donde todos los Judíos deben ser transportados después de la muerte. Entonces, es usada la palabra “Al” porque la Mishna nos quiere enseñar que debemos ver al mundo venidero como una transformación en donde ya estamos localizados. Ya estamos en el lugar adecuado, así que mejor debemos ponernos a trabajar y hacerlo un hábito decente para la eternidad. El Mundo Venidero no es nada más que el mundo en el que estamos, pero experimentado espiritualmente.

 Los aspectos espirituales de los castigos de la Torá

 La Torá es un libro que nos enseña cómo vivir como almas en lugar de cuerpos. No sólo sus mandamientos son vistos bajo esta luz, sino que las consecuencias de las transgresiones escritas en la Torá también deben ser entendidas bajo un sentido espiritual. Recuerda que no tenemos idea de lo que pude herir o lastimar al alma. La Tradición nos enseña que la Torá está tratando de enseñarnos el impacto de nuestros actos en la salud e integridad de nuestras almas por medio de sus castigos.

 Esto nos ayuda a entender cómo la Torá incluye la pena capital por ciertas transgresiones - que pueden ser difíciles de entender para la mente moderna. Si cometes un acto que la Torá describe como una ofensa capital, estás infligiendo una enfermedad fatal a tu alma. Cuando una parte de tu alma muere, esto significa que hay aspectos de tu experiencia espiritual que tu alma nunca podrá disfrutar. La enfermedad espiritual causada por tu trasgresión destruyó la sensibilidad espiritual de una parte de tu alma. Sin esta sensibilidad, el sabor de las experiencias espirituales ofrecidas por el mundo venidero traen una angustia mental en lugar de la alegría intensa provocada por almas saludables. Por medio de los castigos, la Torá está tratando de enseñarnos los peligros espirituales de la existencia, así como nosotros intentamos hacer lo mejor para enseñarles a nuestros hijos cómo evitar lo que es espiritualmente doloroso y peligroso.

 Compaginando en la realidad

 Debemos también aprender cómo compaginar en nuestra realidad espiritual de la misma forma en la que lo hacemos en nuestra realidad física. De hecho, ser capaces de entrar en nuestra realidad espiritual es más importante, puesto que es la realidad en la que estaremos durante la eternidad. La Torá nos provee información crucial sobre nuestras vulnerabilidades espirituales.

 La respuesta a nuestra pregunta original está clara. Nuestras almas juegan un papel muy importante en nuestra vida física inclusive que no estemos conscientes de ellas. Ellas experimentan todo lo que nosotros experimentamos. Sólo podemos trabajar en forma directa para cambiarlas y mejorarlas, así como cambiamos y mejoramos nuestros cuerpos.

 

 




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