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Vida judía


Prashat Devarim 18
Por. Rav Kalman Packouz



Recibí vía Internet una historia tan increíble y sorprendente, que me sentí en la obligación de descubrir su origen y verificar los hechos.

En 1987, en la cena anual de premios de la Academia de Ciencias Forenses de los E.U.A. (AAFS), su presidente, Dan Harper Mills, asombró a la platea en San Diego, con las complicaciones legales de una muerte extraña e insólita. He aquí la historia:

“El día 23 de marzo de 1984, un médico forense examinó el cuerpo de Ronald Opus y concluyó que había muerto a causa de un disparo contra su cabeza. El fallecido había saltado del décimo piso de un edificio intentando suicidarse (él había dejado una carta indicando su desánimo con la vida) y, durante la caída, al pasar por el noveno piso, su vida fue interrumpida por una bala venida de una ventana, matándolo instantáneamente.

Entretanto, ni quien disparó ni el propio suicida sabían que había una red extendida a la altura del octavo piso, para proteger a los limpiadores de ventanas y que, de cualquier forma, Opus no tendría éxito en su intento a causa de la red”.

“En general”, continuó el Dr. Mills, “una persona que se prepara para cometer un suicidio acaba teniendo éxito, aunque a veces el mecanismo no haya sido planeado. El hecho de que Opus haya sido baleado camino a una muerte segura, nueve pisos abajo, probablemente no cambiaría su muerte de suicidio a homicidio. Pero el hecho de que la tentativa de suicidio no iría a tener éxito, hizo al médico legista sentir que tenía un homicidio en sus mano. E inicióse la investigación”.

El apartamento del noveno piso, de donde el tiro salió, era habitado por una pareja de ancianos. Ellos estaban discutiendo y él amenazaba a su esposa con un revolver. El marido estaba tan irritado que, al oprimir el gatillo, perdió completamente de vista a su esposa y la bala atravesó la ventana haciendo blanco en Opus. La conclusión de la investigación sería: Si alguien pretende matar al sujeto A, pero termina matando a un sujeto B, ¡él es culpado por el asesinato de B!”.

“Confrontados con la acusación, el hombre y su mujer afirmaron, irreductibles, que ninguno de los dos sabía que el arma estaba cargada. El anciano dijo que era un antiguo hábito suyo amenazar a su esposa con un revolver descargado. La conclusión de la investigación entonces cambiaría: Él no tenía intención de matarla, por lo tanto la muerte de Opus parece haber sido un accidente. O sea que el arma había sido cargada accidentalmente”.

“Con la prosecución de las investigaciones, se descubrió a una testigo que vio al hijo de aquella pareja cargando el revolver, cerca de seis semanas antes del incidente fatal. Descubrióse también, que la anciana señora había cortado su ayuda económica al hijo y éste, sabiendo de la tendencia del padre de amenazar a su madre con el revolver, cargó el arma esperando que el padre le disparase a ella. El caso ahora había virado a asesinato por parte del hijo”.

“Surgió sin embargo, un dato estremecedor. El desarrollo de las investigaciones reveló que el hijo, un tal Ronald Opus, estaba cada vez más deprimido por fallar en su plan de matar a la madre. Esto lo llevó a saltar del décimo piso de un edificio el día 23 de marzo, cuando terminó siendo muerto por  un tiro disparado desde el noveno piso. El legista cerró el caso como suicidio”.

Cuando conseguí descubrir al Dr. Mills, él me informó que había creado toda esa historia para entretener a los participantes de la convención. La historia ya estaba viajando por Internet desde 1994 y yo había sido la persona número 463 que había llamado pidiendo información.

Si la historia fuese verdadera, veríamos en ella la Providencia Divina, la Justicia Divina, etc, presentes en los acontecimientos. Del modo en que ocurrieron, podemos aprender cuánto es necesario verificar los hechos antes de divulgarlos.

Parashat HaShavúa: Devarim
Devarim (Deuteronomio) 1:1 - 3:22

Esta semana comenzamos el quinto Libro de la Torá, Devarim (llamado Deuteronomio en griego). El libro es el discurso de Moshé antes de su muerte. Moshé recapitula la historia de 40 años de andanza por el desierto y reprende al Pueblo Judío para que aprenda con sus errores. Es siempre bueno cuando alguien hace una reprimenda antes de morir pues las personas están más inclinadas a prestar atención.

Moshé recuerda lo que aconteció en el Monte Sinai, la elección de jueces y administradores, la historia de los espías, la prohibición de atacar a los pueblos de Edom y Moav, la victoria sobre los reyes Sijón y Og y cómo las tierras de Guilad fueron dadas a las tribus de Reuvén y Gad y a la mitad de la tribu de Menashé.

Dvar Torá
Basado en el libro “Growth Through Torah”, del Rabino Zelig Pilskin

Al comienzo de su retrospectiva de los 40 años pasados en el desierto, Moshé recuerda que designó jueces para ayudar al pueblo con sus problemas. La Torá relata que Moshé preguntó: “¿Cómo puedo resolver yo solo todas sus disputas, sus problemas y sus riñas?”. (Devarim 1:12).

Rashi, el gran comentarista de la Torá (Francia, 1040-1104), citando a nuestros Sabios, nos esclareció este pasaje: “Si Moshé saliese de su casa más temprano, dirían: ´¿Por qué Moshé salió más temprano? Tal vez esté teniendo problemas familiares en su casa´. Si saliera de su tienda más tarde, dirían: ´Moshé demoró más hoy porque estaba tramando planes maliciosos contra nosotros´”.

Es tremendo cómo ciertos individuos tienen tendencia a juzgar negativamente a las personas y siempre encuentran formas de descubrir defectos en los otros. En realidad, para todo lo que se haga o se deje de hacer, es siempre posible descubrir motivos o interpretaciones negativas. Sin embargo, también existen formas positivas de interpretar el comportamiento de los otros.

Por ejemplo, si Moshé hubiera salido más temprano, podría ser dicho: “Observen la presteza de Moshé al realizar grandes sacrificios por el bienestar del pueblo. Hasta está dispuesto a disminuir el tiempo en su casa, con la familia, para dar más de su tiempo a los otros”. Si Moshé estuviese atrasado, podría ser dicho: “Él quiso prepararse adecuadamente para aconsejar al pueblo con idoneidad”.
La forma por la cual interpretamos un evento, tiene más que ver con nuestro carácter que con la acción en cuestión. Existe una mitzvá en la Torá, de juzgar a las personas favorablemente. Es claro que debemos protegernos y desconfiar cuando alguien quiere hacernos algún mal, mas tampoco debemos desconfiar de todo y de todos sin motivo.

Cuantas más cosas buenas observemos en los otros, mejor nos sentiremos, pues las personas reaccionan a nuestras expectativas y también se reflejan en nuestras actitudes. ¡Actuando de esta forma, todo nuestro universo será más dulce y agradable!

Pensamiento de la Semana
¡En lugar de apuntar con un dedo crítico, extiende una mano que ayude!

 

 




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