Nuestra parashá habla
sobre los siguientes temas:
Primera aliá
(41:1-14)
Segunda aliá
(41:15-38)
Tercera aliá
(41:39-52)
Cuarta aliá
(41:53 - 42:18)
Quinta aliá (42:19
- 43:15)
Sexta aliá (43:16-29)
Séptima aliá
(43:30 - 44:17)
Comentario
de la Parashá
Cuando Iosef escuchó los
sueños del Faraón, él entendió que vendrían siete
años de abundancia y posteriormente, siete de hambre. Viendo esto
desde una perspectiva amplia, vemos que los años de hambre - que
no fueron sólo en Egipto sino también en la tierra de Israel
- fueron los que provocaron que los sueños de Iosef se cumplan. Él
sería dirigente por sobre sus hermanos, después de que ellos
descendieran a Egipto para buscar alimentos para sus familias.
En nuestra Sagrada Torá
nada está escrito porque sí. Se nos quiere enseñar algo.
Ésta es una conclusión indiscutible si consideramos que la Torá
no es el fruto de la pluma de algún ingenioso escritor, sino que
es ni más ni menos que la palabra de D'os al hombre.
Cada tema, cada detalle e incluso,
cada letra de la Torá tiene un motivo. Puede ser que no entendamos
alguna parte de la misma o puede ser que tengamos algún interrogante
y aún no hemos encontrado quién nos lo pueda descifrar, pero
eso solamente demuestra una incapacidad interpretativa de parte de los
lectores y no una carencia intelectual de parte del Autor - bendito sea
Su Nombre.
Entre otras cosas, de esta
parashá podemos aprender cómo se debe relacionar el individuo
respecto de su pueblo. Autores de todas las generaciones han intentado
explicar que el pueblo judío - respecto de sus componentes - se asemeja
a un barco. En un barco, ningún pasajero puede decir: "Yo sólo
quiero hacer un agujero en mi camarote, yo no perjudico a nadie", pues
su camarote es parte del barco y si se llena de agua su camarote, eso
significará sin lugar a dudas, que también ese buque correrá
la misma suerte.
Pero el principio de responsabilidad
colectiva no es aplicable solamente respecto del cumplimiento de las mitzvot
(preceptos) de la Torá. Este pilar de la humanidad se debe aplicar
en todas las áreas. Debemos aprender a sentir el sufrimiento ajeno
como si fuera el propio y esto lo aprendemos de nuestra parashá.
"Y a Iosef le nacieron dos
hijos - antes de que sobreviniera el año de hambre - que dio a luz
para él Asenat hija de Poti-Fera, sacerdote de On" (41:50).
Como explicamos anteriormente,
ningún detalle del texto bíblico está escrito adrede, entonces·
Àqué es lo que la Torá nos viene a enseñar a través
de este dato?
Nuestros Sabios del Talmud
supieron la respuesta:
"Dijo Resh Lakish: Le está
prohibido a la persona mantener relaciones maritales durante los años
de hambre (ya que él debe comportarse
como si él estuviera sufriendo), como
está escrito: "Y a Iosef le nacieron dos hijos - antes
de que sobreviniera el año de hambre·". Quienes aún no hayan
engendrado hijos no deben abstenerse. En tiempos de sufrimiento para el
pueblo de Israel, si alguien se aparta de la comunidad, vienen dos ángeles
que lo acompañan a él y colocan las manos de ellos sobre él
y dicen: 'Este hombre que se ha apartado de la comunidad no verá
el consuelo de la comunidad'. En tiempos de sufrimiento para el pueblo
de Israel que no diga el hombre: 'Iré a mi casa, comeré y beberé,
y paz habrá para mí'·" (Taanit
11a).
El detalle - aparentemente
innecesario - de que Iosef tuvo sus hijos antes de que empiecen los años
de hambre, nos viene a enseñar que Iosef, a pesar de que no sufría
el hambre y el sufrimiento que sufría el resto de la población
- por ser el virrey de Egipto - de todas maneras se comportaba y se sentía
como si estuviera en la misma situación que ellos. Él no se
identificaba con el dolor de ellos solamente en el campo de lo conceptual,
sino que su solidarización era una realidad y una conducta de vida.
Cabe destacar que este pasaje
del Talmud está debidamente reglamentado por Rabí Iosef Karo
(1488 - 1575)
en su libro "Shulján Aruj":
"Es mitzvá que el
hombre se haga pasar hambre (comiendo
poco) en los años de hambre; y está
prohibido mantener relaciones maritales (ya
que él debe comportarse como si él estuviera sufriendo)
excepto en la noche de la tevilá (cuando
la mujer va a la mikvé para tomar el baño ritual de purificación,
que en ese caso es obligación); pero
los que no tienen hijos tienen permitido
(no sólo en la noche de la tevilá).
Todo el que se aparta de la comunidad no verá su consuelo y todo
aquel que sufre con ellos tiene el mérito de ver su consuelo" (Oraj
Jaim 574:4-5. Se recomienda ver el libro Mishná Berurá para
conocer todos los detalles de esta halajá).
El judío tiene un deber
en este planeta: "corregir al mundo a través del reino de D'os"
(Alenu Leshabéaj)
y esa tarea sólo puede ser cumplida si parte de un sentimiento de
igualdad bien entendido. Ese sentimiento que Iosef hatzadik (el
justo) nos
enseñó.
Pero esta importante enseñanza
no sólo aparece registrada por primera vez en el Talmud (basado en
el versículo). El Maharam (Morenu
Harab Rabí Meir, 1215 - 1293) de Rotemburg
en su libro "Taamé Masóret Hamikrá" nos dice que
esto también está registrado en la Torá.
Él explica que la Masóret
(la tradición) señala
que hay sólo dos pesukim (versículos) que contienen la palabra
Uliosef (y a Iosef) en todo el Tanaj (Biblia). La primera, es nuestro
pasuk: "Y a Iosef le nacieron dos hijos - antes de que sobreviniera
el año de hambre·" (Bereshit
-Génesis- 41:50) y la segunda vez es cuando
Moshé, antes de morir, bendice a la tribu de Iosef: "Y a Iosef
le dijo: Bendecida por D'os es su tierra·" (Devarim
-Deuteronomio- 33:13). Además, en estas
únicas dos ocasiones esta palabra aparece al comienzo del versículo.
Él recuerda las palabras
del Talmud: "En tiempos de sufrimiento para el pueblo de Israel, si
alguien se aparta de la comunidad vienen dos ángeles que lo acompañan
a él y colocan las manos de ellos sobre él y dicen: 'Este hombre
que se ha apartado de la comunidad no verá el consuelo de la comunidad'"
, a lo que agrega el Maharam, que esta misma idea está realmente
insinuada en la Masóret: por cuanto que Iosef se comportaba de esta
manera en los años de hambre es que tuvo el mérito de que su
tierra fuera bendecida.