Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 







Shabat Shalom


Sucot-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



JAG  HASUCOT

LA PRUEBA DE FUEGO

¿Escucharon hablar del libro “Shamati”? Es un libro muy especial dentro de su estilo. El gaon, rabi Baruj Shalom Haleivi Ashlag ztz”l, hijo primogénito y uno de los alumnos más cercanos del “kabalista” que explicó el “Sulam” sobre el Zohar Hakadosh, escuchó de su justo padre, durante largos años, pequeños dichos que fue recopilando en un anotador, para no olvidarlos.

Más tarde, ya sentado sobre el trono de su reino, construyó muchas de sus conferencias con esos dichos fundamentales. Después de su fallecimiento, escribieron todos estos escritos en un libro al cual llamaron “Shamati” (escuché). Y cada porción del libro comienza con esta palabra…

Y bien, “escuché”, sobre el tema del “fruto hermoso del árbol”. Así dijo su padre, el escritor del “Sulam”. “Arbol”, “Etz”, es el hombre justo. Como ordenó Moshe Rabenu, Alav Hashalom, a los espías: que vean si “en la tierra hay un árbol”, o sea, si allí hay algún hombre justo que proteja a la generación y la cubra como la sombra que proyecta el follaje del árbol. “Peri Etz” (el fruto del árbol), ¿cómo son los frutos del árbol? “La descendencia (frutos) de los justos son sus preceptos y sus buenas acciones”. “Hadar” (se refiere a la belleza del fruto), nuestros sabios disertaron: “un fruto que permanece, que habita (“dar”, hadar es bello, dar significa que vive) en su árbol de año en año”, como el “Etrog”, distinto a todos los demás frutos (todos los frutos crecen en su temporada y luego caen o hay que sacarlos del árbol, en cambio el Etrog crece durante todo el año y si no se lo arranca puede seguir creciendo durante varios años).

Y veamos, acabamos de vivir los “Iamim Hanoraim” (los días terribles, Rosh Hashana y Iom Hakipurim). Ya recitamos las Selijot. Tocaron y escuchamos el Shofar, ayunamos en Iom Hakipurim, nos purificamos delante de Hashem, “abrimos” una nueva página en nuestras vidas. Ahora, “en tu pueblo son todos justos”. No somos la “Arava” (la hoja del sauce sin gusto ni aroma), no somos el “Hadas” (la hoja del mirto, sin gusto pero con aroma), no somos un “Lulav” (el corazón de la palmera, o el palmito, con gusto pero sin aroma)… Todos somos “Etroguim” (el “fruto hermoso”, con gusto y aroma), la belleza entre la belleza…

Suenan terribles las palabras de Rabenu Iona: la diferencia entre el malvado y el justo es muy pequeña, uno trata de no escuchar y el otro está dispuesto a escuchar. También el malvado escucha, entiende, se asombra, se arrepiente, y decide mejorar sus caminos, tal cual como el hombre justo, exactamente igual. La diferencia tan pequeña reside en el tiempo que este pensamiento se mantiene… el malvado, como la “Arava”, que se seca en dos o tres días. El justo como el “Etrog”, que se mantiene con su belleza durante un tiempo larguísimo…

Vamos a tomar una fuerte decisión, que nuestros frutos sigan creciendo en nuestro árbol de año en año. Que nuestra decisión se mantenga firme. Para llamarnos el “fruto hermoso del árbol”, en Nombre de Hashem, para embellecer nuestros caminos y elevarnos…

Rabenu Eliahu Hacohen Meizmir ztz”l, escritor del “Shevet Musar”, describió en su libro “Meil Tzedaka” una característica maravillosa del Etrog. Dijeron nuestros sabios en el Midrash que el Etrog se compara con el corazón (Vaikra Raba 30,14). Por eso se entiende la causa de que un Etrog seco no es apto para bendecir sobre él (Suca 34b). Porque un corazón debe estar caliente, tiene que latir, sentir y entender, estar despierto para comprender las necesidades de nuestros semejantes y sus sufrimientos. Siempre dispuesto a ayudar, apoyar… Y si el Etrog está seco, no sirve…

Un hombre tenía dos hijos, uno de ellos buscaba permanentemente cumplir preceptos y realizar buenas acciones, el otro no cumplía absolutamente nada. El primero, realizaba las compras para cubrir las necesidades de su casa y repartía caridad entre los pobres.

Un día, la esposa le dio diez shekalim y le dijo: “compra comida para tus hijos”. Cuando salió a la calle, se encontró con el encargado de juntar y repartir caridad, que le dijo: “tú siempre repartes caridad, hoy necesito tu ayuda, estamos juntando dinero para una novia huérfana”. El hombre le dio los diez shekalim y ahora sentía vergüenza, ¿cómo volvería a su casa sin comida para sus hijos?

Fue al Beit Hakneset (sinagoga). Era el día de “Hoshana Raba” (el último día de Sucot, víspera de Shemini Atzeret y Simjat Tora). Vio una gran cantidad de Etroguim que la gente, después de haber terminado la semana de Sucot, los había dejado abandonados allí. Llenó con ellos una gran bolsa, y se subió a un barco que lo llevó a la ciudad capital, donde descendió con su gran bolsa de Etroguim.

El rey se enfermó de los intestinos. Durante la noche, soñó que su cura consistía en comer de los Etroguim que los iehudim utilizaron para bendecir en la fiesta de Sucot. Buscaron en todas las calles del reino y no encontraron. Los soldados rodearon a “nuestro hombre” que estaba sentado sobre su gran bolsa llena de Etroguim. Le preguntaron qué llevaba allí…

El entendió que pretendían cobrarle impuestos por su mercadería, y dijo: yo soy un hombre pobre, y no tengo nada para vender…

Lo levantaron y abrieron la bolsa, que se veía llena de frutos. ¿Qué es esto?, le preguntaron.

Les explicó: los iehudim bendicen sobre estos frutos en la fiesta de Sucot.

Los soldados tomaron la bolsa y se la entregaron al rey, que comió de los frutos y se curó.

El rey vació la bolsa, la llenó de monedas de oro, y le dijo al hombre: puedes hacerme otro pedido, si lo deseas…

El hombre le dijo al rey: podría el rey adquirir todos los bienes que vendí para dar caridad, y que toda la ciudad salga a mi encuentro en mi regreso…

El rey cumplió con su pedido, llegó a su pueblo en una carroza real, y todo el pueblo salió a recibirlo, entre ellos su hermano que no cumplía preceptos, que se asombró de sobremanera al ver los honores y la riqueza de su hermano. Los hijos se alegraron por los honores de su padre y por su rectitud. Y se cumplieron en él las palabras del versículo: “le pagarán al hombre por su trabajo”.

 

Traducido del libro Maian Hamoed.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 

 

 




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 5+1=:

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2013 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Festividades]   
[Entendiendo el Judaísmo]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal