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Shabat Shalom


Parashat Jaie Sara-2
Por. Rav Iehuda Levi



Temas de la Parashá Jaié Sará
Bereshit (Génesis) 23:1 - 25:18

Traeremos 2 comentarios
Nuestra parashá habla sobre los siguientes temas:

Primera aliá (23:1-16)

  • La muerte de Sará.

  • Abraham compra un lugar para enterrar a Sará

Segunda aliá (23:17 - 24:9)
 

Abraham le ordena a su sirviente que vaya a la tierra de Aram Naharáim para buscar una mujer para Itzjak.

Tercera aliá (24:10-26)

El sirviente de Abraham se encamina hacia Aram Naharáim y al llegar encuentra a Rivká.

Cuarta aliá (24:27-52)

  • El sirviente de Abraham le pide a la familia de Rivká la mano de ella para casarse con Itzjak.

Quinta aliá (24:53-67)

  • El sirviente de Abraham y Rivká regresan a la tierra de Israel.

  • El casamiento de Itzjak y Rivká.

Sexta aliá (25:1-11)

  • Los hijos de Abraham y Keturá.

  • La muerte de Abraham y su entierro.

Séptima aliá (25:12-18)

  • Los descendientes de Ishmael.

Comentarios de la Parashá

Siempre hemos escuchado que en nuestra sagrada Torá no existen temas innecesarios. Aún más, cada letra de la Torá encierra un profundo significado que requiere ser estudiada. Sin embargo, alguien podría llegar a pensar que a pesar de que todo lo que figura en la Torá es importante, existen temas de mayor o menor importancia que otros. Pero esto no es verdad.

En su libro de preguntas y respuestas, el Rambam (Rabí Moshé Ben Maimón, 1135 - 1205) nos explica que en la Torá no hay ninguna parte más importante que otra, sino que todos los relatos de la Torá tienen la misma importancia, pues cada palabra es la palabra de D'os a los hombres. Es por eso que de acuerdo a su opinión está prohibido ponerse de pie cuando en la sinagoga se leen los Diez Mandamientos, ya que eso denotaría que esa parte de la Torá es más importante que las demás.

Ahora bien, estudiando nuestra parashá encontramos una idea que aparentemente desafía esta teoría formulada por el Rambam, pues en el capítulo 24 de nuestro libro se nos relata que Abraham Avinu le pidió a su sirviente que vaya a Aram Naharaim (la tierra natal de Abraham) para buscar una mujer para su hijo Itzjak, y la Torá relata con lujo de detalles - más que en otras oportunidades - lo ocurrido en aquel viaje, además de repetir el relato dos veces. Y al investigar la razón de esto, encontramos que Rashí (Rabí Shelomo Itzjaki, 1040 - 1105), comentando el pasuk 42, cita el siguiente midrash:

"Dijo Rabí Ajá: Es más bella la conversación de los sirvientes de las casas de los padres, que la Torá de los hijos. La parashá de Eliézer (el sirviente de Abraham), se repite dos y tres veces, y (a pesar de que el tema de la impureza de) el reptil es una de las partes principales de la Torá (respecto de las leyes de pureza e impureza ritual), sólo aprendimos que su sangre impurifica al igual que su carne, de un versículo que está escrito con una letra de más" (Bereshit Rabá 60:9).

Aparentemente este midrash contradice las palabras de Maimónides, ya que Rabí Ajá claramente nos dijo que en la Torá algunas partes son más bellas que otras. Pero realmente esto no es una contradicción.

Escuché del Rav Z. N. Goldberg que en la Torá hay dos tipos de mitzvot (preceptos). Los famosos 613 preceptos que son iguales para todos los hijos de Israel, sin diferenciar entre una persona pobre y una rica, o entre un judío importante y uno simple, o entre un gran sabio de la Torá y un ignorante. Respecto de esos 613 preceptos, todos están obligados a cumplirlos por igual. Sin embargo, hay otros preceptos que no pertenecen a esta categoría. Y esta idea ya ha sido formulada por el Rambán (Rabí Moshé Ben Najmán, 1194 - 1270) comentando lo que dice la Torá al comienzo de parashat Kedoshim (Vaikrá -Levítico- 19:2).

Dice la Torá: "…santos deberán ser ustedes, ya que Santo soy Yo, Hashem, vuestro D'os".

El Rambán explicó que esta ordenanza de la Torá no se parece al resto de las 613 mitzvot, pues la Torá generalmente ordena mandamientos específicos y bien definidos, y no reglas generales.

Es por eso que él explicó que mediante este pedido de santidad, la Torá nos exige que no nos encontremos en la categoría de un "naval birshut haTora" (un infame con el permiso de la Torá). ¿Cómo es esto? Si el hombre cumpliera todos los 613 preceptos sin prestar atención a las ordenanzas generales, él podría tomar vino todos los días, todo el tiempo, siendo una persona inútil para la sociedad y aparentemente no sería considerado un pecador.

Pero el Rambán explicó que ésto es totalmente erróneo. La Torá no escribió específicamente la prohibición de ser arrogante o de enojarse, sin embargo, sin ningún lugar a dudas, quien tiene estos defectos en su personalidad, se está comportando de una manera ajena al espíritu de la Torá.

Basado en sus palabras, nos explica el Rav Goldberg que para aprender respecto de alguna mitzvá específica que es igual para todo el pueblo de Israel, la Torá no necesitó extenderse en su explicación. Es por eso que para aprender que la sangre del reptil impurifica al igual que su carne, sólo bastó que en un versículo esté escrita una letra "de más", a pesar de que ésta es una ley muy importante dentro de las leyes de pureza e impureza ritual.

Sin embargo, por cuanto que todo el relato del viaje del sirviente de Abraham para conseguir una esposa para Itzjak, nos viene a enseñar que es muy importante buscar una pareja con buenas midot (características) - como explica Rashí - la Torá necesitó extenderse en este relato, ya que ésta no es una mitzvá específica e igual para todo el pueblo de Israel, sino que depende de la cultura, la tradición, las características y el nivel espiritual de cada persona. Y es por eso que Abraham no quiso que Itzjak se case con una mujer de la tierra de Quenaan, pues ellas no tenían buenas midot y no eran compatibles con su hijo Itzjak.

____

Abraham y Sará no tienen hijos. HaShem les promete una gran descendencia, que heredará la tierra de Canaan.  Sará  le propone a Abraham tomar a Hagar como concubina y adoptar a su hijo como propio. Así es como nace Ishmael, el primer hijo de Abraham.
En nuestra Parashá, finalmente, y milagrosamente, nace Itsjaq,  hijo de Abraham y Sará. HaShem le dice a Abraham , Gen. 21:12 "tu descendencia vendrá de Itsjaq", no de Ishmael. Aunque a Ishmael, por ser tu hijo "lo convertiré en una nación".
La Torá continúa relatado lo que sucedía ahora entre los hermanos, Ishmael e Itsjaq.  El pasuq 21:9 dice así: "Y Sará vio que el hijo de Hagar la Egipcia [Ishma'el] ...se estaba divirtiendo/jugando. Y le dijo a Abraham, despide a esta mujer y a su hijo...".  
¿Qué pasó aquí? ¿Sará ve a Ishmael "jugando" y decide que lo tiene que expulsar? ¿Por qué esa reacción aparentemente tan exagerada? Todo tiene que ver con el significado de la palabra metsajek "divirtiéndose, jugando". ¿A que juegos se refiere aquí la Torá?  
Hay varias opiniones. Veamos dos.
Según una primera opinión Ishmael estaba jugando con Itsjaq al "arco y flecha", al estilo William Tell practicando su puntería con el pequeño Itsjaq. Al ver esto, obviamente, Sará expulsa a Ishmael.
Hay una segunda interpretación según la cual los juegos de Ishmael no amenazaban la integridad física de Itsjaq sino su integridad moral.  El Midrash no dice que Ishmael jugaba con Legos o autitos de carrera. La diversión de Ishmael era: "Idolatría, promiscuidad y asesinato". Comencemos por el final. ¿Es posible que un niño juegue juegos de asesinato?   Bueno, hoy sabemos mejor que nunca que esto es muy posible. Pensemos en algunos videojuegos modernos donde se ganan puntos por matar gente mientras uno conduce un auto; o disparar a matar inmigrantes (¡y hay extra puntos por matar mujeres embarazadas!).  Sará entendía que los juegos que se juegan de niños, se hacen parte de la personalidad del adulto.  Sará no podia permitir que su hijo Itsjaq, quien estaba destinado a seguir el camino de Abraham, fuera educado con "los juegos de Ishmael". Sará sabia el poder de la influencia que los amigos, la calle y los juegos tienen sobre nuestros hijos.
Y Sará también entendió que Ishmael no iba a cambiar. ¿Por qué? Porque Hagar, la madre biológica de Ishmael, no compartía la preocupación de Sará. Una vez más los Jajamim iluminan las palabras de la Torá.    Dicen que Sará cuestionó a Hagar por la conducta de Ishmael y sus juegos. Y le dijo: "¿No te das cuenta de lo que tu hijo está haciendo? ¿No ves cómo esos juegos van a influir en su personalidad?"  A lo que Hagar contestó: "metsajeq", "Ishmael está jugando", en otras palabras: "¡Son solamente juegos de niños! No hay que tomarlos en serio".  Hagar es una madre permisiva, que por ingenuidad (o por comodidad) elige no entrometerse con los juegos de sus hijos, sus amistades e influencias. Y se dice a sí misma:  "Ishmael sólo se está divirtiendo. Son cosas de niños."
Creo que ahora, gracias a este Midrash, nuestra perspectiva de la drástica decisión de Sará es un poco más amplia.  Sará no sólo ve en el futuro la mala (y posiblemente "irreversible") influencia de Ishmael sobre Itsjaq, Sará también comprende que Hagar no comparte ni entiende su preocupación.  
A Hagar tampoco le molestan los juegos promiscuos de Ishmael ("que se haga hombre" diría Hagar), ni tampoco parece importarle que "juegue" con lo opuesto de lo que su padre predica, la Abodá Zará  ("que Ishmael, cuando sea grande, decida si quiere seguir el camino de Abraham o ser una persona normal, como el resto del mundo" diría quizás Hagar).  La filosofía educativa de Hagar no era diferente, sino totalmente opuesta a la de Sará. Sará no tenía con quién hablar...
Y al final vemos que Sará tuvo mucha razón.... En el pasuq 21:20 vemos cual fue el destino de Ishmael "un arquero" (de arco y flecha).   El hijo de Abraham no se convirtió en un hombre de Dios, como su padre. Ni tampoco en un comerciante o un profesional. Ishmael terminó siendo lo que jugó de chico: un violento cazador.
Tenemos mucho que aprender de Sará. Entre otras cosas.
1. Saber que los juegos violentos o promiscuos, las malas compañías y las malas amistades, pueden ejercer sobre nuestros hijos más influencia que supere la de nuestras palabras.    
2. Recordar que lo juegos que juegan nuestros hijos en su niñez, lo que maman a una edad temprana, será parte de su personalidad (para bien o para mal, como dijeron los Jajamim:
3. Y finalmente, que a veces hay que tomar medidas drásticas para proteger a nuestros hijos y educarlos como verdaderos descendientes de Abraham Abinu (y Sará!)

 

 

 

 




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