Parashot
Ajare Mot
"La
mejor educación es el ejemplo de los padres"
Una de las misiones
del Cohen Gadol (gran sacerdote) en Yom Kipur, era ofrecer el sacrificio
de expiación por él, por su familia y por todo el pueblo.
Así está escrito en la Parashá: "Y Aharón
acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es de
él, y hará expiación para sí mismo y por su
casa" (Levítico 16;6). "Así hará expiación
para sí, por su casa y por toda la congregación de Israel"
(Levítico 16;17).
Podemos encontrar en
dicho proceso de expiación, una insinuación para uno de
los problemas más graves que existen hoy en día en nuestro
pueblo, inclusive en nuestra comunidad: Padres que vienen a quejarse
de que sus hijos abandonan el judaísmo y que están en
el camino de la asimilación. Como podemos observar en los versículos
arriba mencionados, el proceso de expiación siempre comenzaba
por el Cohen mismo, por lo que únicamente después podía
expiar por su familia y por el pueblo.
Esto nos indica que
no hay forma de exigir algo a los hijos, si los padres no se exigen
primero a sí mismos; si uno se preocupa por su expiación,
entonces automáticamente los hijos también reciben esta
influencia positiva. Pero si un hijo recibe como ejemplo
de sus padres un judaísmo frágil, teórico, lejos
de la práctica y muy flexible, entonces no es ninguna sorpresa
que para él, el judaísmo sea algo mucho más elástico
todavía.
El Talmud relata sobre
un padre que tomó a su hijo y lo dejó en la puerta de
una hostería. Cuando éste no pudo ya controlar
sus instintos y fue con una mujer, el padre acudió a los Rabinos
y les dijo que tenía un hijo rebelde, que no podía controlar
sus pasiones. Nuestros sabios respondieron que en esas
condiciones no podía esperar de su hijo ningún otro comportamiento. Cuando
un hijo está enamorado es muy difícil y casi imposible
hablarle a su intelecto. Cierta ocasión, llegó
un hombre con el Jafetz Jaim y le comentó que acababa de tener
un hijo y le preguntó a partir de qué edad tenía
que empezar a educar a su hijo. Hace 20 años, le
contestó el Jafetz Jaim.
El hombre se quedó
sorprendido de la respuesta y el Jafetz Jaim continuó explicando:
si hace 20 años, cuando eras joven, te hubieras educado a ti
mismo, no tendrías ahora el problema de cómo educar a
tu hijo, ya que el ejemplo hubiese sido la mejor educación.
Primero que nada, uno
tiene que santificarse a sí mismo, practicando un judaísmo
activo, apegado a la Torá y a la sinagoga, gozando de una auténtica
vida judía, para que los hijos aprendan y continúen el
camino sin mayores problemas.
Catálogo
y cassettes de audio con las clases del Rabino Moshe Walles se pueden
solicitar a la siguiente dirección:
bitzjak@prodigy.net.mx