Parashat
Jukat: "La Muerte"
La parashá
Jukat comienza enseñando sobre la Pará Adumá, la vaca
roja, el rito practicado para purificar a aquellos que han estado
en contacto con el muerto. La Pará Adumá es uno
de los mandamientos más oscuros, y sirve como un prototipo de
lo que es el "jok" - la clase de mandamiento que trasciende el entendimiento
humano: No sólo es la respuesta - la Pará Adumá - difícil
de comprender, sino que la causa - la muerte - está también
finalmente más allá del entendimiento humano.
En esta parashá,
la muerte es presentada no meramente como una respuesta ritual, sino
que de alguna manera es el tema principal de la parashá. Miriam
y Aharón murieron en esta parashá y Moshé recibió
la sentencia de muerte. Al leer entre líneas, las
muertes de muchos otros también pueden ser vistas, pero antes
de explorar entre las líneas veamos el texto:
"Los hijos
de Israel, toda la congregación, llegó al desierto de Tzin
en el primer mes y el pueblo permaneció en Kadesh. Allí
Miriam murió y allí fue enterrada. No había
agua para la congregación, y ellos se juntaron alrededor de Moshé
y Aharón" (20:1 - 2).
El Talmud deduce
de este versículo que el agua que tomaban los hijos de Israel
en el desierto existía por mérito de Miriam, y con su fallecimiento
el mérito del agua se disipó también.
Rabí Iosef
hijo de Rabí Iehudá dijo: tres buenos líderes han surgido
en Israel, llamados Moshé, Aharón y Miriam, y por ellos,
tres buenas cosas fueron otorgadas [al pueblo de Israel], llamadas
el manantial, la columna de nube y el maná. El manantial,
por el mérito de Miriam; la columna de nube, por el mérito
de Aharón; el maná, por el mérito de Moshé. Cuando
Miriam murió el manantial desapareció, como está escrito:
'Y Miriam murió allí', e inmediatamente sigue el versículo
'no había agua para la congregación'; y retornó por
el mérito de los otros dos (Moshé y Aharón). (Talmud
Taanit 9a).
El pueblo estaba
claramente muy preocupado. Esta no es la primera vez que
la nación se acerca a Moshé a quejarse sobre la falta de
provisiones. Ni siquiera es la primera vez que una queja
es registrada sobre la falta de agua. Aquí, sin embargo,
hay una sutil diferencia. Retornemos al texto:
"Y el pueblo
discutió con Moshé, y habló, diciendo: 'ojalá
hubiésemos muerto cuando murieron nuestros hermanos ante D'os! ¿Para
qué nos has traído a toda la congregación de D'os al
desierto, para morir nosotros y nuestros animales allí? ¿Y
para qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar
malo? Este no es lugar de siembra, o de higos o de viñedos
o de granadas; ni siquiera hay agua para tomar" (20:3 - 5).
Esta letanía
de quejas has sido escuchada anteriormente; fueron usadas diferentes
palabras o imágenes pero fue dado el mismo mensaje: Egipto era
mejor que esto. El pueblo extrañaba su lugar de nacimiento. Las
dificultades fueron olvidadas, y sólo quedaba la nostalgia por
la casa de su juventud.
Pero esta descripción
fue de alguna manera imprecisa, puesto que esta es una nueva generación. La
mayoría de estas personas nunca vieron Egipto!! Muy
calladamente, sin fanfarrias, los cuarenta años de deambulación
por el desierto, prometidos en la parashá de Shelaj, habían
pasado. Esta nueva generación, nacida en el desierto,
no tenía nada por lo cual sentir nostalgia. Estas
personas no deberían haber sufrido de ninguna "mentalidad de
esclavos", puesto que ellos nacieron libres. La muerte
de Miriam tuvo lugar cuando el decreto de los cuarenta años ya
había vencido. Rashí alude a esto en su comentario:
"Toda la congregación":
toda la comunidad (intacta), porque aquellos que tenían que morir
en el desierto ya perecieron, y estos (los que quedaron) fueron apartados
para vivir" (Rashí 20:1).
Miriam había
muerto; Aharón y Moshé pronto seguirían. Más
aún, toda la generación de los que nacieron en Egipto y
fueron esclavos, cualquiera de edad de más de 20 años, había
muerto. La Torá no mencionó los años que
pasaron, sino que la última fecha mencionada en el texto es casi
40 años antes de los eventos descriptos en este pasaje. Quizás
este es el significado de por qué la parashá comienza con
el antídoto para la muerte: esto no es una discusión teórica,
o una ley que se aplica ocasionalmente. Esta es una situación
que ha acontecido en todo hogar. Una generación entera
se ha perdido - ha muerto.
Y sin embargo,
los hijos hablan igual que los padres hablaron. Quizás
esto no nos debería sorprender; los hijos frecuentemente imitan
a sus padres, incluso si su contexto personal ha sido alterado. Ellos
cuestionaron a Moshé respecto de la sabiduría del éxodo:
"¿por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar
malo?". Por supuesto que estas personas, en su totalidad,
no vieron nunca Egipto, ni fueron sacadas de allí, pero ellas
internalizaron el sufrimiento de sus familias.
La observación
de que una nueva generación surgió nos ayudará a entender
el episodio central de la parashá: la indiscreción de Moshé
con la roca, el acto que llevó a la sentencia de muerte a Moshé
y a Aharón.
Moshé y Aharón
se dirigieron a D'os por ayuda; D'os respondió con la siguiente
orden:
"Y D'os habló
a Moshé diciendo: 'Toma la vara, y reúne a la congregación,
tú y Aharón tu hermano, y hablen a la piedra a vista del
pueblo, y ella dará agua. Toma del agua de la piedra,
y la darás a la congregación y a su rebaño para que
tomen'. Moshé tomó la vara de ante D'os, como
se le ordenó: Moshé y Aharón reunieron al pueblo frente
a la roca. Él dijo a ellos 'Escuchen ahora, rebeldes,
¿sacaremos agua de esta roca para ustedes?'. Moshé
levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces;
una gran cantidad de agua salió y ellos le dieron
al pueblo y a su rebaño de tomar" (20:6 - 11).
Una lectura rápida
no produce nada excepcional; esta es la clase de evento que ha sido
común en el desierto; el pueblo se queja, Moshé se dirige
a D'os, Quien resuelve el problema, pero señala las deficiencias
del pueblo. Sin embargo, aquí la conclusión contiene
un cambio; en lugar de señalar el fracaso de la comunidad, D'os
reacciona:
"D'os dijo
a Moshé y Aharón: 'Puesto que no creyeron en Mí para
santificarme a ojos de los hijos de Israel, no liderarán al pueblo
hasta la tierra que Yo les he dado. Estas son las aguas
de la contienda (Me Merivá), por las cuales los hijos de Israel
discutieron con D'os, y (Él) fue santificado allí'"
(20:12 - 13).
La reacción
de D'os es sorprendente: Moshé y Aharón han fracasado en
su misión, y en consecuencia la entrada, la conquista y el establecimiento
en la tierra será sin ellos. Ellos no cruzarán
el Jordán; el pueblo de Israel quedará con una meta más
allá de su alcance. Pero, ¿cuál fue el pecado? La
Torá no dice claramente lo que ellos hicieron; sino que la Torá
parece referirse a la causa: 'Puesto que no creyeron en Mí para
santificarme a ojos de los hijos de Israel'. Los comentarios
no están unificados en su entendimiento de la real ofensa cometida
por Moshé y Aharón.
De acuerdo a Rashí,
el problema fue el haber golpeado a la roca en lugar de hablarle,
pero esta "respuesta" trae una cantidad de preguntas: primero, si
el problema fue que golpearon la roca con la vara, ¿por qué este
procedimiento fue aceptado en episodios anteriores?
"Se quejó
el pueblo con Moshé y dijeron: danos agua para que bebamos. Les
dijo Moshé: ¿Por qué se quejan conmigo? ¿Por
qué están probando a D'os? Pero el pueblo estaba
sediento de agua y se quejó contra Moshé. Dijo:
¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos a nosotros, a
nuestros hijos y a nuestro ganado, de sed? Y Moshé
imploró a D'os, diciendo: ¿Qué haré yo con este pueblo? Ellos
están dispuestos a apedrearme. Y D'os dijo a Moshé:
'Pasa delante del pueblo y toma contigo de los Ancianos de Israel,
y tu vara con la cual golpeaste el río toma en tu mano y ve. He
aquí, Yo estaré ante ti allí cerca de la roca en Jorev,
y golpearás la roca, y agua saldrá de ella, para que el
pueblo beba. Y Moshé lo hizo ante los ojos de los
Ancianos de Israel" (Shemot 17:2 - 6).
Inmediatamente
después del éxodo, el pueblo pidió agua; allí
D'os le pidió a Moshé que llevara su vara y golpee la roca. En
nuestro episodio, D'os sólo le dijo a Moshé que traiga su
vara, pero no le dijo que golpee la roca. Uno puede intentar
defender a Moshé diciendo que las instrucciones de D'os fueron
de alguna manera engañosas, al ordenarle a Moshé traer la
vara si no la iba a usar, especialmente si la vara fue, de hecho,
usada en otra ocasión similar. Pero esta defensa no
puede estar en la cara de las instrucciones de D'os, las cuales deben
ser llevadas a cabo exactamente, sin ninguna desviación. Sin
embargo, el castigo que resultó de esto parece ser excesivo.
Hay un segundo
problema con esta visión: ¿Por qué fue castigado Aharón? Él
no golpeó la roca; sólo Moshé lo hizo. "Moshé
levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces". Aharón
aparentemente no participó del pecado en sí; ¿por qué
él tendría el mismo castigo?. Quizás Moshé
y Aharón discutieron el tema y juntos concluyeron que había
que golpear a la piedra dos veces.
El Rambam opina
que el pecado fue el enojo de Moshé reflejado en su respuesta
al pueblo. Un gran hombre no debe permitir que su enojo
lo acapare en ninguna circunstancia. Otra vez, el rol de
Aharón parece cuestionable. De acuerdo al Rambam,
la frase "escuchen ahora, rebeldes, ¿sacaremos agua de la roca para
ustedes?" fue un acto de enojo. Del texto mismo, no está
claro si Moshé o Aharón dijeron estas palabras. Quizás
aquí Moshé actuó y Aharón habló, como fue
en el acuerdo hecho en la zarza ardiente. El único
problema con esta resolución, es que el Rambam explícitamente
dice que fue Moshé el que habló. Entonces, otra
vez, el rol de Aharón y su responsabilidad están en cuestionamiento.
De la misma manera
Rashí en su comentario al Talmud dice:
"Por el pecado
de decir '"escuchen ahora, rebeldes", él (Moshé) fue castigado
y no se le permitió entrar a la Tierra de Israel" (Rashí
Sanhedrín 101b, ver Rashí Bamidvar 31:21).
De acuerdo con
esta visión el rol de Aharón en el pecado, y por consecuencia
su castigo, parecen difíciles de entender.
Los comentarios
más místicos, desde el Rambán en adelante, señalan
que el haber golpeado la roca dos veces fue el pecado: la roca tendría
que haber sido golpeada una sola vez. Lo lógico era
que la roca tenía que ser golpeada una sola vez para emanar agua
de ella. La segunda vez fue para garantizar que la corriente
de agua continúe, un tema que sólo surgió con la muerte
de Miriam. Moshé y Aharón estaban preocupados
porque el agua no correría; el segundo golpe aseguraría
que el agua esté sostenida.
Me gustaría
sugerir una solución diferente, basada en varias enseñanzas
del Rab Meir Simja de Dvinsk en su comentario "Meshej Jojmá".
El libro Meshej
Jojmá nota una aparente interrupción en Devarim. Moshé
da una advertencia de las consecuencias de la idolatría, y él
agrega:
"… y D'os se
enojó conmigo por ustedes y juró que yo no cruzaré
el Jordán y no entraré a la tierra…" (Devarim 4:21).
Después de
esto Moshé vuelve al tema del momento y continua hablando sobre
la idolatría.
"Pero
yo moriré en esta tierra, yo no cruzaré el Jordán;
pero ustedes si cruzarán, y poseerán la buena tierra. Tomen
precauciones, no sea que se olviden del pacto de D'os, el cual Él
hizo con ustedes, y hagan escultura o imagen alguna, lo que les ha
ordenado D'os. Puesto que D'os, fuego que consume es, D'os
que retribuye.
Cuando hayas
tenido hijos e hijos de hijos, y hayas envejecido en la tierra y hayas
dañado y hayas hecho esculturas y hayas hecho mal a ojos de D'os,
para enfurecerLo…" (Devarim 4:22 - 25).
El Meshej Jojmá
sugiere:
"La sabiduría
más elevada estaba preocupada, no sea que cuando el pueblo entre
a la tierra las personas tratarían a Moshé como una deidad"
(Meshej Jojmá Devarim 4:15).
La razón
por la cual no le fue permitido a Moshé entrar a la tierra, fue
que esta generación que creció en el desierto y presenció
milagros increíbles, corría el riesgo de ver a Moshé
como algo más que un ser humano. Quizás ellos hubieran pensado
que los milagros venían de Moshé y no de D'os. Si
aplicamos esta visión a nuestro pasaje, encontramos que después
de que Moshé golpeó la roca, D'os pronuncia:
"Puesto
que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de
Israel, no liderarán al pueblo hasta la tierra que Yo les he
dado."
El problema es
que Moshé y Aharón no santificaron a D'os suficientemente;
sino que Moshé y Aharón dieron la impresión que el
milagro vino de ellos. Seguramente esta no fue la intención
de ellos, pero fue el resultado de sus acciones. El propósito
de que Moshé saque agua de la roca fue mostrar que D'os es la
fuente de todos los milagros. El daño fue hecho, y
ellos no pudieron liderar a "este pueblo", a esta generación
en particular, dentro de la tierra de Israel.
Si este es el
caso, Aharón no era diferente que Moshé. Su estatus
a ojos del pueblo era similar. Como resultado de esto,
ni Aharón ni Moshé pudieron entrar a la tierra. Por
su lado, Moshé tendría que haber entendido el problema inherente
de la percepción de santidad en algo que no sea D'os. Recordamos
que cuando Moshé bajó de la montaña con las Tablas
de Piedra - la Palabra de D'os tallada en la piedra por la "mano"
de D'os - al ver la celebración alrededor del becerro de oro,
destruyó las Tablas, y de acuerdo con el Talmud, D'os aprobó:
"¿Y cómo
sabremos que D'os dió su aprobación? Porque esta
dicho: 'que has roto' (asher shibarta): Resh Lakish dijo: (iasher
kojejá sheshibarta) 'todas las fuerzas para ti [felicitaciones]
por romperlas'" (Talmud Shabat 87a).
El Meshej Jojmá
explica que así como el pueblo había errado, pensando que
a través del becerro de oro podían crear una relación
con D'os, Moshé temió que transformasen la Tablas en algo
que contenía divinidad por si mismo, independiente de D'os. En
otras palabras, si ellos ya habían adorado al becerro hecho de
oro, ellos podían ciertamente terminar adorando a las Tablas
que fueron hechas por D'os mismo. Esta observación
explica por qué le fue ordenado a Moshé hacer las segundas
Tablas, con sus propias manos, y no por medio de la mano de D'os,
puesto que D'os estaba de acuerdo con su análisis (ver Meshej
Jojmá Shemot 32:19).
"Y D'os le
dijo a Moshé: 'esculpe para ti dos tablas de piedra como las
primeras; y escribiré sobre estas tablas las palabras que estaban
en las primeras tablas, las cuales has quebrado" (Shemot 34:1).
Esta explicación
es apoyada por otro comentario del Meshej Jojmá, en nuestro pasaje
en Bamidvar. El Meshej Jojmá nota la interesante frase:
"Y D'os
habló a Moshé diciendo: toma la vara, y reúne a toda
la congregación, tú y Aharón tu hermano, y habla a
la piedra a vista del pueblo".
¿Qué quiere
decir "habla a la piedra a vista del pueblo"? La implicación
es hablar para que las personas puedan ver, y no - como esperaríamos
- en función de que el pueblo escuche. Por supuesto,
hubo otro momento donde D'os habló para que las personas vean:
en la Revelación en el Sinai.
"Y todo el
pueblo vió los sonidos y los truenos, y el sonido del shofar,
y la montaña humeando; y cuando las personas vieron esto, ellos
se estremecieron y se alejaron. Y dijeron a Moshé:
habla con nosotros, y escucharemos, pero que D'os no hable con nosotros,
para no morir" (Shemot 20:15:16).
Esta fue una nueva
generación, que no estuvo presente o que era demasiado joven
para apreciar la Gran Revelación. Esta nueva generación
pronto entraría a la tierra. D'os quería darles
una nueva revelación, pero en lugar de ser una revelación
clara y visible de D'os, Moshé y Aharón causaron
que el pueblo simplemente vea otro milagro. Moshé
y Aharón se hicieron ver más impresionantes, pero privaron
a la generación que entraría a la Tierra de Israel, de su
propia revelación. Al hacer esto, Moshé y Aharón
crearon una situación en la cual ellos mismos no podían
entrar a la tierra; su "castigo" no fue excesivo, fue meramente el
resultado de sus propias acciones.
¿Cuál fue
la motivación de Moshé para tomar este curso de acción? Rashí
y el Rambam señalaron el enojo como la causa. Por
otro lado, podemos decir que cuando Moshé escuchó a esta
generación quejarse de manera muy similar a la de la generación
anterior, él comenzó a considerar la educación que
estos hijos habían recibido de sus padres: si ehabían heredado
el cinismo, las quejas y la actitud de rebeldía, entonces ellos
también debían haber recibido algunas características
positivas. Quizás Moshé sintió que la experiencia
colectiva en el Sinai había sido efectivamente comunicada, y
esta generación no necesitaba otra experiencia colectiva. De
acuerdo al Meshej Jojmá, Moshé fue privado de entrar a la
tierra de Israel, pero no porque su pecado lo hizo no merecedor; sino
que lo opuesto. Moshé era demasiado grande para esta
generación. Ellos eran incapaces de entender la pureza
del espíritu, la modestia, la grandeza de Moshé. Ellos
no tenían conciencia de que el hombre puede alcanzar semejante
nivel. D'os deseaba que esta generación sea elevada,
para tener el mérito de tener líderes como Moshé y
Aharón.
Desafortunadamente,
inconscientemente, Moshé y Aharón frustraron ese plan. Ellos,
también, morirían en el desierto, y esta nueva generación
tendría que entrar sin ellos a la tierra de Israel. En
verdad, Moshé y Aharón nunca entraron a la tierra. La
nación entró sola, bajo la conducción de Iehoshúa
en lugar de Moshé; sí, Iehoshúa fue un gran hombre,
pero no era Moshé, y nos quedamos con una pregunta intrigante:
¿qué hubiese pasado si Moshé hubiese entrado con ellos,
si Moshé los hubiese liderado?
Mientras que estas
preguntas hipotéticas pueden ser tentadoras, podemos decir una
cosa con certeza:
El tema de la
muerte, el cual penetra esta parashá, hubiese sido considerablemente
limitado si Moshé y Aharón hubiesen actuado de diferente
manera, y si el pueblo hubiese sido merecedor de tenerlos a ellos
como líderes. |