"La Plegaria"
La sección de la Torá que leemos esta
semana se llama “Vaetjanán”, que significa
“rogué”. Moshé, quien sabía que
en poco tiempo más fallecería, ya que así
se lo había comunicado el Todopoderoso, rogó al
Eterno pidiéndole que le permita contemplar la tierra prometida.
Este es uno de los cinco lugares en los cuales Moshé
dijo a Di-s: “¡No te dejaré hasta que me digas
si harás lo que pido o no!”. (Sifre-
Rashi Devarim 3:23)
Uno de esos lugares fue cuando el pueblo de Israel
partió del desierto de Sin, y llegaron a Refidim, allí
se quejaron a Moshé porque les faltaba agua, y le reprocharon
¿por qué nos sacaste de Egipto para matarme a mí,
a mis hijos y a mi ganado de sed?. En ese momento Moshé
clamó al Eterno diciendo: ¿qué haré
al con éste pueblo, un poco más y me apedrean?.
(Shemot 17: 4).
En esa oportunidad Moshé dijo: “Dime
si harás lo que pido, o si no lo harás”. Y
el Todopoderoso le respondió: “¡Yo haré
(lo que pides)!”. (Sifré)
El segundo lugar donde Moshé dijo que no
abandonaría al Todopoderoso hasta que le responda, fue
cuando Di-s lo envió para que informe al pueblo judío
que los sacaría de Egipto. El líder judío
no perdió tiempo y fue a hablarles, tal como se lo indicó
el Eterno. Sin embargo, por causa de la dura aflicción
en la que se hallaban inmersos, no escucharon a Moshé.
Luego de eso, el Eterno le ordenó: ¡Ven,
háblale al Faraón, el rey de Egipto, para que envíe
a los hijos de Israel de su tierra!. (En ese momento) habló
Moshé delante del Eterno diciendo: los hijos de Israel
no me han escuchado, y ¿cómo me va a escuchar el
Faraón?. Además, yo soy “aral sefataim”
(tengo problemas para hablar – dijo esto porque cuando era
niño se había quemado los labios con una braza encendida,
y desde entonces no podía hablar bien). (Shemot 6: 12)
Ante la negativa de Moshé, el Todopoderoso
llamó también a Aharón, para que se una a
su hermano en esta misión, y sea él quien hable
cuando fuere necesario. Moshé en tanto, pidió al
Todopoderoso, que le revele si pese a lo que había sucedido
con el pueblo, quienes se rehusaron a escuchar, igualmente los
liberará o no, y el Eterno le respondió que si lo
hará (Sifre).
El tercer lugar fue cuando Miriam enfermó
de lepra, y “Moshé clamó a Di-s diciendo ¡Por
favor sánala!”. (Bemidvar 12: 13).
Moshé en ese momento dijo: “No te dejaré
hasta que me digas si la sanarás o no”. (Sifre)
El cuarto lugar fue cuando el Todopoderoso informó
a Moshé acerca de su muerte, (Bemidvar 27: 12): “Dijo
Di-s a Moshé: sube a este monte de Avarim, y contempla
la tierra que di a los hijos de Israel. La verás, y te
reunirás con tu pueblo también tú, como fue
reunido Aharón, tu hermano”.
Moshé escuchó la sentencia, y enseguida
dijo (Bemidvar 27: 16): “Habló Moshé a Di-s
diciendo: ordene el Eterno, el Di-s de los espíritus de
todo ser, un hombre sobre la congregación, para que salga
delante de ellos, y que vuelva delante de ellos, que los saque
y que los traiga, y que no sea la congregación de Di-s
como un rebaño que no tiene pastor”.
En ese instante Moshé preguntó al
Eterno: “Hazme saber si nominarás líderes
o no”. Y el Todopoderoso le respondió afirmativamente.
La quinta vez que Moshé procedió de
esta manera, donde solicita al Eterno una respuesta, diciendo
que no lo dejará hasta que le responda, la encontramos
en nuestra sección de la Torá que leemos esta semana
: “Rogó a Di-s en ese momento diciendo: Eterno, Di-s,
Tú comenzaste a mostrar a Tú siervo Tu grandeza
y Tu mano poderosa, pues ¿qué D's hay en el cielo
que haga como Tus obras y Tus proezas?. Pasaré por favor,
y veré la buena tierra que está del otro lado del
Jordán, este monte (Jerusalem) y el Lebanón (el
lugar donde se erigiría el Templo Sagrado)”. (Devarim
3: 23-26)
En ese momento Moshé dijo que no dejaría
al Todopoderoso hasta que le responda si le permitirá ingresar
a la tierra prometida o no. Y el Eterno le respondió: “Sube
a la cima de Pisgá y alza tu vista al occidente, al norte,
al sur y al oriente, y contempla con tus ojos, pues no cruzarás
el río este, el Jordán”.
Moshé, antes de esta respuesta terminante
del Todopoderoso, elevó 515 plegarias, para pedirle que
le deje pasar a ver la tierra prometida. E hizo esto a pesar de
que el Eterno ya le había dicho que moriría sin
ingresar, tal como lo vimos antes. ¿Por qué entonces
Moshé insistió si ya sabía cuál sería
la respuesta?.
Lo que sucede es, que Moshé reflexionó
y dijo al Todopoderoso: “Tú mismo me abriste una
puerta insinuándome que me levante y eleve plegarias hacia
Ti. Eso ocurrió por la causa de Tus hijos (el pueblo de
Israel), cuando se corrompieron haciendo el becerro de oro. En
esa ocasión me dijisteis : ¡Apártate de Mí,
entonces enfureceré y los exterminaré!.(Shemot 32:
10)
En ese momento yo comprendí – prosigue
diciendo Moshé - ¿Estoy acaso agarrando al Todopoderoso
que me dice que lo deje?. Seguro que me está insinuando
a través de estas palabras que efectivamente tengo posibilidades
de hacer algo para salvar a los que pecaron. Es por eso, que en
ese momento oré hacia Ti por ellos, y pensé ahora
obrar exactamente igual, pero por mí mismo”. (Rashi-Sifre)
De lo que hemos visto en la conducta de Moshé,
aprendemos que la plegaria tiene el poder de prolongar la vida,
ya que Moshé, aunque sabía que el Eterno le había
dicho que no ingresaría a la tierra prometida, lo intentó
515 veces más. Y si lo hubiera hecho una vez más,
hubiese conseguido entrar a la tierra de Israel. Pero se abstuvo
de seguir insistiendo, por fidelidad a Di-s. Es por eso que el
Talmud enseña (Tratado de Berajot 54b): “Dijo Rab
Yehuda: hay tres cosas, que quien las hace, eso provoca que se
le prolonguen sus días, y sus años: aquel que se
extiende en la plegaria, el que permanece un tiempo prolongado
en la mesa (ya que de este modo los pobres vienen y este individuo
les da de lo que hay dispuesto sobre la mesa), y quien permanece
el tiempo que necesita en los servicios cuando realiza sus necesidades
(actuar de este modo permite mantener el buen funcionamiento del
organismo, ayudando a su vez al individuo, a conservar un estado
de salud equilibrado y sano)”.
Shabat
Shalom
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