"Moshé
recibió la Torá en Sinai y la transmitió a Iehoshúa,
e Iehoshúa a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas
la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea. Ellos dijeron
tres cosas: no sean apresurados en el juicio, formen muchos alumnos y
hagan un cerco a la Torá".
"Moshé
recibió la Torá en Sinai y la transmitió a Iehoshúa,
e Iehoshúa a los ancianos, y los ancianos a los profetas, y los profetas
la transmitieron a los hombres de la Gran Asamblea". Con
estas simples palabras la Mishná nos quiere enseñar el secreto
de la veracidad de la Torá. No hay un origen oculto para
la verdad. Los fundadores de otras religiones recibieron la
profecía - según ellos - en oculto, y después ellos fueron
y le dijeron a la gente que tenían una misión en el mundo. Sin
embargo, la gente nunca pudo comprobar si esa revelación de la cual
aquellos "profetas" hablaban, era cierta o no, pues el hecho de que alguien
pueda hacer milagros no significa nada. Hay personas que recibieron
poderes especiales y los usan en contra de la voluntad de D'os, que es
precisamente quien les dio aquellos poderes.
Pero
no ocurrió así con nuestro pueblo. Todo el pueblo
de Israel vivenció aquel acontecimiento en el Monte Sinai. Todos
vieron cómo Moshé era el intermediario entre D'os y el pueblo
en los momentos anteriores y posteriores a la Revelación Divina. Todos
escucharon con sus propios oídos los dos primeros mandamientos directamente
del Creador, como explican Nuestros Sabios.
También,
después de la entrega de la Torá, Moshé se encargó
de transmitirla y enseñarla a todo el pueblo, y principalmente al
futuro conductor del pueblo: Iehoshúa, fiel discípulo de Moshé. Con
el transcurso del tiempo no se perdió nada de la tradición. De
maestro a alumno las enseñanzas eran transmitidas y además se
iban acrecentando.
Si
prestáramos atención notaríamos que hasta la época
del Segundo Templo de Jerusalem no hemos encontrado escrito en ninguna
fuente que los Sabios estuvieron dudosos sobre alguna enseñanza.
Sólo
en la última mitad de la época del Segundo Templo de Jerusalem
- 1200 años aprox. después de la entrega de la Torá - encontramos
en la Mishná que hubieron diferencias de opinión entre algunos
sabios sobre alguno que otro tema, y a partir de ese momento el olvido
se fue incrementando hasta que Rabí Iehudá Hanasí vio la
necesidad de compilar toda la tradición oral en el libro llamado
la Mishná - aproximadamente en el año 200 de la era común.
Es
maravilloso ver cómo nuestra tradición se mantuvo casi intacta
con el correr del tiempo. Esto es algo que no ocurrió
con ninguna otra cultura que no haya escrito todas sus enseñanzas.
Y
este es el secreto de nuestra Sagrada Torá. El amor con
el que los judíos estudiaron la Torá a pesar de las persecuciones,
del hambre y de las guerras, fue el que conservó nuestra rica cultura
a través de las generaciones, y es por eso que no debemos dejar nuestra
fuente de vida. Abandonar la Torá significa lisa y llanamente
abandonar el motivo de nuestra subsistencia.
(Escrito
por el Rav Iehuda Levi)
Mishná
2
"Shimón
el justo fue uno de los sobrevivientes de los hombres de la Gran Asamblea. Él
solía decir: Por tres cosas el mundo se mantiene: por la Torá,
por el servicio (del Templo) y por las buenas acciones".
La
intención es enseñarnos que quien se cuida en estas tres áreas
hace que su mundo personal se mantenga (pues cada persona es como un mundo),
obteniendo vida tanto en este mundo como en el venidero. Esto
se debe a que el objetivo de la creación del hombre es que mediante
su cuerpo llegue a perfeccionar su alma en tres áreas esenciales:
1) En el estudio, la inteligencia y la sabiduría, y esto es una obligación
para consigo mismo. 2) En el cumplimiento de las mitzvot (preceptos),
y esto es una obligación para con D'os, escuchando Su voz a pesar
de que a veces no entienda qué sentido tiene la orden Divina. Y
3) en la benevolencia y la generosidad, y esto es una obligación
para con su prójimo.
Y
estas tres obligaciones las recordó Shimón Hatzadik en nuestra
Mishná al decir que "Por tres cosas el mundo se mantiene".Al
decir: "por la Torá" se refiere a la inteligencia y la sabiduría,
pues la sabiduría de la Torá es la más grande de todas
y todas las ciencias están incluidas en ella. Al decir:
"por el servicio" se refiere al servicio de D'os, de cuidar sus
preceptos. Y al decir: "por las buenas acciones" se
refiere a toda la benevolencia y la generosidad que tiene la persona debe
hacer con su prójimo, además de no hacerle el mal. Y
quien se cuide en estas tres cosas se elevará en este mundo y en
el mundo venidero.
(Basado
en el comentario "Tiféret Israel" de Rabí Israel Lipschitz,
1782 - 1860).
Mishná
3
"Antignos,
hombre de Sojo, recibió (la Torá) de Shimón - el
justo. Él solía decir: No sean como los esclavos
que sirven a su amo para recibir un premio, sean como los esclavos que
no sirven a su amo para recibir un premio y que el temor del Cielo esté
sobre ustedes".
Antignos
nos enseña que debemos servir a D'os sin tener la intención
de recibir retribución alguna por nuestras buenas acciones - a pesar
de que realmente recibiremos recompensa por su cumplimiento. Él
dice que nuestro único pensamiento debe ser cumplir Su voluntad por
el solo hecho de que Él es nuestro Creador y nosotros lo amamos. Sin
embargo, agrega que no debemos olvidarnos del Temor a D'os, ya que el
servicio a D'os está compuesto por dos tipos de preceptos: las mitzvot
asé (para hacer) y las mitzvot lo taasé (para abstenerse
de hacer), y quien siente amor por el otro generalmente no se olvida de
las cosas que tiene que hacer para él, y por otro lado, quien siente
temor del otro se cuida en todas las cosa que no debe hacer delante de
él, sin olvidarse de ningún detalle.
Más
allá de la explicación a esta Mishná, encontramos que el
midrash (Avot de Rabí Natán 5:2) nos muestra que esta Mishná
también está relacionada de alguna manera con los primeros judíos
que decidieron reformar el judaísmo convencional, y traeremos sus
palabras ya que podemos encontrar varias similitudes entre aquellos judíos
del siglo III a.e.c., y los que también en estos últimos tiempos
quieren transformar el judaísmo y nuestra Sagrada Torá hasta
la desfiguración:
Antignos
tenía dos alumnos: uno se llamaba Tzadok y el otro Baitus. Cuando
ellos escucharon sus palabras, entendieron que su Rav había dicho
claramente que no había recompensa ni castigo, ni ninguna esperanza
en otro mundo - ya que ellos no habían comprendido la intención
de sus palabras. Dijeron: "¿Es posible que un hombre trabaje
todo el día y al final de su trabajo no reciba su paga? Si
nuestros antepasados hubieran sabido que habrá una resurrección
de los muertos y un mundo venidero, ellos no hubieran dicho esto", y abandonaron
la Torá convirtiéndose en herejes.
A
cada uno de los alumnos se le sumó un grupo de personas y Nuestros
Sabios los llamaron: los Tzedukim y los Baitusim. Esos alumnos
empezaron a tener determinadas ideas respecto de la fe y la religión,
pero ellos no podían decirlas delante de las masas, pues nadie los
escucharía (ya que las personas del pueblo tenían una fe básica
y no hubieran aceptado cambiarla totalmente), y también porque de
hacerlo ese sería su fin, ya que los matarían.
Por
cuanto que no pudieron anular totalmente la Torá, cada uno le dijo
a su gente que él creía en la Torá escrita, es decir en
los cinco libros de Moshé, pero no estaba de acuerdo con las interpretaciones
de los Perushim (Nuestros Sabios - de bendita memoria). Ellos
alegaron que la tradición oral de Nuestros Sabios no era verdadera
sino que ellos la inventaron, pues si en realidad D'os había entregado
la explicación de la Torá, Moshé la hubiera escrito en
la Torá.
Pero
realmente, todo lo que esos alumnos decían tenía como finalidad
poder liberarse del yugo de los preceptos, las ordenanzas y los decretos
de Nuestros Sabios, y también poder interpretar la Torá escrita
como tenían ganas para poder hacer con ella lo que quisieran.
Finalmente
esas sectas fueron difundiéndose por las distintas tierras y ellos
también son llamados los karaim, es decir: los que se guían
acuerdo a las escrituras solamente, sin hacerle caso a las palabras de
Nuestros Sabios. Pero en verdad, ellos tampoco hacen caso de
lo que dice la misma Torá: "Acorde con la Torá que te enseñen
[los Sabios de la Torá] y a los estatutos que te dirán
habrás de hacer, no te desviarás de lo que te digan ni hacia
la derecha ni hacia la izquierda" (Devarim -Deuteronomio- 17:11).
(Escrito
por el Rab Iehuda Levi, basado en el comentario del Rambam - Rabí
Moshé Ben Maimón, 1135 - 1204)
Tres
Cosas Que Nos Traerán Beneficio
Mishná 4
"Iosé
hijo de Ioézer - hombre de Tzeredá, y Iosef hijo de Iojanán
- hombre de Jerusalem, recibieron (la Torá) de ellos. Iosé
hijo de Ioézer dice: Que sea tu hogar un lugar de reunión de
los Sabios, apégate al polvo de sus pies y bebe con sed sus palabras".
"Que
sea tu hogar un lugar de reunión de los Sabios, apégate al polvo
de sus pies y bebe con sed sus palabras". En esta Mishná, Iosé
Ben Ioézer nos enseña que debemos prestar atención a tres
cosas que nos traerán beneficio:
Que
sea tu hogar un lugar de reunión de los Sabios - para que aprendas
de ellos buenas midot (cualidades) ya que ese es principalmente el objetivo
de la sabiduría, pues poseer sabiduría sin buenas midot hace
más malvada a la persona. Apégate al polvo de sus pies -
para ver cómo ellos se comportan, e incluso a las cosas que ellos
puedan llegar a pisotear mediante sus talones (despreciar) debemos apegarnos.
Y bebe con sed sus palabras - es decir sus palabras personales,
aunque no sean de Torá, pues incluso la conversación mundana
de un Sabio de la Torá requiere estudio de nuestra parte.
(Basado
en el libro Ben Porat Iosef)
Mishná
5
"Iosé
hijo de Iojanán - hombre de Jerusalem - dice: Que tu casa esté
ampliamente abierta y que los pobres sean miembros de tu hogar. Y
no incrementes conversación (innecesaria y prohibida) con
la mujer. A la esposa se refirieron, y con mucha más razón
con la esposa de su prójimo. De aquí dijeron los
Sabios: Todo tiempo que el hombre incremente conversación (innecesaria
y prohibida) con la mujer se provoca a sí mismo un daño,
descuida el estudio de la Torá y finalmente hereda el infierno".
"Que
tu casa esté ampliamente abierta…" - quiere decir que tu casa
debe estar abierta para recibir invitados.
Así
es que encontramos que Abraham Avinu construyó su casa con puertas
abiertas en los cuatro costados, para que cualquier viajero que pasara
tuviera fácilmente la posibilidad de entrar a su casa. Cuando
el invitado estaba listo para irse, podía hacerlo por una puerta
diferente para no avergonzarse ante los demás.
De
aquí aprendemos que uno debe tener su casa abierta para ayudar a
la gente y debe poner a disposición de ellos todo lo que uno tenga
(cada uno de acuerdo a sus posibilidades). Uno no debe mantenerse
apartado en función de no ayudar a aquellos hombres necesitados.
Si
un vecino desea pedirte prestado algo y tú no lo necesitas en ese
momento, debes prestárselo generosamente. No debes ser
como aquellas personas tacañas que sienten que la tierra tiembla
debajo de ellos cuando alguien quiere pedirles algo. Ellos
actúan como si el objeto prestado será consumido. La
persona que es tan tacaña no actúa como un verdadero descendiente
de Abraham, puesto que la cualidad más destacada de Abraham era la
generosidad. Un judío debe siempre querer emular a nuestro
gran patriarca Abraham.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
"…que
los pobres sean miembros de tu hogar…". Esto quiere decir,
que si quieres contratar sirvientes, no tomes personas de afuera, sino
que debes ofrecerle el trabajo a un judío pobre, para que tu propia
gente se beneficie, como generalmente se dice: "La caridad comienza por
casa". Similarmente, si tienes trabajo para ofrecer, dáselo
a tu gente y no a extraños. En tus negocios debes dar
preferencia a tu propia gente también.
De
acuerdo a otros comentaristas, "que los pobres sean miembros de tu
hogar", está relacionado con la primera enseñanza: "Que
tu casa esté ampliamente abierta". Nos enseña
la Mishná que debes hacer "que tu casa este ampliamente abierta"
aún si esto conlleva a que "los pobres sean miembros de tu hogar",
o sea, que los miembros de tu hogar se empobrezcan. Es muy
bueno dar caridad a los pobres, aunque provoques que tu familia se arregle
con menos medios, puesto que la caridad que tu haces en este mundo te
dará méritos para el Mundo Venidero.
Otros
dicen que la enseñanza "que los pobres sean miembros de tu hogar"
quiere decir que debes tratarlos como miembros de tu familia. Cuando
das caridad, debes hacerlo de manera agradable y con buenas palabras,
así como si le estuvieras dando algo a algún miembro de tu familia.
Cuando
tu le das pan a tu familia, lo haces con la cara llena de felicidad y
no lo consideras una carga. Cuando le des al pobre, también
tienes que hacerlo con alegría y por sobre todo, sin humillarlo.
Asimismo,
podemos interpretar esta Mishná de la siguiente manera: "Que tu casa
esté ampliamente abierta y considera a los miembros de tu hogar como
si fueran pobres". Que tu casa esté abierta para dar caridad
y hacer actos de bondad, puesto que los miembros de tu propio
hogar pueden llegar a ser pobres algún día. No desprecies
a los pobres por el solo hecho de que tienes dinero, ya que nadie sabe
hasta quien puede llegar el dolor de la pobreza.
El
mundo es como una rueda que gira, donde hay personas que ascienden y otras
que descienden constantemente. Si la pobreza no llegó
hasta ti, puede llegar hasta tus hijos o nietos. Pero si tú
eres amable con los pobres ahora, puedes tener la esperanza de que en
caso de que tus hijos necesiten de alguien, otras personas serán
amables con ellos.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
Mishná
6
"Iehoshúa
hijo de Perajiá y Nitái de Arbel recibieron (la Torá)
de ellos. Iehoshúa hijo Perajiá dice: Hazte de
un maestro, adquiere para ti un amigo y juzga a toda persona para bien".
"Hazte
de un maestro, adquiere para ti un amigo".Con estas
simples palabras Rabí Iehoshúa Ben Perajiá nos quiere enseñar
cuánta precaución debemos tomar y cuánto cuidado debemos
poner cuando elegimos a las personas que nos rodean.
Si
prestamos atención a sus palabras, notaremos que al hablar del maestro
es utilizado el verbo hacer ("hazte de un maestro") pero al hablar
del amigo se utiliza el verbo adquirir ("adquiere para ti un amigo"). ¿Por
qué ha sido utilizado un lenguaje diferente en cada caso?
Rabí
Iehoshúa Ben Perajiá nos enseña que la persona no debe
contentarse con tener buenos amigos, sino que también debe buscar
un maestro para su vida. Un maestro que tenga sabiduría
y experiencia. También nos enseña que debemos darle una importancia
mayor al maestro de la que le damos al amigo. Por su naturaleza,
el ser humano tiende a valorar más las cosas que él mismo crea
o hace con sus propias manos, que las cosas que compra o adquiere con
su dinero. Es por eso que cuando habla del maestro utiliza
el verbo hacer, demostrando así cuánta importancia hay que darle
a alguien que nos guíe en la vida, sin importar que edad tengamos
y que experiencias hayamos vivenciado.
(Basado
en el comentario "Séfer Musar" de Rabí Iosef Ibn Ajnín,
f. 1224)