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48 caminos


Camino # 29: Sutiles trampas de la arrogancia
Por. Rav Noaj Weinberg ztz"l



Sutiles Trampas de la Arrogancia

La arrogancia limita el crecimiento espiritual. Para evitarla, debes distinguir entre el orgullo (“Soy mejor que los demás”) y el placer (“No soy mejor, sólo afortunado”).

Camino #29

Imagínate que ganas la lotería del millón de dólares. No cabrías en ti de alegría! ¿Pero acaso empezarías a atribuir tu nueva fortuna a tu increíble inteligencia y habilidad? Por supuesto que no. Por otro lado, si inventas un producto que te reditúa un millón de dólares, es probable que empieces a darte demasiados aires.

Existe un sentimiento positivo – justificado, por cierto - que se genera al lograr algo. Pero las 48 caminos dicen: Cuando logramos algo, debemos distinguir entre “orgullo” y “placer”.

Orgullo = “Lo logré y por ello, soy mejor que los demás”.

Placer = “Gracias a D'os se me dio esta oportunidad para disfrutar y lograr algo. No soy mejor, sólo afortunado”.

Einó majzik tová leatzmó literalmente significa “no atribuirse méritos”. Reflexiona por algunos minutos y piensa en algo de lo cual te enorgulleces. ¿Te hace sentir más agradecido, o más arrogante?

FACULTADES NATURALES, DONES NATURALES

La arrogancia surge comúnmente cuando se trata de habilidades naturales. Las personas a menudo presumen de su fuerza física, salud y belleza, pero eso es absurdo. Aunque realmente podemos mejorar estas cualidades con el ejercicio y una buena dieta, en esencia son dones innatos. Es casi racista sostener que una persona es inherentemente mejor que otra porque posee una nariz perfecta y pómulos bien formados.

Sin embargo, las personas a menudo presumen de tales cosas. ¿Te sucedió alguna vez que estabas en cama con un resfrío terrible y un visitante te dijo con orgullo “Nunca me he enfermado”? Si hubieras tenido fuerzas, lo habrías tomado del cuello!

¿Y en el caso de la destreza intelectual? ¿Acaso un genio debería ser alabado por la buena suerte de tener un cerebro ágil?

En definitiva, todo lo que poseemos es un don de D'os. Los presumidos tienen dificultad en reconocer esta realidad. No quieren aceptar que D'os les ha ayudado, porque no están dispuestos a renunciar al orgullo que acompaña a sus propios logros.

La próxima vez que sientas orgullo por una habilidad natural, pregúntate: “¿Me esforcé en algo para conseguirlo?”.

¿Posees destrezas atléticas? ¿Buena memoria? ¿Talento artístico? Disfrútalo, no te sientas orgulloso.

EL ORGULLO POR LOGRAR ALGO

¿Tuviste alguna vez un amigo que repentinamente hizo fortuna o alcanzó el éxito profesional y ahora apenas te dirige la palabra?

A menudo nos enorgullecemos por las cosas que realizamos gracias a nuestro esfuerzo, porque ahí es cuando una persona realmente siente como que “lo logró”.

La manera de precaverte contra esa clase de orgullo consiste en sentirte agradecido por las ideas que tuviste y hacia las personas que te ayudaron a alcanzar tu meta. Nunca llegaríamos a nada sin nuestros padres y maestros, como así tampoco sin las personas que señalaron el camino antes que nosotros.  Es bueno disfrutar de nuestros logros, pero no al extremo de pensar que ello nos hace superiores a los demás.

Por ejemplo, sabes cómo utilizar una computadora. Tus abuelos quizás nunca usaron una computadora, aunque no son menos inteligentes que tú. Tus destrezas computacionales son sólo posibles en la época en la que vives. Y la siguiente generación sin duda poseerá habilidades tecnológicas que hallarás igualmente intimantes.

Debemos enfocarnos bien.  La próxima vez que empieces a sentirte orgulloso, pregúntate: “¿Acaso controlé todas las circunstancias que me colocaron en el lugar indicado y en el momento preciso para gozar de esta maravillosa oportunidad?”.

MANTENTE ALERTA A LOS PRESUMIDOS

Los presumidos son prepotentes y tienen muy poca paciencia con quienes no tienen idénticos logros a su haber.

Los padres que se sientes “realizados” tienden a provocar un sentimiento de inadecuación en sus hijos si éstos no exhiben el mismo ímpetu y habilidad. Muchos padres, según ellos por amor, exigen tanto de sus hijos que éstos acaban sintiéndose como unos fracasados.

Por otro lado, los padres que se sienten agradecidos por su éxito son pacientes con las demás personas –sus propios hijos inclusive- que carecen de sus mismas habilidades.

Los 48 caminos dicen: El orgullo lleva al desprecio; la gratitud lleva a la compasión. El orgullo significa menospreciar a los demás. Debes cuidarte mucho de no destruir a los demás en el trayecto hacia tu meta.

EL ORGULLOSO SANTURRÓN

El presumir de nuestra propia bondad es en extremo peligroso, pues muchas de las peores fechorías de la historia fueron cometidas en aras de la “bondad”.

¿Escuchaste a alguien decir alguna vez “Nunca le hice mal a nadie”? Menuda proeza sería si fuese verdad!  Sin embargo, es muy poco probable que nunca haya insultado a algún familiar o amigo.

Siempre hay niveles superiores de “bondad”, como la lucha por la justicia social, por ejemplo. No debes presumir ni arrogarte sobre las cosas buenas que hayas logrado, porque no existen límites a lo que podemos hacer.

¿Acaso las personas religiosas piensan que son mejores que los demás? En efecto, estar convencido de que posees la palabra revelada de D'os puede llevarte a la complacencia y la arrogancia. Por ese motivo, las personas religiosas intentan esforzarse al máximo por ser humildes.

LA ARROGANCIA EN LA SOCIEDAD

En cierto modo, todos nos enorgullecemos de nuestra propia sociedad, nación o cultura. Quienes nacieron en China probablemente sean comunistas, a mucha honra. Quienes nacieron en España quizás sean católicos, a mucha honra. Y quienes nacieron en Irán tal vez sean fundamentalistas islámicos - a  mucha honra!

La influencia de la sociedad es tan poderosa que a menudo adoptamos valores sin siquiera percatarnos de ello, valores que luego pasan a ser menos una “conciencia intelectual” y más un “instinto emotivo”. Por ejemplo, los estadounidenses pueden sentir que quienes hablan el inglés con un marcado acento extranjero son menos inteligentes…

Por cierto, no existe nexo alguno entre la tecnología, por un lado, y la decencia y la bondad, por otro. En la Conferencia de Wannsee (la reunión nazi convocada para preparar la “Solución Final” para el exterminio de los judíos), 9 de sus 13 participantes eran doctores, las mentes más creativas y científicas del mundo civilizado.

Los 48 caminos afirman que debemos imperiosamente evaluar nuestras convicciones. De lo contrario, seguirás ciegamente los dictados de tu sociedad.

  1. Identifica los orígenes de tus valores.

  2. Defínelos.

  3. Determina objetivamente si esos valores son buenos.

  4. Procura que sean tus propios valores.

UN OBSTÁCULO PARA LA SABIDURÍA

El orgullo es uno de los mayores obstáculos para alcanzar la sabiduría. Si eres arrogante, te resultará imposible aprender de los demás! Como enseñan los Sabios: “¿Quién es sabio? Aquél que aprende de todas las personas” (Talmud – Avot 4:1).

Siéntete agradecido hacia tus maestros, pues es de presumidos decir: “Esto es sencillo, siempre lo supe”. Si alguien da de su tiempo para enseñarte algo, reconoce su esfuerzo, independientemente de que pienses que has aprendido algo o no lo hayas hecho.

Reflexiona sobre el daño que puede provocar el orgullo. Si alguien se te acerca y te cuestiona una idea de la cual te sientes orgulloso, entonces lo tomas como un ataque personal, colocándote a la defensiva e impidiéndote seguir prestando atención.

Pero si alguien te dice que estás haciendo algo mal y a ti, a la vez, te gusta la idea y no estás orgulloso de ella, entonces escucharás con atención. “Si obtuve tanto placer de hacer lo que yo creía que estaba bien, entonces cuán mayor será el placer que podré obtener de hacer algo que realmente está bien!”.

Las personas cometen el error de pensar que tienen que pregonar su éxito para sentirse bien al respecto. De hecho, el no atribuirse méritos a menudo nos hace sentirnos mejor porque, de esta forma, hacemos el bien sencillamente porque es lo correcto, no por la fama que nos pudiera deparar.

¿POR QUÉ  EL “EVITAR LA ARROGANCIA” CONSTITUYE UN INGREDIENTE DE LA SABIDURÍA?

  • Si te afanas en congratularte por lo que ya has logrado, no te esforzarás en lograr más.

  • Si estás constantemente defendiendo tus opiniones, nunca estarás dispuesto a escuchar a los demás.

  • Si presumes de tus ideas, te estarás limitando.

  • Si eres agradecido, crecerás como persona.

  • Si te da placer hacer lo correcto, entonces busca más placer.

Biografía del autor:

Rav Noaj Weinberg fue el fundador y director de Aish HaTorah Internacional. Por más de 40 años con sus programas educacionales atrajo a cientos de miles de Judíos de vuelta a su herencia.

Que la lectura de este artículo sea un mérito para elevar su alma.





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