Mishná
1
"Ben
Zomá dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de toda
persona, como está escrito: 'De todos mis maestros he adquirido
inteligencia…' (Tehilim -Salmos- 119:99). ¿Quién
es valiente? El que controla su instinto (del mal),
como está escrito: 'Es mejor el que no se apresura en enojarse
mas que el valiente y quien domina su espíritu más que el que
conquista una ciudad' (Mishlé -Proverbios- 16:32). ¿Quién
es rico? El que es feliz con su parte, así como está
escrito: 'Cuando comas del esfuerzo de tus manos, feliz serás
y será el bien para ti' (Salmos 128:2), 'feliz serás'
- en este mundo, 'y será el bien para ti' - en el mundo venidero. ¿Quién
es honrado? El que honra a las personas, como está escrito:
'Pues a quienes me honran honraré, mas los que me desprecian serán
maldecidos' (Shemuel I -I Samuel- 2:30)".
"Ben
Zomá dice: ¿Quién es sabio? El que aprende de toda
persona, como está escrito: 'De todos mis maestros he adquirido
inteligencia…' (Tehilim 119:99)". Es
sabido que el sabio no nace siendo sabio, él necesita estudiar. Ese
estudio no debe ser adquirido de un solo maestro sino de muchos, como
dijeron Nuestros Sabios en el Talmud (Eruvín 47b): "La persona
no tiene el mérito de aprender de todos" (pero es un mérito
aprender de todos). Después de haber estudiado Torá
con sus maestros, el hombre aprenderá más Torá de la misma
Torá, que de lo que estudió con sus maestros - puesto que la
Torá es ahora su tema de conversación.
Es
sabido que la adquisición de la Torá es igual a la del dinero. El
comerciante que trata de ganar dinero e incrementar así sus ahorros,
no diferencia entre las personas de las cuales gana dinero, si son honorables
o despreciables, si son de su pueblo o de otro, puesto que de todos él
quiere ganar dinero y no necesita investigar de quién ganará
sea quien sea. Sus ojos y su corazón están puestos
sólo en la ganancia pues ella es legítima.
Así
es también respecto de la sabiduría: el sabio que comercia la
mercancía de la Torá - "Porque es mejor comerciarla a ella
[a la sabiduría] que el comerciar dinero" (Mishlé
-Proverbios- 3:14) - por cuanto que trata de incrementar "sus ahorros"
de sabiduría, no debe diferenciar entre las personas de las cuales
puede adquirirla. Si es más grande que él en sabiduría
y en edad no debe decir: "yo me avergüenzo de estudiar con él",
pues el buen comerciante no se avergüenza de ganar dinero de cualquier
persona y eso es lo que dijeron los sabios: "Debemos aceptar la verdad
incluso del megosh", es decir del hereje que se entremezcló entre
los pueblos - si trae pruebas contundentes para demostrar que sus palabras
son verdad. (Véase Mishné Torá del Rambam, Hiljot
Kidush Hajódesh al final de cap. 17, la introducción del Rambam
al Tratado de Avot y también el Talmud, Tratado de Shabat 75a). Así
también recordó el salmista en el versículo anterior al
nuestro: "De mis enemigos hazme entender Tus mitzvot" (Tehilim
-Salmos- 119:98).
También
está escrito en el Talmud (Sanhedrín 91b): "Dijo Rabí:
Esto [el hecho de que el alma le es dada a la persona desde el momento
de la concepción] me lo enseñó Antonino [el emperador
Romano] y el versículo lo ayuda: 'Vida y benevolencia has hecho
conmigo y tu ordenanza [desde el momento de la concepción]
preservó mi espíritu' (Iob - Job- 10:12)". Siendo
así, el que conoce el valor de la sabiduría está obligado
a esforzarse y aprenderla de cada persona.
También
encontramos en el Talmud que Rabí Meir estudiaba Torá de Elishá
Ben Abuiá - un gran sabio que después se convirtió en hereje
- y en la Guemará se asombraron de esto y preguntaron: "¡¿Y cómo
es posible que Rabí Meir estudiara Torá de la boca de Ajer [Elishá
Ben Abuiá, el hereje]?!" y contestaron: "Rabí Meir
encontró una granada, comió el fruto y tiró su cascara"
(Jaguigá 14b).
Este
pasaje nos enseña que el que quiere la sabiduría y conoce su
valor, no debe investigar de quién aprenderá sabiduría
y a eso se refirió David: "De todos mis maestros he aprendido,
pues tu Torá es mi conversación" (Tehilim 119:99). Explica
el versículo que David estudiaba de todos sus maestros e iba incrementando
su inteligencia por estudiar con ellos. ¿Por qué es que
David hacía esto? Porque la Torá era su conversación
y por la importancia de ella, se rebajaba a sí mismo para estudiarla
de toda persona. Esta es una de las señales del que busca
la sabiduría: que la inquiera de cada persona y no se avergüence. Entonces
ascenderá a las alturas de la sabiduría. Y esto es
lo que dijo Ben Zomá en nuestra Mishná: "¿Quién es sabio? El
que aprende de toda persona, como está escrito: 'De todos mis
maestros he adquirido inteligencia' (Tehilim 119:99)".
(Basado
en el comentario de Rabenu Bejaié Ben Asher, 1263 - 1340)
¿Quién
es rico? Aquel que es feliz con su parte, así como está
escrito: 'Cuando comas del esfuerzo de tus manos, feliz serás
y será el bien para ti' (Salmos 128:2)". Alguien
que disfruta lo que tiene, ya sea mucho o poco, va a estar siempre feliz,
como si estuviese en una fiesta continua y siempre estará de buen
humor. Por el contrario, aquel que siempre mira lo que tiene
su prójimo y lo que a él le falta vive en constante sufrimiento.
Las
personas que sólo miran lo que les falta están ciegas a lo que
tienen. Mientras que podrían y deberían estar extremadamente
felices por todo lo positivo de sus vidas, siguen pensando en lo que no
tienen.
Siempre
nos faltarán cosas que nos gustaría tener. Esto es
inevitable.
Siente
alegría con lo que D'os te ha dado y no enfoques tus pensamientos
en lo que no te ha dado. Imagina por un instante cómo
te sentirías si le das un regalo a alguien - a pesar de no tener
obligación de hacerlo - y él inmediatamente se queja de que
no le has dado el doble de lo que recibió. Ciertamente
te arrepentirás de haberle dado algo. El fracaso en apreciar
lo que D'os te da es comportarse de manera similar.
Es
por eso que como dice Ben Zomá en nuestra Mishná, es rico el
que está contento con lo que tiene, mirando lo suyo y no buscando
lo que le falta, así como dice el Libro de Salmos: "Cuando comas
del esfuerzo de tus manos", sin buscar comer más de lo
que tus manos te dan, "feliz serás y será el bien para ti"
- puesto que estarás mirando las cosas de la manera correcta.
(Basado
en el libro "Las Puertas de la Felicidad" del Rav Zelig Pliskin)
Mishná
2
"Ben
Azái dice: Corre (incluso) en pos de un precepto simple y
escápate del pecado, porque una buena acción conlleva a otra
buena acción, y un pecado conlleva a otro pecado, porque la recompensa
por una buena acción es una buena acción y el pago por un pecado
es un pecado".
Ben
Azái nos enseña que debemos siempre recordar que las buenas
acciones parecen alejarse de nosotros. Esto es porque el "instinto del
mal" - el iétzer hará - que tenemos dentro, está
siempre poniendo distancia entre la persona y la buena acción, poniendo
obstáculos en su camino. Éste es el trabajo del iétzer
hará.
Por
cuanto que las buenas acciones se alejan de la persona, ella debe continuamente
correr detrás de ellas para alcanzarlas finalmente. La
persona no debe escuchar al iétzer hará porque nunca
le permitirá hacer buenas acciones y mitzvot.
Por
el contrario, un pecado constantemente parece estar persiguiendo a la
persona. Esto es porque el iétzer hará lo
acerca todo el tiempo a la persona, persuadiéndola para que lo cometa
y lo disfrute. Es imperativo, entonces, que la persona se escape
del pecado así como se escaparía de un asesino.
"Corre
(incluso) en pos de un precepto simple y escápate del pecado". Cuando
una buena acción parece escaparse de nosotros, hay que seguirla en
función de alcanzarla. Cuando un pecado parece acercarse
a uno, debemos alejarnos de él. Aún si es un precepto
que a nuestro limitado entendimiento no tiene mucha importancia, no debe
ser mirado de manera despectiva. Hay que hacer todo el esfuerzo
posible para cumplirlo, puesto que una buena acción conlleva a otra.
Este
es el camino de la vida. Cuando un ser humano hace una buena
acción, después le es más fácil hacer otra. Similarmente,
cuando una persona comete un pecado, le es difícil alejarse de eso
y el pecado vuelve a repetirse una y otra vez.
Por
otro lado, "la recompensa a una buena acción es una buena acción". Aún
si la buena acción fue trivial para nosotros, D'os nos ayudará
a hacer otra buena acción. Y si la persona comete un pecado,
D'os lo abandonará y no lo ayudará, lo que lo llevará a
cometer otros pecados. Es por eso que aunque el pecado parezca insignificante,
debe ser cuidadosamente evitado.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
Mishná
3
"Él
(Ben Azai) solía decir: "No desprecies a ningún hombre,
y no seas indiferente a nada. Porque no hay hombre que no tenga
su hora, y no hay cosa que no tenga su lugar".
Ben
Azai advierte que nunca debes denigrar o subestimar a ningún hombre,
aún si él es de muy baja calaña. No hay persona
en el mundo que no tiene su hora, por lo tanto puede llegar el momento
que tú necesites de esa persona y ella tendrá una amplia oportunidad
para tomarse su venganza.
Tampoco,
debes estar tan seguro de que algo es imposible que pase. Si
se te advierte que evites algo porque es peligroso, no seas indiferente
a la advertencia diciendo que el peligro es lejano y seguramente nada
ocurrirá. Nada en el mundo es imposible, por lo tanto
piensa en el peligro como algo probable y trata de mantenerte alerta en
contra de él.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
Mishná
4
"Rabí
Levitas de Iavné dijo: Se muy muy humilde, puesto que la esperanza
del hombre son los gusanos".
Rabí
Levitas de Iavné agrega a las palabras de Ben Azai en la Mishná
anterior. No es suficiente con no subestimar a cualquier hombre,
uno debe subestimarse y considerarse poco frente a otros. De
esta manera honrarás a toda persona.
El
Maestro entonces dice que tú debes ser humilde ante todo hombre. Esto
significa que siempre que veas una persona, debes considerarla superior
a ti y así la respetarás y la honrarás.
El
Maestro dice que toda persona debe considerarse a sí mismo poca cosa
y no debe ser orgulloso, puesto que "la esperanza del hombre son los
gusanos". Esto significa que cada persona terminará
finalmente en la tumba donde será consumida por los gusanos. Si
no eres más que comida para los gusanos, ¿cómo puedes ser orgulloso?
Vemos
así, que la humildad es tan grandiosa que a pesar de que Moshé
Rabenu alcanzó un nivel más alto que todos los profetas y consiguió
hacer muchísimas cosas, no se lo alaba en las Escrituras por todo
eso. Por la única cosa que la Torá lo alaba
es por su humildad. Es por eso que está escrito: "Y
el hombre Moshé era muy humilde, más que cualquier otro hombre
sobre la faz de la tierra" (Números 12:3).
El
Maestro nos enseña también: "Se muy muy humilde". La
repetición "muy muy" nos enseña una importante lección:
en todos las otras midot (cualidades) uno debe siempre buscar el camino
medio, así como dicen: "el medio es perfecto". Pero en
el caso del orgullo, se nos advierte que vayamos al extremo opuesto.
(Basado
en el comentario "Meam Loez" de Rabí Itzjak Magriso, s. XVIII)
Mishná
5
"Rabí
Iojanán Ben Beroká dice: Todo aquel que profana el Nombre del
Cielo en oculto es castigado públicamente; no existe diferencia entre
quien sin intención o intencionalmente profana Su Nombre".
Mishná
6
"Rabí
Ishmael, su hijo (el hijo de Rabí Iojanán Ben Beroká)
dice: Al que estudia para enseñar, se le da la posibilidad de estudiar
y enseñar; pero al que estudia para cumplir, se le da la posibilidad
de estudiar y enseñar, y de observar y cumplir".
Nótese
la asimetría que presenta esta Mishná. Al comienzo
Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iojanán Ben Beroká nos
enseña que a quien estudia la Torá para enseñarla D'os
le permitirá hacerlo. Él no hará con esa persona
más de lo que esa persona quiere. Pero en la segunda parte
de la Mishná vemos que a pesar de que él sólo quería
estudiar para cumplir, además de permitírsele hacer lo que quería,
D'os también le brindará la posibilidad de enseñar y observar,
a pesar de que él no buscaba esto.
Pero
la Mishná nos quiere explicar que al que estudia la Torá solamente
para enseñársela a los demás - pues él no piensa cumplirla
ya que está imposibilitado de hacerlo, o a pesar de poder cumplirla,
él la estudia solamente para engrandecer su nombre y su fama - D'os
le dará la posibilidad no sólo de estudiarla, sino también
de enseñársela a los demás.
Pero
al que estudie la Torá también con la intención de cumplir
con todas sus mitzvot (preceptos), D'os no solamente le dará
la posibilidad de estudiarla y enseñarla, sino también de observarla
y cumplirla, ya que en la Torá lo principal es el cumplimiento, como
estudiamos en el primer capítulo: "…y el estudio no es lo primordial,
sino la acción…" (Avot 1:17).
(Basado
en el comentario de Rabí Iaacov Berabí Shimón, s. XII,
en el "Majzor Vitri")
Mishná
7
"Rabí
Tzadok dice: No las conviertas (a las palabras de la Torá) en una
corona para engrandecerte mediante ellas, y tampoco en un pico para escarbar
mediante ellas. Y así solía decir Hilel: 'y quién
hace uso de la corona (de la Torá) fallecerá'
(Avot 1:13). Esto te enseña que todo aquel que obtiene
ganancia de las palabras de la Torá está acortando su vida en
este mundo".
Véase
nuestro comentario sobre la Mishná siguiente.
Mishná
8
"Rabí
Iosé dice: Todo aquel que honra a la Torá, su cuerpo es honrado
por las personas; mas todo aquel que profana la Torá, su cuerpo es
profanado por las personas".
"Todo
aquel que honra a la Torá, su cuerpo es honrado por las personas". Esta
Mishná está relacionada con la anterior donde habíamos
estudiado que la persona no debe obtener ganancia de las palabras de la
Torá si puede dedicarse a algún trabajo u ocupación.
Es
por eso que aquí Rabí Iosí agrega que él debe esforzarse
para no obtener ganancia de las palabras de la Torá incluso si su
trabajo generalmente es considerado despreciable. Él no
debe pensar que él se rebajará si hace eso, pues por cuanto
que él lo hace por honor a la Torá, D'os hará que incluso
los más necios del pueblo lo vean a él como alguien honorable.
(Basado
en el comentario "Tiféret Israel" de Rabí Israel Lipshchitz,
1782 - 1860)
Mishná
9
"Rabí
Ishmael el hijo de Rabí Iosé dice: Quien evita ir a juicio se
libera a sí mismo del odio, del robo y de falsos juramentos; y quien
juzga apresuradamente es un tonto, un malvado y un arrogante".
Mishná
10
"Él
(Rabí Ishmael el hijo de Rabí Iosé) solía decir:
No juzgues solo, pues sólo puede juzgar solo Uno; y no digas: 'Acepten
mi opinión', pues ellos tiene la autoridad y no tú".
Mishná
11
"Rabí
Iojanán dice: Todo el que cumple la Torá con pobreza, al final
la cumplirá con riqueza, mas todo el que no la cumpla con riqueza,
al final la transgredirá con pobreza".
Véase
nuestro comentario en Avot 6:4.
Mishná
12
"Rabí
Meir dice: Disminuye tus ocupaciones y dedícate a la Torá; sé
humilde ante toda persona; si has sido negligente con la Torá tienes
mucha negligencia delante tuyo; y si te has esforzado en la Torá
hay mucha recompensa para ti".
"Si
has sido negligente con la Torá tienes mucha negligencia delante
tuyo". En esta Mishná, Rabí Meir nos enseña
que debemos ser conscientes acerca de las nefastas consecuencias que pueden
llegar a tener nuestras decisiones erróneas.
Él
nos enseña que si la persona no disminuyó sus ocupaciones y
no se dedicó al estudio de la Torá, aunque más no sea una
o dos horas al día, entonces, por cuanto que él mismo decidió
ser negligente anulando el estudio de la Torá, ahora tendrá
mucha "negligencia" delante de él, es decir que los mismos asuntos
a los cuales él decidió dedicarse, en lugar de haber ido a estudiar
Torá, no le permitirán a él dedicarse al estudio de la
Torá cuando realmente desee hacerlo.
Pero
no solamente eso, sino que D'os lo pondrá a prueba enviando delante
de él nuevas ocupaciones y asuntos que tendrá que aprender a
sacárselos de encima o resolverlos rápidamente para así
poder dedicarse correctamente al estudio de la Torá, si verdaderamente
querrá estudiar.
(Basado
en el comentario de Rabí Ovadiá Seforno, 1470 - 1550)
Mishná
13
"Rabí
Eliézer Ben Iaacov dice: Quien hace una mitzvá, se hace de un
defensor, y quien comete un pecado, se hace de un acusador; el arrepentimiento
y las buenas acciones son como un escudo delante de la desgracia".
Muchas
veces, personas de fe - sabias o no tanto, justos o no tanto - se encuentran
en una situación incómoda, cuando alguien alejado de la religión
les pide que les den una bendición a ellos o a alguien que la necesita,
o les piden que hablen por ellos con algún Rabino Cabalista, para
que "mágicamente" su bendición surta efecto.
Sin
ningún lugar a dudas, los grandes rabinos pueden hacer muchas cosas,
pero más allá de eso, jamás debemos olvidarnos que D'os
es Quien está por encima de toda persona, y es Él Quien decide
finalmente lo que ocurre en Su mundo. Pero, estudiando nuestra
Mishná, encontramos un consejo mejor que cualquier otro para aquellas
personas que buscan alguna "fórmula" pasar ese mal momento: "…el
arrepentimiento y las buenas acciones son como un escudo delante de la
desgracia".
El
Rabí Jaim de Volozin (1749 - 1821) en su comentario "Rúaj
Jaim" escribió que Rabí Eliézer Ben Iaacov comparó
al arrepentimiento y las buenas acciones con un escudo, pues así
como el escudo debe ser puesto del lado que viene el enemigo a atacar
- pues sino ese escudo no servirá para nada - así también
debemos prestar atención a que el arrepentimiento y las buenas acciones
estén dirigidas y encaminadas en la dirección de la desgracia,
ya que D'os siempre se comporta con la persona "midá kenégued
midá", es decir, recompensando o castigando a la persona de manera
similar a la mitzvá (precepto) o a la averá (pecado)
que hizo.
Por
esa razón, dijeron Nuestros Sabios en el Talmud:
"Si
una persona ve que vienen sobre él sufrimientos, que revise sus acciones;
y si |