"Rabí
dice: ¿Cuál es el camino recto que debe elegir el hombre para sí
mismo? Todo [camino] que es bello para quien lo hace
y lo embellece ante su prójimo. Sé cuidadoso tanto
con las mitzvot menos importantes como con las de mayor importancia, ya
que tú no sabes la recompensa de las mitzvot. Calcula
la pérdida que conlleva una mitzvá en contraposición con
su recompensa, y la ganancia de una transgresión en contraposición
con su pérdida. Observa tres cosas y no vendrás a
pecar: Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo que ve, un oído
que escucha, y todas tus acciones en el libro son registradas".
"Observa
tres cosas y no vendrás a pecar: Sabe qué es lo que hay por
sobre ti: un ojo que ve, un oído que escucha, y todas tus acciones
en el libro son registradas". La explicación de estas
palabras es simple: D'os conoce todas las acciones de los hombres y recuerda
todo como si se escribiera delante de Él, y de acuerdo con sus acciones
Él le retribuirá al hombre. Sin embargo, es extraño
que la Mishná haya enumerado a estas tres cosas como si fueran distintas,
ya que ellas en realidad son una sola cosa.
Pero
la verdad es que a través de este ejemplo la Mishná nos quiere
dar un efectivo consejo para que lo apliquemos en nuestras vidas: así
como delante de reyes y príncipes, o delante de sabios y personas
importantes, la persona se avergonzaría de realizar malos actos o
de hablar inapropiadamente, asimismo él tiene que sentirse que está
delante de D'os todo el tiempo, y esto debe ser igual para él como
si estuviera delante de otros hombres. De esa manera el hombre
cuidará su camino para no pecar en contra de su alma.
Es
por eso que dijo: "Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo
que ve, un oído que escucha". No es que realmente en el cielo
hay un ojo o un oído, pero enumeró estas dos cosas - el ojo:
por las acciones, y el oído: por el hablar - para enseñarte
que no hay acción que quede oculta delante de Él. Y
la tercera cosa: "todas tus acciones en el libro son registradas",
quiere decir que no hay olvido en el cielo y todo está ordenado como
si estuviera registrado en un libro.
Y
si la persona prestará atención a la recompensa que encontrará
finalmente, seguro se abstendrá de realizar malas acciones, y por
eso dijo: "Observa tres cosas y no vendrás a pecar".
(Basado
en el comentario de Rabenu Ioná, 1196 - 1263)
Mishná
2
"Rabán
Gamliel, el hijo de Rabí Iehudá Hanasí, dice: Es bueno
el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse
por ambos, provoca que el pecado sea olvidado; y toda Torá que no
está acompañada de un trabajo, finalmente quedará anulada
y provocará el pecado. Todos aquellos que trabajan con
la comunidad, que lo hagan por el Nombre del Cielo, pues son ayudados
por el mérito de sus padres y su rectitud dura por siempre. Y
ustedes, Yo os retribuiré mucho como si hubieran hecho".
"Rabán
Gamliel, el hijo de Rabí Iehudá Hanasí, dice: Es bueno
el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse
por ambos, provoca que el pecado sea olvidado; y toda Torá que no
está acompañada de un trabajo, finalmente quedará anulada
y provocará el pecado". Nuestra Mishná
nos enseña que el hombre no sólo debe esforzarse estudiando
la Torá sino que también debe preocuparse en mantener a su familia. Evidentemente
el hombre no debe decidir estudiar Torá todo el día, pensando
que seguro D'os le mandará "el dinero del cielo" sin tener la necesidad
de trabajar por su alimento, ya que no así D'os creó Su mundo.
Por
eso, quien desee profundizar sus conocimientos de Torá para luego
enseñar todo ese legado a nuestros hermanos, o para desempeñar
algún cargo de dirigencia comunitaria, debe tratar de buscar alguna
institución que esté interesada en mantener encendida la llama
del judaísmo en los corazones de las futuras generaciones, becando
a personas que sientan sobre ellas la responsabilidad de la espiritualidad
del pueblo de Israel, para que puedan estudiar Torá, olvidándose
durante ese tiempo de estudio, del peso de la parnasá (sustento).
De
todas formas quienes deban trabajar para mantener sus hogares, deben seguir
literalmente las palabras de la Mishná que dice: "Es bueno el
estudio de la Torá junto con el trabajo", es decir que ellos
deben pensar y sentir todo el tiempo, que en importancia, primero está
el estudio de la Torá y luego el trabajo, aunque de hecho ellos deban
dedicarse más horas por día al trabajo de lo que se dedican
al estudio. Esto también está expresado en el capítulo
anterior: "Shamái dice: Haz de tu estudio de Torá algo fijo…"
(Avot 1:15).
También
ellos deben recordar que: "el esforzarse por ambos, provoca que el
pecado sea olvidado", pues si ellos acompañan su trabajo con
el estudio de la Torá ellos no llegarán a pecar, en ninguna
de las variadas formas posibles.
Por
ejemplo: alguien que trabaja en relación de dependencia, no aprenderá
a llegar tarde a su trabajo o a salir antes de hora sin el permiso de
su empleador, tampoco se tomará más tiempo para descansar del
que generalmente se acostumbra y tampoco hablará por teléfono
por sus asuntos personales o familiares, más de lo que generalmente
se acostumbra - sin pedirle permiso a su empleador.
O
si él es el dueño de su propio negocio, no aprenderá a
decirle a sus clientes que su mercadería es de mejor calidad de lo
que en realidad es, no acostumbrará a demorarse en el pago de los
salarios a sus empleados, etc.
¿Cómo
se logrará no llegar al pecado a través del compartir el estudio
con el trabajo? Muy simple, cuando la persona estudie Torá
o vaya a escuchar una clase de Torá todos los días después
de su horario normal de trabajo, él verá que en la Torá
está escrito: "No robaréis, no cometeréis fraude y no
os mintáis un hombre a su prójimo" (Vaikrá -Levítico-
19:11) o versículos similares, y se alejará de todas las prohibiciones. Es
por eso que "Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo,
ya que el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado".
(Basado
en el comentario "Maguén Avot" de Rabí Shimón Bar
Tzémaj, 1361 - 1444)
Mishná
3
"Sean
cuidadosos con la autoridad gubernamental pues ellos sólo acercan
a la persona para su interés; se muestran como amigos en el momento
de su beneficio mas no ayudan a la persona cuando los necesita".
Mishná
4
"Él
(Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si
fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya. Anula
tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros
ante tu voluntad".
"Él
(Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si
fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya". Cuando
tú cumples con la voluntad de D'os debiendo gastar mucho dinero para
obedecer uno de sus mandamientos, asegúrate de hacer la voluntad
de D'os como si estuvieras realizando tu propio deseo. Cuando
gastas dinero para comprar ropa o buena comida, lo gastas de buena gana,
sin preocuparte por ello. Similarmente, cuando gastes dinero
para cumplir con una mitzvá - que es la voluntad de D'os - también
tienes que hacerlo con entusiasmo y de buena gana, sin sentir que es una
carga para ti.
Si
tú haces esto, D'os también complacerá tus deseos, colmándote
de benevolencia, voluntaria y amablemente, ya que éste es Su comportamiento
característico.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
"Anula
tu voluntad ante la Suya para que Él anule la voluntad de otros ante
tu voluntad". Cuando tus pasiones te lleven a pecar, no les hagas
caso. Haz desaparecer tu deseo de pecar, a causa de la voluntad
de D'os, pues Él te ordenó en Su Torá no cometer ese pecado.
Si
tú haces esto tendrás la buena fortuna de que cuando algún
enemigo se levante en tu contra para hacerte daño, D'os impondrá
Su voluntad sobre él y no tendrá el poder para dañarte.
Esta será tu recompensa por desistir del pecado por la única
razón de querer obedecer la voluntad de D'os.
Otros
comentaristas opinan que no se debe leer en la Mishná "kirtzonjá"
- literalmente: "como tu voluntad", sino que se lee "birtzonjá"-
que significa: "con tu voluntad", como diciendo: "Haz Su voluntad con
tu voluntad para que Él haga tu voluntad coSu voluntad". Cuando
lleves a cabo la voluntad de D'os observando los mandamientos, hazlo por
tu propia elección y no como si estuvieras forzado a hacerlo. Hazlo
con alegría y regocijo.
Entonces
D'os complacerá tu deseo de manera similar. Cuando D'os
te de bienestar, no te lo dará de la misma manera que se lo da a
un malvado. D'os puede enviarle bienestar a los malvados en
este mundo, pero Él lo hace con enojo. La única razón
por la que Él les da bienestar es para retribuirles en este mundo
por lo bueno que hayan hecho, haciéndolos desaparecer así del
Mundo Venidero. Pero cuando Él te colmará de bienestar,
lo hará de tal manera que todo irá bien para ti tanto
en este mundo como en el Venidero.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
Mishná
5
"Hilel
dice: No te apartes de la comunidad y no confíes en ti hasta
el día de tu muerte, no juzgues a tu prójimo hasta estar en
su lugar; no digas que algo no se puede escuchar, pues finalmente se escuchará;
y no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás".
"Hilel
dice: No te apartes de la comunidad…". El gran Sabio
Hilel nos enseña que no debemos apartarnos de nuestra comunidad cuando
ésta tiene problemas, aún si no tenemos ninguna responsabilidad
en aquellos problemas.
La
persona no debe decir: "Puesto que yo no tengo nada que ver con este problema,
no voy a preocuparme por los demás. Mejor voy a mi casa
a comer, beber y vivir en paz".
Si
el hombre hace esto, los dos ángeles que lo acompañan pondrán
sus "manos" en su cabeza y dirán: "Este hombre se ha separado de
la comunidad. Que no tenga el mérito de ver el consuelo
de ella y que muera antes de tiempo".
Por
el contrario, cuando el hombre toma parte en los sufrimientos de la comunidad,
será merecedor de ver el consuelo de ella.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
"…no
juzgues a tu prójimo hasta estar en su lugar". Cuando
veas a tu prójimo pecando o haciendo algo erróneo, no lo juzgues
diciendo: "Qué tonto! Él no puede controlarse a sí mismo
y por eso ha pecado. Si yo hubiese estado en su lugar, nunca
hubiese cometido semejante error".
Tú
no sabes. Quizás, si hubieses estado en esa misma situación,
no hubieses actuado mejor. Y aún más, quizás
hubieses actuado peor que la otra persona.
Es
por eso, que no debes juzgar a tu prójimo como culpable. Quizás
algún día te encontrarás en la misma situación y no
podrás controlarte a ti mismo para no pecar. Si juzgas
a tu prójimo duramente, tú también serás juzgado duramente.
Siempre
tienes que tratar de pensar bien sobre las acciones de los otros, aunque
esto signifique un esfuerzo para ti.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
"…y
no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás". Mediante
estas simples palabras el gran sabio Hilel (siglo I a.e.c. aprox.) nos
enseña cuál debe ser nuestra perspectiva sobre las cosas que
nos suceden en la vida.
Nosotros
consideramos que nuestra vida tiene un rumbo (generalmente la dirección
que nosotros le hemos querido dar). En la mayoría de los
casos, tenemos un estilo de vida que nos gusta y se acomoda a nuestras
necesidades y aspiraciones. Por supuesto que en la vida hay
momentos en los que situaciones externas provocan que nos desviemos un
poco de aquel camino tan pensado, pero intentamos volver rápidamente
a la rutina apenas pase ese rato de "tormenta".
Sin
embargo, esta visión de las cosas le puede provocar a la persona
mucha angustia. Es verdad que a todos nos encantaría saber
el futuro pero, de hecho, no hay persona que pueda - en la mayoría
de los casos - prever lo que le ocurrirá.
Hay
otros que para su mala fortuna, ven que su vida está plagada de situaciones
que no los dejan vivir tranquilos, y eso los afecta mucho; hasta tal punto
que sienten que no quieren vivir más, pues "la vida" les ha jugado
una mala pasada.
La
verdad es que la Torá nos viene a enseñar otra forma de encarar
nuestras vidas. No sólo es una manera más optimista
- ya que ayuda a la persona a salir adelante de sus problemas más
fácil y rápidamente - sino que es una visión más real,
más verdadera.
Nos
enseñan Nuestros Sabios que D'os creó la Torá antes que
el mundo. D'os observó la Torá y basado en ella creó
el mundo, este mundo que nos rodea (Véase el comienzo del Midrash
Bereshit Rabá y el libro del Zohar en la parashá Terumá
pag. 161a). De este dato podemos entender que la Torá
no es un elemento externo al mundo, que nos viene a enseñar cómo
debemos actuar para ir en contra de la corriente. La Torá
es el "manual de instrucciones" que nos enseña cómo vivir utilizando
nuestro mundo de la mejor manera posible. La Torá nos
enseña de qué manera se vive correctamente y a pesar de que
aparentemente el que cumple con la Torá es "un poco raro", en realidad
deberíamos entender que los "un poco raros" son los que no cumplen
con ella.
Todo
lo que ocurre en el mundo tiene un motivo y nuestro Creador lo sabe. Eso
nos tiene que alcanzar para encaminar nuestra vida por el camino de la
Torá. Hilel, el sabio, nos quiere enseñar que todo
lo que ocurre en el mundo en general y con nosotros en particular, ya
sean situaciones que nos agradan o que nos desagradan, son situaciones
absolutamente normales. Las cosas que nos puedan provocar tristeza
son tan normales como las que nos provocan felicidad. Todas
las situaciones son normales, pues D'os las creó y las puso delante
de nuestras vidas.
D'os
no planeó para nosotros una vida que únicamente esté llena
de satisfacciones. La verdad es que debemos recordar en todo
momento que el judaísmo proclama que hay otro mundo. Ese mundo por
venir en el que recibiremos la recompensa por nuestras buenas acciones. Ese
es el mundo verdadero y éste es como una antesala. Es
por eso que en realidad no debemos clasificar a las situaciones que vivimos
como buenas o malas pues todas tienen un objetivo, sin lugar a dudas. Y
es por eso que debemos ver que a lo largo de toda nuestra vida siempre
estuvimos encaminados. No hubieron situaciones buenas o malas. No
existieron "momentos de tormenta" así como tampoco "de cielo despejado".
Es
por eso que Hilel nos dice que debemos estudiar la Torá en todo momento
y en toda circunstancia. No debemos decir: "cuando me desocupe,
estudiaré" o "cuando me jubile, estudiaré" o "cuando junte suficiente
dinero como para vivir bien y tranquilo, estudiaré". Tal
vez no lleguemos a jubilarnos o a juntar mucho dinero o simplemente, tal
vez nunca terminarán nuestras ocupaciones - que en definitiva son
nuestras preocupaciones.
Debemos
intentar vivir felices cada momento, tanto los que a nuestro limitado
entendimiento son buenos como los que no nos parecen tan buenos, pues
la realidad no es siempre como pensamos que la vemos.
Por
otro lado, Rabí Israel Lipschitz (1782 - 1860) en su comentario "Tiféret
Israel", nos hace ver que Hilel también quiere enseñarnos
que no debemos decir: "cuando tenga una hora libre estudiaré", pues
tal vez, sólo tengamos media hora cada día. Quien
aproveche cada instante de su vida, será el más agraciado.
(Escrito
por el Rav Iehuda Levi basado en el libro "Sifté Jaim" de
Rabí Jaim Fridlander, f. 1986)
Mishná
6
"Él
(Hilel) solía decir: No existe un ignorante que sea temeroso
del pecado, ni existe un hombre simple que sea piadoso; el vergonzoso
no estudia y quien es demasiado estricto no puede enseñar; quien
incrementa su comerciar no acrecienta su sabiduría; y donde no hay
hombres trata de ser hombre".
"…quien
incrementa su comerciar no acrecienta su sabiduría…". Hilel
nos enseña que por cuanto que él se dedica asiduamente al comercio,
yendo todos los días de ciudad en ciudad, por cuanto que su mente
está ocupada permanentemente en sus asuntos y su pensamiento está
agobiado por su diario quehacer, su mente no puede estar desocupada para
estudiar Torá, e incluso cuando él se dedique al estudio de
la Torá no podrá concentrarse y estudiará superficialmente. Él
no podrá introducirse en la profundidad del estudio, y no podrá
obtener mucho provecho de él, pues en verdad él no busca a la
Torá con todo su corazón, y es por eso que Hildijo que él
"no acrecienta su sabiduría" y no dijo que él: "no estudia"
como había dicho anteriormente ("el vergonzoso no estudia"),
pues en realidad sí estudia, mas no acrecienta sabiduría.
Y
a eso se refirieron Nuestros Sabios - de bendita memoria - en el Talmud
(Eruvín 55a) comentando los versículos (Devarim -Deuteronomio-
30:12-13):
"Dijo
Rabí Iojanán: 'No en los cielos está ella…' -
ella (la Torá) no será encontrada en los orgullosos,
'y tampoco allende el mar está ella…' - ella no será
encontrada en los vendedores ambulantes ni en los comerciantes".
(Basado
en el comentario "Séfer Musar" de Rabí Iosef Ibn Ajnín,
f. 1224)
Un
Juez Justo
Mishná
7
"Él
(Hilel) también vió un cráneo que flotaba sobre
el agua. Le dijo a él: Por cuanto que ahogaste te han ahogado, pero
finalmente quienes te han ahogado también serán ahogados".
¿Cómo
Hilel sabía que ese cráneo perteneció a un hombre que mató
a otros?
Los
comentaristas explican que Hilel reconoció aquel cráneo y sabía
que pertenecía a un conocido ladrón y asesino. Ahora, otros
ladrones le hicieron lo mismo que él solía hacer con las personas.
Pero Hilel le dijo que con ellos ocurrirá lo mismo.
Hilel
le dijo: "Pero finalmente quienes te han ahogado también
serán ahogados", y esto nos enseña - comenta Rabí Jaim
Iosef David Azulai en su libro "Pétaj Enaim" - que a pesar
de que tal vez aquellos asesinos mueran como todas las personas, finalmente
ellos regresarán a este mundo y serán asesinados. Pero estos
cálculos están totalmente ocultos de nosotros y alejados de
nuestra comprensión y sólo D'os los conoce.
Mishná
8
"Él
(Hilel) solía decir: Si incrementa carne incrementa gusanos;
si incrementa bienes incrementa preocupación; si incrementa mujeres
incrementa brujería; si incrementa siervas incrementa inmoralidad;
si incrementa servidores incrementa robos; si incrementa Torá incrementa
vida; si incrementa ieshivá incrementa sabiduría; si incrementa
consejo incrementa entendimiento; si incrementa caridad incrementa paz. Si
adquirió una buena fama la adquirió para sí mismo; si adquirió
palabras de Torá adquirió vida en el mundo venidero".
Esta
Mishná está ordenada siguiendo el proceso que siguen muchas
personas (desgraciadamente). Al comienzo, quien tiene un poco
de dinero se lo gasta consumiendo buena comida. Luego, él se preocupa
con todas sus fuerzas en obtener cada vez más ganancias. Después
de que se hizo una persona de dinero y puede llegar a mantener a varias
mujeres, se dedica por todos los medios a conseguirlas. Más
tarde al ver que cada una de ellas necesita ayuda en sus quehaceres, él
consigue para ellas quienes las ayuden. Finalmente, al ver
que tiene tantos gastos, la persona termina ampliando sus negocios y empleando
a más y más personal.
Pero
el Sabio Hilel nos viene a enseñar mediante esta Mishná que
todos los excesos son negativos para la persona excepto el exceso de Torá
y de sabiduría. Pues "si adquirió una buena fama
la adquirió para sí mismo" - solamente en este mundo,
pero "si adquirió palabras de Torá adquirió vida en
el mundo venidero".
(Basado
en el comentario de Rabí Ovadiá Bartenura, 1440 - 1516)
Mishná
9
"Rabán
Iojanán Ben Zakái recibió (la Torá) de Hilel
y Shamái. Él solía decir: Si estudiaste mucha
Torá no te consideres algo especial, pues para eso fuiste creado".
Mishná
10
"Cinco
alumnos tuvo Rabán Iojanán Ben Zakái y ellos son: Rabí
Eliézer Ben Orkenós, Rabí Iehoshúa Ben Jananiá,
Rabí Iosé Hacohén, Rabí Shimón Ben Netanel y
Rabí Elazar Ben Araj".
Esta
Mishná es algo extraña. Por un lado debemos comprender
por qué ha sido escrita esta información técnica separada
de la Mishná siguiente, que comienza con las palabras: "Él
(Rabán Iojanán Ben Zakái) acostumbraba relatar las
cualidades de cada uno (de sus alumnos)…", pues generalmente
cada Mishná debe ser una unidad que en si misma contiene alguna enseñanza,
pero aquí aparentemente no hay ninguna enseñanza especial. Además,
es necesario entender por qué el autor de la Mishná dijo que
"Cinco alumnos tuvo Rabán Iojanán Ben Zakái", como
si quisiera dar a entender que solamente fueron cinco, y no más.
La
respuesta es que la persona que enseña a los demás a pesar de
que pueda tener mucho beneficio de las enseñanzas de sus propios
maestros, de quien más beneficio obtiene es de sus propios alumnos,
como dijo Rabí Iehudá Hanasí: "Mucha Torá estudié
de mis maestros, de mis compañeros más que de mis maestros y
de mis alumnos más que de todos" (Makot 10:1). Sin
embargo, este gran beneficio el maestro no lo puede obtener de todos sus
alumnos, sino sólo de al |