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Shabat Shalom


PERASHAT KI TAVO-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



¿DONDE ESCAPARON LOS PRECEPTOS?

“La heredarás y te establecerás en ella…” (Devarim 26,1)

 

Estamos a menos de dos semanas para Rosh Hashana, el “Día del Juicio”. Menos de dos semanas para el día en que se decidirá sobre todas las criaturas, y se dará la orden para que algunas se recuerden para la vida o al revés, para la fortuna o al revés, para que tengan satisfacciones o al revés.

Recordemos bien los acontecimientos que tuvimos en el último año, todos los accidentes y los terribles atentados, todas las cosas que nos provocan horror, todas las muertes y el duelo, todas las viudas y los huérfanos, toda la sangre y los grandes sufrimientos que soportamos, quemaduras y amputaciones, todo…, todo fue decretado el mismo día, en el último Rosh Hashana que pasó…

Los problemas de sustento que tanto nos preocupan, también son la consecuencia de Rosh Hashana. Todo, absolutamente todo, desde un fuerte y repentino dolor de cabeza, hasta las molestias más pequeñas de la vida, todo fue establecido en el último Rosh Hashana…

¿Y qué esperamos para el próximo año? Tenemos la esperanza de ver sólo el bien y el favor, solamente luz y bendición. Que tengamos un año lleno de satisfacciones. ¡Ojalá! Pero, todo lo que tengamos, será establecido en Rosh Hashana. Y lo que Hakadosh Baruj Hu decrete en Rosh Hashana, depende exclusivamente de nosotros…

Porque en dos semanas se deberá equilibrar la balanza. Los preceptos se colocarán en un plato de la balanza y los pecados en el segundo plato. Dichoso el hombre que puede aumentar en preceptos y hacer más pesado el plato que agrupa los preceptos, dichoso el hombre que puede evitar los pecados y hacer más liviano el otro plato de la balanza.

Y esto no resulta complicado, ya que “con todo arrepentimiento aparece el perdón”, así escribió Rabenu Iona ztz”l (Shaare Teshuva 1,9). Cualquier contemplación, toda chispa de arrepentimiento, comprime los pecados en cierta medida, disminuyendo considerablemente su peso.

Entonces, ¿cuál es el problema? No existe ningún iehudi que no sufra por haber pecado, que no tenga pensamientos de arrepentimiento. “Los malvados, están llenos de arrepentimiento”, dijeron nuestros sabios (Sefer Hamidot 9,5), y con respecto a los preceptos, sabemos que  “inclusive los pecadores de Israel están llenos de preceptos como la granada (está llena de semillas)”. Con todo esto, el plato derecho de la balanza (el de los preceptos) está repleto, y el izquierdo no puede hacerle frente… lo que nos garantiza un muy buen año…

¿Pero por qué no fue así el año que pasó?, ¿por qué pedimos que termine el año y sus maldiciones?

Una pregunta más: si inclusive los pecadores de Israel están llenos de preceptos como la granada, ¿por qué utilizamos la granada como una de las señales de bendición y pedimos sobre la granada que se aumenten los preceptos como la cantidad de sus semillas? ¿Acaso no alcanzamos a ser ni siquiera como los pecadores de Israel?

Y la respuesta específica es: es posible que nosotros cumplamos infinidad de preceptos, agrupados en paquetes grandísimos, que, lamentablemente, no llevan escrito nuestros nombres…

Esto se compara con un hombre que se dirige a su trabajo como todos los días, y trabaja con gran sacrificio, pero se olvida de marcar su tarjeta de horario…

¿Cómo es posible? ¿Acaso existe el olvido en el Cielo? Está escrito “no hay olvido frente al Trono de Tu Honor”.

No, seguro que no hay olvido. Y tampoco creemos que sea necesario recordar lo que hacemos para que nuestros preceptos sean inscriptos con nuestros nombres.

Pero, hay una regla básica, Halaja, (ley): los preceptos requieren intención, cumplimos un precepto y tuvimos la intención de cumplir la Voluntad del Creador… entonces el precepto se inscribe con nuestro nombre. No pensamos así, el precepto no se sumará a nuestros méritos…

Tomemos, por ejemplo, el primer precepto en nuestra perasha.

Un hombre de Israel está sentado en la Suca. Todo tiempo que está sentado, en cualquier momento, en cada segundo que transcurre, está cumpliendo un precepto de Hashem. Si no sale de la Suca, ni por un instante, durante todos los días de la fiesta, ¡acumulará y cumplirá miles, millones de preceptos!

Ahora, imaginemos que la fiesta de Sucot se extiende durante todo un mes, y este hombre, en todo el mes no sale de su Suca. Dichoso y qué grande será su parte (en el mundo venidero). Y si la fiesta continúa durante meses, medio año, o todo un año. No podemos medir la magnitud de su recompensa…

Y veamos, que según la opinión de Rabenu Haramban ztz”l, el precepto de habitar la tierra de Israel, también en nuestros días es un precepto ordenado por la Tora: “la heredarás y habitarás en ella”, y un iehudi que vive en la tierra de Israel, se puede comparar con ese hombre que está sentado durante todo el año en la Suca, agregando millones y billones de preceptos a sus preceptos…

Todo muy hermoso, pero existe una condición excluyente: tenemos que pensar que estamos cumpliendo el precepto, poner la intención de hacer la Voluntad de Hashem. Solamente así se sumará a nuestros méritos.

Hay mucho más: “conducirse con rectitud en todo momento” (Tehilim 106,3), se refiere al sustento de nuestras casas (Ketuvot 50a). Debemos saber que el trabajo tan cansador para traer el sustento a las casas honorablemente, es un precepto, que cumplimos sólo si ponemos la intención correcta, pensando que estamos cumpliendo un precepto de nuestro Creador: alimentar honorablemente y honradamente a nuestra familia…

Otra cosa que es indispensable saber: que cada sonrisa, cada palabra de aliento, cada mano que extendemos para dar una ayuda, es Jesed, el precepto de hacer el favor. Y este es uno de los preceptos con el cual comemos sus “frutos” en este mundo, dejando guardado todo el capital de la recompensa para el mundo venidero… ¿Y qué esperamos? Todas las personas necesitan una sonrisa, todos necesitamos que nos hagan sonreír, y la sonrisa es contagiosa. ¿No queremos ayudar a nuestros semejantes? Pensemos que al ayudarlos también nos ayudamos a nosotros mismos…

Cada palabra de un estudio de Tora es un precepto activo de la Tora. La Tefila con concentración, otro precepto de la Tora (de acuerdo al Ramban). Si solamente estuviéramos al tanto de la riqueza de nuestros preceptos, entonces, en verdad, aumentarán nuestros preceptos como la (cantidad de semillas de la) granada, y nos haremos merecedores de un año bueno, dulce y muy especial.

Traducido del libro Maian Hashavua.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 

 

 




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