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Shabat Shalom


Parashat Teruma-3
Por. Rab Ari Kahn



Parashat Terumá: La inocencia perdida y encontrada.

La parashat Terumá representa una especie de despedida de las secciones previas de la Torá.  Mientras que las otras secciones principalmente constaban de narrativas, y Mishpatim presentó lo que puede ser visto como una extensión de los Diez Mandamientos, Terumá virtualmente ignora la narrativa en favor de las instrucciones para construir el Mishkán.

A simple vista, la construcción del Mishkán es algo extraño de hacer.  D'os, Quien es trascendente, ciertamente no necesita una "casa" y sería un error entender el decreto Divino como una tentativa de encontrar un refugio para el D'os impronunciable y trascendente.  Una cuidadosa lectura del texto indica el objetivo de la construcción:

"Y harán para Mí un Santuario y residiré en ellos" (25:8)

El versículo describe el resultado de la construcción: D'os vivirá entre los judíos o en la nación judía, "Yo residiré en ellos", más que un resultado obvio de que D'os "resida" en el Santuario.  Claramente, el objetivo de la construcción no era proveer a D'os de un refugio, sino proveer un camino para que el hombre ponga a D'os dentro de su vida.

El decreto de construir el Mishkán parece encajar muy bien en la corriente de la narrativa.  El versículo precedente describe el ascenso de Moshé para recibir la Torá.  Hay una diferencia de opinión entre varios comentaristas, y los Midrashim si el episodio del becerro de oro precedió o siguió a las instrucciones de la construcción del Mishkán.  Rashí sigue la opinión expresada en el Midrash que el Mishkán fue ordenado recién después de la catástrofe del becerro de oro.  Por otro lado, el Rambán ve al Mishkán como siguiendo directamente a la Revelación en el Sinai, como dice el Zohar (ver Shem Mishemuel Terumá).

Un versículo anterior aparentemente conecta la Entrega de la Torá con la construcción del Mishkán, independientemente del becerro de oro.  Cuando Moshé habló a D'os en la zarza ardiente, Moshé cuestionó su propio rol en la redención de los judíos.  D'os le respondió:

"Dijo: Pues Yo estaré contigo y esto habrá de ser para ti la señal, ya que Yo te he enviado.  En cuanto saques al pueblo de Egipto habrán de servir a D'os sobre esta montaña" (3:12).

Rabí Soloveitchik Zatza"l una vez explicó (yo creó que él citó al Sefer Hajinuj pero no he podido localizar la fuente) que dos cosas tenían que pasar para que la promesa Divina se lleve a cabo.  Primero, los judíos necesitaban recibir la Torá, y segundo, los judíos necesitaban construir el Mishkán.  Ambos están incluidos en la frase "servir a D'os sobre esta montaña".  Es por eso que de acuerdo con este entendimiento, una vez que la Torá fue entregada, la única cosa que quedaba por hacer era construir el Mishkán.  En consecuencia, nuestra parashá sigue al ascenso de Moshé.  Esto explica la secuencia lógica del versículo, pero el entendimiento del imperativo Divino de construir el Mishkán parece difícil de entender.  Hay numerosos componentes para el Mishkán, pero la parte central del Mishkán era claramente el Arón - el Arca.  Arriba del Arón estaban puestos un par de keruvim de oro.  Los dos estaban hechos de un mismo bloque de oro.  Era en el espacio que había entre los keruvim que D'os se comunicaba con el pueblo judío.

"Me revelaré a ti allí y hablaré contigo por encima del kapóret (propiciatorio), de entre los dos keruvim que están sobre el Arca del Testimonio; todo lo que te ordenaré a ti, para los hijos de Israel" (25:22).

De entre los keruvim la Presencia Divina emanaba, y la comunicación fluía.  Esto servirá como una conexión futura entre la Revelación en el Sinai, y la construcción del Mishkán - la cual reemplazará al Sinai y se convertirá en un conducto para revelaciones futuras.  Rambán hace esta observación y explica:

"Este es el misterio del Mishkán.  La Gloria de D'os que se manifestaba en el Monte Sinai ahora irradiará  (a Moshé) dentro (del Mishkán)" (Rambán 25:1).

Sin embargo, es algo extraño que el judaísmo, el cual generalmente rechaza representaciones de formas humanas, y de la forma Divina también, debía prescribir un par de keruvim en el lugar más sagrado.  Después de todo, ¿cuál es la diferencia entre los keruvim y el becerro de oro?  ¿Por qué uno representa comunicación Divina y el otro profanación?

Rashí alude a una respuesta a esta pregunta en su comentario sobre el versículo siguiente a los Diez Mandamientos, (Éxodo 20:19) el cual describe la prohibición de construir "dioses de oro o plata".  Rashí explica que incluso la más pequeña desviación del decreto Divino es equivalente a la idolatría.  La construcción de los keruvim de plata en lugar de oro, o el número equivocado de keruvim, o su disposición incorrecta constituiría una violación del mandamiento.  Esto nos enseña que la razón por la cual los keruvim estaban permitidos era porque D'os nos ordenó construirlos.  Por el contrario, la razón por la cual el becerro de oro fue considerado idolatría fue porque D'os no nos ordenó construirlo.  La palabra mitzvá significa "mandamiento"; la frase avodá zará significa "adoración extraña", aquella que no fue ordenada.

Es por eso que por lo menos en un nivel procesal podemos distinguir entre el becerro de oro y los keruvim.  Sin embargo, en un nivel real debe haber una diferencia también.  En función de captar el significado completo de esta orden Divina debemos descubrir el significado de los keruvim.

Hay algunas diferencias de opinión respecto a la apariencia real de los keruvim.  La forma era de dos niños (ver Rashí 25:18) con alas, sin ropa.  De acuerdo al Talmud los dos keruvim se estaban abrazando como dos amantes (Iomá 54a-b ver abajo).  El Zohar claramente dice que uno era masculino y el otro femenino.

"Rabí Iosé dijo: 'la palabra "equidad" (mesharim, lit. equidades) en la cita del versículo anterior indica que los keruvim eran macho y hembra'" (Zohar 3:59a).

Esta imagen de dos inocentes desnudos abrazándose, obviamente pudo ser mal interpretada.  El Talmud relata que cuando los babilonios capturaron el Templo y entraron al Kodesh Hakodashim se estremecieron:

"Resh Lakish enseñó: cuando los paganos entraron al Ejal, ellos vieron los keruvim abrazándose uno al otro, ellos los llevaron al mercado y dijeron: 'esta (nación de) Israel cuyas bendiciones son bendiciones y maldiciones son maldiciones, está involucrada en cosas como estas!?'  Ellos inmediatamente los rebajaron, (Hizulum) como dice el versículo: 'todas sus cosas valiosas fueron rebajadas porque ellos vieron su desnudez' (Ejá 1:8) (Iomá 54b).

La primer mención de los keruvim en la Torá está en el versículo que describe el desalojamiento del hombre del Jardín del Edén:

"Cuando expulsó al hombre, colocó al este del huerto del Edén los keruvim y al resplandor de la espada que giraba, para custodiar el camino hacia el árbol de la vida" (Bereshit 3:24).

Como resultado del pecado del hombre, los keruvim entraron al mundo, en función de proteger al "árbol de la vida".  Nosotros hemos notado la identificación entre el árbol de la vida y la Torá (ver mis notas en Shemot y Beshalaj).  Es por eso interesante notar que en el Mishkán los keruvim protegen el Arca, la cual contiene la Torá, y en el Edén los keruvim protegían el camino que llevaba hacia el árbol de la vida - Torá.

Antes del pecado de Adam y Javá, los keruvim no eran necesarios; ellos aparecieron sólo como resultado del pecado.  Esto nos lleva a concluir que los keruvim representan a Adam y Javá,  jóvenes e inocentes - y desnudos en el Jardín del Edén.  Sólo como resultado de su pecado ellos se dieron cuenta y se avergonzaron de su desnudez.

"Mas escucharon la voz de D'os que se dirigía por el jardín, cuando finalizaba el día y se escondió el hombre y su mujer, de ante la presencia de D'os, entre los árboles del jardín" (Bereshit 3:8).

Cuán apropiado que en el Mishkán y luego en el Templo, en el Kodesh Hakodashim, había un símbolo del hombre en su cumbre - antes de su pecado, en un estado de total inocencia ante D'os.

"Rabí Iojanán dijo: 'si no fuese un versículo sería imposible de decirlo.  Nosotros aprendemos que D'os se envolvió a Sí mismo (en un Talit) como un Sheliaj Tzibur y Él le enseñó a Moshé el correcto orden de los rezos.  Él dijo: 'cuando Israel peque, haz este servicio ante Mí y Yo los perdonaré: "D'os, D'os…" Yo soy D'os antes del pecado del hombre, y Yo soy D'os después de que el hombre peque y se arrepienta" (Talmud Rosh Hashaná 17b).

Mientras que el hombre siente un alejamiento causado por el pecado, D'os no cambia.  El alejamiento lleva a la perdición de inocencia del hombre, y a esconderse de D'os.  D'os por Su parte, insiste que siempre hay un camino para retornar.  Los keruvim, la imagen de la inocencia del hombre, cuida ese camino.  Ellos están armados con una espada giratoria, para simbolizar el cambio que el hombre debe de hacer en función de alcanzar la Torá.

Los dos keruvim estaban hechos de una misma pieza de oro, así como Adam y Javá estaban inicialmente unidos en un solo cuerpo.  Los keruvim simbolizan el retorno final a uno mismo.  

"Adam y Javá fueron creados como un par unido; y puesto que ellos fueron puestos juntos, D'os los bendijo.  Porque la bendición no reside segura en un sitio donde hay machos y hembras" (Zohar, Bereshit, sección 1 pag.165a).    

Rabí Iosé - el más joven, una vez fue a ver a Rabí Shimón y lo encontró explicando el versículo: "Dijo el hombre: la mujer que pusiste junto a mí, ella me dio del (fruto del) árbol y comí" (Bereshit 3:12).  'La expresión "junto a mí", él dijo, 'indica que Adam y Javá fueron creados juntos con un solo cuerpo' (Zohar, Vaikrá, sección 3 pag. 83b).

A través de las generaciones, el Cohen Gadol tenía que entrar al Kodesh Hakodashim en el día más sagrado del año - Iom kipur, el día en el cual los judíos fueron finalmente perdonados por el pecado del becerro de oro.  Iom kipur más que cualquier otro día simboliza renacimiento, inocencia recuperada.  Es el día cuando la Presencia Divina, la Shejiná, fluye.  El Cohen Gadol, vestido con vestimentas especiales, entraba en el Kodesh Hakodashim.  Al entrar él veía ante él la imagen perpetua de la inocencia, la pureza y la santidad: los keruvim, simbolizando a Adam y Javá como tendrían que haber sido.  Parado ante D'os, él rezaba por la purificación, la pureza y la inocencia, para toda la nación.

"Ya que en este día expiará por ustedes para purificarlos.  De todos sus pecados, ante D'os se purificarán" (Vaikrá 16:30).

El Mishkán no fue diseñado para ser una casa para D'os, sino un lugar donde el hombre puede retornar a casa - a sí mismo




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