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Shabat Shalom


La nueva hoja PERASHAT SHEMINI
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



HONRAR A LOS SABIOS

“y fue en el día octavo” (Vaikra 9,1)

En la Guemara, encontramos que cuando se habla de honrar a nuestros mayores, a nuestros ancianos, dice: anciano significa sabio…

Ese día fue el día octavo de los días complementarios. En esos días Moshe Rabenu levantó el “Mishkan” (Tabernáculo) y lo desarmaba cada día, hasta que llegara el día en que debía quedar establecido en forma fija, para que la Divinidad se pose en él, y “llamó a Moshe y a Aharon y a sus hijos y a los ancianos de Israel”. Lo llamó a Aharon, porque él debía ejercer como “Cohen Gadol” (sumo sacerdote). A sus hijos, porque ellos serían los “Cohanim” (sacerdotes) que harían el Servicio en el Beit Hamikdash (en el Templo Sagrado) frente al Bore Itbaraj…

¿Y para qué llamó a los ancianos, a los ancianos de Israel?

Esta pregunta fue contestada por nuestros rabinos en el Midrash (Vaikra Raba 11,8), que es uno de los lugares donde vemos que la Tora honra a nuestros ancianos. Así fue también en Egipto, cuando al principio de su misión encomendada por Hashem, Moshe reúne a los ancianos del pueblo, y frente a ellos realiza las demostraciones que Hashem le enseñó para que crean en él y les anuncia la futura redención. Lo mismo ocurrió en la entrega de la Tora, y ahora lo vemos en la inauguración del Tabernáculo.

Esta en nuestra herencia, así fuimos enseñados y así enseñamos: dar honor a nuestros ancianos, reconocer la sabiduría y pararlos al frente. Así aprendimos y así lo transmitiremos a las futuras generaciones: “embellecerás el rostro del anciano”, te pararás frente a él, aceptarás sus consejos dados con la sabiduría de sus ancestros, escucharás sus palabras…

Y resulta escalofriante descubrir la contraseña que maneja el mundo civilizado (¿civilizado?): “¿el mundo es para los jóvenes?”

¡No!

El mundo le pertenece al Creador, ¡que nos ordenó honrar a los ancianos! Así la cultura absorbe la belleza y la fuerza. La cultura de lo superficial se desvanece con la energía de los pensamientos. La cultura honra a los ancianos del pueblo, tendremos una cultura con contenidos, una cultura con una rica experiencia, con la enseñanza de las generaciones, todo eso resultará pasar a ser parte de nuestras vidas…

En la Guemara (Menajot 68b) encontramos un relato terrible: rabi Tarfon plantea una fuerte controversia. Uno de sus alumnos contestó con una respuesta punzante. Rabi Tarfon aceptó las palabras del alumno, mientras su rostro (del alumno) esbozaba una sonrisa triunfadora: no es una cosa de todos los días resolver una controversia con un “Gadol Hador” (el rabino más grande de la generación).

Rabi Akiva vio esto, y dijo: ¿tu rostro está iluminado (alumbrado por la alegría) porque le has contestado a un anciano? Me pregunto si tendrás una larga vida o no…

Dijo rabi Iehuda hijo de rabi Ilaai: esos días, eran los días cercanos a Jag Hapesaj (dos semanas antes de Pesaj, Rashi). Cuando subí para “Atzeret” (cuando subí a Ierushalaim en Jag Hashavuot, unos dos meses más tarde) pregunté dónde estaba ese alumno. Y me dijeron: ya falleció…

¡Una cosa terrible! Ese alumno era muy sabio, un gran Talmid Jajam, y no cometió ningún pecado. Del relato podemos ver, que rabi Tarfon no se sintió ofendido en absoluto. ¿Qué fue lo que vio rabi Akiva, entonces, para reprochar? Y lo que vio rabi Akiva también fue apreciado desde el Cielo, y lo sacaron del mundo…

Y dijo el Maran, rabi Jaim Kanievsky Shlita, que la sonrisa del alumno mostró la falta de temor y respeto hacia el anciano rab. Y el temor al rab del que aprendemos es la base de todo el edificio. Sobre la falta de este temor no podemos ser indiferentes…

Porque ese es el camino que debemos recorrer, ya que está escrito (Berajot 7b): es más grande el “uso” (Shimush, estar cerca de los sabios y aprender cada movimiento) de la Tora que el mismo estudio…

Esto significa, inclinar nuestras cabezas delante de los grandes de la Tora, hacerles todas las preguntas que nos surjan, cualquier duda que se nos presente. Saber que ellos tienen la “Siata Dishmaia” (Ayuda del Cielo) para enseñarnos las leyes, y estar seguros, que todo el que toma consejo de los ancianos, nunca tropezará…

En nuestra perasha nombramos a los dos hijos de Aharon Hacohen, Nadav y Avihu, que murieron frente a Hashem en el día de la inauguración del Mishkan. Y dijeron nuestros sabios (en una de las explicaciones que intentan traer) que los hijos de Aharon murieron al presentar una “ley” delante de Moshe Rabenu (Eiruvin 63a).

Veamos de qué forma acostumbraba proceder el gaon rabi Ezra Atie ztz”l.

En los días de la primera guerra mundial el ejército turco reclutaba a todos los jóvenes que consideraran bueno para sumarse a sus filas. Por ese motivo, se levantó el gaon rabi Ezra Atie, que era uno de los elegidos entre los estudiantes de Ierushalaim, y escapó a la ciudad de El Cairo, en Egipto. También allí, se sumergió entre los “Arva Amot” (cuatro codos, unos dos metros cuarenta) de la Halaja (la expresión muestra su constancia en el estudio de las leyes, como estar dentro de un recinto de “cuatro codos” de lado, estudiando nuestra ley). Con el tiempo, su nombre fue reconocido como el de uno de los estudiosos de Tora más grandes y detallistas.

Una vez, un hombre le hizo una pregunta sobre la Halaja (la ley). Rabi Ezra estudió la pregunta y llegó a una conclusión para responderla. Le informó a quien le preguntó, que dentro de una hora más, se sentaría con él y le hablaría sobre su pregunta. Y averiguó dónde vivía el rab de la ciudad.

Le dijeron: en la zona antigua de la ciudad de El Cairo, a una media hora de aquí.

Se levantó rabi Ezra y corrió hacia la ciudad antigua, se sentó frente al rab y le planteó la pregunta, pidiéndole permiso para expresar su opinión. Cuando el permiso fue concedido, trajo todas las posibilidades de la pregunta, las dudas que aparecían, presentó los estudios de Guemara que trataban el tema con posibles respuestas y distintas posturas, luego pruebas de los Rishonim (primeros sabios) y Ajaronim (últimos sabios), hasta llegar a una conclusión clara…

El rab dijo con alegría: muy bien, todo está muy hermoso, una gran verdad. Solamente me queda una pregunta por hacer: ¿para qué usted se esforzó en venir a verme? Veo que todo está clarísimo frente a sus ojos…

Contestó rabi Ezra: para que el rab me dé permiso para legislar…

El rab sonrió: pero si todo está revelado y sabido para usted, yo soy el que debería acercarme a verlo, y no usted a mí…

Rabi Ezra se quedó extrañado ante las alabanzas y preguntó: ¿puedo contestar a la pregunta que me hicieron o no?

-Seguro que sí, contestó el rab.

Rabi Ezra volvió sobre sus pasos, a toda velocidad, para encontrarse con el hombre que le formuló la pregunta, ya que ahora tenía permiso para contestar, cuando un rab anciano, mayor que él, dio su consentimiento…

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 

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