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Pirké Avot


Pirke Avot Capitulo 2
Por. Rav Iehuda Levi



"Rabí dice: ¿Cuál es el camino recto que debe elegir el hombre para sí mismo?  Todo [camino] que es bello para quien lo hace y lo embellece ante su prójimo.  Sé cuidadoso tanto con las mitzvot menos importantes como con las de mayor importancia, ya que tú no sabes la recompensa de las mitzvot.  Calcula la pérdida que conlleva una mitzvá en contraposición con su recompensa, y la ganancia de una transgresión en contraposición con su pérdida.  Observa tres cosas y no vendrás a pecar: Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo que ve, un oído que escucha, y todas tus acciones en el libro son registradas".   

"Observa tres cosas y no vendrás a pecar: Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo que ve, un oído que escucha, y todas tus acciones en el libro son registradas".  La explicación de estas palabras es simple: D'os conoce todas las acciones de los hombres y recuerda todo como si se escribiera delante de Él, y de acuerdo con sus acciones Él le retribuirá al hombre.  Sin embargo, es extraño que la Mishná haya enumerado a estas tres cosas como si fueran distintas, ya que ellas en realidad son una sola cosa.

Pero la verdad es que a través de este ejemplo la Mishná nos quiere dar un efectivo consejo para que lo apliquemos en nuestras vidas: así como delante de reyes y príncipes, o delante de sabios y personas importantes, la persona se avergonzaría de realizar malos actos o de hablar inapropiadamente, asimismo él tiene que sentirse que está delante de D'os todo el tiempo, y esto debe ser igual para él como si estuviera delante de otros hombres.  De esa manera el hombre cuidará su camino para no pecar en contra de su alma.

Es por eso que dijo: "Sabe qué es lo que hay por sobre ti: un ojo que ve, un oído que escucha". No es que realmente en el cielo hay un ojo o un oído, pero enumeró estas dos cosas - el ojo: por las acciones, y el oído: por el hablar - para enseñarte que no hay acción que quede oculta delante de Él.  Y la tercera cosa: "todas tus acciones en el libro son registradas", quiere decir que no hay olvido en el cielo y todo está ordenado como si estuviera registrado en un libro.

Y si la persona prestará atención a la recompensa que encontrará finalmente, seguro se abstendrá de realizar malas acciones, y por eso dijo: "Observa tres cosas y no vendrás a pecar".

(Basado en el comentario de Rabenu Ioná, 1196 - 1263)

Mishná 2

"Rabán Gamliel, el hijo de Rabí Iehudá Hanasí, dice: Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado; y toda Torá que no está acompañada de un trabajo, finalmente quedará anulada y provocará el pecado.  Todos aquellos que trabajan con la comunidad, que lo hagan por el Nombre del Cielo, pues son ayudados por el mérito de sus padres y su rectitud dura por siempre.  Y ustedes, Yo os retribuiré mucho como si hubieran hecho".

"Rabán Gamliel, el hijo de Rabí Iehudá Hanasí, dice: Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado; y toda Torá que no está acompañada de un trabajo, finalmente quedará anulada y provocará el pecado".  Nuestra Mishná nos enseña que el hombre no sólo debe esforzarse estudiando la Torá sino que también debe preocuparse en mantener a su familia.  Evidentemente el hombre no debe decidir estudiar Torá todo el día, pensando que seguro D'os le mandará "el dinero del cielo" sin tener la necesidad de trabajar por su alimento, ya que no así D'os creó Su mundo.

Por eso, quien desee profundizar sus conocimientos de Torá para luego enseñar todo ese legado a nuestros hermanos, o para desempeñar algún cargo de dirigencia comunitaria, debe tratar de buscar alguna institución que esté interesada en mantener encendida la llama del judaísmo en los corazones de las futuras generaciones, becando a personas que sientan sobre ellas la responsabilidad de la espiritualidad del pueblo de Israel, para que puedan estudiar Torá, olvidándose durante ese tiempo de estudio, del peso de la parnasá (sustento).

De todas formas quienes deban trabajar para mantener sus hogares, deben seguir literalmente las palabras de la Mishná que dice: "Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo", es decir que ellos deben pensar y sentir todo el tiempo, que en importancia, primero está el estudio de la Torá y luego el trabajo, aunque de hecho ellos deban dedicarse más horas por día al trabajo de lo que se dedican al estudio.  Esto también está expresado en el capítulo anterior: "Shamái dice: Haz de tu estudio de Torá algo fijo…" (Avot 1:15).

También ellos deben recordar que: "el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado", pues si ellos acompañan su trabajo con el estudio de la Torá ellos no llegarán a pecar, en ninguna de las variadas formas posibles.

Por ejemplo: alguien que trabaja en relación de dependencia, no aprenderá a llegar tarde a su trabajo o a salir antes de hora sin el permiso de su empleador, tampoco se tomará más tiempo para descansar del que generalmente se acostumbra y tampoco hablará por teléfono por sus asuntos personales o familiares, más de lo que generalmente se acostumbra - sin pedirle permiso a su empleador.  

O si él es el dueño de su propio negocio, no aprenderá a decirle a sus clientes que su mercadería es de mejor calidad de lo que en realidad es, no acostumbrará a demorarse en el pago de los salarios a sus empleados, etc.

¿Cómo se logrará no llegar al pecado a través del compartir el estudio con el trabajo?  Muy simple, cuando la persona estudie Torá o vaya a escuchar una clase de Torá todos los días después de su horario normal de trabajo, él verá que en la Torá está escrito: "No robaréis, no cometeréis fraude y no os mintáis un hombre a su prójimo" (Vaikrá -Levítico- 19:11) o versículos similares, y se alejará de todas las prohibiciones.  Es por eso que "Es bueno el estudio de la Torá junto con el trabajo, ya que el esforzarse por ambos, provoca que el pecado sea olvidado".    

(Basado en el comentario "Maguén Avot" de Rabí Shimón Bar Tzémaj, 1361 - 1444)  

Mishná 3

"Sean cuidadosos con la autoridad gubernamental pues ellos sólo acercan a la persona para su interés; se muestran como amigos en el momento de su beneficio mas no ayudan a la persona cuando los necesita".

Mishná 4

"Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya.  Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad".

"Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya".  Cuando tú cumples con la voluntad de D'os debiendo gastar mucho dinero para obedecer uno de sus mandamientos, asegúrate de hacer la voluntad de D'os como si estuvieras realizando tu propio deseo.  Cuando gastas dinero para comprar ropa o buena comida, lo gastas de buena gana, sin preocuparte por ello.  Similarmente, cuando gastes dinero para cumplir con una mitzvá - que es la voluntad de D'os - también tienes que hacerlo con entusiasmo y de buena gana, sin sentir que es una carga para ti.

Si tú haces esto, D'os también complacerá tus deseos, colmándote de benevolencia, voluntaria y amablemente, ya que éste es Su comportamiento característico.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)   

"Anula tu voluntad ante la Suya para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad". Cuando tus pasiones te lleven a pecar, no les hagas caso.  Haz desaparecer tu deseo de pecar, a causa de la voluntad de D'os, pues Él te ordenó en Su Torá no cometer ese pecado.

Si tú haces esto tendrás la buena fortuna de que cuando algún enemigo se levante en tu contra para hacerte daño, D'os impondrá Su voluntad sobre él y no tendrá el poder para dañarte. Esta será tu recompensa por desistir del pecado por la única razón de querer obedecer la voluntad de D'os.

Otros comentaristas opinan que no se debe leer en la Mishná "kirtzonjá" - literalmente: "como tu voluntad", sino que se lee "birtzonjá"- que significa: "con tu voluntad", como diciendo: "Haz Su voluntad con tu voluntad para que Él haga tu voluntad coSu voluntad".  Cuando lleves a cabo la voluntad de D'os observando los mandamientos, hazlo por tu propia elección y no como si estuvieras forzado a hacerlo.  Hazlo con alegría y regocijo.

Entonces D'os complacerá tu deseo de manera similar.  Cuando D'os te de bienestar, no te lo dará de la misma manera que se lo da a un malvado.  D'os puede enviarle bienestar a los malvados en este mundo, pero Él lo hace con enojo.  La única razón por la que Él les da bienestar es para retribuirles en este mundo por lo bueno que hayan hecho, haciéndolos desaparecer así del Mundo Venidero.  Pero cuando Él te colmará de bienestar, lo hará de tal manera  que todo irá bien para ti tanto en este mundo como en el Venidero.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)  

Mishná 5

"Hilel dice: No te apartes de la comunidad y no confíes en ti  hasta el día de tu muerte, no juzgues a tu prójimo hasta estar en su lugar; no digas que algo no se puede escuchar, pues finalmente se escuchará; y no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás".

"Hilel dice: No te apartes de la comunidad…".  El gran Sabio Hilel nos enseña que no debemos apartarnos de nuestra comunidad cuando ésta tiene problemas, aún si no tenemos ninguna responsabilidad en aquellos problemas.

La persona no debe decir: "Puesto que yo no tengo nada que ver con este problema, no voy a preocuparme por los demás.  Mejor voy a mi casa a comer, beber y vivir en paz".

Si el hombre hace esto, los dos ángeles que lo acompañan pondrán sus "manos" en su cabeza y dirán: "Este hombre se ha separado de la comunidad.  Que no tenga el mérito de ver el consuelo de ella y que muera antes de tiempo".

Por el contrario, cuando el hombre toma parte en los sufrimientos de la comunidad, será merecedor de ver el consuelo de ella.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

"…no juzgues a tu prójimo hasta estar en su lugar".  Cuando veas a tu prójimo pecando o haciendo algo erróneo, no lo juzgues diciendo: "Qué tonto! Él no puede controlarse a sí mismo y por eso ha pecado.  Si yo hubiese estado en su lugar, nunca hubiese cometido semejante error".

Tú no sabes.  Quizás, si hubieses estado en esa misma situación, no hubieses actuado mejor.  Y aún más, quizás hubieses actuado peor que la otra persona.

Es por eso, que no debes juzgar a tu prójimo como culpable.  Quizás algún día te encontrarás en la misma situación y no podrás controlarte a ti mismo para no pecar.  Si juzgas a tu prójimo duramente, tú también serás juzgado duramente.

Siempre tienes que tratar de pensar bien sobre las acciones de los otros, aunque esto signifique un esfuerzo para ti.

(Basado en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)

"…y no digas: 'cuando me desocupe, estudiaré', pues tal vez no te desocuparás".  Mediante estas simples palabras el gran sabio Hilel (siglo I a.e.c. aprox.) nos enseña cuál debe ser nuestra perspectiva sobre las cosas que nos suceden en la vida.

Nosotros consideramos que nuestra vida tiene un rumbo (generalmente la dirección que nosotros le hemos querido dar).  En la mayoría de los casos, tenemos un estilo de vida que nos gusta y se acomoda a nuestras necesidades y aspiraciones.  Por supuesto que en la vida hay momentos en los que situaciones externas provocan que nos desviemos un poco de aquel camino tan pensado, pero intentamos volver rápidamente a la rutina apenas pase ese rato de "tormenta".

Sin embargo, esta visión de las cosas le puede provocar a la persona mucha angustia.  Es verdad que a todos nos encantaría saber el futuro pero, de hecho, no hay persona que pueda - en la mayoría de los casos - prever lo que le ocurrirá.  

Hay otros que para su mala fortuna, ven que su vida está plagada de situaciones que no los dejan vivir tranquilos, y eso los afecta mucho; hasta tal punto que sienten que no quieren vivir más, pues "la vida" les ha jugado una mala pasada.

La verdad es que la Torá nos viene a enseñar otra forma de encarar nuestras vidas.  No sólo es una manera más optimista - ya que ayuda a la persona a salir adelante de sus problemas más fácil y rápidamente - sino que es una visión más real, más verdadera.

Nos enseñan Nuestros Sabios que D'os creó la Torá antes que el mundo.  D'os observó la Torá y basado en ella creó el mundo, este mundo que nos rodea (Véase el comienzo del Midrash Bereshit Rabá y el libro del Zohar en la parashá Terumá pag. 161a).  De este dato podemos entender que la Torá no es un elemento externo al mundo, que nos viene a enseñar cómo debemos actuar para ir en contra de la corriente.  La Torá es el "manual de instrucciones" que nos enseña cómo vivir utilizando nuestro mundo de la mejor manera posible.  La Torá nos enseña de qué manera se vive correctamente y a pesar de que aparentemente el que cumple con la Torá es "un poco raro", en realidad deberíamos entender que los "un poco raros" son los que no cumplen con ella.

Todo lo que ocurre en el mundo tiene un motivo y nuestro Creador lo sabe.  Eso nos tiene que alcanzar para encaminar nuestra vida por el camino de la Torá.  Hilel, el sabio, nos quiere enseñar que todo lo que ocurre en el mundo en general y con nosotros en particular, ya sean situaciones que nos agradan o que nos desagradan, son situaciones absolutamente normales.  Las cosas que nos puedan provocar tristeza son tan normales como las que nos provocan felicidad.  Todas las situaciones son normales, pues D'os las creó y las puso delante de nuestras vidas.  

D'os no planeó para nosotros una vida que únicamente esté llena de satisfacciones.  La verdad es que debemos recordar en todo momento que el judaísmo proclama que hay otro mundo. Ese mundo por venir en el que recibiremos la recompensa por nuestras buenas acciones.  Ese es el mundo verdadero y éste es como una antesala.  Es por eso que en realidad no debemos clasificar a las situaciones que vivimos como buenas o malas pues todas tienen un objetivo, sin lugar a dudas.  Y es por eso que debemos ver que a lo largo de toda nuestra vida siempre estuvimos encaminados.  No hubieron situaciones buenas o malas.  No existieron "momentos de tormenta" así como tampoco "de cielo despejado".

Es por eso que Hilel nos dice que debemos estudiar la Torá en todo momento y en toda circunstancia.  No debemos decir: "cuando me desocupe, estudiaré" o "cuando me jubile, estudiaré" o "cuando junte suficiente dinero como para vivir bien y tranquilo, estudiaré".  Tal vez no lleguemos a jubilarnos o a juntar mucho dinero o simplemente, tal vez nunca terminarán nuestras ocupaciones - que en definitiva son nuestras preocupaciones.

Debemos intentar vivir felices cada momento, tanto los que a nuestro limitado entendimiento son buenos como los que no nos parecen tan buenos, pues la realidad no es siempre como pensamos que la vemos.

Por otro lado, Rabí Israel Lipschitz (1782 - 1860) en su comentario "Tiféret Israel", nos hace ver que Hilel también quiere enseñarnos que no debemos decir: "cuando tenga una hora libre estudiaré", pues tal vez, sólo tengamos media hora cada día.  Quien aproveche cada instante de su vida, será el más agraciado.

(Escrito por el Rav Iehuda Levi basado en el libro "Sifté Jaim" de Rabí Jaim Fridlander, f. 1986)

Mishná 6

"Él (Hilel) solía decir: No existe un ignorante que sea temeroso del pecado, ni existe un hombre simple que sea piadoso; el vergonzoso no estudia y quien es demasiado estricto no puede enseñar; quien incrementa su comerciar no acrecienta su sabiduría; y donde no hay hombres trata de ser hombre".

"…quien incrementa su comerciar no acrecienta su sabiduría…".  Hilel nos enseña que por cuanto que él se dedica asiduamente al comercio, yendo todos los días de ciudad en ciudad, por cuanto que su mente está ocupada permanentemente en sus asuntos y su pensamiento está agobiado por su diario quehacer, su mente no puede estar desocupada para estudiar Torá, e incluso cuando él se dedique al estudio de la Torá no podrá concentrarse y estudiará superficialmente.  Él no podrá introducirse en la profundidad del estudio, y no podrá obtener mucho provecho de él, pues en verdad él no busca a la Torá con todo su corazón, y es por eso que Hildijo que él "no acrecienta su sabiduría" y no dijo que él: "no estudia" como había dicho anteriormente ("el vergonzoso no estudia"), pues en realidad sí estudia, mas no acrecienta sabiduría.

Y a eso se refirieron Nuestros Sabios - de bendita memoria - en el Talmud (Eruvín 55a) comentando los versículos (Devarim -Deuteronomio- 30:12-13):

"Dijo Rabí Iojanán: 'No en los cielos está ella…' - ella (la Torá) no será encontrada en los orgullosos, 'y tampoco allende el mar está ella…' - ella no será encontrada en los vendedores ambulantes ni en los comerciantes".

(Basado en el comentario "Séfer Musar" de Rabí Iosef Ibn Ajnín, f. 1224)

Un Juez Justo

Mishná 7

"Él (Hilel) también vió un cráneo que flotaba sobre el agua. Le dijo a él: Por cuanto que ahogaste te han ahogado, pero finalmente quienes te han ahogado también serán ahogados".

¿Cómo Hilel sabía que ese cráneo perteneció a un hombre que mató a otros?

Los comentaristas explican que Hilel reconoció aquel cráneo y sabía que pertenecía a un conocido ladrón y asesino. Ahora, otros ladrones le hicieron lo mismo que él solía hacer con las personas. Pero Hilel le dijo que con ellos ocurrirá lo mismo.

Hilel le dijo: "Pero finalmente quienes te han ahogado también serán ahogados", y esto nos enseña - comenta Rabí Jaim Iosef David Azulai en su libro "Pétaj Enaim" - que a pesar de que tal vez aquellos asesinos mueran como todas las personas, finalmente ellos regresarán a este mundo y serán asesinados. Pero estos cálculos están totalmente ocultos de nosotros y alejados de nuestra comprensión y sólo D'os los conoce.

Mishná 8

"Él (Hilel) solía decir: Si incrementa carne incrementa gusanos; si incrementa bienes incrementa preocupación; si incrementa mujeres incrementa brujería; si incrementa siervas incrementa inmoralidad; si incrementa servidores incrementa robos; si incrementa Torá incrementa vida; si incrementa ieshivá incrementa sabiduría; si incrementa consejo incrementa entendimiento; si incrementa caridad incrementa paz.  Si adquirió una buena fama la adquirió para sí mismo; si adquirió palabras de Torá adquirió vida en el mundo venidero".

Esta Mishná está ordenada siguiendo el proceso que siguen muchas personas (desgraciadamente).  Al comienzo, quien tiene un poco de dinero se lo gasta consumiendo buena comida. Luego, él se preocupa con todas sus fuerzas en obtener cada vez más ganancias.  Después de que se hizo una persona de dinero y puede llegar a mantener a varias mujeres, se dedica por todos los medios a conseguirlas.  Más tarde al ver que cada una de ellas necesita ayuda en sus quehaceres, él consigue para ellas quienes las ayuden.  Finalmente, al ver que tiene tantos gastos, la persona termina ampliando sus negocios y empleando a más y más personal.

Pero el Sabio Hilel nos viene a enseñar mediante esta Mishná que todos los excesos son negativos para la persona excepto el exceso de Torá y de sabiduría.  Pues "si adquirió una buena fama la adquirió para sí mismo" - solamente en este mundo, pero "si adquirió palabras de Torá adquirió vida en el mundo venidero".

(Basado en el comentario de Rabí Ovadiá Bartenura, 1440 - 1516)

Mishná 9

"Rabán Iojanán Ben Zakái recibió (la Torá) de Hilel y Shamái.  Él solía decir: Si estudiaste mucha Torá no te consideres algo especial, pues para eso fuiste creado".

Mishná 10

"Cinco alumnos tuvo Rabán Iojanán Ben Zakái y ellos son: Rabí Eliézer Ben Orkenós, Rabí Iehoshúa Ben Jananiá, Rabí Iosé Hacohén, Rabí Shimón Ben Netanel y Rabí Elazar Ben Araj".

Esta Mishná es algo extraña.  Por un lado debemos comprender por qué ha sido escrita esta información técnica separada de la Mishná siguiente, que comienza con las palabras: "Él (Rabán Iojanán Ben Zakái) acostumbraba relatar las cualidades de cada uno (de sus alumnos)…", pues generalmente cada Mishná debe ser una unidad que en si misma contiene alguna enseñanza, pero aquí aparentemente no hay ninguna enseñanza especial.  Además, es necesario entender por qué el autor de la Mishná dijo que "Cinco alumnos tuvo Rabán Iojanán Ben Zakái", como si quisiera dar a entender que solamente fueron cinco, y no más.

La respuesta es que la persona que enseña a los demás a pesar de que pueda tener mucho beneficio de las enseñanzas de sus propios maestros, de quien más beneficio obtiene es de sus propios alumnos, como dijo Rabí Iehudá Hanasí: "Mucha Torá estudié de mis maestros, de mis compañeros más que de mis maestros y de mis alumnos más que de todos" (Makot 10:1).  Sin embargo, este gran beneficio el maestro no lo puede obtener de todos sus alumnos, sino sólo de al




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